domingo, 3 de enero de 2021

 

LO QUE NO ME ENSEÑARON EN LA PRIMARIA

 

Recientemente vi el video Battlegrounds the Fight to Defend the Free World: A Conversation with H.R. McMaster. No he leído el libro, pero el video me hizo reflexionar sobre el tema de este artículo, que lleva un tiempo dando vueltas en mi cabeza. Nací en 1951, cursé la primaria entre 1959 y 1965, secundaria del 66 al 67 y la prepa del 68 al 70. En esa época, la enseñanza de las ciencias sociales privilegiaba la memorización. En los exámenes nos preguntaban fechas y nombres de personajes, lugares, imperios, acontecimientos, dinastías, estados y sus capitales, ríos, cordilleras, etc. La memorización es necesaria para entender y analizar la historia, pero no es suficiente para sacar el provecho que a los niños les puede ofrecer el estudio de la historia, especialmente ante la polarización de la sociedad en que vivimos.

 

Entre las cosas que nadie se molestó en explicarnos es que la evidencia arqueológica muchas veces nos deja más preguntas que respuestas y que las versiones de la historia, especialmente las de las guerras, por lo general vienen matizadas por los prejuicios e intenciones de quien las emite. Para la conquista de México, por ejemplo, tenemos las versiones de los conquistadores, las de los conquistados, las de observadores independientes, las oficiales y las que se nos ocurran, y cada una de ellas nos llega a través de filtros por los que deliberada o inconscientemente, la ha hecho pasar quien la propone.

 

Echando un vistazo al libro de historia para el 6° grado, encuentro cambios importantes en la manera en que hoy se enseña la historia. Sin embargo, me queda la impresión de que aunque el libro hace un tímido intento por promover el pensamiento crítico, prevalece el afán de llenar la cabeza de los niños de información de lo ocurrido desde la edad de piedra hasta nuestros días; y que aunque promueve la investigación independiente para compartir entre los compañeros, poco hace por desarrollar la capacidad de análisis en los niños, habilidad indispensable para su desarrollo emocional y para la convivencia social.

 

Nos dice el general McMaster que conocer la historia no es suficiente para evitar los errores del pasado, también es necesario entenderla. El general explica como la arrogancia que la disolución del imperio soviético produjo en la clase política y en la sociedad de los Estados Unidos los llevó a pensar que serían una potencia hegemónica intocable por muchos años, y que la posterior desilusión por la vulnerabilidad que se hizo evidente en el ataque a las torres gemelas y por su incapacidad para resolver los problemas de Afganistán, los llevó a pensar que podrían cerrar sus fronteras e ignorar al mundo exterior. Pero la realidad geopolítica les exige competir con otras potencias y tener relaciones diplomáticas, comerciales, culturales y estratégicas con el resto del mundo. El punto fundamental del libro es que es necesario luchar para conservar la democracia y las libertades a las que estamos acostumbrados, amenazadas continuamente por el deseo de dominio por parte de regímenes antidemocráticos, por los cuestionamientos a los que su propia clase política ha sometido a las instituciones democráticas y por la polarización de una parte importante de la sociedad. Para los Estados Unidos esta lucha ha significado ir a la guerra, pero también es necesario desarrollar en su sociedad una cultura más tolerante a la diversidad, y más orientada a la defensa de los derechos básicos de todas las personas, a promover la cicatrización de las heridas que les ha dejado su historia y a brindar mayores oportunidades para los grupos menos favorecidos. Desde luego que hay diferencias fundamentales entre la situación de Estados Unidos y la nuestra, pero también hay similitudes, en especial, el papel de la educación en la lucha por promover la tolerancia y la capacidad para solucionar los conflictos internos en un ambiente de tolerancia. El estudio de la historia, entonces, debe estar enfocado al desarrollo de la capacidad de análisis, a la promoción de una convivencia armónica entre quienes sostienen opiniones diferentes y a preparar a la niñez para encontrar soluciones adecuadas para los problemas que les dejaremos y que seguramente serán diferentes a como los imaginamos.

 

Ante el porcentaje relativamente alto de estudiantes que abandonan la escuela después de la primaria, me parece más importante ayudarles a desarrollar capacidad de análisis y habilidad para discutir civilizadamente los asuntos que les afectan, que tratar de llenarles la cabeza de información que habrán olvidado en un 80% antes de que transcurra un año.

 

Entender la historia requiere reconocer los patrones que se repiten una y otra vez, las variantes en estos patrones, el desarrollo y declive de las sociedades, y el impacto de la tecnología en la evolución histórica. En lugar de convertir el cerebro de los niños en bases de datos que sólo almacenan información, quizá podríamos enseñarlos a usar esta información para interpretar la historia, para reconocer la influencia que ejerce en el presente y para proponer soluciones aceptables para los grupos e individuos afectadas, con cargas históricas y culturales particulares. Además de ser más útil, este enfoque resulta mucho más interesante y, ojalá, más apetecible para que, una vez terminada su preparación académica, los estudiantes continúen con el estudio crítico de la historia.

 

Supongo que tenemos una necesidad genética de triunfar y que por ello convertimos las discusiones en competencias que muchas veces se radicalizan y ponen a los participantes en posiciones extremas, en las que se exige la aceptación o rechazo total de las posturas respectivas y la capitulación incondicional del oponente. Pero el ser humano también tiene necesidad de convivir en sociedad y de tener relaciones comerciales, culturales, estratégicas, diplomáticas, y de otros tipos, con personas y grupos que tienen creencias, organizaciones, formas de vivir, sistemas políticos, historia, deseos y maneras de pensar diferentes a las nuestras. Podemos, entonces, cambiar el enfoque de rivalidad competitiva de una discusión por uno que promueva la convivencia armónica al interior del grupo y en sus relaciones con los demás. Discusiones en las que se reconozcan las coincidencias, muchas veces más importantes de las diferencias de opinión, y que puedan finalizar en un desacuerdo respetuoso.

 

No soy experto en educación así que no podría opinar sobre la introducción de conceptos complejos en las diferentes etapas del aprendizaje, pero ante el constante bombardeo de información verdadera y falsa, al que estamos sometidos hoy en día, es necesario preparar a los niños desde temprana edad a tomar conciencia de sus propios prejuicios, a ser críticos de la información que reciben y de sus fuentes, a comprobar los hechos antes de aceptarlos como supuesto de una argumentación, a distinguir entre los hechos y los supuestos, a entender  el impacto que esta distinción tiene en las conclusiones a las que puede llevar un argumento; y a respetar las creencias, los anhelos y a quienes no comparten nuestra opinión.

 

 En la primaria me enseñaron a repetir la versión oficial de la historia sin cuestionarla. En sus hogares y en la escuela, los niños están expuestos a diferentes opiniones y criterios sobre decisiones que tienen impacto en sus vidas. Me parece, entonces, que desde los primeros años de primaria, los niños pueden asimilar la realidad de que hay más de una versión de la historia y de que su interpretación está sujeta a criterios, supuestos y prejuicios. Me parece que en lugar de tratar de atiborrar a los niños con información sobre los detalles de la historia desde la aparición de los primeros homínidos hasta nuestros días, se les debería enseñar a discutir las diferentes versiones e interpretaciones de los acontecimientos históricos y de su impacto inmediato, a largo plazo y en la vida contemporánea. En estas discusiones, el papel del personal docente sería el de árbitro que vigila la validez de las premisas, y la civilidad y la secuencia lógica de la argumentación. Seguramente se cubrirá menos material en un semestre, pero quiero pensar que los alumnos saldrían mejor preparados para convivir en la diversidad, para enfrentar las realidades de la vida y para hacer contribuciones más significativas a la sociedad.

 

Eduardo Niño de Rivera

03/01/2021

domingo, 16 de septiembre de 2018

Después Del Terremoto

En estado de shock por el terremoto que había ocurrido apenas hacía unos días, sentada frente al edificio que había sido su hogar desde que tenía memoria, se preguntaba si podría seguir viviendo ahí, si sería posible su reparación o si de plano habría que demolerlo. Los inquilinos ya habían emigrado y no se les vería más por ahí. Pero ella era de ahí, éstos eran la casa y el barrio en que había crecido, no podía imaginar la vida en otro lado.

Miraba el edificio acordonado, lo veía lúgubre y desierto, le hacían falta esa vitalidad y ese bullicio del pasado. La sacudida había sido tremenda, vagamente recordaba el terremoto anterior que hoy parecía juego de niños frente a éste. Su mente daba vueltas sin sentido: no oía a la gente que le expresaba sus condolencias y le ofrecía ayuda; revivía aquellos momentos de locura; veía de nuevo como la gente perdía la cabeza y salía despavorida; recordaba el lento transcurrir del tiempo mientras alrededor, todo caía; luego pensaba en los heridos y en los muertos, y se sentía verdaderamente afortunada de estar ahí, viva, viendo todo desde afuera.

No estaba segura si habían pasado horas, días o semanas pero finalmente había salido de su letargo. Sin una razón que lo explicara, de repente tomó conciencia de que tenía lo necesario para planear la reconstrucción y de que era hora de tomar el toro por los cuernos. La tarea no sería fácil, aunque en su momento de esplendor había sido motivo de elogios internacionales, hoy ya no ofrecía ni una sobriedad decimonónica ni el glamur del art decó ni una funcionalidad moderna, hoy no era más que un cascarón feo, obsoleto y disfuncional. Se preguntaba por qué lo habían dejado deteriorar de esa manera, por qué no habían aprendido del terremoto anterior.

Comenzó  a reunirse con vecinos para recopilar opiniones y proponer alternativas. En arduas sesiones de trabajo formularon proyectos viables. Luego vino la frustrante etapa de alcanzar acuerdos: a veces quería salirse de una junta, a veces quería estrangular a más de uno, a veces quería abandonarlo todo. Pudo haber colaborado manteniéndose al margen de la intriga pero un ancestral espíritu de lucha le impedía poner en manos ajenas su destino. Terminaba exhausta pero a la mañana siguiente, desde lo más profundo de su ser surgía una fuerza instintiva que la obligaba a sobreponerse a la adversidad.

A pesar de todo su esfuerzo, no había logrado un consenso, ni siquiera una mayoría, pero se hizo necesario convocar a una asamblea. Frente a otras propuestas, algunas descabelladas, otras no tanto, su proyecto proponía modernizar la estructura, la funcionalidad y la imagen del edificio para promover una convivencia armónica y recuperar la vitalidad de antaño. Ganar la votación no sería suficiente, el gran reto sería conseguir apoyo general para implementar su proyecto sin parches ni componendas. ¿Pero cómo combatir tanta indolencia? había demasiada dependencia en soluciones desde arriba, demasiada comodidad sin gran esfuerzo, demasiada confianza en apoyos oficiales, demasiadas añejas rencillas personales.

Sería el momento más difícil de su vida, su patrimonio estaba en juego. Se sentía sola frente a un nudo gordiano que no podría romper de un sólo tajo. Dudó por un instante… ¿y si perdía?, inmediatamente suprimió esos pensamientos para concentrarse en la asamblea que estaba a punto de iniciar. Parecía que el corazón se le saldría del pecho, sentía la excitación y expectativa del combate y anticipaba ya sea euforia o desconsuelo, que vendrían con el triunfo o la derrota. Hizo un recuento mental de los últimos detalles, respiró profundamente, cruzó por los escombros, y hablando con firmeza y convicción, sacudió de nueva cuenta a un partido político en la ruina.

sábado, 11 de marzo de 2017

ARRUGAS, SA DE CV. Una Empresa de Peluches

CUENTO SOBRE INGENIERÍA GENÉTICA
Ñu y Wildebeest (se pronuncia wíldebist)… No, no se trata de un ñu, ese animal africano que en inglés se llama wildebeest, éstos eran unos niños… Sí, sí,  así les pusieron sus papás… Pues no sé, a algunos papás se les ocurren nombres raros y luego los hijos tienen que aguantar a sus compañeros de la escuela. Pero estos niños eran muy fuertes de carácter y no le hacían caso a quienes trataban de molestarlos, así que los molones muy pronto se aburrían y se iban a buscar a alguien más a quién molestar. Para mantener igualdad de género diremos que Ñu y Wildebeest eran niña y niño, y por cuestiones de privacidad de la información confidencial, no diremos cuál era cuál. El caso es que estos niños vivían en casa de los peluches… Sí, la casa era de los peluches… Algún día te lo contaré.

Durante las mañanas,  mientras Ñu y Wildebeest estaban en la escuela, los peluches se dedicaban a actualizar Wikipedia, un trabajo no muy lucrativo porque no pagan por hacerlo, pero a estos peluches los mantenía entretenidos para que no anduvieran haciendo maldades toda la mañana. En las tardes, poco antes de que los niños regresaran de la escuela, algunos peluches se metían a un canasto dentro del closet y ahí permanecían hasta el día siguiente. No siempre era agradable pasar toda al tarde y la noche en el canasto porque en cualquier momento alguien venía a buscar algún objeto, que desde luego, nada tenía que hacer en el canasto de los peluches, y entonces los sacaban y los dejaban tirados entre zapatos y juguetes con bordes filosos, y así no podría dormir ni un oso en pleno invierno. Pero mientras Ñu y Wildebeest hacían su tarea, algunos peluches tomaban una siesta, acostados sobre o debajo de la cama, sentados en un sillón, tirados en el suelo, metidos en un cajón o donde quiera que les agarrara el sueño, y despertaban más tarde para jugar un rato con los niños antes de irse a dormir con ellos.

Una de esas mañanas de trabajo, Arrugas, un perro café no muy oscuro, que en lugar de tener piel parecía que traía un abrigo que le quedaba grande, revisaba en Wikipedia el tema de los polímeros, que son compuestos químicos formados por cadenas de partes pequeñas llamados monómeros, como si fuera una tira de bloquecitos de Lego® unidos unos a otros. El tema era tan interesante que se aguantó las ganas de ir al baño hasta que de plano ya no pudo más.


Pero la curiosidad lo detuvo frente a la computadora de un ganso gris con gorra y goggles de piloto de la primera guerra mundial. Arrugas saludó a Ánsar, el ganso, y le preguntó en qué estaba trabajando. Ánsar le respondió que estaba actualizando el tema de los Organismos Genéticamente Modificados. “¿Esos dibujos que están en la pantalla son de ADN?”, preguntó Arrugas, y así continuó la conversación:


·         Sí, es una representación del ácido desoxirribonucleico, ADN o DNA, como le llaman en inglés
·         En la televisión siempre dicen  que todo mundo lo tiene en la saliva y que sirve para encontrar criminales y para saber quiénes son los padres biológicos de una persona.
·         Es más complicado que eso, lo tenemos en todas las células del cuerpo…
·         ¿Tenemos?, si nosotros somos peluches y no seres vivos.


·         ¡Qué poca imaginación!, en este cuento los peluches hablamos, jugamos y trabajamos, así que también tenemos células. Pero volviendo al tema, como ves en los dibujos, las moléculas de ADN están formadas por bloques más chicos que se acomodan en forma de escalera de caracol.
·         Veo que es un polímero, como los plásticos, porque es una cadena de monómeros.
·         Efectivamente, en el caso del ADN a cada escalón se le llama nucleótido y a su vez, cada nucleótido está hecho de dos partes, una larga y otra corta, que pueden estar unidas por dos o tres enlaces, como muestra este dibujo:





·         Por su estructura química a las dos partes que forman los nucleótidos se les llama bases nitrogenadas, los enlaces que las unen son puentes de hidrógeno y los listones laterales forman la estructura. Pero, ¿por qué estás bailoteando tanto?
·         Bueno, mira, esto está muy interesante pero yo me detuve en camino al baño y más vale que me siga porque no llego.
·         Sí, sí, ya veo, apúrate, yo de todos modos tengo mucho trabajo que hacer.


Ahí quedó esta conversación, y como comentario al margen: Arrugas se fue retorciendo todo el camino y apenitas llegó al baño. Una vez que quedó liberado de la presión en la vejiga, procedió a lavarse las manos, asunto que se complicaba por las arrugas de su piel. Luego se vio en el espejo y pensó en la elegancia de todos esos perros de piel lisa que no tenían tanto problema para limpiarla. Las arrugas también le causaban problemas a la hora se secarse las manos. Finalmente terminó con el elaborado ritual de lavado y secado de sus manos, y regresó a trabajar en su lugar.

Al terminar la jornada, antes de dormir su siesta, Ánsar y Arrugas retomaron la conversación:
·         ¿Dónde nos quedamos?
·         Me decías que el ADN está formado por nucleótidos unidos entre sí por los listones de la estructura, y que cada nucleótido está compuesto por dos bases nitrogenadas unidas por puentes de hidrógeno. Pero me ibas a explicar por qué los puentes de hidrógeno pueden ser dobles o triples. 
·         Ah, sí, volviendo al dibujo, en todo el ADN sólo hay cuatro bases nitrogenadas diferentes, que se designan con las letras A, C, G y T. las bases A y G son las largas, y las bases T y C son las cortas. Una A siempre va unida por dos puentes de hidrógeno a una T y una C siempre va unida por tres puentes a una G. Y resulta que el ADN es igual en todas las células de un organismo y se encarga de que cada célula haga lo que tiene que hacer.
·         Pero si es igual en todas las células, ¿cómo es que son diferentes las células de los músculos, los huesos y demás?
·         Es que el ADN tiene toda la información de lo que el cuerpo tiene que hacer. Para cada especie, los nucleótidos se forman en la misma secuencia con muy pocas diferencias entre un individuo y otro. Podemos registrar la secuencia del ADN de cualquier organismo, como muestra este dibujo:

·          ¿Y se conoce el genoma de muchas especies?
·         Ya se tiene registrada la secuencia del genoma de muchas especies, entre ellas la del ser humano, que tiene poco más de 3 mil millones de nucleótidos. La información de lo que tiene que hacer cada célula está almacenada en los genes, que son tramos cortos de ADN y aunque todas las células tienen el mismo ADN, en cada célula sólo están activos los genes que le permiten hacer lo que le toca. Dicen que el ADN es como un libro de recetas de cocina escrito con sólo cuatro letras, todas las células usan el mismo libro, pero cada célula hace únicamente las recetas que le corresponden, y por eso, son distintas las células de los diferentes tejidos.
·         ¿Y cómo sabe cada célula cuáles recetas le tocan?
·         Pregunta interesante. Hasta donde he podido averiguar, todavía no entendemos con claridad, ni los peluches ni los humanos, cómo funcionan esos mecanismos. Cuando empieza la reproducción de un organismo, las nuevas células son iguales a la original, pero a medida que avanza el proceso, las células se van haciendo diferentes para formar tejidos y órganos. A las células que no tienen una identidad propia y que todavía pueden reproducirse de diferentes maneras se les llama células madre.

Aquí se detuvieron porque ya era hora de la siesta. La conversación de la noche con Wildebeest fue más seria. Arrugas le dijo por enésima vez, que necesitaba que le plancharan la piel. Todas esas arrugas le causaban muchos problemas de higiene y el exceso de piel le impedía trabajar con eficiencia en la computadora, además, francamente, su apariencia tampoco le agradaba mucho que digamos. Por más que Wildebeest le decía que así lo había conocido y que así le gustaba, Arrugas insistía en que lo llevaran a la fábrica de peluches para que le dieran una restiradita. Wildebeest le contestó que, de ninguna manera, que eso de la cirugía cosmética era pura vanidad.

Nunca debió haber dicho eso. Arrugas enfureció y le echó una perorata de aquellas, “¡Ah sí, ‘Vanidad de vanidades, todo es vanidad’!1 Pero no se trata de vanidad, es una cuestión de higiene, me cuesta mucho trabajo limpiar todas estas arrugas y se me pueden infectar. Yo qué culpa tengo de que me hayan hecho así, esa sí es vanidad humana, a algún necio le pareció muy simpático tener un perro todo malhecho y se puso a desarrollar una raza que la selección natural jamás habría producido, y, claro, es uno el que tiene que vivir con las consecuencias. Si los humanos pueden hacer esto a base de selección artificial, no quiero ni pensar en las cosas que se les pueden ocurrir con la ingeniería genética, al rato van a hacer un perro volador…” Wildebeest decidió interrumpirlo, “No, Arrugas, no. Lo que pasa es que yo te quiero como eres, así te conocí y no necesitas cambiar. Tu piel es delicada, pero no te preocupes, yo te cuido, con eso hemos vivido siempre y con eso podemos seguir viviendo mucho tiempo más. Mira, me voy a acurrucar aquí entre tus arrugas porque ya tengo mucho sueño.” Y así, abrazando a Arrugas, Wildebeest durmió placenteramente toda la noche, pero Arrugas estaba tan frustrado que se tardó un buen rato en poder dormir y tuvo toda clase de pesadillas relacionadas con las arrugas de su piel.

Al día siguiente, Arrugas y Ánsar tomaron un ratito para platicar. Arrugas seguía muy molesto y le contó todo lo que había pasado la noche anterior. La conversación se enfocó en explorar diferentes posibilidades para resolver el problema. Fueron muchas las ideas pero fueron pocas las que vale la pena comentar: primera, en lugar de hablar con Wildebeest quizá deberían de tratarlo con Ñu, pero con eso de que cada niño tiene sus propios peluches, habría sido prácticamente imposible conseguir que Wildebeest lo permitiera; segunda, escaparse en un Uber para ir a que le restiraran la piel en la fábrica de peluches, pero no tenía tarjeta de crédito para pagar por el Uber ni por la operación; y, tercera, organizar marchas, plantones y bloqueos desconociendo a Wildebeest como interlocutor y exigiendo una mesa de negociación con Ñu. A Arrugas le pareció que esta última alternativa sería la mejor solución. “Es la única manera en que nos van a hacer caso” dijo, “bloqueamos el tránsito en la calle para que nadie pueda llegar al trabajo ni a la escuela. Y si nos tratan de desalojar por la fuerza, mejor, sacamos videos y los publicamos por las redes sociales y la televisión…” Mientras Arrugas preparaba su plan, Ánsar estaba muy pensativo y finalmente dijo, “Hay una nueva técnica de manipulación genética que podría funcionar...“  Arrugas lo interrumpió, “¿Manipulación genética para las arrugas?” – “Sí, porque tus arrugas son parte del tu código genético, si fueran causadas por resequedad de la piel, se arreglaría con cremas, pero tus genes están programados para producir piel arrugada. Resulta que recientemente se desarrolló una técnica que podría corregir tus genes y dejarte una piel lisa. Pero necesitamos estudiarlo en detalle para ver si puede funcionar. Mañana lo seguimos discutiendo.”

Arrugas no quedó muy convencido, así que decidió ir a platicar con los peluches. Los primeros comentarios que escuchó eran más o menos de este tenor, “…pues, sí, a veces acaba uno tratando de dormir ahí tirado entre juguetes con bordes filosos, pero no está tan mal…”, “…así hemos vivido siempre, ¿de qué otra manera podría ser?” o “…yo prefiero el canasto a dormir con esos escuincles latosos”. “Estos peluches tienen sangre de atole,” pensó Arrugas, “pero no importa, aunque éste no sea buen momento para organizar una manifestación en la calle, voy a ir preparando el camino y muy pronto estarán listos para lanzarse a la calle para exigir sus derechos… ¡y los míos!”

Al día siguiente, Ánsar le explicó a Arrugas la mecánica de la manipulación genética, “Todo se debe a que los virus no se pueden reproducir por sí mismos, necesitan inyectar su ADN a una célula de algún otro organismo para usar los mecanismos de la célula para duplicar y luego multiplicar ese ADN. Cuando el virus se ha multiplicado tanto que sus réplicas ya no caben en la célula, la destruyen para salir a invadir otras células y así es cómo se propagan las enfermedades virales. Pero algunas bacterias, que son organismos de una sola célula o unicelulares, se defienden produciendo compuestos químicos llamados enzimas, que pueden cortar y destruir el ADN del virus antes de que empiece a multiplicarse. Por ejemplo, la bacteria e-coli produce una enzima que corta las moléculas de  ADN en donde encuentra una secuencia GAATTC6, que es un palíndromo porque es igual si lo lees de atrás para adelante en el listón opuesto. En este diagrama puedes ver que si empiezas en el 5’, la secuencia es igual para los dos listones, de izquierda a derecha en el listón de arriba y de derecha a izquierda en el listón de abajo:


 “¿Y por qué no se destruye el propio ADN de la bacteria?” preguntó Arrugas. “Porque el ADN de la bacteria tiene adherido un compuesto químico que impide que su propia enzima haga el corte,” continuó Ánsar y siguió, “La importancia del palíndromo es que la secuencia del corte es igual en ambos listones. Resulta que podemos cortar el ADN de una célula y separar las partes. Luego, usando la misma enzima para cortar el ADN de otra célula podemos extraer un tramo que tenga un gen que queremos transferir. Como todos los cortes son iguales, podemos introducir el tramo de ADN que extrajimos de la otra célula y, finalmente, podemos volver a unir el ADN, que ahora incluye un gen que antes no tenía. 



Si hacemos esto en células embrionarias, producimos un organismo transgénico, pero también se pueden desarrollar las quimeras, que son organismos que mantienen el ADN original en la mayoría de sus células y ADN modificado en algunos tejidos. Esta manera de modificar el ADN tiene una limitación muy importante porque va a cortar el ADN en cualquier lugar que tenga la secuencia GAATTC, y no es fácil controlar el punto exacto en que hace el corte para introducir el nuevo gen” Arrugas interrumpió la explicación diciendo, “¿Qué tienen que ver los transgénicos con mis arrugas? Yo creo que la mejor solución es una protesta generalizada de peluches, primero nos rehusamos a dormir con los niños hasta que nos hagan caso.” Ánsar trató de tranquilizarlo haciéndole ver que las manifestaciones pueden salirse de control y convertirse en rebeliones. Y aquí tuvieron que dejar la conversación para volver al trabajo.

Pero Arrugas no se tranquilizó porque no entendía lo que tendrían que ver los transgénicos con su piel, así que siguió preparando el camino para tomar la calle. En sus conversaciones con los peluches hacía comentarios sutiles pero muy deliberados, como, “Debe ser realmente molesto que te vengan a despertar cada vez que se les ocurre buscar objetos perdidos y que te dejen tirado por ahí para mal dormir entre juguetes filosos.”,   “Deberían tener más consideración con nosotros, no es correcto que nos tengan a todos amontonados en un canasto.”, o “La realidad es que estos niños no están atendiendo nuestras necesidades, habrá que hacer algo al respecto.”  El chisme no tardó mucho en llegar a oídos de Ánsar, provocándole gran preocupación. Tendría que manejar la situación con cuidado para evitar una catástrofe. La siguiente vez que se reunieron, la conversación empezó así:
·         Hola, Arrugas, me he enterado de que andas promoviendo el malestar entre los peluches del canasto.
·         Hola, Ánsar. Claro que no, yo sólo he comentado sobre las condiciones en que se encuentran.
·         No, Arrugas, esto es cosa seria. Las cosas se pueden complicar bastante.
·         Bueno, es que estoy convencido de que las marchas y bloqueos son la única forma en que voy a lograr que me planchen la piel.
·         ¿Y estás dispuesto a poner en riesgo a todos los peluches para resolver un problema que a final de cuentas solamente te concierne a ti?
·         Pero también es necesario mejorar la condición de todos los peluches.
·         ¿Y es éste el  mejor camino para lograrlo?
·         Es el único porque de otra manera no nos hacen caso. Además, ahí tienes las protestas de Martin Luther King y Mahatma Gandhi  que lograron avances que de otra manera no habrían sucedido.
·         Sí, y también Nelson Mandela y Solzhenitsin estuvieron dispuestos a ir a la cárcel. Pero todos ellos tenían una visión de un futuro mejor para todos y promovían la manifestación pacífica. Tú tienes tus propios intereses y no has sido muy prudente que digamos. Toma en cuenta que es muy delgada la línea que separa una manifestación de una rebelión, que una vez que empieza la violencia, puede tardar mucho tiempo en detenerse, que muchas rebeliones acaban destruyendo a los líderes que la iniciaron y que de las revoluciones pueden salir sistemas todavía más opresivos que los originales. Seamos realistas, un bloqueo de peluches no tendría gran fuerza porque a nadie le va a importar si nos recogen y nos meten al canasto.
·         Pues yo no veo otra alternativa.
·         Muy bien, ¿estarías dispuesto a probar otras alternativas que pudieran conseguir los mismos resultados de manera más sencilla y segura?
·         Sí, claro
·         Entonces, vamos a formalizar un compromiso entre tú y yo. Dame una semana para proponerte una mejor alternativa y mientras tanto tú dejas de incitar a la rebelión.
·         Acepto el compromiso pero más vale que me presentes algo convincente.
·         De acuerdo, déjame explicarte de qué se trata y luego vemos los detalles.

Y así continuó la explicación de Ánsar, “Recordarás que comentamos que para formar un transgénico se corta el ADN en un lugar que tenga una secuencia específica. Pues en el año 2012, un grupo encabezado por las doctoras Jennifer Doudna (se pronucia Daudna) y Emmanuelle Charpentier 2, 3, 5 (se pronuncia Emanuel Sharpantié), En base a la proteína CRISPR-Cas9 (se pronuncia crisper- cas9) que producen ciertas bacterias, desarrolló una forma mucho más sencilla de escoger el lugar exacto en donde se corta el ADN para eliminar, modificar o introducir genes. El potencial de esta tecnología es fascinante: podría corregir defectos en el genoma para curar enfermedades degenerativas, podría eliminar infecciones virales que hoy son incurables, podría facilitar el diseño y producción de organismos genéticamente modificados y tantas otras cosas que ni siquiera podríamos imaginar… y para ti, Arrugas, esto significaría que en lugar de cirugía cosmética te podrían corregir el gen de las arrugas en la piel. 

Esto le daba una perspectiva diferente a las cosas, “Me lo hubieras dicho antes,” dijo Arrugas, “en lugar de eso, me echas un rollo de tres días sobre los transgénicos.”

 “Supongo que la explicación pudo haber sido más sencilla,” contestó Ánsar, “pero necesitaba estudiarlo en detalle antes de proponerlo para curar tu mal de arrugas. Afortunadamente, hasta ahora no te han hecho mucho caso los peluches y a nadie se le ha ocurrido hacer marchas y bloqueos. “

Esa  misma tarde,  Arrugas se puso en contacto con la Dra. Doudna, le explicó su caso y le pidió que lo ayudara a corregir el problema. La respuesta no fue la que Arrugas hubiera deseado. En primer lugar, aunque ya se tenía registrada la secuencia del genoma de muchas especias, no se tenía la del Peluche Arrugado, así que no había forma de saber qué genes se tendrían que modificar.” ¡Todo fuera como eso!,” pensó Arrugas, sólo habría que sacar la secuencia de su genoma, que hoy en día no tiene mayor complicación. Pero había otros dos problemas: primero, que todavía no se tenía un procedimiento médico para modificar el ADN de todas las células de un tejido ya formado; y segundo, que la Dra. Doundna había manifestado públicamente su preocupación por las consecuencias personales, sociales y ecológicas del uso prematuro de esta tecnología en seres humanos, y que por ello respaldaba una moratoria en experimentos que involucraran células humanas embrionarias6. La conversación concluyó de la siguiente manera:
·         Pero se podría desarrollar un procedimiento médico para peluches.
·         Quizá, pero también hay que considerar la cuestión ética.
·         ¿Ética para peluches?, si nos tratan peor que a ratones de laboratorio, nos tiran en el suelo, nos pisan, nos mojan con pipí, nos meten a la lavadora, nos cuelgan en el tendedero, nos avientan desde el segundo piso y todavía nos explotan con el trabajo que hacemos gratis en Wikipedia.
·         Eso lo tendrás que discutir con Wildebeest. Para mí son seres inteligentes y tienen sentimientos.
·         Lo seremos para usted, pero aquí nadie me hace caso.
·         Dejémoslo así: por el momento no tenemos la secuencia del genoma; nosotros hacemos investigación básica y le dejamos el desarrollo de los procedimientos médicos a otros laboratorios; y yo no me siento cómoda con las implicaciones éticas de usar la modificación genética para intervenciones cosméticas.

Después de las acostumbradas cortesías del final de una conversación telefónica. Arrugas colgó y le comentó a Ánsar, “Esta vieja sangrona no me quiere ayudar. Primero desarrolla un sistema para hacer manipulación genética y luego se preocupa por las implicaciones éticas; nos considera seres pensantes y con sentimientos pero nadie se ha molestado en determinar la secuencia del genoma de los peluches; y para acabarla de amolar, me dice que ellos no se encargan de la investigación básica pero ha hecho públicas fotografías de ratones a los que en otro laboratorio les modificaron el color de la piel6. Definitivamente, nos vamos a la calle, vamos a llevar la protesta hasta la Universidad de California en Berkeley, donde trabaja la Dra. Doudna. ¡Esa es la única solución! ”. “Espera un momento”, dijo Ánsar, “quedamos en que me dabas una semana, déjame estudiarlo y lo vemos la semana que entra.”

En ese momento llegó un grupo de peluches que venía a pedirles que se unieran a una protesta para exigir mejores condiciones de vida. Ánsar trató de hacerles ver que antes de salir a protestar sería prudente habar con Ñu y Wildebeest. Entonces Guateque Watanabe, un león pálido y desgarbado que desde hace años había perdido aquel paso firme y cadencioso de un líder de manada, tomó tímidamente la palabra, “No es justo”, -  “¡No!” coreó la muchedumbre, y Guateque continuó con más firmeza, “¡Ya estuvo suave!, no  aceptaremos este trato ni un minuto más. ¡Vamos a quemar las camas de los niños!” – “¡Sí!”,  gritaron todos los peluches, y así siguió el Guateque, “¡Y el que no esté con nosotros, estará en contra nuestra!” y dirigiéndose a Ánsar y Arrugas, “Si ustedes quieren seguir jugando con los niños y durmiendo en su cama, allá ustedes. Nosotros quemaremos las camas y a ustedes con las camas.” – “¡Sí!”,  gritó la chusma. Ánsar tragó saliva y respiró profundamente, pidió la palabra mientras levantaba las alas para pedir silencio, y en cuanto sintió que había suficiente calma entre tanto peluche enardecido, dijo, “compañeros peluches… amigos… es cierto que nosotros jugamos con los niños y que dormimos en sus camas, pero no crean que nuestra vida es mucho mejor que la de ustedes, nos usan como escudo, como macana o como proyectil en sus juegos, nos usan como almohadas y amanecemos todos babeados, nos pisan y nos patean, se sientan sobre nosotros y somos objeto de muchos otros malos tratos. Además, estamos muy conscientes de que algún día acabaremos en el canasto con todos ustedes, así que pueden estar seguros de que también nos interesa mejorar nuestra propia condición junto con las de ustedes. Pero, ¿será acaso, quemando las camas de los niños la mejor manera de lograrlo?... Recurrir a la rebelión tiene que ser el último recurso, antes de llegar ahí tenemos que agotar otras posibilidades porque una vez que inicia la violencia, nadie sabe a dónde va a parar. ¿Se trata de venganza o de mejorar nuestra condición?” Viendo que se estaban tranquilizando los ánimos, Ánsar continuó, “Permítanme hablar con Ñu y Wildebeest, yo los conozco y sé que tienen buen corazón, démosles la oportunidad de corregir sus errores. Estoy convencido de que dialogando podremos lograr mejores resultados que con protestas y violencia.” y concluyó con énfasis, “¡Dejo a su consideración el camino a tomar, la violencia con las inevitables pérdidas y el subsecuente caos o el diálogo fructífero!”  Se escucharon algunos aplausos y luego Guateque tomó la palabra en medio de un tenso silencio, “Está bien, les damos una semana para solucionarlo, ni un día más.”

Saliendo de ahí, lo único que Arrugas pudo decir fue, “Estuvo cerca, la verdad es que no había pensado en las consecuencias de alebrestar a los peluches”. –“Sí que lo estuvo”, comentó Ánsar, “ahora tendremos que resolver esta bronca.” Esa misma tarde, en una reunión de emergencia entre Ñu, Wildebeest, Ánsar y Arrugas, Ñu comentó, “pero así viven todos los peluches del mundo. ¡No esperarán un trato humanitario!” – “Desde luego que no,” dijo Arrugas, “no somos humanos, somos peluches y merecemos un trato conforme a nuestra propia condición.”  Entonces intervino Ánsar, “El hecho de que así han vivido hasta ahora, no significa que así deban seguir viviendo por siempre. La vida en el canasto es muy dura y por ello tenemos que hacer que sientan que todavía se les estima y que se valora su trabajo. Además, acuérdense de que la casa es de los peluches y que nos pueden hacer difícil la vida sin necesidad de quemar las camas… Tengo una idea, les podemos dar empleo lucrativo para mejorar su condición y valorar su trabajo. Hemos estado estudiando el tema de los organismos genéticamente modificados y creo que podemos poner un laboratorio aquí mismo. Tenemos la casa, el tiempo y los conocimientos que nos dan todos estos años trabajando en Wikipedia. Aunque a la Dra. Doudna no le haga gracia, la verdad es que hay mucho dinero en las posibilidades cosméticas de esta tecnología y el primero que la desarrolle tendrá una gran ventaja sobre su competencia. Además, los vanidosos van a pagar por el desarrollo de una tecnología que también va a servir para resolver problemas más serios.” – “Tienes razón,” dijo Arrugas, “lo que necesitamos son inversionistas con capital de riesgo que estén dispuestos a entrarle a este proyecto.”

Todos estuvieron de acuerdo y así fue como nació ARRUGAS, SA de CV,  Una Empresa de Peluches.

Años después, al finalizar la asamblea anual de accionistas en que participaron Ñu, Wildebeest, Ánsar, Arrugas y todos los peluches, estando ya a solas en su oficina hacían reminiscencia de aquella Rebelión de los Peluches:
·         ¿Te acuerdas, Ánsar, de cómo se puso?
·         ¡Claro!… casi nos linchan… nunca lo olvidaré.
·         Y todo porque quería plancharme las arrugas… y pensar que ya no me importa tenerlas… Supongo que era inseguridad… Hoy me acepto como soy y entiendo que las arrugas nada tienen que ver con mi felicidad.
·         Pero tenemos otros motivos para celebrar: el negocio va muy bien, los peluches ya no trabajan de a gratis y duermen todos en sus camas.
·         Además, Ñu, Wildebeest y todas las personas nos tratan con consideración y respeto… ¡Y todo gracias a que quería plancharme las arrugas!
FIN


REFERENCIAS:
1.- Eclesistés 1:2
2.- Bienvenidos a la Nueva Era de la Ingniería Genética. Dr. Enrique Reynaud Garza. Biotencología en Movimiento. Revista de Divulgación del Instituto de Biotecnología de la UNAM. Abril, mayo y junio del 2016
3.- A Programmable Dual-RNA–Guided DNA Endonuclease in Adaptive Bacterial Immunity. Revista Science 17 de agosto del 2012. Martin Jinek, Krzysztof Chylinski, Ines Fonfara, Michael Hauer, Jennifer A. Doudna, Emmanuelle Charpentier.
4.- Wikipedia.- Human Genome
6.- https://www.youtube.com/watch?v=CdAgzk5tQhs
7.- Dibujos realizados mediante Blender, programa abierto para hacer dibujos 3D y animaciones
8.- Descargar versión PDF

® Lego marca registrada de The Lego Group

sábado, 2 de julio de 2016

El Incidente en Moscú

Recordarán ustedes que en un cuento anterior la tía Panchita le había dejado en herencia a Carlos IV un criadero de ratón espinoso jalisciense, liomys spectabilis, como le llaman los científicos. La tía Panchita había establecido el criadero como una asociación civil sin fines de lucro dedicada a la recuperación de esta especie en peligro de extinción. Carlos IV y su primo Chompi tuvieron que pasar por muchas peripecias para hacer del criadero una empresa que además de promover la recuperación de la especie, exportaba exitosamente carne, piel y tripas de ratón a China. Este cuento trata de los líos en que se metieron por incursionar en el negocio de la ingeniería genética.

Todo comenzó un día en que Carlos IV y su amigo Nepomuceno estaban en su rancho en Holdrege, Nebraska, jugando con La Negra Tomasa, una perra de raza labrador cuyo nombre describía el color de su pelaje y que estaba medio loca porque a veces relinchaba, otras veces se portaba como gato y otras más parecía una perra normal. En uno de estos juegos, Nepomuceno comentó, “yo creo que La Negra Tomasa tiene genes de caballo y de gato”. Carlos rió y dijo, “¡sería una perra transgénica!, pero yo más bien creo que le falta un tornillo”, y así siguieron comentando sobre las posibilidades de crear animales transgénicos. Nepomuceno propuso que hicieran un camello polar, “comenzamos con un camello blanco, le ponemos pelo en todo el cuerpo, redistribuimos la grasa y le acortamos el cuello para que no pierda calor; lo hacemos carnívoro para que tenga qué comer en el polo norte; le ponemos garras para que tenga tracción en el hielo…”. “Ese no es un camello transgénico”, interrumpió Carlos, “es un oso polar”. “¡Quizá!” dijo Nepomuceno, “pero mientras que a la naturaleza le tomó millones de años de evolución, yo lo desarrollé en un ratito“. A Carlos se le ocurrió algo más práctico, “mejor hacemos un mosquito que no zumbe, picaría igual pero te dejaría dormir”, y Nepomuceno agregó, “de una vez, que el piquete no deje roncha ni te dé comezón”.  En eso los interrumpió la Dra. Daphne que estaba de visita en casa de Carlos y que había salido a buscarlos, “me parece que sería preferible tener mosquitos que no transmitieran enfermedades, pero ya es hora de que se metan a hacer su tarea.”

Esa noche, acostado en su cama y listo para dormir, Carlos se preguntaba lo que era un transgénico.  Sabía que era un ser vivo que tenía características de más de una especie, algo así como una perra que parecía caballo, o un camello que parecía oso polar, pero en realidad no lo entendía con mucha claridad. Entre las ideas que iban pasando por su cabeza mientras le daba vueltas a este tema, se acordó que en algún lugar había leído que la ingeniería genética podría ser un campo de negocios con un futuro muy prometedor. En ese momento tomo la resolución de estudiar la posibilidad de establecer un laboratorio de ingeniería genética en el criadero de ratones de La Lagunilla, Jalisco, y así se quedó dormido con la tranquilidad de quien no tiene la menor idea del lío en que está a punto de meterse.

A la mañana siguiente, antes de salir a la escuela, Carlos llamó por teléfono a su primo Chompi, director del criadero de ratones, para decirle que quería estudiar si convendría que el criadero entrara al negocio de la ingeniería genética, y así comenzó una discusión en que acordaron que en la próxima reunión del consejo de administración del criadero, Carlos presentaría un plan para hacer el estudio correspondiente.

Suena fácil, pero Carlos no tenía la menor idea de lo que es un laboratorio de ingeniería genética, así que decidió ir a ver a la Dra. Daphne que trabajaba en la Instalación Dedicada al Desarrollo de Ratones Genéticamente Modificados de la Universidad de Nebraska. La doctora le explicó que todos los seres vivos tienen en sus células un compuesto químico llamado acido desoxirribonucleico. “¿Acido qué?” preguntó Carlos. “No te preocupes” respondió la doctora, “ya te lo tendrás que aprender para algún examen de biología, aquí lo llamaremos ADN (o DNA, como se llama en inglés) para no meternos en demasiadas complicaciones. La ingeniería genética trata sobre la manipulación de genes, que son pedacitos de ADN que se encargan de hacer las funciones de cada célula. Cada gen tiene una tarea específica. La ingeniería genética puede manipular los genes de dos formas básicas: se puede bloquear su funcionamiento, impidiendo que hagan su tarea, a esta práctica se le llama knockout; La otra forma consiste en insertar un gen de otro organismo dentro de una molécula de ADN para formar un organismo transgénico con características que no habría tenido sin la manipulación genética. Te preguntarás por qué hacemos esto con los ratones, pues todo esto tiene el objeto de estudiar las funciones de los diferentes genes, su impacto en la salud de las personas y los efectos del medio ambiente, la alimentación o los medicamentos. Hay quien no está de acuerdo con esta práctica, pero dejemos esa discusión para otro foro, nosotros le damos a los ratones el mejor trato que las circunstancias permiten y consideramos que si no sabemos cuáles van a ser las consecuencias de un experimento, es mejor hacerlo primero en los ratones que hacerlo directamente en las personas. Como dije, no todo mundo está de acuerdo, pero ahí están los beneficios que estas investigaciones le han dado a la humanidad.”

“Volviendo al tema, nosotros modificamos el ADN de los ratones de acuerdo a lo que nos piden los investigadores. Así les ahorramos tiempo y dinero que ellos pueden dedicar a su investigación.” De toda esta explicación, Carlos se quedó con una idea básica, los genes son pedacitos de ADN que hacen funciones específicas en las células y la ingeniería genética sirve para bloquear la función de los genes o para insertar genes de un organismo en otro.

Chompi también estudió el tema y se dio cuenta de que el criadero estaba dedicado a la recuperación de la especie en su hábitat natural y que para este propósito conviene que haya diferencias entre unos individuos y otros porque estas diferencias le dan a la especie más capacidad para adaptarse a diferentes condiciones ambientales. Pero para propósitos de investigación, entre más diversidad haya, más difícil será identificar qué gen específico es el que interviene en el resultado de un experimento. Por esta razón se han desarrollado sepas de ratones de laboratorio, que son grupos de individuos tan parecidos entre sí que casi son como gemelos. En términos prácticos esto implicaba que tendrían que separar las dos poblaciones, la destinada a la recuperación ecológica con la máxima diversidad genética posible y la sepa para investigación. También tendrían que definir las características que tendría la sepa del ratón espinoso jalisciense que desarrollarían.

En sus investigaciones, Carlos descubrió que el ratón espinoso jalisciense aprendía a recorrer un laberinto y a realizar otras tareas más rápido que el ratón de laboratorio albino de la especie mus musculus, cepa BLAB/c. comúnmente usado en este tipo de investigaciones. Profundizado en el tema se dio cuenta de que había un importante campo de investigación genética sobre la memoria y que en México  habría suficiente mercado para ofrecer servicio de modificación genética en ratones de laboratorio para fines de investigación.

Con esta información, Carlos y Chompi llegaron a la conclusión de que valía la pena establecer el laboratorio de ingeniería genética para dar servicio de modificación genética en ratones de laboratorio mus musculus y para hacer investigación propia con una sepa de ratones jaliscienses con alta capacidad de memoria.

 El proyecto iba avanzando así que, estando en la cafetería de la escuela durante un periodo de descanso, Carlos le propuso a Nepomuceno que se hiciera investigador en el nuevo laboratorio, y Nepomuceno respondió que lo consideraría.  Después siguieron platicando de bobadas y se les ocurrió que podrían desarrollar un ratón espía, podría andar por todos lados, y como no emitiría señales electrónicas, nadie lo podría detectar.  Inclusive, se podría meter a una sala de juntas y lo peor que pasaría es que le darían un par de escobazos y lo dejarían en paz en cuanto se metiera en algún agujero.  Tendría memoria de elefante para grabar todo lo que oyera y lengua de perico para repetirlo. Habría que entrenarlo para evadir ratoneras y para que no repitiera secretos fura de lugar. Pero a Nepomuceno la idea no le pareció muy buena porque si uno de estos ratones se escapara y se reprodujera, al rato tendríamos ratones parlanchines y CHISMOSOS por todas las ciudades,  “¡imagínate!”, dijo, “un ratón llega a la casa del vecino y empieza a contar todo lo que escuchó en la tuya. Sería peor que compartir una sirvienta con tu suegra.” Y ahí dejaron la conversación para regresar a sus clases.

Un día en que Chopi trabajaba en el proyecto, recibió una llamada del presidente Obama:
  •  Hola, Chompi, habla Barak Obama. ¿cómo van con el nuevo laboratorio?
  •  Buenas tardes, señor presidente, ¿y usted cómo se enteró?
  • ¡Soy el presidente de los Estados Unidos!, no tienes idea de cuántas cosas me entero.
  •  Supongo que así es, Sr. presidente, pero yo no pensaría que el laboratorio tendría suficiente importancia para usted.
  • Es que nos interesa que la investigación sobre los genes de la memoria forme parte de la iniciativa BRAIN.  Si están de acuerdo, los esperamos en la Casa Blanca el próximo martes a las 10:00 am.
  • Desde luego que ahí estaremos, Sr. presidente
  • Hasta luego, Chompi, muchas gracias.
  • Hasta luego, Sr. presidente, gracias a usted.
Chompi llamó inmediatamente a Carlos para informarle de la conversación que había tenido con el presidente Obama, y Carlos le contó que a él le habían pedido que fueran a la Universidad Médica Satátov de Moscú para ver si el nuevo laboratorio podría suministrar ratones genéticamente modificados para sus investigaciones. Muy emocionados por las perspectivas de estas propuestas, hicieron los preparativos necesarios para ir a Washington, DC y de ahí a Moscú.  Chompi se encargaría de estudiar la Iniciativa BRAIN, Carlos estudiaría a la Universidad Satátov,  se reunirían en Washington, DC, para intercambiar notas el día anterior a la visita a la Casa Blanca, y al día siguiente saldrían rumbo a Moscú.

La Iniciativa BRAIN (Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies) está enfocada  a la búsqueda de un mayor entendimiento de cómo funciona el cerebro tanto a nivel celular como en la interacción entre los circuitos neurológicos. El beneficio esperado de esta iniciativa es encontrar nuevas formas para el tratamiento y prevención de enfermedades neurológicas y psiquiátricas como el Alzheimer, Parkinson, autismo, epilepsia, esquizofrenia, depresión, trauma cerebral (referencia: National Institute of Heatlth  http://www.braininitiative.nih.gov/about/index.htm).  Pero si esta iniciativa está enfocada a los procesos celulares, ¿para qué necesitarían ratones genéticamente modificados?, y en todo caso, ¿por qué no se los pedirían a algún laboratorio dentro de los Estados Unidos?,  pero por más información que buscaron, no pudieron encontrar la respuesta a estas preguntas, así que decidieron esperar a que se los explicaran durante su reunión del día siguiente.

La reunión empezó a las 10 en punto con una intervención del  presidente Obama, “Buenos días, damas y caballeros, demos la bienvenida a Carlos y a Chompy que vienen en representación del Laboratorio de Ingeniería Genética del Criadero de Ratón Espinoso Jalisciense”, después de los aplausos correspondientes, el presidente Obama continuó, “dejo está reunión en manos del Dr. Neuritas, quien solicitó la presencia de Caros y Chompi.” y dirigiéndose a Carlos y Chompi dijo, “los espero a la hora de la comida para platicar de los detalles.” Y salió de la reunión.

El Dr. Neuritas les explicó que estaban realizando investigaciones sobre el papel que algunas proteínas desempeñan en el almacenamiento de información dentro de las neuronas, y que estas proteínas eran elaboradas por genes que no habían podido implantar en los ratones mus musculus, pero que al enterarse de que el liomys spectabilis tiene una memoria superior, decidieron que valdría la pena intentar implantar los genes en esa especie. Al finalizar la reunión, acordaron que el Dr. Neuritas se encargaría de sacar la secuencia del genoma del ratón espinoso jalisciense para determinar si podían intentar implantarles los genes necesarios para la investigación. Aunque no les dieron un contrato, Carlos y Chompi salieron muy contentos de la reunión porque no les costaría sacar la secuencia del genoma del ratón espinoso jalisciense y porque se abría la posibilidad de un primer proyecto para su laboratorio de ingeniería genética.

Durante la comida, el presidente Obama  estuvo bromeando con ellos y luego se puso serio para recomendarles que tuvieran “mucho cuidado con los rusos porque son muy mañosos, nunca sabes cuáles son sus verdaderas intenciones…”. Pero Carlos y Chompi estaban tan emocionados con la posibilidad de formar parte de la iniciativa BRAIN  que no le pusieron mucha atención.

En el avión rumbo a Moscú, Carlos le dijo a Chompi, “creo que por fin se me están desbloqueando la neuronas. ¿Te acuerdas de lo que dijo el presidente Obama sobre los rusos?” y así continuó la conversación:

  • Sí, claro.
  • Pues me estoy acordando que estuvo algo extraña la invitación de la Universidad Médica Satátov… 
  • A simple vista todo parece estar bien, pero no he podido encontrar información sobre el proyecto ni sobre el Dr. Yuri Titov, que pidió que viniera a verlo.
  • ¿Yuri Titov?... Ese fue gimnasta olímpico en los años 50 y 60 del siglo pasado.
  • Bueno, es un nombre relativamente común, encontré otros en Google, pero no a éste. Me dio un número de teléfono y un correo electrónico que funcionaron muy bien, pero no supieron de él cuando lo quise localizar a través del teléfono principal de la universidad.

Chompi estuvo de acuerdo en que estaba raro y que deberían tomar algunas precauciones. Carlos había acordado que el Dr. Titov lo recibiría en el aeropuerto para llevarlo a su hotel y al día siguiente irían a la universidad. Como el Dr. Titov no estaba enterado de que Chompi también vendría, decidieron que lo más prudente sería que Chompi se mantuviera a distancia hasta que estuvieran seguros de lo que estaba pasando.

Se separaron en cuanto aterrizó el avión y cada uno pasó migración y aduana por su lado. Chompi observó como recibían a Carlos y lo llevaban hasta un carro. Valiéndose del GPS del teléfono de Carlos y de una motocicleta rentada, Chompi los pudo seguir sin ser detectado. El auto entró en un callejón y luego volvió a salir. El GPS seguía transmitiendo desde el carro pero Carlos no estaba adentro. Al poco tiempo, Chompi pudo ver que el teléfono de Carlos salía por la ventanilla del auto. Chompi recogió el teléfono y siguió al auto desde una distancia prudente. El auto anduvo dando vueltas por Moscú y finalmente entró en una casa aislada en la que se abrió la puerta de la cochera justo antes de que llegaran y se cerró inmediatamente detrás del carro. Chompi se mantuvo a distancia, pudo observar que la casa estaba fuertemente custodiada, pero no podía ver ni el carro ni el interior de la casa.

En la cochera, dos rusos de tamaño monumental, sacaron a Carlos de la cajuela del auto, le quitaron una venda de los ojos, le desamarraron las manos, lo llevaron al interior de la casa y lo dejaron en un cuarto de interrogatorio. Como nadie le había dado ninguna explicación, Carlos se preguntaba qué querrían de él. Pensó que probablemente lo dejarían en el cuarto durante un rato largo para descontrolarlo, así que se sentó tranquilamente a resolver mentalmente la forma de insertar los genes de la memoria en los ratones jaliscienses.  Suena fácil pero a él le tomó mucho tiempo pensarlo, así que todavía estaba en esto cuando entró el supuesto Dr. Titov, se sentó frente a Carlos y comenzó el interrogatorio:

  • Como te darás cuenta, ésta no es una universidad. Te hemos hecho venir porque tienes información que nos interesa. Estamos dispuestos a pagar por ella o podríamos extraerla en formas menos agradables.
  • Bueno, Yuri, no sé de qué se trata, pero pudimos haber llegado a un acuerdo por teléfono. Toda la información que yo tengo está disponible a quien quiera pagar un precio adecuado.
  • ¡No te hagas tonto, que de nada te va a servir! Sabemos que has hablado con el presidente Obama y queremos que nos digas de qué se trata.
  • Eso se los puedo decir sin cobrarles. Estamos trabajando en la iniciativa BRAIN.
  • Eso dicen, pero sabemos que están haciendo experimentos con fines militares en el laboratorio de Jalisco.
  • ¿Con fines militares?, ¿De dónde sacas eso?
  •  Te dije que no te hicieras tonto porque se me agota la paciencia

Y en ese momento entraron los dos gorilas que lo habían sacado de la cajuela, abrieron un maletín con tranquilidad y fueron colocando sobre la mesa toda clase de instrumentos de tortura. Carlos hacía lo posible por mantener la tranquilidad pero por dentro sentía que el mundo se le venía encima. Lo peor era que ni siquiera sabía lo que querían que les dijera.

Mientras tanto, Chompi llamaba al Presidente Obama. En la Casa blanca lo comunicaron de inmediato porque sabían que solo llamaría si se trataba de una emergencia. El presidente Obama se encontraba en una junta cuando se enteró de la llamada, se levantó inmediatamente y dijo, “damas y caballeros, discúlpenme por un momento, tengo que atender una llamada de Chompi.” Regresó cinco minutos después diciendo, “¡Estos rusos!, tuve que llamar personalmente a Vladímir para resolver esta crisis”.

Inmediatamente sonó un teléfono celular del supuesto Dr. Yuri Titov, “da… da… da…” (traducción: sí… sí… sí…), guardó el teléfono, le indicó a los gorilas que salieran y dijo “veo que tienen sistemas sofisticados de espionaje y también tienen buenos contactos, ¡pero esto no se va a quedar así, pronto averiguaremos todo lo que están haciendo en ese laboratorio! Por ahora te vamos a dejar en paz, hoy Chompi y tú podrán descansar en su hotel y en la noche van a cenar con el presidente Putin.”

 A Chompi le llegó un recado del presidente Obama por what’s app , “Toca el timbre en la casa en la que está Carlos para que los lleven a su hotel, suerte.” Siguiendo las instrucciones, Chompi tocó en la casa, salió uno de los gorilas con cara de pocos amigos y simplemente dijo,  “¿Chompi?”… “Sí, soy yo”… “adelante”. Pasó a una sala en la que Carlos estaba sentado con el “Dr. Titov”, que se levantó para saludarlo, “Chompi, mucho gusto… Yuri Titov, al menos ese será mi nombre para ustedes. Me da mucho gusto que hayas podido venir a Moscú, me hubiera gustado tener una conversación privada contigo, pero ya será en otra ocasión.” “No si yo puedo evitarlo”, Pesnó Chompi mientras Yuri seguía diciendo, “Por ahora los dejo en las delicadas manos de Dmitri y Arkady para que los atiendan.” Y los dejó con los dos gorilas. “¿Dmitri y Arkady?” Dijo Chompi. “Bueno”, contestó uno de ellos, “como dijo el Dr. Titov, al menos esos serán nuestros nombres para ustedes”. Y así se fueron con los gorilas al hotel.

Exhaustos por el viaje y las peripecias del día, Carlos y Chompi durmieron el resto de la tarde. En la noche, Dmitri y Arkady pasaron a recogerlos para llevarlos al Kremlin. El presidente Putin los recibió en un salón, con los brazos abiertos, “Chompi, Carlos, mis hermanos, ¡cómo han estado!”, “¿mis hermanos, cómo han estado?, ¡como si no lo supiera!” pensó Carlos y dijo “Pues, como usted se imaginará, no muy bien, Sr. presidente.” “Bueno, mira Carlos,” respondió el presidente Putin, “este ha sido un malentendido. Tú sabes que las agencias de seguridad nacional a veces se exceden en sus averiguaciones, te aseguro que no volverá a suceder. Mejor pasamos al comedor y platicamos con más tranquilidad”. La cena comenzó con la plática de siempre, la familia, el clima, el precio del petróleo, el  Brexit, las perspectivas económicas, las barrabasadas de Trump (“Imagínese, Sr. presidente, a Donald Trump en la Casa Blanca y a Andrés Manuel López Obrador en Los Pinos, ¿de qué  lado de la frontera estaría más alto el muro?”. “Ja, ja, ja, ¡imagínate!” exclamó el presidente para luego agregar, “pero la verdad es que sí nos preocupa”) y otros temas más o menos triviales. La conversación finalmente se enfocó en el criadero de ratones.

El presidente Putin les explicó que su agencia de inteligencia estaba preocupada porque se habían enterado de que en el criadero estaban desarrollando un ratón transgénico capaz de invadir un país y reproducirse para crear chismes, haciendo que los vecinos peleen entre sí. Carlos comentó que esa más bien parecía una táctica diseñada por la agencia de inteligencia rusa y preguntó de dónde había salido la información. El presidente Putin sacó una libreta y empezó a hojear las páginas hasta que se detuvo en una y dijo, “¡aquí está!, fue una conversación que tuviste con Nepomuceno en la cafetería de la escuela… ¡No pongas esa cara, así  es el espionaje!”A Carlos le tomó un rato recordar a la conversación a la que se estaría refiriendo, hasta que finalmente pudo continuar el diálogo:

  • Pero eso no fue lo que dijimos, señor presidente, hablábamos de tonterías que se podrían hacer en el laboratorio y se nos ocurrió que podríamos desarrollar un ratón espía con memoria de elefante y legua de perico.
  • Bueno, muchachos, es que sin conflicto no hay razón de ser para las agencias de inteligencia, así que siempre los andan inventando.
  • Entonces no deje a sus perros sueltos por todo el mundo, señor presidente, no vaya a ser que provoquen un conflicto de magnitud catastrófica.
  • Por eso los tenemos entretenidos en el Oriente Medio, además Barak Obama y yo estamos en contacto por si algo se sale de control, como en este caso.
  • Entonces sabrá que estamos estudiando los aspectos genéticos de la memoria
  • Sí, ya me lo explicó Barak. Pero me gusta la idea de un ratón espía, ¿qué posibilidad hay de que vengan a desarrollarlo aquí en Moscú?
  • Olvídelo, señor presidente, es mucho más complicado que desarrollar un ratón con memoria de elefante y legua de perico. Desde el punto de vista técnico, nos falta mucho para poderlo hacer; además, como ha sucedido con otros animales que se han tratado de usar para fines militares, podría resultar muy difícil controlarlos para que hagan lo que se espera de ellos; y, finalmente, podríamos acabar con un desastre ecológico si se llega a escapar uno de estos ratones.
  • Son los riegos que tenemos que correr para que haya progreso. Ustedes ahora están desarrollando ratones genéticamente modificados para estudiar la manera de prevenir o curar enfermedades. Pero no pueden estar seguros de que lo que encuentren con los ratones será válido para los humanos y también podrían tener el mismo desastre ecológico si se te escapara uno.
  •  De acuerdo señor presidente, pero tomamos esos riesgos en un intento de contribuir al bienestar de la humanidad.
  • ¿Y no sería benéfico para la humanidad si uno de estos ratones impide un ataque terrorista?
  •  Pero habría mucha probabilidad de que las agencias de inteligencia le dieran mal uso a estos ratones. Después de todo, como usted mismo dijo, para justificar su propia existencia, las agencias de inteligencia inventan conflictos. A diferencia de nuestros ratones que se mantienen bajo control durante todo el tiempo,  un ratón espía andaría suelto por todos lados.
  • Pues sí, muchachos, pero imagínense lo que podría pasar si algún terrorista desarrolla esa tecnología antes que nosotros, y por “nosotros” estoy incluyendo a la OTAN.
  • Bueno, señor presidente, esto me recuerda el programa de televisión del siglo pasado en el que se basan las películas de Misión Imposible. Resultó al día siguiente de que salía un nuevo capítulo al aire, en la CIA se reunían a ver si podían desarrollar los aparatos de espionaje que habían visto en el programa. La verdad es que nosotros no tenemos ni la capacidad ni la intención de desarrollar un ratón espía.
  • ¡Muy bien!, jóvenes, dejémoslo ahí. La única condición que le puse a Barak es que permita que nuestra gente tenga acceso al laboratorio para corroborar que no estén haciendo cosas raras… ¡Otra vez sus caras!… su libertad y bienestar tienen un precio.”
Luego siguieron platicando amablemente de otros temas, se despidieron, se fueron a su hotel y al día siguiente tomaron un vuelo rumbo a México para ir al laboratorio a preparar los detalles de su participación en la iniciativa BRAIN.

En el laboratorio encontraron a Nepomuceno estudiando el genoma del elefante africano porque el Dr. Titov le había peguntado si podrían suministrar ratones con genes de memoria de elefante. “¡No le hagas caso!” dijeron al unísono y le contaron todo lo que había sucedido. Después de organizar el trabajo para el proyecto BRAIN, decidieron preparar una sorpresa para los inspectores rusos que les enviarían en un par de semanas.

El día de la inspección se presentaron los dos gorilas de Moscú. Chompi los recibió amablemente, “Dmitri, Arkady, que gusto en verlos por acá y en un ambiente más amistoso. Pasen.” y les dio un fuerte abrazo, al que cada uno correspondió con tal fuerza que casi dejan a Chompi como estampilla. Una vez que se recuperó de los apretones, los invitó a su oficina para explicarles el funcionamiento de los criaderos y del laboratorio. Después de responder a sus preguntas le pidió a Nepomuceno que los acompañara por donde ellos quisieran ir, que contestara todas sus preguntas y que les mostrara todos los documentos que pidieran.

Los gorilas sacaron sus tablets y se fueron con Nepomuceno. Iban sacando videos por todos lados, tomando notas, abriendo cajones y sacando fotografías a cuanto documento se encontraban. Al salir del laboratorio de Ingeniería Genética, Dmitri pidió que le permitieran regresar al baño y les dijo que los alcanzaría más adelante. Mientras Arkady y Nepomuceno seguían revisando las demás instalaciones, Dmitri entró de nuevo al laboratorio y en lugar de ir al baño, se fue a un escritorio que estaba pegado a una pared, lo movió y pudo comprobar que había una tapa disimulada, la separó y vio que en el interior había repisas con documentos y placas de Petri. Tomó fotografías de algunos documentos y metió en su portafolios unas placas de Petri etiquetados “embriones de ratón espía”. Luego cerró cuidadosamente la tapa, colocó el escritorio en su lugar y salió con cara de satisfacción haciendo, discretamente, una señal de triunfo a Arkady. La visita terminó sin más incidente y los gorilas se fueron de regreso a Rusia, donde probablemente los meterían a una jaula hasta la próxima vez que los necesitaran.

Las investigaciones de la iniciativa BRAIN continuaron, y en una reunión en la Casa Blanca, el presidente Obama entabló una plática con Carlos sobre los avances del proyecto. Carlos le informó que estaban estudiando el papel que algunos genes desempeñan en la creación de proteínas que permiten el almacenamiento de información en las neuronas del cerebro. En medio de la plática, el presidente dijo, “… por cierto, me habló Vadímir Putin muy enojado porque pensaba que ustedes habían saboteado sus experimentos de ingeniería genética, decía que sus científicos habían desarrollado un ratón espía, pero lo que salió del experimento fueron ratones de campo comunes y corrientes.”  “¿Que nosotros lo saboteamos?”, respondió Carlos, “si no hemos vuelto a Rusia desde que nos invitó el supuesto Dr. Yuri Titov”. “Eso fue lo que le dije”, agregó el presidente, “y que Dmitri y Arkady podrían corroborar que en el laboratorio de Jalisco estaban dedicados exclusivamente al proyecto BRAIN.” “Pues si no lo creían, ahora ya estarán convencidos”, dijo Carlos. El presidente Obama rió y dijo, “eso espero.”

En ese mismo momento, Dmitri, Arkady y el Dr. Titov salían en una misión ultra-secreta rumbo a Siberia, y nunca más se volvió a saber de ellos.


FIN.