- Los saluda Anastasio Lagartija, bienvenidos a esta transmisión especial, en vivo y en directo, de la MMDLXXIV (dosmilésima quingentésima septuagésima cuarta) edición de la tradicional carrera entre la liebre y la tortuga, que este año tendrá lugar en el majestuoso escenario de Agua Azul en Chiapas. Tendremos los comentarios, siempre acertados, de Heliodoro Pavo Real. La pegunta obligada para esta carrera que ha generado gran expectativa, es si finalmente se romperá la llamada “maldición de Esopo”, que no ha permitido que la liebre gane una sola carrera y que lleva el nombre del narrador del memorable primer encuentro, en el que la liebre, teniendo una ventaja considerable, se tomó un descanso antes de terminar la carrera, se quedó dormida y cuando despertó ya no tuvo tiempo de alcanzar a la tortuga. Increíblemente, la tortuga ha salido victoriosa en las 2,573 veces en que se han enfrentado estas dos especies.
Tus comentarios Heliodoro.
- Gracias, Anastasio, y un saludo a todo el público. Efectivamente, la liebre es amplia favorita tal como lo ha sido desde el año 80 de nuestra era en que se registró la primera apuesta. El emperador Vespasiano inició la construcción del Coliseo con la idea que llevar a Roma esta carrera que hasta entonces solo se había realizado en la Península del Peloponeso. Sin embargo, la construcción del grandioso estadio tomó 10 años y fue su sucesor, Tito, quién inauguró el Coliseo con esta carrera. Para convencer al Comité Atlético Animal de que se hiciera en Roma, el emperador Tito invitó a todos los miembros del Comité a Roma durante una semana con todos los gastos pagados, los agasajó en forma por demás lisonjera, garantizó una entrada mínima de 40,000 espectadores, ofreció para el Comité el 30% de la taquilla y el 20% de la venta de alimentos, bebidas y mercancía, además se comprometió a mejorar las carreteras, calles, alojamientos y servicios en la ciudad. El imperio pagó un precio considerable por llevar la carrera a Roma, al erario le tomó 5 años recuperarse de un desembolso tan elevado. Como suele suceder en la política, Tito murió en el año 81 y el que pagó los platos rotos fue su hermano Domiciano. En aquella ocasión, los apostadores consideraron que en un nuevo estadio la liebre tendría oportunidad de liberarse de la mala suerte y la tenían como favorita por 5 a 1. A media carrera un león salió inesperadamente de una compuerta en la arena, lanzó a la tortuga a las gradas y estuvo a punto de comerse a la liebre, ésta salió despavorida, se saltó la barda y nunca se volvió a saber de ella. A la tortuga le tomó medio día regresar a la arena para terminar la carrera y tuvo que ser hospitalizada. A pesar de que una comisión presentó al senado las conclusiones de la investigación que se hizo sobre el incidente, hasta la fecha se sigue debatiendo si fue por descuido, sabotaje o parte de un plan para hacer el espectáculo más emocionante.
Aunque actualmente los apostadores en Las Vegas favorecen ampliamente a la liebre, la historia pesa. Los registros cuentan las innumerables veces en que los apostadores se han equivocado al dar por hecho que la liebre saldrá triunfadora. Tenemos, por ejemplo, la MCCCLI (milésima tricentésima quincuagésima primera) carrera en que, siendo favorita 8 a 1, la liebre tropezó con una piedra a unos metros de la meta y estando gravemente lesionada hizo un esfuerzo heroico por alcanzar la meta antes que la tortuga, pero la tortuga resultó vencedora en uno de los finales más dramáticos que se hayan visto. Recordemos también aquel encuentro de 1953 en las calles de Manhattan, la liebre dio una vuelta equivocada, se perdió en el subterráneo, estuvo a punto de ser atropellada por un tren y cuando por fin encontró la salida, la tortuga casi había llegado a la meta. En un frenético cierre, la liebre se quedó a unas centésimas de segundo de la victoria.
- Gracias, Heliodoro.
Así pues, amigos, en una de las más largas trayectorias deportivas de la historia, la tortuga ha competido 82 veces en este evento, y a sus 123 años, sigue en plena forma y se espera que continúe por varios años más. Por el otro lado tenemos a una liebre de 3 años de edad que participa por primera vez. Este será un clásico encuentro entre la experiencia y la juventud. Realmente no podíamos tener rivales más dispares. Cada uno con habilidades particulares y, desde luego, con una preparación específica. Veamos los reportajes que nos han preparado nuestros compañeros desde los campos de práctica de cada contendiente. Primero, Rústico Alacrán, con al tortuga.
Adelante Rústico.
- Buenos días, Anastasio, y buenos días a todo tu público.
En el campo de la tortuga se vive un ambiente de optimismo y confianza. En toda la historia solamente dos tortugas han participado más veces que ella. La marca actual es de 97 participaciones consecutivas y se implantó el 18 de junio de 1815, en Waterloo, situada en lo que hoy es Bélgica. La carrera había sido planeada con varios años de antelación y no pudo cambiarse a pesar de que se estaba librando la que sería la histórica batalla que lleva el nombre del lugar, y en la que las tropas francesas bajo el mando de Napoleón fueron derrotadas por la coalición que comandaba el Duque de Wellington. Durante la carrera, la liebre quedó atrapada en una escaramuza, corría de un lado al otro esquivando balas y cuidándose de que la pisaran los combatientes y sus caballos, esto la mantuvo ocupada tanto tiempo que simplemente no pudo llegar a la meta antes del anochecer. A la tortuga tampoco le fue muy buen, ganó la carrera pero quedó tan maltrecha que ya no pudo participar en la carrera del año siguiente.
Desde hace varios años se viene diciendo que ya pasó el mejor momento de la tortuga y que pronto habrá quien la derrote en las pruebas selectivas de su especie, pero a la fecha no ha habido quien le gane. Aunque algunas tortugas más jóvenes han quedado cerca, sigue siendo la mejor de su especie y probablemente lo sea por varios años más.
Con toda esa experiencia bajo su caparazón, la tortuga se prepara a conciencia. Su vida cotidiana es sedentaria y ofrece poca oportunidad de ejercitarse, por ello requiere de un programa estricto de preparación. El entrenamiento de las mañanas consiste en caminatas largas con tramos cortos de velocidad, si a eso se le puede llamar velocidad, y subir pendientes empinadas. Por las tardes trabaja en el gimnasio con ejercicios para fortalecer las patas. Como ha sido su costumbre, la tortuga no da entrevistas antes de la carrera. Está demasiado concentrada en su preparación, está plenamente consciente del esfuerzo que va a realizar para cargar esa concha a lo largo de la carrera, que este año se antoja particularmente difícil porque la pista es accidentada, terminando en una subida bastante empinada.
- Rústico, Mucho se ha dicho que la tortuga ya no tiene ese deseo de triunfo y esa voluntad inquebrantable que la han llevado a la victoria en las carreras anteriores, ¿Tú qué opinas?
- No creo que sea el caso. Solo hay que ver la forma en que se prepara para darse cuenta de lo importante que es el triunfo para ella. Realiza su preparación con mucha intensidad, además, lleva una vida y una dieta muy ordenadas.
- Entonces tampoco ves exceso de confianza
- De ninguna manera. Aunque la actitud en su campamento es de confianza, no es la confianza arrogante de quien se siente superior. Lo que se percibe es un optimismo que viene de la experiencia y de un buen entrenamiento. La tortuga está consciente de que siempre hay un elemento de suerte y que se requiere mucha preparación para aprovechar las oportunidades.
- Mencionaste que aún le quedan varios años, ¿tú crees que alcance la marca de todos los tiempos?
- Yo creo que la seguiremos viendo por varios años más, pero le faltan demasiados para alcanzar la marca de 97 participaciones. Es más, veo difícil que llegue a las 91 carreras que necesita para quedar en segundo lugar.
- Muchas gracias, Rústico, por este interesante reportaje, estaremos al pendiente de cualquier novedad en el campamento.
Vamos al campamento de la liebre con nuestro compañero, Frodoberto Camaleón
- Anastasio, un saludo para ti y para tu audiencia.
Como siempre, tenemos un ambiente de nerviosismo, mucha energía explosiva y gran expectación. Liebres yendo y viniendo, saltando por todos lados, cuchicheando, se detienen, olfatean, se levantan, mueven las orejas. Esto parece un mercado chino. No podía ser de otra manera entre las liebres, pero más ahora que serán representadas por una novata. Como siempre ha sido, la liebre no tiene un programa de entrenamiento definido. Su supervivencia diaria es la mejor preparación que puede tener para esta carrera. Por la mañana hace un poco de calentamiento y se va al desayuno. Empieza en la finca del señor Odilón Pérez. Procura estar temprano para comer un par de zanahorias antes de que llegue el Sr. Pérez y saque la escopeta. El señor es un poco lento y no tiene buena puntería así que la liebre no necesita esforzarse demasiado. El entrenamiento empieza, entonces, con carreras y maniobras evasivas a media velocidad. Esto puede durar varios minutos, y a veces la liebre puede robarse una o dos zanahorias más. La siguiente estación de desayuno y entrenamiento es la hortaliza de don Prisciliano, en la que tiene que ser cautelosa porque hay perros. Entra con sigilo, aprovechando alguna distracción de los perros, si es posible, cuando están comiendo. Con un poco de suerte se come una lechuga antes de que los perros la descubran. Esta es la parte fuerte del entrenamiento de la mañana porque no hay lugar para esconderse y los perros son realmente veloces. Hace carrera a máxima velocidad entre los surcos, con salida por pequeños agujeros bajo la cerca. Dependiendo del hambre con la que haya quedado, puede volver a otra finca para terminar de desayunar y hacer otra carrerita, o puede regresar a su madriguera a tomar la siesta.
Por la tarde, la rutina es diferente. Sale al bosque o a la pradera, normalmente acompañada de algunas compañeras. Se van con un trotecillo ligero en busca de pastos o raíces que roer. Van siempre con cautela porque no faltan animales que quieran llevarse a una de ellas como platillo principal para la cena familiar. A veces resulta tranquilo, sale, come, platica con las amigas y regresa sin incidente alguno. Otras veces el entrenamiento es intenso, no acaba de salir de la madriguera cuando se da cuenta de que un águila está vigilando desde el cielo, entonces permanece escondida y come lo que encentra entre los arbustos. Una vez satisfecho el apetito y bien preparada para la carrera, puede salir a campo abierto simulando no haber visto al águila y espera a que ésta inicie su ataque, entonces corre entre los árboles, da vueltas rápidas, esquiva obstáculos y se mete entre los arbustos donde el águila no la pueda seguir. Puede haber otros depredadores que no la dejen comer en paz, como zorras, coyotes, lobos y demás cánidos mal alimentados, que esperan que la liebre sirva para complementar su dieta. Son muy astutos, la asechan con el viento en la cara para que no los pueda oler, se esconden entre la maleza y los arbustos para que no los vea y se mueven muy despacio para evitar que los pueda distinguir en la hierba. La liebre siempre tiene que estar atenta para pegar la carrera en cuanto haya la menor señal de peligro.
Así es como la liebre vive su pasión, sin un plan formal de entrenamiento, aprovechando las oportunidades que la vida le brinda para alcanzar el pleno acondicionamiento físico y las habilidades que requiere para esta cerrera.
Hemos preparado para ustedes una entrevista con la liebre. Aquí se acerca con la elegancia que distingue a todas las de su especie. Cuenta la leyenda que Federico García Lorca se inspiró en una liebre para describir a su amigo, Antonio Torres Heredia, con estas palabras: zapatos color corinto, medallones de marfil y este cutis amasado de aceituna y jazmín. La ventaja para ella es que su indumentaria va a cargo de los patrocinadores: gorra de Banaliebre, anteojos Super UV, camisa Wolf Laurence, reloj Cartage, zapatos Ardillas de diseño exclusivo.
Buenos días y muchas gracias por darnos esta entrevista.
- Al contrario, gracias a ti por la oportunidad de presentarme ante tu público.
- ¿Qué significado tiene para ti participar por primera vez en esta carrera?
- Es un privilegio y un honor, creo que es el sueño de toda liebre y me siento muy afortunada de
participar. Al mismo tiempo, representar a la especie en este tradicional evento es, sin duda, un gran compromiso y tengo confianza en que estaré a la altura de la circunstancia.
- La pregunta obligada es, ¿qué tanto pesa la historia?, en más de 2500 encuentros, la liebre jamás ha ganado esta cerrera.
- eso no me preocupa, para mí es una carrera más. Si todo va bien, la carrera habrá terminado en unos segundos. Pero sería tonto ignorar la historia. Hasta ahora, las cosas no han salido como las planearon mis antecesoras, así que también me he preparado para lo inesperado.
- Te enfrentas a una tortuga muy experimentada, ¿qué esperas de ella en la carrera?
- No es secreto que su fortaleza es la tenacidad. Es lenta pero las circunstancias la han favorecido en todos los encuentros anteriores. Las carreras siempre se han alargado permitiendo que la tortuga llegue primero a la meta. El plan es terminar la carera lo más rápido posible. Como dicen, hay que esperar lo mejor y prepararse para lo peor. Venga lo que venga, estaré en la pelea de principio a fin.
- ¿Qué respaldo has tenido a lo largo de tu carrera y en especial en tu preparación para este evento?
- En primer lugar agradezco a mis padres que siempre me han apoyado, en particular después de que el año pasado no logré quedar seleccionada. Fue una gran decepción, estuve a ponto de dejar de competir, pero gracias a su apoyo me sobrepuse y pronto reanude mis entrenamientos. También están los dueños de las fincas, que me permiten alimentarme adecuadamente, sus perros que me mantienen en forma y los depredadores que me dan la preparación específica para la carrera. Desde luego, el respaldo que me ha brindado el público ha sido extraordinario. Finalmente, mi más sincero agradecimiento a los patrocinadores, habría sido imposible llegar hasta aquí sin ellos.
- Hablando de patrocinadores, ¿cuántos tienes?
- La verdad, ya perdí la cuenta, de memoria puedo decir: Bancos, lentes para sol, relojes, ropa de vestir, zapatos y ropa deportiva, automóviles, lociones, desodorantes, bebidas hidratantes, computadoras, compañías telefónicas, etc.
- Una larga lista, no te podrás quejar.
- De ninguna manera. Y por cierto, hazte un sándwich. Con pan Dingo, desde luego.
- El tiempo se nos termina, muchas gracias y suerte en la carrera
- Al contrario, gracias a ti, y al púbico, una invitación a ver la carrera y recuerden, “mi banco es Banaliebre”
- Anastasio, Heliodoro, hasta aquí el reportaje y la entrevista.
- Gracias, Frodoberto. Muy interesante.
Así las cosas, amigos, los competidores se acercan a la línea de salida. La liebre camina en círculos aflojando piernas y brazos. La tortuga se mueve poco, va lentamente a su banco de salida. El juez llama a las competidoras a sus posiciones, ambos colocan las manos en a línea. Estiran una pata, la sacuden y colocan el pie en el bloque, hacen lo mismo con la otra pata, ponen una rodilla en tierra, respiran profundamente, levantan la vista y esperan. El juez da la voz, levantan las rodillas dejando el apoyo en manos y pies, contienen la respiración, suena la señal y salen.
La liebre sale a toda prisa mientras que la tortuga va avanzando paso a pasito. Tal como se había pronosticado, la liebre toma la delantera sin problema. Se acerca a la línea de los cincuenta metros, inesperadamente da un giro a la derecha saliendo de la pista. Un coyote salta desde la orilla y la persigue. La liebre pasa entre dos árboles, da vuelta a la izquierda con el coyote pegado atrás. Ahora pasa debajo de una raíz, el coyote, que prácticamente está encima de la liebre, tropieza con la raíz, pega en el suelo con el hocico, rueda sobre su lomo y vuelve a quedar parado. Está un poco aturdido, algo adolorido y muy decepcionado porque la liebre se ha metido debajo de un arbusto de donde será muy difícil hacerla salir.
Tus comentarios Heliodoro.
- Muy interesante, veamos la acción en cámara lenta. La liebre ha tenido una salida impecable, las patas traseras hacen el primer impulso con mucha fuerza, el cuerpo se acelera, estira las patas delanteras al máximo, logrando un primer salto de 1.37 metros. Nada mal, cualquier cosa por encima de 1.30 metros se considera un buen salto inicial. Aquí vemos la técnica impecable en los siguientes saltos, continúa su aceleración y pasa la marca de 20 metros en 1.73 segundos. Impresionante inicio. Simplemente imposible que la tortuga sostenga este ritmo. Aquí vemos el momento en que la liebre levanta la cabeza. Observen el movimiento en la maleza a la orilla de la pista. Una piedra obstruyó la vista del coyote haciéndolo mover ligeramente la cabeza. Fue este movimiento el que delató su presencia. La liebre levanta la cabeza, olfatea el aire, para la orejas, confirma la presencia el coyote y procede en ruta evasiva. El coyote no tiene más alternativa que seguirla. La liebre escoge acertadamente la ruta obligando al coyote a pasar entre los dos árboles para que no le pueda cortar camino. La liebre planta perfectamente las patas delanteras en la tierra, girando el cuerpo para que la patas traseras queden en la posición correcta, aquí tienen ustedes, la pata derecha ligeramente delante de la izquierda permitiendo que las patas delanteras salgan hacia la izquierda para el siguiente salto. Increíble, un cambio casi instantáneo de dirección con pérdida mínima de velocidad. El coyote, que es más pesado y tiene más largo el cuerpo, tiene que empezar a frenar antes de llegar al árbol, le es imposible dar una vuelta tan cerrada. Planta las patas delanteras con bastante firmeza, levanta la cabeza y voltea a la izquierda, se sienta y frena con la pata trasera izquierda. Se resbala girando, hasta aquí todo va bien, pero vean como toma el árbol con al mano izquierda, esto le ayuda a girar más rápido pero lo hace perder el apoyo y no puede saltar por encima de la raíz, las patas delanteras chocan, los hombros se van hacia abajo, pierde el control de la cabeza y el hocico golpea el piso. ¡Pero qué golpe! Sin embargo el coyote rueda sobre su lomo y se vuelve a poner de pie. Extraordinaria maniobra de ambas partes.
Adelante Anastasio
-Ha sido realmente espectacular la forma en que este ejemplar de la especie lepus eurepaeus, a pesar de estar totalmente inmersa en la carrera, pudo notar la presencia del cánido y con ello ha logrado escapar mediante maniobras evasivas magistralmente ejecutadas, haciendo que el coyote literalmente muerda el polvo.
El árbitro le saca tarjeta roja al coyote, éste la ignora. El árbitro llama al equipo de seguridad para que lo saquen, pero las reglas dicen que la carrera debe continuar.
Mientras la liebre está escondida entre unos arbustos y el coyote está tratando de sacarla, la tortuga sigue avanzando centímetro a centímetro. En este momento la tortuga toma la delantera por primera vez en la carrera. El coyote simula que se retira escondiéndose tras una roca. Está en posición perfecta, podrá atrapar a la liebre por cualquier parte que salga. Si la liebre se queda demasiado tiempo en el arbusto, seguramente perderá la carrera, tiene que hacer algo y pronto. Con tiras de corteza, hojas, ramas y tierra, la liebre hace un muñeco que se asemeja burdamente a ella, lanza el muñeco por una salida, el coyote brinca sobre el muñeco mientras la liebre sale por otro lado. El coyote se da cuenta del engaño trata de brincar por encima del arbusto pero no logra librarlo y se queda atorado entre las ramas, forcejea para destrabarse, lo consigue después de perder valiosos segundos. El coyote, golpeado y raspado sigue su persecución. La liebre regresa a la pista, rebasa a la tortuga, pero tiene que volver a salir para evitar que el coyote la atrape.
En su persecución de la liebre, el coyote patea sin querer a la tortuga y la avienta a una zanja. Para evadirlo, la liebre ha tenido que retroceder y vuelve a quedar detrás de la tortuga. Una vez más, la liebre está atrapada por el coyote. La liebre prepara su muñeco, el coyote observa con atención, la liebre avienta el muñeco, el coyote no muerde el anzuelo y brinca al otro lado, pero la liebre sale del mismo lado que el muñeco. Ha vuelto a engañar al coyote.
La tortuga va saliendo poco a poco de la zanja para dirigirse a la última etapa, una subida bastante empinada. El coyote reanuda la persecución, la liebre se mete entre unos peñascos obligando al coyote a hacer un gran rodeo. La liebre vuelve a la pista, alcanza a la tortuga. Otra vez aparece el coyote, da un brinco sobre la liebre, esta gira en el último instante, el coyote ya está en el aire, no puede frenar y se estrella contra una piedra. Otro golpe para coyote, ni Bruce Willis sale tan golpeado en sus películas.
Tus comentarios, Heliodoro
- Impecable movimiento de la liebre. Parecería que la liebre no ha notado la presencia del coyote, pero en cámara lenta podemos apreciar este ligero movimiento de las orejas, en este momento se da cuenta de la está siguiendo el coyote. Cambia la trayectoria imperceptiblemente para enfilarse directo hacia la piedra. El coyote está totalmente enfocado en la liebre y pierde visión periférica. La liebre aguanta hasta que el coyote está en el aire para que ya no pueda cambiar de dirección, la liebre da vuelta en el momento justo para obligar al coyote a estrellarse en la piedra. En el aire, el coyote se da cuenta de que va a chocar con la piedra, trata de bajar la cabeza para pegar con el lomo, pero es demasiado tarde y se golpea otra vez en el hocico. ¡Qué vengan los paramédicos!, Anastasio
- Efectivamente, el árbitro debería de parar esta pelea, pero el coyote no se da por vencido.
La tortuga ha iniciado el acenso. La liebre ahora sí está en problemas. El tiempo está en su contra y el coyote la sigue asechando. La liebre está tratando de volver a la pista pero el coyote la sigue. Van por el borde de un río, la liebre hace una finta como si fuera a saltar al otro lado, el coyote trata de adelantarse, la liebre gira al lado opuesto y el coyote cae al río.
La liebre regresa a la pista pero la tortuga está cerca de la meta, el coyote sale del río y va tras la liebre. Aparecen los vigilantes con un lazo para atrapar al coyote. Los cuatro se enfilan a la meta, va a ser un final nunca visto, no serán dos sino cuatro competidores. Para la liebre ya no es solo el trofeo, literalmente se está rifando el pellejo. El público enloquece, la tortuga está exhausta por cargar su caparazón en la subida, aún así acelera el paso, por eso es campeona, porque saca el coraje cuando ya no le queda energía. La liebre aumenta la candencia, el coyote la sigue, los vigilantes vienen atrás. La distancia entre los cuatro se acorta. El coyote da un manotazo que no alcanza a la liebre y pierde el paso, la liebre y la tortuga cruzan la meta juntas. Los guardias alcanzan al coyote y le ponen el lazo justo cuando cruza la meta.
Desde este ángulo es imposible saber quién ganó. No se ha anunciado la ganadora, los jueces están revisando la fotografía. Heliodoro, ¡qué carrera hemos presenciado este día!
- Indudablemente una de las carreras más emocionantes que hayamos visto. Quedará en los registros como única. Jamás había habido un final tan cerrado con cuatro participantes. La liebre mostró tanta tenacidad como la tortuga, pudo haberse quedado escondida hasta que atraparan al coyote, pero salió una y otra vez. También hay que reconocer la labor del coyote, nunca se dio por vencido a pesar de los golpes que se llevó. ¡Impresionante!
Veamos ese final en cámara lenta. Este es el momento en que el coyote da el manotazo, la liebre lo esquiva con un ágil movimiento de la cadera, pero pierde una fracción de segundo, da un salto más en el momento en que la tortuga estira el cuello para cruzar meta. Esta toma no nos permite ver quién es la ganadora. Esta otra toma, cuadro por cuadro… no, tampoco aquí se aprecia. Definitivamente, tendremos que esperar el veredicto de los jueces.
Aprovechamos para platicar con la tortuga.
¿Cómo te sientes después de esta carrera?
- Muy cansada
- Como siempre, saliste atrás, pero esta cerrera fue diferente a todas las anteriores. Nunca antes te había rebasado una liebre a la que ya habías pasado. En esta ocasión no fue una sino dos veces ¿Te preocupaste?
- No me preocupé porque sabía que el coyote no la dejaría en paz tan fácilmente.
- ¿Quién crees que ganó?
- Imposible saberlo, ya lo dirán los árbitros. Si me disculpas, voy con mi gente a esperar el resultado.
- Ahí la tienen, muy pocas palabras. A ver qué nos dice la liebre.
¿Cómo te sientes después de esta carrera?
- Fue la carrera más intensa en que haya competido en mi vida. Lo último que esperaba era tener que lidiar con un coyote. Pero gane quien gane, estoy satisfecha. No pude haber corrido una mejor carrera. Hice una buena salida, todo iba de acuerdo al plan hasta que apareció ese coyote, de ahí en adelante tuve que cuidarme del coyote mientras trataba de regresar a la carrera. Cuando finalmente se dio la oportunidad, me lancé con todo rumbo a la meta. Ustedes lo vieron, ahora solo hay que esperar a ver lo que muestra la fotografía.
-Efectivamente, una carrera muy intensa, difícilmente volveremos a ver algo similar. Las circunstancias no te favorecieron pero tu ejecución fue impecable.
-Gracias, habría sido imposible sin mis lentes Super UV, que eliminan todos los reflejos, los zapatos Ardillas para todo terreno, las bebidas rehidratantes Enertrack…
-Bueno, bueno, ya sabemos que tienes muchos patrocinadores. Ya están por anunciar al ganador. Sea el resultado que sea, te felicito por una extraordinaria carrera.
De regreso contigo, Anastasio
- Así es amigos, los árbitros están por anunciar a la ganadora
- Damas y Caballeros, después de revisar la fotografía de llegada, los jueces de meta han determinado que la ganadora de esta carrera ha sido LA TORTUGA.
- Increíble, prevalece la maldición de Esopo y, una vez más, el trofeo es para la tortuga. Las tortugas en la tribuna se vuelcan sobre la pista, invaden la zona de premiación, levantan a la ganadora y la llevan en hombros. A pesar de que las tortugas han ganado 2,574 veces consecutivas, celebran como si fuera la primera vez.
La liebre sale discretamente por la puerta de atrás. Pero no se va con las manos vacías, se estima que ha obtenido contratos por 20 millones dólares en publicidad.
Y así fue como Deporte Animal llevó hasta sus hogares esta emocionante carrera.
- Heliodoro Pavo Real…
- y su anfitrión, Anastasio Lagartija, se despiden de ustedes desde este bellísimo paisaje de Agua Azul en Chiapas.
Por su atención, gracias, y los esperamos en el programa de Los Antagonistas, en que tendremos especialistas para discutir el caso del coyote: las liebres piden que se le juzgue, los coyotes declaran que el video no tiene validez jurídica por constituir una invasión ilegal de su privacidad, las tortugas no se han pronunciado al respecto, los ganaderos exigen una ejecución sumaria, el árbitro asegura que se apegó al reglamento, los vigilantes se quejan de falta de equipo para realizar adecuadamente su trabajo, los organizadores insisten en que cumplieron con todos los requisitos para que el evento se llevara a cabo con normalidad, la Asociación Canófila mandó un observador para garantizar que se respeten los derechos del coyote, los ambientalistas organizaron una manifestación para que sea liberado inmediatamente, varios autores se pelean los derechos para escribir un libro, ha sido invitado a los shows de Oprah, Cristina, el Dr. Phil, David Letterman y Larry King, y tiene una oferta para hacer el papel coestelar en la próxima película del Corre Caminos. Será un debate muy interesante.
Hasta la próxima y que tengan muy buena tarde.