Advertencia: Este cuento no es apto para quienes se oponen a la tauromaquia
Capítulo I.- La Agencia
En un lugar del planeta de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un niño de los que todo preguntaba: ¿por qué es azul el cielo? (desviación de la luz), ¿por qué unos globos suben y otros se caen? (principio de Arquímedes), ¿porqué la luna va cambiando durante el mes? (fases de la luna), ¿por qué tenemos que aguantar tantos anuncios de gobiernos, partidos y candidatos en radio, televisión y cinematografía? (no me pregunten). Y así preguntaba sobre cuanto veía, y si la respuesta no lo convencía, investigaba hasta satisfacer su curiosidad. El niño seguramente tendría un nombre, pero aquí le diremos Chompi porque así le decían de cariño sus amigos y parientes. Tenía por costumbre leer el periódico y entre más leía más se convencía de que muchos casos se quedaban sin resolver. Fue así como decidió crear, junto con su inseparable amigo, el hipopótamo Junior, una agencia investigadora dedicada a enderezar entuertos.
Ah, si hubiera sabido que su primera investigación sería sobre los trámites necesarios para registrar la agencia quizá se habría quedado en la informalidad. Pero ese es otro tema, así que para no darle malas ideas a nadie, digamos que se dio de alta bajo el régimen de pequeños contribuyentes, como corresponde a su edad y al tamaño de su compañero Junior. En seguida abrió una página web y puso notificaciones en Facebook y Twitter para dar a conocer sus servicios
No tardó en recibir la primera llamada:
- Chompi Investigador, a sus órdenes… Sí, habla Chompi… No, no tengo cuentas en ningún banco ni tarjetas de crédito… No, muchas gracias… Ya le dije que no, adiós.
No los aburriremos con las llamadas que siguieron hasta que por fin llamó el primer prospecto:
- Chompi Investigador, a sus órdenes… Mucho gusto, señor gobernador, ¿qué puedo hacer por usted?… ¿Que perdió qué?... Encontrarla no es problema, está en todos los periódicos, radio, televisión e internet… ¿Por qué no se lo encarga a su gabinete?... Ya veo, y ¿qué dicen los legisladores?... Pero, señor gobernador, aquí hacemos investigaciones, no milagros, esa promesa se perdió porque le dedicó toda la atención y el dinero a sus proyectos electoreros, a estas alturas es imposible recuperarla… Definitivamente, se equivocó de cuento, yo soy Chompi Investigador, no su hada madrina… No se preocupe, fue un placer… A sus órdenes, gracias por llamar, adiós.
Chompi iba a la escuela en las mañanas, así que sólo dedicaba las tardes, los fines de semana y las vacaciones a la investigación. Junior aprovechaba el tiempo en que se quedaba solo para mantenerse en forma. Comenzaba con ejercicios de flexibilidad, luego subía por un tubo hasta el tablero de control de la caminadora, la encendía, bajaba por el mismo tubo como bombero y trotaba durante 45 min. Afortunadamente, después del trote no tenía que volver a subir al tablero porque la caminadora tenía un sistema de apagado automático. Levantaba las pesas que había armado con bloques de Lego, hacía barra en los ganchos de la ropa, escalaba closets, libreros y persianas, hacía rapel y tirolesa con los cordones de las cortinas, entrenaba al perro Spike en técnicas de rastreo, practicaba artes marciales con la serpiente Nessie y aprendía técnicas de espionaje con el oso Sigiloso. Cuando Chompi llegaba de la escuela, Junior lo obligaba a ejercitar su capacidad de investigador escondiéndose en los lugares más inesperados, detrás de la cabecera de la cama, entre la ropa sucia, en la cama de Spike, en un zapato y hasta en el refrigerador.
Los primeros casos fueron bastante sencillos, sus amigos le pedían que les informara a qué hora empezaría la función de las 5, qué les habían dejado de tarea o si habían sido invitados a la fiesta de Paquito. Para un investigador de su categoría, estos eran casos triviales y sus respuestas eran rápidas y efectivas. Al poco tiempo le empezaron a llamar las mamás con asuntos un poco más complicados: ¿dónde dejó su sweater Susanita?, ¿cuándo son las inscripciones para el próximo año escolar? o ¿en qué fecha, hora y lugar es la cita para la visita al Museo del Papalote? A medida que su fama iba creciendo le pedían casos más y más complejos. Uno en particular resultó muy interesante. La señora Victoria Salomé, conocida como doña Visa, le solicitó que la ayudara a buscar su Mastercard. Chompi preguntó “¿cuándo fue la última vez que la vio”, “hace una hora, la saqué para comprar unos boletos del teatro”, “¿por internet? “, “sí”, “¿Ya buscó en su cartera?”, “sí”, “¿bajo el tablero de la computadora?”, “sí”, “¿Entre los papeles?”, “sí”, y así fue recorriendo toda la casa, hasta que volteó, vio a doña Visa y le preguntó “¿no será la que trae en la bolsa de la blusa?”… ¡Caso cerrado!
Capítulo II.- La Reliquia
Sin duda, el caso más importante fue el de la reliquia perdida. Resulta que Ludovico, un tío abuelo de Chompi, tenía un hueso en su biblioteca con una placa que lo identificaba como “Reliquia de Santiago”. En la familia se decía que se trataba de la falange proximal del dedo gordo del pie izquierdo del Apóstol Santiago. Según esta versión, el hueso había pertenecido a la familia desde la Edad Media cuando un antepasado la había encontrado en el Camino de Compostela. Sin embargo, las malas lenguas decían que no era más que parte de una manita de puerco que le habían dado al tío Ludovico durante un festival taurino en la Hacienda Compostela, y que la guardaba como premio de consolación porque a pesar de haberle hecho una gran faena al toro llamado Santiago, no le dieron las orejas debido a que de tantas estocadas había dejado como albóndiga al pobre animal. El tío Ludovico nunca aclaraba esta duda, pero era evidente que el hueso tenía un gran valor sentimental para él.
El tío Ludovico finalmente le cortó las orejas a un toro, las mandó montar como trofeo, y cuando se disponía a colocarlas junto a la Reliquia se dio cuenta de que ésta no estaba en su lugar. Inmediatamente llamó a Chompi quien salió a toda prisa de su casa junto con su asistente Junior. Al llegar a casa del tío Ludovico, el perro Spike, que venía escondido debajo del asiento de Junior, saltó del carro y se metió corriendo a la casa dejando huellas y pelos por todas partes. Junior hizo lo posible por preservar la escena del crimen, como manda el protocolo, pero Spike corría de un lado a otro y brincaba sobre los muebles convirtiendo el lugar en un verdadero desastre. No contento con sus desmanes, Spike se saltó al jardín por la venta, y se puso a ladrar y a rascar por todos lados. Para cuando Junior pudo controlarlo, Spike ya había vuelto a entrar en la casa dejando manchas de lodo en los pasillos y la biblioteca. Chompi hubiera querido utilizar las habilidades de rastreo de Spike, pero con este comportamiento no hubo más remedio que mandarlo de regreso a su casa en un taxi. Spike, desconcertado, se sentó en el asiento de atrás del taxi mirando por la ventana con cara de “¿yo, por qué?”, y así se fue todo el trayecto a casa.
La escena del crimen estaba peor que el cuarto de un adolecente en sábado por la tarde pero no quedaba más que trabajar de la mejor manera posible. Chompi y Junior aislaron la escena, se pusieron guantes quirúrgicos, sacaron sus lámparas y cámaras fotográficas, y procedieron a revisar minuciosamente la biblioteca recogiendo todas las muestras que pudieran servir como evidencia y sacando fotografías de todos los objetos. Luego revisaron el resto de la casa, no había cerraduras forzadas ni vidrios rotos pero en la planta alta había una ventana abierta y en la pared externa había marcas de una escalera. Salieron al jardín y comprobaron que había pisadas de dos personas diferentes marcadas en la tierra húmeda junto a las marcas que había dejado la escalera. Junior colocó una regla junto a las pisadas, y sacó fotografías y muestras de yeso. Una vez recabada la información, fue enviada al laboratorio de criminología.
Chompi le hizo preguntas discretas al tío Ludovico, suficientes para darse una idea de las circunstancias de la desaparición de la Reliquia, pero no tantas como para molestarlo en un momento tan traumático. En el interrogatorio pudo averiguar que Chonte, el jardinero, había puesto la escalera para podar las ramas de un árbol que llegaban hasta la ventana de la casa, también se enteró de que hacía varias semanas que el tío había visto la Reliquia por última vez, que desde entonces había tenido reuniones en su casa con gente del ambiente taurino, con personas con las que tenía diversos negocios y con los parientes, y que la señora que normalmente hacía la limpieza se había tomado unas vacaciones y una sustituta había hecho la limpieza durante ese tiempo por lo que no era de extrañar que no se hubiera percatado de la desaparición. Antes de partir con toda la evidencia recabada, Chompi le solicitó a su tío una lista de todas las personas que lo habían ido a visitar desde la última vez que había visto la Reliquia.
Esa misma tarde, la secretaria del tío Ludovico le envió a Chompi la lista por correo electrónico. En ella estaban todos los asistentes a la reunión familiar de la semana anterior. Chompi había estado en la reunión así que hizo memoria y lo primero que le vino a la mente fue que Spike había dado tanta lata que Junior tuvo que encerrarlo en el cuarto de lavado, pero lo más importante, se había discutido apasionadamente sobre el origen de la Reliquia y si le correspondía al tío Ludovico el derecho legítimo a ser el custodio de un objeto que debería considerarse patrimonio de toda la familia, evidentemente, más de un pariente tenía motivo para robarla. Entre los visitantes del mundo taurino destacaba el compadre del tío Ludovico, don Pelayo de la Esquina y del Rincón, un hombre muy bromista, que insistía en la teoría de la manita de puerco, ¿Se la habría robado él para hacerle un análisis que probara si el hueso era humano o porcino?. No podía descartar a la gente con la que el tío Ludovico tenía negocios, como el Ing. Guguillo, que reclamaba adeudos por el uso de uno de sus veleros, adeudos que el tío Ludovico no reconocía. Finalmente, ¿Tendrían algo que ver la señora que hacía la limpieza o el jardinero Chonte?
Capítulo III.- Investigación inicial
Consciente de que las primeras horas son cruciales en cualquier investigación, Chompi mandó Inmediatamente la lista de asistentes a la inspectora Muki Yushiko (en la tradición japonesa, el apellido, Muki, va antes del nombre, Yushiko) para averiguar si alguno tenía antecedentes. Luego trazó su plan de trabajo. La primera persona a la que vería sería su bisabuelita, no porque fuera sospechosa sino porque conocía a toda la familia y podría aportar más información sobre los demás miembros de la familia. La bisabuelita era una persona muy ocupada y no sería fácil hablar con ella, así que Chompi decidió verla en el próximo juego de beisbol, sería un ambiente relajado y sería más fácil llevar una conversación informal de la que sacaría información mucho más valiosa que en una entrevista estructurada. Además, otras personas de interés también asistirían al juego.
La bisabuela era short stop en los Querubines de San Angel, con un respetable .367 de porcentaje de bateo y un par de jonrones en la temporada. El catcher de su equipo era el jefe del laboratorio de criminología, el Dr. Patroclo Guamperini, y Junior sería el pitcher abridor en el juego contra los Chamucos de Infiernillo, que alineaba en el jardín central y cuarto en el orden de bateo al mismísimo Chonte. Mientras Chompi estaba en el dugout aprovechando los periodos en que los Querubines estaban al bat para hablar con la bisabuela, la inspectora Muki llevó a Spike a los vestidores para olfatear la ropa. Spike fue directo a los zapatos de Chonte, considerando que estaban a la vista y en un lugar público, la inspectora podría tomarlos sin necesidad de una orden de cateo, así que les saco fotografías, tomó muestras del polvo, hojas y pasto que traían, e hiso moldes de la pisada. Luego Spike se dirigió a otro par de zapatos, la inspectora, sospechando que eran del posible cómplice, les dio el mismo trato y los identificó como pertenecientes al jardinero derecho y segundo al bat para los Chamucos, un hombre conocido como El Mandril.
El juego resulto más interesante que la conversación con la bisabuela. Lo único que pudo averiguar es que había algunos parientes que siempre habían mostrado interés por la Reliquia, entre ellos, la abuelita de Chompi y hermana de Ludovico, a la que le interesaba todo lo que tuviera que ver con al historia de la familia. Pero el juego se puso bueno. Una vez que Spike hizo su trabajo la inspectora Muki lo soltó para que atrapara las pelotas que salieran de faul, esto lo mantuvo entretenido y no dio lata en toda la tarde. En la cuarta entrada Chonte conectó un jonrón con El Mandril en base y en la séptima entrada la bisabuela impulsó dos carreras pegando un doble con hombres en primera y segunda. En la parte baja de la novena entrada los Querubines iban arriba 4-3, Chonte al bat sin out, El Mandril corriendo en tercera y otro corredor a quién llamaban El Capi, en segunda. Junior, visiblemente cansado, seguía en el montículo. Con cuenta de una bola y un strike, el Dr. Guamperini pide una bola rápida, Junior la lanza y Chonte conecta una línea al short stop. La bisabuela se echa un clavado para atrapar la bola de aire, cae de panza en el suelo y toca al Capi que trataba de regresar a segunda. El Mandril hace pisa y corre rumbo al plato, La bisabuela rueda en el suelo y sentada lanza la bola al Dr. Guamperini que la recibe y se pone medio metro en frente del plato en cuclillas. El Mandril, un hombre corpulento, se barre llevándose al Dr. Guamperini unos tres metros para atrás, pero el Dr. no suelta la pelota sacando así el tercer out para ganar el juego.
Muy a su pesar, Chompi tendría que colocar a su abuelita en la lista de sospechosos pero sería discreto, en primer lugar, porque el motivo era muy dudoso, en segundo lugar, porque no creía que fuera capaz de una cosa así y en tercer lugar, porque un manejo inadecuado de la situación dañaría irremediablemente la buena relación que tenía con ella. La iría a visitar con Junior y Spike a quienes la abuelita tenía en muy alta estima, ellos observarían con mucha discreción para averiguar cualquier cosa que pudiera ser útil para resolver el caso y él platicaría con la abuelita para obtener más pistas.
“Hola, Abue”
“Hola, Chompi, espérame un momento. Estoy preparando mi nuevo acto para el Cirque de la Lune” Dijo la abuelita mientras hacía saltos mortales en la cama elástica
Spike se fue directo a la alacena, lo que hizo sospechar a Chompi, ¿habría encontrado la Reliquia? La abuelita dijo “Ya veo que la encontraste, Spike. Chompi, saca de la alacena las galletas que le compré”. En voz baja, Chompi le dijo a Spike, “venimos a investigar, no a comer galletas”. Mientras tanto, Junior se puso un arnés con resortes bungee y empezó a hacer acrobacias con la abuelita. “Otro…” se dijo a si mismo Chompi “Con estos asistentes nunca voy a resolver el caso. Pero, ‘si no puedes con el enemigo, únete a él’” y se subió al trapecio para participar en la práctica acrobática.
“Quería platicar contigo sobre la Reliquia del tío Ludovico” dijo Chompi, mientras la abuela lo lanzaba de un trapecio al otro. “Caso muy interesante”, dijo ella, “yo tengo serias sospechas de ese Chonte, no solo es jardinero de tu tío Ludovico, también trabaja para Pelayo, y te diré que Gaudiosa, esposa de Pelayo, es mi amiga y no le tiene ninguna confianza”
“¿Crees tú que haya sido alguien de la familia?” dijo Chompi mientras hacía una pirueta
“No creo, Chompi. Hay a quienes les gustaría hacerse custodios de la Reliquia, pero robársela les traería dos problemas, el primero es que no la podrían mostrar a nadie porque inmediatamente se delatarían y el segundo es que quedarían obligadas a demostrar el origen de la Reliquia, con el gran riesgo de que resulte apócrifa y pierda todo su valor. Tendría que ser algún excéntrico que quisiera tenerla en una caja fuerte para él solito y a los que les interesa la Reliquia parece que les gustaría poderla exhibir, como lo ha hecho tu tío Ludovico”.
En eso llegó la inspectora Muki. La abuelita salió del trapecio haciendo un salto mortal con doble giro y cayó a la red. Se bajó con una mano en la parte de atrás de la cintura, diciéndole a la inspectora Muki “Ayúdame, ayúdame, ayúdame, me torcí la espalda”, le dio una mano a la inspectora y arqueó la espalda… “Crack”, sonó la espalda, “ya”, dijo la abuelita y siguió como si nada hubiera pasado.
Junior y Chompi se bajaron de los aparatos y fueron a hablar con la inspectora. “Hola, Yushiko san”. “Hola, Chompi san, hola, Junior san. Les traje los antecedentes de las personas en la lista de visitantes del tío Ludovico. Nada interesante entre las visitas, pero, aunque sin expediente, el Chonte y su compañero el Mandril tienen reputación de hombres rudos. Además, he averiguado que el Chonte también trabaja para don Pelayo de la Esquina y del Rincón y que El Mandril es marinero en los veleros del Ing. Guguillo”
Al día siguiente Chompi recibió por correo electrónico el reporte del Dr. Guamperirni:
Chompi:
A continuación el reporte de la evidencia recabada en le escena del crimen y de los zapatos de Chonte y el Mandril:
La mayor parte de las muestras recabadas son pelo canino identificado como perteneciente a Spike. También encontramos abundantes muestras de lodo proveniente del jardín contaminado con piel y pelo de Spike. No se hallaron huellas digitales humanas en la biblioteca.
Las muestras del segundo piso, la escalera y el pasillo incluyen tierra del jardín, estiércol vacuno y sal marina, también se encontraron huellas de Chonte y el Mandril en el interior de la ventana del piso superior, pero el barandal y las perillas de las puertas estaban limpios. Aunque eran de las mismas talla, las pisadas del jardín no fueron hechas con los zapatos de Chonte y el Mandril de los que se tomaron las muestras en el juego de beisbol, sin embargo, las muestras de tierra tomadas de estos zapatos tenían las mismas características de las encontradas en el segundo piso, la escalera y el pasillo.
Saludos,
Dr. Patroclo Guamperini
Chompi sabía que además del reporte, había información importante que el Dr. Gumperini le podría dar, así que decidió visitarlo en el laboratorio.
“Hola, Patroclo”
“Hola, Chompi, qué bueno que vienes, hay un par de cosillas que quería comentar contigo. Mira esto, las pisadas no son del mismo zapato, pero el desgaste del tacón y la suela es muy similar, así que es muy probable que las pisadas del jardín las haya hecho la persona que usa este zapato. El otro detalle es que el estiércol vacuno probablemente sea de ganado bravo”
“¿Qué hay de la sal marina?”
“Probablemente se trata de humedad de la costa que quedó atrapada en los zapatos de El Mandril, y al secarse, dejó estos residuos de sal.”
“Gracias, Patroclo. Todo esto apunta definitivamente a Chonte y a El Mandril, pero no queda claro si actuaron por su propia cuenta o por parte de don Pelayo de la Esquina y del Rincón o del Ing. Guguillo”
“Así es, Chompi, tu trabajo apenas comienza. Nos vemos en el próximo juego”.
Luego, Chompi llamó a su abuelita para ver como seguía de la espalda. El ortopedista le había mandado ponerse una faja ortopédica, le había prohibido hacer maromas durante un par de meses y le había sugerido que mejor se dedicara a tejer chambritas para los nietos. Fuera de eso, estaba en perfecto estado, así que la abuelita decidió que la mejor terapia para su espalda sería meterse a un triatlón y comenzó su preparación de inmediato.
Lo que le quedaba claro a Chompi era que por ahora podía descartar a la señora de la limpieza de su lista de sospechosos.
Capítulo IV.- La Tienta
A través del tío Ludovico, Chompi consiguió una invitación a una tienta en la hacienda de Compostela, propiedad de don Pelayo de la Esquina y del Rincón. En cuanto llegó a la hacienda, aprovechando que don Pelayo y el resto del personal estaban ocupados reuniendo las vaquillas para la tienta y los toros que serían enviados a una corrida el próximo fin de semana, Chompi entró al dormitorio de Chonte sin que nadie lo notara. En un cajón encontró los estados de una cuenta de banco. No habiendo tiempo para revisarlos, sacó fotografías a los que correspondían a la fecha de la desaparición de la Reliquia. Mientras tanto, Junior llevó a Spike a buscar la Reliquia por toda la hacienda. En campo abierto, Junior escogía el camino con mucho cuidado para no molestar al ganado bravo, pero era imposible controlar a Spike que corría por todos lados provocando al ganado y luego esquivando sus embestidas como caballo de rejoneo. Así no iban a encontrar nada, así que se fueron a los corrales.
Chompi salió del cuarto de Chonte y se reunió con don Pelayo pues la tienta estaba por comenzar. Junior y Spike seguían buscando, entraron en un corral que estaba vacío, Spike olfateaba por las orillas cuando se abrió una compuerta, entraron varias vaquillas y la compuerta se cerró inmediatamente. Haciendo alarde de sus habilidades para escalar, Junior se trepó por la pared que era de piedra y tenía huecos de donde se podía agarrar, pero Spike estaba atrapado entre las vaquillas y sin espacio para burlarlas. Tuvo suerte de encontrar un pequeño callejón en que las vaquillas no entraban. De repente se cerró una compuerta detrás de él, ahora estaba atrapado en el callejón, al poco tiempo se abrió la compuerta de adelante y salió corriendo. Estaba en el tentadero. “¿Qué hace ese perro allí?” gritó don Pelayo. “Es mi perro Spike” dijo Chompi “Se le debe haber escapado a Junior que lo llevó a pasear. Pero, ¿dónde estará Junior?”. “Aquí estoy”, dijo Junior que había logrado escalar la pared del corral. “¿Qué desorden es éste?” dijo don Pelayo, “¿No saben que no se puede jugar con el ganado bravo?”. “Disculpe, don Pelayo”, dijo Junior, “el corral estaba vacío cuando entramos, nos agarró por sorpresa la entrada de las vaquillas”. “Bueno, vamos a comenzar, que salga la primera”
Chonte y Chompi serían los encargados de tentar. Comenzaron probando la bravura de la vaquilla frente al caballo. Luego pasaron al capote, Chompi se lució haciendo unas verónicas dibujadas, que don Pelayo calificó de excelentes. Chonte no se quedó atrás con sus Chicuelinas. Terminaron dando derechazos y naturales con la muleta. Extraordinario animal, sería una excelente madre para la ganadería de don Pelayo.
Chompi tuvo oportunidad de platicar con Chonte, quien le explicó que don Pelayo lo había recomendado para que cortara las ramas del árbol en casa del tío Ludovico, y que él a su vez había contratado a El Mandril como ayudante. Cuando terminaron de cortar la rama quisieron bajar pero un perrito les empezó a gruñir y a morder los zapatos y pantalones, así que subieron y entraron a la casa por la ventana. Bajaron por la escalera principal, y como no conocían la casa se separaron, él salió por la cocina y El Mandril por la puerta del frente.
“Entonces tú no puedes estar seguro de que El Mandril no la tomo” dijo Chompi
“No, pero lo dudo, porque salimos casi al mismo tiempo”
“¿Qué zapatos llevabas?”
“Nos pusimos unas botas de jardín, están en mi dormitorio”
“¿Puedo llevármelas al laboratorio?”
“Son de don Pelayo, él decide”
“De acuerdo, yo hablo con él. ¿Qué sabías tú sobre la Reliquia?”
“Lo que todo el mundo taurino sabe, que fue una broma de don Pelayo”
“¿Has estado manejando más dinero que de costumbre?”
“Me han contratado para varios trabajos como el del Sr. Ludovico. Me dan dinero para contratar chalanes y comprar materiales. Pero no es dinero mío”
La plática siguió pero Chompi no pudo conseguir más información ni logró que Chonte reconociera que tuvo algo que ver con la desaparición de la Reliquia.
Durante la comida que don Pelayo dio después de la tienta, Chompi tuvo oportunidad de hablar con él. Lo único que sacó claro fue la versión de don Pelayo respecto al origen de la reliquia: “Si yo se la di, fue aquí mismo, en un festival. Yo era juez de plaza, me hubiera encantado darle las orejas del toro Santiago al compadre Ludovico, ¡ah, qué toro y qué faena!, pero no más no lo mataba, estuve a punto de mandar al toro vivo al corral. En la comida que siguió al festival me levanté y dije ‘en reconocimiento a una gran faena y dado que no le pude otorgar las orejas, hago entrega de este trofeo al matador Ludovico’. El compadre la aceptó dirigiendo una parra entre sus seguidores, ‘uno, dos, tres, que quiten a ese juez’, dijo que el estoque no había entrado porque el toro era de madera y prometió mandar a hacer una base para el trofeo y colocarlo en una vitrina de su biblioteca. Si alguien se la robó fue por perjudicarlo, porque no tiene ningún valor económico”. Don Pelayo accedió a que se llevaran las botas al laboratorio y dijo que no creía que Chonte hubiera participado, llevaba muchos años trabajando con él y lo consideraba una persona honrada, al grado de haberlo recomendado para el trabajo que requería el compadre Ludovico. Sabía que no era del agrado de su esposa, Gaudencia, pero consideraba era más bien una cuestión de personalidad que por alguna cosa que hubiera hecho.
Capítulo V.- El Velero
Chompi fue a visitar a la inspectora Muki que se había roto un dedo del pie practicando gimnasia olímpica. Le preguntó si podría obtener una copia de los estados de las cuentas de banco de don Pelayo, el Ing. Guguillo, Chonte y El Mandril. Le explicó que había visto los movimientos extraños de dinero en una cuenta de Chotne y que no estaba del todo convencido de la explicación que éste le había dado. La inspectora le dijo, “Chompi san, no sé dónde viste ese estado de cuenta ni quiero saberlo. Lo que te puedo decir es que necesito elementos que demuestren que hay razón para pedir una orden judicial para que nos den esas copias, y por lo que veo no hay suficiente evidencia que lo justifique”. Era el dilema de todo investigador, necesitaba la información que estaba en las copias para poder obtenerlas legalmente. Tendría que recurrir a otros métodos, así que le pidió a Junior que fuera a la costa a hablar con el Ing. Guguillo y que obtuviera, como fuera, copias de los estados de las cuentas de El Mandril.
Junior se preparó para el viaje, no tenía permiso de ir a la escuela con Chompi, así que cuando Chompi salió por la puerta para tomar el autobús escolar, Junior salió por la ventana de su cuarto. Había cables de alta tensión justo en frente de la ventana. Junior sabía que podría caminar por un solo cable, como hacen los pájaros, siempre que evitara tocar dos cables al mismo tiempo. Tampoco debería hacer contacto con un cable y tierra al mismo tiempo, así que dio un salto desde la ventana al cable. Con sus habilidades acrobáticas no tuvo problema para subirse al cable y caminar hasta el poste que estaba del otro lado de la calle. Allí se meció como en la barra fija y salió con salto mortal con un giro, evitando hacer el contacto simultáneo entre el cable y la tierra. Ya en la calle, Chompi lo recogió y lo metió en su mochila. Junior se bajó del autobús de la escuela cuando estaba detenido en un semáforo. No tenía tarjeta para el Metrobus así que se trepó por la estructura de la estación y cuando se detuvo el siguiente autobús, se subió al techo. Se bajó de la misma manera en la estación del Metro. Era tal la aglomeración que varias personas pisaron y patearon a Junior sin siquiera darse cuenta. Junior optó por aferrarse al tobillo de una persona, pero resultó que iba en una dirección diferente y tuvo que volver a salir a la jungla de zapatos que lo atropellaban y lo desorientaban. Trepó por el borde de un puesto de comida hasta que llegó a la altura de donde pudo subirse en el hombro de un transeúnte. Con tanto empujón el transeúnte ni cuenta se dio de que lo traía en el hombro, como éste no iba en la dirección correcta, se pasó a otro y a otro más, finalmente se acomodó como sombrero en la cabeza de una señora que se subió al tren correcto. A la señora le cedieron el asiento porque estaba embarazada, así que Junior se fue cómodamente sentado en la cabeza una buena parte del trayecto. La señora se levantó un par de estaciones antes de llegar al destino de Junior, así que él se tuvo que colgar del pasamanos. Una vez que llegaron a la Estación Terminal Puerto Aéreo, Junior se subió en la mochila de una niña que se bajó en esa estación, ya en la calle y con menos gente alrededor, junior se bajó de la mochila y se fue caminando hasta la terminal. Para llegar a su avión tendría que pasar por la revisión de equipaje y no tenía ninguna intención de pasar por los rayos X. Necesitaba meterse entre la ropa de algún pasajero, donde no lo notaran ni el pasajero ni los inspectores, esperó hasta que pasó un muchacho con bolsas grandes en los pantalones, cuando éste se distrajo para dejar sus cosas de metal en la caja de plástico, Junior se metió en la bolsa del pantalón, pasó por el detector de metales y se volvió a salir antes de que el muchacho metiera sus cosas de nuevo en la bolsa. Llegó a la sala de espera y estudió a todos los pasajeros para ver cuál estaría en disposición de llevarlo a su destino. Había un hombre de negocios leyendo documentos, una señora maquillándose, unos muchachos con bermudas, sandalias y mochila, que seguramente irían directo a la playa a armar un campamento para practicar el surf y una mujer joven con cara de miren-lo-ocupada-que-estoy trabajando en su laptop. La señora traía una bolsa de mano bastante grande y la tenía abierta mientras se veía en el espejo y se delineaba los ojos. Junior aprovechó el momento para meterse en la bolsa de la señora, revisó el boleto para estar seguro de que iría en el vuelo correcto y se escondió entre todas las cosas que había en la bolsa. Al poco tiempo llamaron a los pasajeros de su vuelo, la señora guardó el estuche de maquillaje, sacó su boleto y cerró la bolsa. Junior quedó un poco aplastado pero era soportable. Sintió cómo la señora tomó la bolsa y comenzó a caminar. La bolsa se mecía de un lado al otro y Junior se empezó a marear, afortunadamente no pasó demasiado tiempo antes de que se dejara de mover. Todo iba bien hasta que sintió que la señora se sentaba junta a la bolsa aplastándolo de una manera terrible, luego la señora se movía de un lado a otro acomodando sus cosas debajo del asiento apachurrando a Junior cada vez más, finalmente, la señora trató de sacar la bolsa jalándola del asa, junior sintió que lo pasaban por el rodillo de la masa incrustándole el estuche de maquillaje, las llaves, el monedero y cuanta cosa había en la bolsa. Después de varios jalones, la señora prefirió levantarse y sacar la bolsa sin mayor esfuerzo, lo que alivió enormemente a junior. Después colocó la bolsa debajo del asiento de enfrente, aunque no sería cómodo, el viaje de hora y media sería soportable en esas condiciones. Después de un rato empezó a sentir un cosquilleo en el estomago que se fue convirtiendo poco a poco en unas terribles ganas de hacer pipí. La situación se complicaba, buscó algún recipiente en el que pudiera dejar su exceso de líquido pero, con esto de las restricciones en el equipaje de mano, no había nada. Ya no aguantaría mucho más tiempo. Empezó a pensar en lo peor, se imaginaba que mojaba toda la bolsa por dentro y que lo descubrían todo mojado. Rogaba por que la señora abriera la bolsa para sacar algo. Cuando ya estaba por explotar, la señora tuvo la misma necesidad, y como las señoras nunca van a baño sin su bolsa, se la llevó. Junior aprovechó el momento en que la señora se estaba viendo en el espejo para salir y esconderse. Estaba tan lleno, que no sabía si estirarse o doblarse mientras la señora salía del baño. En el momento en que salió, Junior corrió el cerrojo y desde el lavabo hizo pipí hasta la taza, sintiendo un gran alivio a medida que se vaciaba su vejiga. Repentinamente, el avión se sacudió poniendo a Junior en serios aprietos, pero gracias a su habilidad acrobática, no derramó una sola gota fuera de la taza. Una vez terminado y con las manos lavadas, volvió a abrir el cerrojo y se escondió debajo del lavabo. Cuando entró la primera persona, Junior salió pegado a la pared y se escondió debajo de los asientos. Ya no podría volver a la bolsa de la señora así que fue planeando otra estrategia. Iba pasando de una fila de asientos a la siguiente, algunas personas se habían quitado los zapatos por lo que el olor no era muy agradable. Finalmente encontró una niña en el asiento de la ventanilla. Con cuidado se subió a su asiento “et se fizo muerto”, como aquel raposo (zorro) del Conde Lucanor. La niña no notó su presencia hasta que se levantó para salir. Cuando lo vio dijo “que hipopótamo tan lindo” y se lo llevó. La niña tomó un Taxi, Junior aprovechó que estaba platicando con sus papás para esconderse en la guantera. La niña no notó su ausencia porque estaba muy emocionada de ir a la playa con sus papás. Junior aprovechó el momento en que sacaban las maletas para salir del taxi e ir a buscar al Ing. Guguillo.
El Ing. Guguillo lo recibió en su oficina, y admitió tener algunas cuentas pendientes con el tío Ludovico pero nada que justificara una acción tan drástica, especialmente porque sabía que el asunto se aclararía en breve, ya fuera que él reconociera que el cobro era improcedente o que el tío Ludovico lo liquidara en cuanto se le presentara la documentación adecuada. También le dijo que El Mandril era un hombre de toda su confianza y que dudaba que se metiera en un asunto de ese tipo. Finalmente le explicó que El Mandril había hecho varios trabajos que requerían de manejo de efectivo, que se lo había proporcionado tanto él con el tío Ludovico a través de Chonte, y que podría encontrar a El Mandril en el velero “Caminero” que zarparía al amanecer de la mañana siguiente.
Junior subió al velero, había un oleaje tranquilo que hacía que el barco se meciera rítmicamente, lo que no le agradaba mucho a Junior. Entró al camarote de El Mandril, lo primero que notó es que había varios recortes de periódico con reportajes sobre la Reliquia perdida. Siguió buscando y encontró unas botas de jardinero con manchas de lodo, supuso que eran de El Mandril y que encontraría la evidencia que lo incriminara, encontró las cuentas de banco y le mandó fotografías a Chompi por medio de su iphone. Quiso seguir buscando pero el oleaje le provocó un mareo que lo hizo quedarse dormido en la cama. No se dio cuenta cuando el barco levó anclas y zarpó rumbo a mar abierto. Se despertó al oír un grito de “Capitán, un polizón”. Asustado se levantó y salió corriendo del camarote. El capitán gritó “Agárrenlo, si se va al agua lo perdemos”. Junior saltó a la botavara y se trepó por la vela. El viento era bastante fuerte y la vela se sacudía estrepitosamente, Junior se agarró de las cuerdas y trató de subir al mástil pero el viento lo zarandeaba y la cuerda se le enredó en el cuello. Con un cuchillo de bucear amarrado a la pantorrilla, El Mandril empezó a subir por el mástil. Con el peso adicional de El Mandril en el mástil, el barco de mecía horriblemente. Con mucho esfuerzo, El Mandril alcanzó la cuerda en la que estaba enredado Junior, la fue recogiendo hasta que pudo agarrar a Junior con una mano, sacó el cuchillo con al otra mano y lo meció directo a la cabeza de Junior quien cerró los ojos seguro de que sus días habían terminado. El Mandril cortó la cuerda de una cuchillada, liberó a Junior y dijo “¡Junior!, ¿Qué haces aquí?, ¡Estás loco, te vas a matar!”. Luego gritó hacia abajo “No se preocupe, Capi, es Junior, ya lo tengo”
“¿El pitcher de los Querubines?”
“Ese mismo”
“Lo hubieras dejado que se fuera al agua, primero me ponchó, luego me sacó con una rolita a la segunda y, cuando por fin le pego un hit, la bisabuela me saca entre segunda y tercera”, dijo el capitán riendo. “¿Qué hace aquí?”
“No sé, está blanco, no puede ni hablar”
“trámelo para acá”
“En seguida, Capi”
El Mandril llevó a Junior para abajo y lo sentó frente al Capitán. “De veras que está blanco” dijo el capitán. “Ya se le pasará” Dijo el Mandril y agregó “Si no ha sido por la bisabuela les ganamos el juego”. “Nunca creí que atraparía ese batazo… por eso me agarró entre segunda y tercera” dijo el capitán y el Mandril concluyó “yo no creí que estando en el suelo lograría lanzar la pelota hasta home. Cuando vi al catcher ponerse frente a mí, no me quedó más que barrerme para ver si soltaba la bola, pero aunque me lo llevé de corbata, el condenado de Patroclo se quedó con la bola, ni hablar”.
“Basta de charla” dijo el capitán, “ya le está volviendo el color. Junior, ¿qué te trae por acá?”.
“El Ing. Guguillo me dijo que aquí podría encontrar al Mandril. Lo estaba esperando, pero con el arrullo del oleaje me quedé dormido”
“Pero que bruto eres, ¡cómo se te ocurre subirte así por las velas con este viento!, por poco te vas al agua. Mira las olas, habría estado difícil sacarte”
“Me espanté con el grito, para cuándo me di cuenta de lo que hacía ya estaba enredado en las cuerdas”
“Suerte que el Mandril pensó rápido y te liberó”
“Sí. Gracias, Mandril”.
“Y, ¿para qué soy bueno?” dijo el Mandril
“Estoy investigando la desaparición de la Reliquia de Compostela”
“Sí, he estado siguiendo el caso por el periódico” dijo El Mandril y luego contó una historia similar a la de Chonte. Su explicación respecto a los movimientos de dinero también coincidía con la de Chonte y el Ing. Guguillo pero no admitió haber participado o tener conocimiento de lo que sucedió con la Reliquia. No habiendo podido obtener más información, Junior decidió dejar la conversación en una nota amistosa hablando otra vez del beisbol. Finalmente El Mandril dijo, “increíble, la bisabuela hizo un triple play casi solita” y volvió a sus deberes de marinero.
Al llegar a tierra firme, el Ing. Guguillo estaba esperando a Junior para enviarlo de vuelta a casa junto con las botas de El Mandril, con las debidas comodidades y baño privado, por Federal Express. En el camino de regreso, Junior fue pensando que las historias que habían contado Chonte y El Mandril eran demasiado parecidas. ¿Sería la verdad o se habrían puesto de acuerdo?
Capitulo V.- Resolución del caso
Chompi mandó las botas de Chonte y el Mandril al laboratorio de criminología para compararlas con las muestras que se habían recabado en la escena del crimen. Utilizando su capacidad de espionaje cibernético, Chompi consiguió los estados de cuenta de don Pelayo y del Ing. Guguillo. Durante una semana estuvo estudiando los movimientos de dinero y el nuevo reporte de su amigo Patroclo. Después pidió al tío Ludovico que convocara una reunión con don Pelayo, doña Gaudencia, el Ing. Guguillo, Chonte, El Mandril, la abuelita, el Dr. Gaumperini y la Inspectora Muki. Ahí les daría la solución del caso al estilo de Hercule Poirot (pronunciado Hecúl Puarró).
Chompi llegó cargando su laptop y proyector portátil. Junior dejó a Spike en el jardín, entró a la reunión y puso sobre la mesa el reporte pericial del Dr. Guamperini. Ya estando todos reunidos, Chompi tranquilamente se sirvió un refresco, dio un trago y encendió el proyector para mostrar en la pantalla un diagrama con fotografías, nombres, cantidades, fechas y flechas. Comenzó su exposición diciendo,
“Como se puede apreciar en este diagrama, en las semanas anteriores a la desaparición de la Reliquia se hicieron ciertos movimientos de dinero…”. En ese momento fue interrumpido por Spike que entraba lleno de lodo a la biblioteca provocando un gran desorden y tirando el reporte que estaba en la mesa. Junior lo atrapó y el tío Ludovico dijo, “¿Qué trae en la boca?”, Junior lo revisó y contestó, “es la Reliquia”. Luego la sacó de la boca de Spike y se la entregó a Chompi, que la limpió, le dio una pasadita con barniz que tenía en su caja de herramientas, la colocó en un cojín de terciopelo, puso música de pompa y circunstancia, caminó lentamente hasta el tío Ludovico e hizo entrega oficial de la Reliquia. El tío Ludovico la recibió con un emotivo discurso y la colocó ceremoniosamente en su base. Entre aplausos, porras y manifestaciones de júbilo, todo mundo fue a felicitar al tío Ludovico por la recuperación de la Reliquia.
Chompi, mientras tanto, cambió discretamente el diagrama que proyectaba por una foto de Spike y luego dijo, “Damas y caballeros, Spike es el responsable, su comportamiento me pareció sospechoso desde el principio, recordarán ustedes que…”, los presentes lo interrumpieron con aplausos y lo felicitaron por su buena labor.
Chonte y El Mandril, aliviados de no haber sido acusados de un ilícito que no cometieron, se dieron la mano. El Ing. Guguillo reconoció públicamente que había cometido un error respecto al supuesto adeudo del tío Ludovico. Doña Gaudencia miró a Chonte con recelo y le dijo a la abuelita en voz baja “pues no habrá participado en ésta, pero a mí no me inspira ninguna confianza”. El tío Ludovico y don Pelayo se dieron un fuerte abrazo y se fueron contando chistes a celebrar la recuperación de la Reliquia.

