martes, 26 de octubre de 2010

LA INSPECTORA MUKI - BUSCANDO A SPIKE

Era una soleada mañana de otoño, una fresca brisa acariciaba el brillante follaje de los árboles, avivando el paisaje con intensos destellos rojos, naranjas, amarillos y dorados, las primeras hojas secas flotaban en el aire como delicadas mariposas, posándose suavemente sobre el verde pasto elegantemente ornamentado con cristalinas perlas de rocío. Mientras esto sucedía en algún lugar del Canadá que nada tiene que ver con este cuento, el investigador privado Chompi fue al laboratorio de criminología a consultar con su amigo, el Dr. Patroclo Guamperini, respecto al perro Tango, que de acuerdo a doña Mariquita de Haro y Tamariz, era el último descendiente de Habanera, la perra que la Emperatriz Carlota trajera de su Catillo de Miramar en 1864, La familia de Haro y Tamaríz había tenido la custodia de Habanera y toda su descendencia desde que la emperatriz regresó a Europa en 1866. Como Tango había sido parte de una camada de siete perros, doña Mariquita lo había regalado, quedándose con varios de los hermanos. Por desgracia, todos los hermanos de Tango habían muerto sin dejar descendencia, y ahora Tango era la única posibilidad de continuar este noble linaje. Chompi había sido contratado para localizarlo y le preocupaba poder garantizar que fuera el verdadero Tango. El Dr. Guamperini le dijo que la prueba ideal sería mediante una comparación del ADN. Aunque el papá de Tango había muerto, su ADN sería fácil de obtener ya que la familia de Haro y Tamariz tenía disecados, en una cripta, a Habanera y a toda su descendencia hasta el papá de Tango. Seguramente ese sería el destino final de la piel de Tango si lo llegaban a encontrar.



Como Chompi y el Dr. Guamperini eran muy amigos, platicaron de muchas cosas, entre ellas sobre el equipo de beisbol, los Querubines de San Angel, en que el Dr. jugaba de cátcher. El Dr. le dijo a Chompi que ya necesitaba nuevos zapatos y que no encontraba buenos spikes en ningún lado. Un asistente del laboratorio escuchó la conversación a medias, creyó que hablaban de Spike, el perro rastreador de Chompi, e inmediatamente llamó a la inspectora Muki (apellido) Yoshiko (nombre) para informarle, equivocadamente, que El Dr. Guamperini y Chompi no encontraban a Spike por ningún lado. La inspectora le pidió al asistente que le dijera al Dr. Guamperini que ella personalmente se encargaría de investigar el caso. Como se imaginarán, cuando el asistente se lo dijo, el Dr., creyendo que se trataba de los zapatos de beisbol con spikes, quedó muy sorprendido de que el asunto le interesara a la inspectora.



La inspectora trató de llamar a Chompi, pero éste había salido de la ciudad a buscar al perro Tango. Al enterarse de que Chompi estaba buscando un perro, la inspectora pensó que se trataba de Spike y decidió iniciar sus averiguaciones con los vecinos, con los policías de la zona y en la misma casa de Chompi. Nadie había visto a Spike desde hacía varias semanas, algo no andaba bien, en ocasiones anteriores Spike se había escapado pero siempre lo habían encontrado en poco tiempo, esta vez no parecía haber rastro de él. La inspectora pidió permiso para revisar la casa de Spike, tomó muestras de sangre y huellas digitales que encontró en la pared. De sus conversaciones con diferentes personas dedujo que el primer sospechoso sería un vecino llamado Tzongo al que le gustaba pasear perros como excusa para hacer amistad con las muchachas del vecindario y que varias veces le había pedido a Chompi que le prestara a Spike, pero Chompi nunca había accedido por considerar que Spike no debería prestarse a ese tipo de trivialidades.



Antes de retirarse, la inspectora fue a tomar un café en un lugarcito cercano. Mientras ponía en orden la información que acababa de recabar y preparaba su estrategia de investigación, el mesero le mostró una revista en la que la comediante Winco había dicho que Spike sería excelente para el papel del perro rastreador del inspector Clouseau (pronunciado Culsó) en su próximo espectáculo. Ahora la inspectora tenía dos sospechosos que investigar.



En camino a su oficina, la inspectora pasó al taller del oso Padington, que quería mostrarle su último invento, un gusanito medidor electrónico que escaneaba las huellas digitales que quedaran en cualquier superficie. Solo había que dejar al gusanito cerca de la huella para que olfateara el camino hasta encontrarla y comenzaba a medir los surcos para crear una imagen digital, y en cuanto terminaba de escanear una huella, el gusanito buscaría la siguiente para repetir la operación. “Magnífico”, dijo la inspectora “podemos tomar huellas sin que el sospechoso se dé cuenta de que lo estamos investigando”, y se llevó al gusanito para hacer pruebas de campo.



En su oficina, la inspectora envió las huellas y muestras de sangre que había recabado en la casa de Spike al asistente del laboratorio y colocó en la pared fotografías de Spike, Tzongo y Winco, y las unió con líneas y anotaciones formando un diagrama




Mientras preparaba el diagrama pensaba que Spike había ayudado a resolver muchos casos y que era vital encontrarlo cuanto antes. Empezaba a preparar su plan de trabajo cuando sonó el teléfono. Fue una extraña conversación en que la inspectora Muki hablaba del perro Spike mientras que el Dr. Guamperini hablaba de sus zapatos de beisbol con spikes:



- Inspectora Muki, buenos días

- Hola, Yoshiko san, habla Patroclo

- Patroclo san, ¡qué gusto!

- Hablaba para agradecerte que te estés encargando de los spikes.

- No hay nada que agradecer, es un caso muy importante.

- Bueno, si no los encuentro podría bajar mi rendimiento, pero no es como para que te encargues personalmente

- Entre más lo estudio, más me convenzo de su importancia. No te preocupes, lo vamos a encontrar.

- Te lo agradezco de veras, pero no le inviertas demasiado tiempo, hay otras prioridades. Te dejo porque me acaba de llegar un paquete que enviaste

- Sí, sí, el caso es muy importante, espero los resultados lo antes posible. Adiós

- Como no, adiós.



Tratando de entender por qué la inspectora tenía tanto interés en sus zapatos, el Dr. le comentó a su asistente, “Los japoneses realmente toman en serio el beisbol”. “Ya lo creo”, respondió el asistente, “el deporte es parte de su manera disciplinada de vivir”. Teniendo trabajo que hacer, El Dr. se olvidó del asunto, tomó el paquete que solo estaba identificado con un número de folio y con el nombre de la inspectora Muki, pero no decía de qué caso se trataba. El Dr. le dio las huellas a su asistente, se quedó con las muestras de sangre y se pusieron a trabajar.



La inspectora decidió probar el gusanito sacando imágenes de las huellas digitales de Tzongo para compararlas con las que había tomado en la casa de Spike. Tzongo frecuentaba un café en la Colonia Condesa. El lugar sería perfecto para escanear sus huellas. La inspectora Muki fue al lugar con el Oso Padington, se sentaron estratégicamente para poder colocar al gusanito en cualquier mesa del lugar. Lo harían colocando al gusanito arriba de la mesa a la que se fuera a sentar Tzongo para que el gusanito bajara usando un hilo de seda que él mismo fabricaba. Para esto, la inspectora llevaba una caña de pescar y fingía que se la estaba mostrando a Padington para colocarla justo arriba de la mesa. Tzongo llegó elegantemente vestido como siempre, revisando las mesas para ver que muchachas había y escogió una mesa que le permitiera ver a las que entraban. La inspectora colocó la caña en su lugar y dejó que bajara el gusanito. Pero justo en el momento en que el gusanito había cortado el hilo de seda, entró una muchacha muy guapa, se sentó en una mesa y Tzongo decidió cambiarse a un lugar desde donde pudiera iniciar una conversación con ella. Padington se levantó para recoger al gusanito, pero otra persona se sentó en la mesa y prefirió dejarlo para no atraer la atención de Tzongo. La otra persona se sentó en la mesa, fue dejando sus huellas y el gusanito comenzó a escanearlas. El gusanito iba y venía por los surcos de las huellas formando imágenes y enviándolas por correo electrónico al Dr. Guamperini. La inspectora trató de recuperar al gusanito con la caña de pescar, que, por ciento, no manejaba muy bien, así que acabó levantando un salero, servilletas y hasta la salsa cátchup, pero nada de gusanito. Aunque llamó la atención de varias personas, Tzongo estaba tan ocupado con su conquista que ni se enteró. A la persona que estaba en la mesa, lo de la caña le pareció una broma tonta a la que no le dio importancia, tranquilamente se terminó su café y se fue. El gusanito seguía escaneando. Padington se volvió a levantar, pero un niño vio al gusanito y se sentó a observarlo, dejando sus dedos marcados por toda la mesa. El gusanito terminó de escanear las primeras huellas y se siguió con las del niño, que estaban tan embarradas de helado que provocaron que el gusanito se atascara. Para cuando el niño se fue, Tzongo también se había ido junto con la muchacha. Muy decepcionados, la inspectora y Padington recogieron el gusanito y regresaron al taller.



Mientras se presentaba una segunda oportunidad para sacar las huellas de Tzongo, la inspectora quería investigar a Winco. Padington le preguntó si sería útil un robot que transmitía conversaciones en forma inalámbrica y le mostró una arañita que se guiaba por el sonido, se trepaba por paredes y ventanas, se colgaba de un hilo y se subía en la ropa de la gente para escuchar lo que decían.



La inspectora fue a ver un ensayo de Winco y discretamente le dejó la arañita en la ropa. Cuando el ensayó se interrumpió, Winco se fue a hablar con el director mientras la inspectora escuchaba la conversación que transmitía la arañita. No tardaron en comenzar a discutir si era necesario usar un perro para el número del inspector Clouseau. Evidentemente, el director no estaba muy de acuerdo pero Winco insistía en que hubiera un perro. Justo cuando iba a hablar sobre las cualidades del perro, Winco se dio cuenta de que traía una araña en el sweater, instintivamente la barrió con la parte de atrás de las uñas, con un movimiento ágil de la muñeca y usando los dedos como catapulta mandó a la arañita volando para ir a caer en la ropa de dos muchachos que estaban platicando al otro lado del salón. Para sorpresa de la inspectora, los muchachos querían robarse vestuario para ir a una fiesta de disfraces. La inspectora los siguió, los atrapó en el acto y recuperó la arañita. Para su mala fortuna, Winco había regresado al ensayo y no pudo volver a escuchar sus conversaciones.



Al día siguiente la inspectora recibió otra llamada del Dr. Guamperini



- Yoshiko san, ¿de quién son la huellas que me mandaste por correo electrónico?

- Las tomé de la mesa de un café, ¿coinciden con las del caso que te mandé?

- No, pero Interpol lo busca desde hace varios años.

- Pásame los datos para comunicarme con ellos. Y, por cierto, tengo una muy buena pista sobre Spike

- No te hubieras molestado, muchas gracias. ¿Dónde podría encontrarlos?



Y durante el resto de la conversación, ella siguió hablando del perro mientras que el Dr. hablaba de sus zapatos.



- No es seguro pero es muy probable que lo tenga Winco, la comediante

- No sabía que le interesara

- Sí, mucho

- Le voy a llamar, ¿tendrás su teléfono?

- No, no le llames, tengo que investigar un poco más

- Me extraña que no haya puesto un anuncio

- Es que no tiene autorización. Mejor me encargo yo

- De todos modos, ya va a regresar Chompi y me dijo que ya los tiene localizados

- Yo seguiré investigando por si no lo encuentra

- Muchas gracias, nos se te olvide comunicarte a Interpol. Adios, Yushiko san

- Adiós, Patroclo san, seguimos en contacto.



Las huellas habían sido encontradas en robos de joyería en varias ciudades del mundo y a la fecha Interpol no había podido identificar al ladrón. Usando las cámaras de seguridad del café pudieron obtener una fotografía. La inspectora montó vigilancia en las joyerías principales de la zona y pronto descubrieron al ladrón cuando estaba estudiando una de ellas para dar su siguiente golpe, la inspectora lo arrestó y pronto fue sometido a proceso de extradición.



Después de todo, los dispositivos del oso Padington resultaron efectivos, habían permitido atrapar a los muchachos que querían robar el vestuario de Winco y a un importante ladrón de joyería.



Al día siguiente la inspectora esperó a que Winco saliera de su casa para liberar otro invento de Padington, un mosquito que tomaba muestras de sangre para obtener ADN. El mosquito inmediatamente comenzó a zumbarle a Winco en el oído, ella lo espantaba a manotazos, pero el mosquito insistía. Finalmente, Winco se detuvo en una esquina en la que también estaba Tzongo esperando que cambiara la luz del semáforo. El mosquito aprovechó que Winco no se movía para picarla, pero picó a Tzongo en lugar de a Winco. La inspectora recuperó el mosquito, que no podría volver a usar hasta que lo hubiera esterilizado para evitar la transmisión de enfermedades, así que se tendría que conformar con la muestra de Tzongo, dejando para otra ocasión la de Winco.



Mientras pensaba en la forma de conseguir el ADN de Winco, la inspectora recibió una llamada:



- Hola, Yushiko san, tengo un recado tuyo

- Hola, Chompi san, ¿Cómo va la investigación?, Patroclo san me dijo que ya lo habías encontrado [refiriéndose a Spike]

- Sí, tengo localizado al perro [refiriéndose a Tango], solo falta la confirmación del ADN

- Lo principal es que lo recuperes sano

- Yo espero que sí, es un animal joven y los han tratado bien, pero todavía no saben que lo estoy buscando así que no hemos negociado las condiciones para su devolución

- Ten mucho cuidado, si se dan cuenta de su importancia te podrían pedir mucho dinero. De todos modos, voy a seguir investigando hasta que el caso esté totalmente resuelto.

- Te lo agradezco, Yoshiko san, pero realmente no es necesario, espero tener todo solucionado en un par de días.

- Este es un caso importante para nosotros, no puedo cerrar mi investigación hasta que esté resuelto, por favor mantenme informada, Chompi san, hasta luego

- Hasta luego y gracias, Yoshiko san



Esta vez fue Chompi el que quedó azorado de que a la inspectora le preocupara por el caso del perro Tango. Después de todo solo le importaba a la familia de Haro y Tamariz. Pero con todo y su asombro, Chompi siguió con su investigación.



La inspectora Muki y el oso Padington fueron a ver el espectáculo de Winco. Soltaron al mosquito en el escenario mientras Winco estaba diciendo: “…Cuando preguntas en la calle por la manera de llegar a un lugar…” el mosquito empieza a zumbarle en el oído y “zas”, le da un manotazo… “te contestan: Mire, aquí se va por el carril del centro, no se vaya por la derecha ni por la izquierda porque sale a otro lado…” otra vez el mosquito y “zas”, otro manotazo… “para cuando te acaban de decir no entendiste nada porque un mosquito te estuvo dando lata durante toda la explicación. Pero miren al sinvergüenza, me está picando en el brazo y “zas”, ahora sí lo aplasté…”. La inspectora y el oso casi se mueren al ver al mosquito caer al suelo. Al terminar el acto, fueron a recogerlo, no estaba tan mal, tendrían que repararle las patas y las alas, pero tenía la panza llena de sangre. Así que, después de todo, habían conseguido la muestra y el mosquito podría repararse con relativa facilidad.



Cuando el Dr. Guamperini terminó el análisis de las muestras de sangre le avisó a Chompi y a la inspectora para darles los resultados. Ambos llegaron al mismo tiempo. Los recibió el Dr. “Hola, Yoshiko san, hola Chompi.”



Chompi: “Hola, Patroclo. Aquí tienes los zapatos que me pediste”

Patroclo: “Muchas gracias y gracias a ti también, Yoshiko san, por haberte preocupado”

Yoshiko: “¿Yo?”

Patroclo: “Me dijiste que parecía que Winco podría tenerlos”

Yoshiko: “¿Unos zapatos?”

Patroclo: “Sí, los de beisbol.” Mientras Yoshiko trataba de entender de los que estaban hablando, Patroclo agregó. “Chompi, aquí tienes el resultado del ADN confirmando la identidad del perro”

Yoshiko: “¿Necesitabas el ADN para identificarlo?

Chompi: “Era muy importante estar seguro para que no me fueran a dar un impostor”

Yoshiko: “Si lo conoces muy bien”

Chompi: “¿A Tango?”

Yoshiko: “¿Cuál tango?”

Patroclo: “El descendiente de Habanera”

Yoshiko: “Bueno, mucha gente piensa que el tango viene de la habanera”

Patroclo: “El ADN lo demuestra”

Yoshiko; “¿De veras?"

Patroclo: “Sin duda. Pero más importante, Yoshiko san, las últimas muestras que me mandaste no corresponden con la anterior, pero son de dos hermanos, sobrinos de Doña Mariquita de Haro y Tamariz, se perdieron en el terremoto del 85 y los han estado buscando desde entonces”

Yoshiko: “Magnífico, con esto podremos reunirlos, después de todo, ese mosquito resultó una maravilla. Pero, Chompi san, ¿te están pidiendo rescate por Spike?”

Chompi: “¡Qué va!, están ansiosos por regresarlo, les podría cobrar por aceptarlo de vuelta”

Yoshiko: “Pues, ¿Dónde está?”

Chompi: “En la escuela de actuación. Winco le pagó unas clases para incluirlo en su próximo acto”

Ypshiko: “Entonces, si Spike no estaba perdido ¿a qué perro buscabas?”

Chompi: “A Tango”

Yoshiko “¿Así se llama?... Tendrás que explicarme todo desde el principio”



Doña Mariquita estaba feliz de haber encontrado a sus sobrinos y a Tango. Inmediatamente organizó una reunión con toda la familia para darles la gran noticia y para presentarles a los sobrinos. Winco se encargaría del espectáculo y a Tzongo lo hicieron custodio oficial de Tango. Ahora tendría un perro propio que pasear, con una interesante historia para hacer conversación con las muchachas.



Winco comenzó su acto diciendo: “Soy amante de los animales, bueno, bueno, sin exagerar, porque hace unos días tuve que aplastar un mosquito que no me dejaba en paz en pleno escenario. Pero hoy les he traído, nada menos que a Spike, un perro con gran talento. Recíbanlo con un fuerte aplauso, va a hacer el papel de perro rastreador del Inspector Clouseau.” Spike salió corriendo por el foro, le saltó encima a Winco, luego se bajó y fue directamente a ladrarle a Tango, los dos empezaron a corretearse tirando invitados y sillas. Entonces Winco dijo: “No les dije que tenía talento, ha encontrado a Tango, que llevaba mucho tiempo perdido.”




Los invitados rieron y se pusieron de pie para felicitar a Winco, a la inspectora Muki, a Chompi y sobre todo, a Doña Mariquita de Haro y Tamariz, que había logrado reunir a la familia y había encontrado a Tango para conservar la línea de Habanera, la perra de la Emperatriz Carlota.

jueves, 26 de agosto de 2010

Chompi Investigador - la Reliquia de Santiago

Advertencia: Este cuento no es apto para quienes se oponen a la tauromaquia





Capítulo I.- La Agencia



En un lugar del planeta de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un niño de los que todo preguntaba: ¿por qué es azul el cielo? (desviación de la luz), ¿por qué unos globos suben y otros se caen? (principio de Arquímedes), ¿porqué la luna va cambiando durante el mes? (fases de la luna), ¿por qué tenemos que aguantar tantos anuncios de gobiernos, partidos y candidatos en radio, televisión y cinematografía? (no me pregunten). Y así preguntaba sobre cuanto veía, y si la respuesta no lo convencía, investigaba hasta satisfacer su curiosidad. El niño seguramente tendría un nombre, pero aquí le diremos Chompi porque así le decían de cariño sus amigos y parientes. Tenía por costumbre leer el periódico y entre más leía más se convencía de que muchos casos se quedaban sin resolver. Fue así como decidió crear, junto con su inseparable amigo, el hipopótamo Junior, una agencia investigadora dedicada a enderezar entuertos.



Ah, si hubiera sabido que su primera investigación sería sobre los trámites necesarios para registrar la agencia quizá se habría quedado en la informalidad. Pero ese es otro tema, así que para no darle malas ideas a nadie, digamos que se dio de alta bajo el régimen de pequeños contribuyentes, como corresponde a su edad y al tamaño de su compañero Junior. En seguida abrió una página web y puso notificaciones en Facebook y Twitter para dar a conocer sus servicios







No tardó en recibir la primera llamada:



- Chompi Investigador, a sus órdenes… Sí, habla Chompi… No, no tengo cuentas en ningún banco ni tarjetas de crédito… No, muchas gracias… Ya le dije que no, adiós.



No los aburriremos con las llamadas que siguieron hasta que por fin llamó el primer prospecto:



- Chompi Investigador, a sus órdenes… Mucho gusto, señor gobernador, ¿qué puedo hacer por usted?… ¿Que perdió qué?... Encontrarla no es problema, está en todos los periódicos, radio, televisión e internet… ¿Por qué no se lo encarga a su gabinete?... Ya veo, y ¿qué dicen los legisladores?... Pero, señor gobernador, aquí hacemos investigaciones, no milagros, esa promesa se perdió porque le dedicó toda la atención y el dinero a sus proyectos electoreros, a estas alturas es imposible recuperarla… Definitivamente, se equivocó de cuento, yo soy Chompi Investigador, no su hada madrina… No se preocupe, fue un placer… A sus órdenes, gracias por llamar, adiós.



Chompi iba a la escuela en las mañanas, así que sólo dedicaba las tardes, los fines de semana y las vacaciones a la investigación. Junior aprovechaba el tiempo en que se quedaba solo para mantenerse en forma. Comenzaba con ejercicios de flexibilidad, luego subía por un tubo hasta el tablero de control de la caminadora, la encendía, bajaba por el mismo tubo como bombero y trotaba durante 45 min. Afortunadamente, después del trote no tenía que volver a subir al tablero porque la caminadora tenía un sistema de apagado automático. Levantaba las pesas que había armado con bloques de Lego, hacía barra en los ganchos de la ropa, escalaba closets, libreros y persianas, hacía rapel y tirolesa con los cordones de las cortinas, entrenaba al perro Spike en técnicas de rastreo, practicaba artes marciales con la serpiente Nessie y aprendía técnicas de espionaje con el oso Sigiloso. Cuando Chompi llegaba de la escuela, Junior lo obligaba a ejercitar su capacidad de investigador escondiéndose en los lugares más inesperados, detrás de la cabecera de la cama, entre la ropa sucia, en la cama de Spike, en un zapato y hasta en el refrigerador.



Los primeros casos fueron bastante sencillos, sus amigos le pedían que les informara a qué hora empezaría la función de las 5, qué les habían dejado de tarea o si habían sido invitados a la fiesta de Paquito. Para un investigador de su categoría, estos eran casos triviales y sus respuestas eran rápidas y efectivas. Al poco tiempo le empezaron a llamar las mamás con asuntos un poco más complicados: ¿dónde dejó su sweater Susanita?, ¿cuándo son las inscripciones para el próximo año escolar? o ¿en qué fecha, hora y lugar es la cita para la visita al Museo del Papalote? A medida que su fama iba creciendo le pedían casos más y más complejos. Uno en particular resultó muy interesante. La señora Victoria Salomé, conocida como doña Visa, le solicitó que la ayudara a buscar su Mastercard. Chompi preguntó “¿cuándo fue la última vez que la vio”, “hace una hora, la saqué para comprar unos boletos del teatro”, “¿por internet? “, “sí”, “¿Ya buscó en su cartera?”, “sí”, “¿bajo el tablero de la computadora?”, “sí”, “¿Entre los papeles?”, “sí”, y así fue recorriendo toda la casa, hasta que volteó, vio a doña Visa y le preguntó “¿no será la que trae en la bolsa de la blusa?”… ¡Caso cerrado!



Capítulo II.- La Reliquia



Sin duda, el caso más importante fue el de la reliquia perdida. Resulta que Ludovico, un tío abuelo de Chompi, tenía un hueso en su biblioteca con una placa que lo identificaba como “Reliquia de Santiago”. En la familia se decía que se trataba de la falange proximal del dedo gordo del pie izquierdo del Apóstol Santiago. Según esta versión, el hueso había pertenecido a la familia desde la Edad Media cuando un antepasado la había encontrado en el Camino de Compostela. Sin embargo, las malas lenguas decían que no era más que parte de una manita de puerco que le habían dado al tío Ludovico durante un festival taurino en la Hacienda Compostela, y que la guardaba como premio de consolación porque a pesar de haberle hecho una gran faena al toro llamado Santiago, no le dieron las orejas debido a que de tantas estocadas había dejado como albóndiga al pobre animal. El tío Ludovico nunca aclaraba esta duda, pero era evidente que el hueso tenía un gran valor sentimental para él.



El tío Ludovico finalmente le cortó las orejas a un toro, las mandó montar como trofeo, y cuando se disponía a colocarlas junto a la Reliquia se dio cuenta de que ésta no estaba en su lugar. Inmediatamente llamó a Chompi quien salió a toda prisa de su casa junto con su asistente Junior. Al llegar a casa del tío Ludovico, el perro Spike, que venía escondido debajo del asiento de Junior, saltó del carro y se metió corriendo a la casa dejando huellas y pelos por todas partes. Junior hizo lo posible por preservar la escena del crimen, como manda el protocolo, pero Spike corría de un lado a otro y brincaba sobre los muebles convirtiendo el lugar en un verdadero desastre. No contento con sus desmanes, Spike se saltó al jardín por la venta, y se puso a ladrar y a rascar por todos lados. Para cuando Junior pudo controlarlo, Spike ya había vuelto a entrar en la casa dejando manchas de lodo en los pasillos y la biblioteca. Chompi hubiera querido utilizar las habilidades de rastreo de Spike, pero con este comportamiento no hubo más remedio que mandarlo de regreso a su casa en un taxi. Spike, desconcertado, se sentó en el asiento de atrás del taxi mirando por la ventana con cara de “¿yo, por qué?”, y así se fue todo el trayecto a casa.



La escena del crimen estaba peor que el cuarto de un adolecente en sábado por la tarde pero no quedaba más que trabajar de la mejor manera posible. Chompi y Junior aislaron la escena, se pusieron guantes quirúrgicos, sacaron sus lámparas y cámaras fotográficas, y procedieron a revisar minuciosamente la biblioteca recogiendo todas las muestras que pudieran servir como evidencia y sacando fotografías de todos los objetos. Luego revisaron el resto de la casa, no había cerraduras forzadas ni vidrios rotos pero en la planta alta había una ventana abierta y en la pared externa había marcas de una escalera. Salieron al jardín y comprobaron que había pisadas de dos personas diferentes marcadas en la tierra húmeda junto a las marcas que había dejado la escalera. Junior colocó una regla junto a las pisadas, y sacó fotografías y muestras de yeso. Una vez recabada la información, fue enviada al laboratorio de criminología.



Chompi le hizo preguntas discretas al tío Ludovico, suficientes para darse una idea de las circunstancias de la desaparición de la Reliquia, pero no tantas como para molestarlo en un momento tan traumático. En el interrogatorio pudo averiguar que Chonte, el jardinero, había puesto la escalera para podar las ramas de un árbol que llegaban hasta la ventana de la casa, también se enteró de que hacía varias semanas que el tío había visto la Reliquia por última vez, que desde entonces había tenido reuniones en su casa con gente del ambiente taurino, con personas con las que tenía diversos negocios y con los parientes, y que la señora que normalmente hacía la limpieza se había tomado unas vacaciones y una sustituta había hecho la limpieza durante ese tiempo por lo que no era de extrañar que no se hubiera percatado de la desaparición. Antes de partir con toda la evidencia recabada, Chompi le solicitó a su tío una lista de todas las personas que lo habían ido a visitar desde la última vez que había visto la Reliquia.



Esa misma tarde, la secretaria del tío Ludovico le envió a Chompi la lista por correo electrónico. En ella estaban todos los asistentes a la reunión familiar de la semana anterior. Chompi había estado en la reunión así que hizo memoria y lo primero que le vino a la mente fue que Spike había dado tanta lata que Junior tuvo que encerrarlo en el cuarto de lavado, pero lo más importante, se había discutido apasionadamente sobre el origen de la Reliquia y si le correspondía al tío Ludovico el derecho legítimo a ser el custodio de un objeto que debería considerarse patrimonio de toda la familia, evidentemente, más de un pariente tenía motivo para robarla. Entre los visitantes del mundo taurino destacaba el compadre del tío Ludovico, don Pelayo de la Esquina y del Rincón, un hombre muy bromista, que insistía en la teoría de la manita de puerco, ¿Se la habría robado él para hacerle un análisis que probara si el hueso era humano o porcino?. No podía descartar a la gente con la que el tío Ludovico tenía negocios, como el Ing. Guguillo, que reclamaba adeudos por el uso de uno de sus veleros, adeudos que el tío Ludovico no reconocía. Finalmente, ¿Tendrían algo que ver la señora que hacía la limpieza o el jardinero Chonte?



Capítulo III.- Investigación inicial



Consciente de que las primeras horas son cruciales en cualquier investigación, Chompi mandó Inmediatamente la lista de asistentes a la inspectora Muki Yushiko (en la tradición japonesa, el apellido, Muki, va antes del nombre, Yushiko) para averiguar si alguno tenía antecedentes. Luego trazó su plan de trabajo. La primera persona a la que vería sería su bisabuelita, no porque fuera sospechosa sino porque conocía a toda la familia y podría aportar más información sobre los demás miembros de la familia. La bisabuelita era una persona muy ocupada y no sería fácil hablar con ella, así que Chompi decidió verla en el próximo juego de beisbol, sería un ambiente relajado y sería más fácil llevar una conversación informal de la que sacaría información mucho más valiosa que en una entrevista estructurada. Además, otras personas de interés también asistirían al juego.



La bisabuela era short stop en los Querubines de San Angel, con un respetable .367 de porcentaje de bateo y un par de jonrones en la temporada. El catcher de su equipo era el jefe del laboratorio de criminología, el Dr. Patroclo Guamperini, y Junior sería el pitcher abridor en el juego contra los Chamucos de Infiernillo, que alineaba en el jardín central y cuarto en el orden de bateo al mismísimo Chonte. Mientras Chompi estaba en el dugout aprovechando los periodos en que los Querubines estaban al bat para hablar con la bisabuela, la inspectora Muki llevó a Spike a los vestidores para olfatear la ropa. Spike fue directo a los zapatos de Chonte, considerando que estaban a la vista y en un lugar público, la inspectora podría tomarlos sin necesidad de una orden de cateo, así que les saco fotografías, tomó muestras del polvo, hojas y pasto que traían, e hiso moldes de la pisada. Luego Spike se dirigió a otro par de zapatos, la inspectora, sospechando que eran del posible cómplice, les dio el mismo trato y los identificó como pertenecientes al jardinero derecho y segundo al bat para los Chamucos, un hombre conocido como El Mandril.



El juego resulto más interesante que la conversación con la bisabuela. Lo único que pudo averiguar es que había algunos parientes que siempre habían mostrado interés por la Reliquia, entre ellos, la abuelita de Chompi y hermana de Ludovico, a la que le interesaba todo lo que tuviera que ver con al historia de la familia. Pero el juego se puso bueno. Una vez que Spike hizo su trabajo la inspectora Muki lo soltó para que atrapara las pelotas que salieran de faul, esto lo mantuvo entretenido y no dio lata en toda la tarde. En la cuarta entrada Chonte conectó un jonrón con El Mandril en base y en la séptima entrada la bisabuela impulsó dos carreras pegando un doble con hombres en primera y segunda. En la parte baja de la novena entrada los Querubines iban arriba 4-3, Chonte al bat sin out, El Mandril corriendo en tercera y otro corredor a quién llamaban El Capi, en segunda. Junior, visiblemente cansado, seguía en el montículo. Con cuenta de una bola y un strike, el Dr. Guamperini pide una bola rápida, Junior la lanza y Chonte conecta una línea al short stop. La bisabuela se echa un clavado para atrapar la bola de aire, cae de panza en el suelo y toca al Capi que trataba de regresar a segunda. El Mandril hace pisa y corre rumbo al plato, La bisabuela rueda en el suelo y sentada lanza la bola al Dr. Guamperini que la recibe y se pone medio metro en frente del plato en cuclillas. El Mandril, un hombre corpulento, se barre llevándose al Dr. Guamperini unos tres metros para atrás, pero el Dr. no suelta la pelota sacando así el tercer out para ganar el juego.



Muy a su pesar, Chompi tendría que colocar a su abuelita en la lista de sospechosos pero sería discreto, en primer lugar, porque el motivo era muy dudoso, en segundo lugar, porque no creía que fuera capaz de una cosa así y en tercer lugar, porque un manejo inadecuado de la situación dañaría irremediablemente la buena relación que tenía con ella. La iría a visitar con Junior y Spike a quienes la abuelita tenía en muy alta estima, ellos observarían con mucha discreción para averiguar cualquier cosa que pudiera ser útil para resolver el caso y él platicaría con la abuelita para obtener más pistas.



“Hola, Abue”



“Hola, Chompi, espérame un momento. Estoy preparando mi nuevo acto para el Cirque de la Lune” Dijo la abuelita mientras hacía saltos mortales en la cama elástica



Spike se fue directo a la alacena, lo que hizo sospechar a Chompi, ¿habría encontrado la Reliquia? La abuelita dijo “Ya veo que la encontraste, Spike. Chompi, saca de la alacena las galletas que le compré”. En voz baja, Chompi le dijo a Spike, “venimos a investigar, no a comer galletas”. Mientras tanto, Junior se puso un arnés con resortes bungee y empezó a hacer acrobacias con la abuelita. “Otro…” se dijo a si mismo Chompi “Con estos asistentes nunca voy a resolver el caso. Pero, ‘si no puedes con el enemigo, únete a él’” y se subió al trapecio para participar en la práctica acrobática.



“Quería platicar contigo sobre la Reliquia del tío Ludovico” dijo Chompi, mientras la abuela lo lanzaba de un trapecio al otro. “Caso muy interesante”, dijo ella, “yo tengo serias sospechas de ese Chonte, no solo es jardinero de tu tío Ludovico, también trabaja para Pelayo, y te diré que Gaudiosa, esposa de Pelayo, es mi amiga y no le tiene ninguna confianza”



“¿Crees tú que haya sido alguien de la familia?” dijo Chompi mientras hacía una pirueta

“No creo, Chompi. Hay a quienes les gustaría hacerse custodios de la Reliquia, pero robársela les traería dos problemas, el primero es que no la podrían mostrar a nadie porque inmediatamente se delatarían y el segundo es que quedarían obligadas a demostrar el origen de la Reliquia, con el gran riesgo de que resulte apócrifa y pierda todo su valor. Tendría que ser algún excéntrico que quisiera tenerla en una caja fuerte para él solito y a los que les interesa la Reliquia parece que les gustaría poderla exhibir, como lo ha hecho tu tío Ludovico”.



En eso llegó la inspectora Muki. La abuelita salió del trapecio haciendo un salto mortal con doble giro y cayó a la red. Se bajó con una mano en la parte de atrás de la cintura, diciéndole a la inspectora Muki “Ayúdame, ayúdame, ayúdame, me torcí la espalda”, le dio una mano a la inspectora y arqueó la espalda… “Crack”, sonó la espalda, “ya”, dijo la abuelita y siguió como si nada hubiera pasado.

Junior y Chompi se bajaron de los aparatos y fueron a hablar con la inspectora. “Hola, Yushiko san”. “Hola, Chompi san, hola, Junior san. Les traje los antecedentes de las personas en la lista de visitantes del tío Ludovico. Nada interesante entre las visitas, pero, aunque sin expediente, el Chonte y su compañero el Mandril tienen reputación de hombres rudos. Además, he averiguado que el Chonte también trabaja para don Pelayo de la Esquina y del Rincón y que El Mandril es marinero en los veleros del Ing. Guguillo”



Al día siguiente Chompi recibió por correo electrónico el reporte del Dr. Guamperirni:



Chompi:



A continuación el reporte de la evidencia recabada en le escena del crimen y de los zapatos de Chonte y el Mandril:



La mayor parte de las muestras recabadas son pelo canino identificado como perteneciente a Spike. También encontramos abundantes muestras de lodo proveniente del jardín contaminado con piel y pelo de Spike. No se hallaron huellas digitales humanas en la biblioteca.



Las muestras del segundo piso, la escalera y el pasillo incluyen tierra del jardín, estiércol vacuno y sal marina, también se encontraron huellas de Chonte y el Mandril en el interior de la ventana del piso superior, pero el barandal y las perillas de las puertas estaban limpios. Aunque eran de las mismas talla, las pisadas del jardín no fueron hechas con los zapatos de Chonte y el Mandril de los que se tomaron las muestras en el juego de beisbol, sin embargo, las muestras de tierra tomadas de estos zapatos tenían las mismas características de las encontradas en el segundo piso, la escalera y el pasillo.



Saludos,

Dr. Patroclo Guamperini



Chompi sabía que además del reporte, había información importante que el Dr. Gumperini le podría dar, así que decidió visitarlo en el laboratorio.



“Hola, Patroclo”



“Hola, Chompi, qué bueno que vienes, hay un par de cosillas que quería comentar contigo. Mira esto, las pisadas no son del mismo zapato, pero el desgaste del tacón y la suela es muy similar, así que es muy probable que las pisadas del jardín las haya hecho la persona que usa este zapato. El otro detalle es que el estiércol vacuno probablemente sea de ganado bravo”



“¿Qué hay de la sal marina?”



“Probablemente se trata de humedad de la costa que quedó atrapada en los zapatos de El Mandril, y al secarse, dejó estos residuos de sal.”



“Gracias, Patroclo. Todo esto apunta definitivamente a Chonte y a El Mandril, pero no queda claro si actuaron por su propia cuenta o por parte de don Pelayo de la Esquina y del Rincón o del Ing. Guguillo”



“Así es, Chompi, tu trabajo apenas comienza. Nos vemos en el próximo juego”.



Luego, Chompi llamó a su abuelita para ver como seguía de la espalda. El ortopedista le había mandado ponerse una faja ortopédica, le había prohibido hacer maromas durante un par de meses y le había sugerido que mejor se dedicara a tejer chambritas para los nietos. Fuera de eso, estaba en perfecto estado, así que la abuelita decidió que la mejor terapia para su espalda sería meterse a un triatlón y comenzó su preparación de inmediato.



Lo que le quedaba claro a Chompi era que por ahora podía descartar a la señora de la limpieza de su lista de sospechosos.





Capítulo IV.- La Tienta



A través del tío Ludovico, Chompi consiguió una invitación a una tienta en la hacienda de Compostela, propiedad de don Pelayo de la Esquina y del Rincón. En cuanto llegó a la hacienda, aprovechando que don Pelayo y el resto del personal estaban ocupados reuniendo las vaquillas para la tienta y los toros que serían enviados a una corrida el próximo fin de semana, Chompi entró al dormitorio de Chonte sin que nadie lo notara. En un cajón encontró los estados de una cuenta de banco. No habiendo tiempo para revisarlos, sacó fotografías a los que correspondían a la fecha de la desaparición de la Reliquia. Mientras tanto, Junior llevó a Spike a buscar la Reliquia por toda la hacienda. En campo abierto, Junior escogía el camino con mucho cuidado para no molestar al ganado bravo, pero era imposible controlar a Spike que corría por todos lados provocando al ganado y luego esquivando sus embestidas como caballo de rejoneo. Así no iban a encontrar nada, así que se fueron a los corrales.



Chompi salió del cuarto de Chonte y se reunió con don Pelayo pues la tienta estaba por comenzar. Junior y Spike seguían buscando, entraron en un corral que estaba vacío, Spike olfateaba por las orillas cuando se abrió una compuerta, entraron varias vaquillas y la compuerta se cerró inmediatamente. Haciendo alarde de sus habilidades para escalar, Junior se trepó por la pared que era de piedra y tenía huecos de donde se podía agarrar, pero Spike estaba atrapado entre las vaquillas y sin espacio para burlarlas. Tuvo suerte de encontrar un pequeño callejón en que las vaquillas no entraban. De repente se cerró una compuerta detrás de él, ahora estaba atrapado en el callejón, al poco tiempo se abrió la compuerta de adelante y salió corriendo. Estaba en el tentadero. “¿Qué hace ese perro allí?” gritó don Pelayo. “Es mi perro Spike” dijo Chompi “Se le debe haber escapado a Junior que lo llevó a pasear. Pero, ¿dónde estará Junior?”. “Aquí estoy”, dijo Junior que había logrado escalar la pared del corral. “¿Qué desorden es éste?” dijo don Pelayo, “¿No saben que no se puede jugar con el ganado bravo?”. “Disculpe, don Pelayo”, dijo Junior, “el corral estaba vacío cuando entramos, nos agarró por sorpresa la entrada de las vaquillas”. “Bueno, vamos a comenzar, que salga la primera”



Chonte y Chompi serían los encargados de tentar. Comenzaron probando la bravura de la vaquilla frente al caballo. Luego pasaron al capote, Chompi se lució haciendo unas verónicas dibujadas, que don Pelayo calificó de excelentes. Chonte no se quedó atrás con sus Chicuelinas. Terminaron dando derechazos y naturales con la muleta. Extraordinario animal, sería una excelente madre para la ganadería de don Pelayo.



Chompi tuvo oportunidad de platicar con Chonte, quien le explicó que don Pelayo lo había recomendado para que cortara las ramas del árbol en casa del tío Ludovico, y que él a su vez había contratado a El Mandril como ayudante. Cuando terminaron de cortar la rama quisieron bajar pero un perrito les empezó a gruñir y a morder los zapatos y pantalones, así que subieron y entraron a la casa por la ventana. Bajaron por la escalera principal, y como no conocían la casa se separaron, él salió por la cocina y El Mandril por la puerta del frente.

“Entonces tú no puedes estar seguro de que El Mandril no la tomo” dijo Chompi

“No, pero lo dudo, porque salimos casi al mismo tiempo”

“¿Qué zapatos llevabas?”

“Nos pusimos unas botas de jardín, están en mi dormitorio”

“¿Puedo llevármelas al laboratorio?”

“Son de don Pelayo, él decide”

“De acuerdo, yo hablo con él. ¿Qué sabías tú sobre la Reliquia?”

“Lo que todo el mundo taurino sabe, que fue una broma de don Pelayo”

“¿Has estado manejando más dinero que de costumbre?”

“Me han contratado para varios trabajos como el del Sr. Ludovico. Me dan dinero para contratar chalanes y comprar materiales. Pero no es dinero mío”

La plática siguió pero Chompi no pudo conseguir más información ni logró que Chonte reconociera que tuvo algo que ver con la desaparición de la Reliquia.



Durante la comida que don Pelayo dio después de la tienta, Chompi tuvo oportunidad de hablar con él. Lo único que sacó claro fue la versión de don Pelayo respecto al origen de la reliquia: “Si yo se la di, fue aquí mismo, en un festival. Yo era juez de plaza, me hubiera encantado darle las orejas del toro Santiago al compadre Ludovico, ¡ah, qué toro y qué faena!, pero no más no lo mataba, estuve a punto de mandar al toro vivo al corral. En la comida que siguió al festival me levanté y dije ‘en reconocimiento a una gran faena y dado que no le pude otorgar las orejas, hago entrega de este trofeo al matador Ludovico’. El compadre la aceptó dirigiendo una parra entre sus seguidores, ‘uno, dos, tres, que quiten a ese juez’, dijo que el estoque no había entrado porque el toro era de madera y prometió mandar a hacer una base para el trofeo y colocarlo en una vitrina de su biblioteca. Si alguien se la robó fue por perjudicarlo, porque no tiene ningún valor económico”. Don Pelayo accedió a que se llevaran las botas al laboratorio y dijo que no creía que Chonte hubiera participado, llevaba muchos años trabajando con él y lo consideraba una persona honrada, al grado de haberlo recomendado para el trabajo que requería el compadre Ludovico. Sabía que no era del agrado de su esposa, Gaudencia, pero consideraba era más bien una cuestión de personalidad que por alguna cosa que hubiera hecho.



Capítulo V.- El Velero



Chompi fue a visitar a la inspectora Muki que se había roto un dedo del pie practicando gimnasia olímpica. Le preguntó si podría obtener una copia de los estados de las cuentas de banco de don Pelayo, el Ing. Guguillo, Chonte y El Mandril. Le explicó que había visto los movimientos extraños de dinero en una cuenta de Chotne y que no estaba del todo convencido de la explicación que éste le había dado. La inspectora le dijo, “Chompi san, no sé dónde viste ese estado de cuenta ni quiero saberlo. Lo que te puedo decir es que necesito elementos que demuestren que hay razón para pedir una orden judicial para que nos den esas copias, y por lo que veo no hay suficiente evidencia que lo justifique”. Era el dilema de todo investigador, necesitaba la información que estaba en las copias para poder obtenerlas legalmente. Tendría que recurrir a otros métodos, así que le pidió a Junior que fuera a la costa a hablar con el Ing. Guguillo y que obtuviera, como fuera, copias de los estados de las cuentas de El Mandril.



Junior se preparó para el viaje, no tenía permiso de ir a la escuela con Chompi, así que cuando Chompi salió por la puerta para tomar el autobús escolar, Junior salió por la ventana de su cuarto. Había cables de alta tensión justo en frente de la ventana. Junior sabía que podría caminar por un solo cable, como hacen los pájaros, siempre que evitara tocar dos cables al mismo tiempo. Tampoco debería hacer contacto con un cable y tierra al mismo tiempo, así que dio un salto desde la ventana al cable. Con sus habilidades acrobáticas no tuvo problema para subirse al cable y caminar hasta el poste que estaba del otro lado de la calle. Allí se meció como en la barra fija y salió con salto mortal con un giro, evitando hacer el contacto simultáneo entre el cable y la tierra. Ya en la calle, Chompi lo recogió y lo metió en su mochila. Junior se bajó del autobús de la escuela cuando estaba detenido en un semáforo. No tenía tarjeta para el Metrobus así que se trepó por la estructura de la estación y cuando se detuvo el siguiente autobús, se subió al techo. Se bajó de la misma manera en la estación del Metro. Era tal la aglomeración que varias personas pisaron y patearon a Junior sin siquiera darse cuenta. Junior optó por aferrarse al tobillo de una persona, pero resultó que iba en una dirección diferente y tuvo que volver a salir a la jungla de zapatos que lo atropellaban y lo desorientaban. Trepó por el borde de un puesto de comida hasta que llegó a la altura de donde pudo subirse en el hombro de un transeúnte. Con tanto empujón el transeúnte ni cuenta se dio de que lo traía en el hombro, como éste no iba en la dirección correcta, se pasó a otro y a otro más, finalmente se acomodó como sombrero en la cabeza de una señora que se subió al tren correcto. A la señora le cedieron el asiento porque estaba embarazada, así que Junior se fue cómodamente sentado en la cabeza una buena parte del trayecto. La señora se levantó un par de estaciones antes de llegar al destino de Junior, así que él se tuvo que colgar del pasamanos. Una vez que llegaron a la Estación Terminal Puerto Aéreo, Junior se subió en la mochila de una niña que se bajó en esa estación, ya en la calle y con menos gente alrededor, junior se bajó de la mochila y se fue caminando hasta la terminal. Para llegar a su avión tendría que pasar por la revisión de equipaje y no tenía ninguna intención de pasar por los rayos X. Necesitaba meterse entre la ropa de algún pasajero, donde no lo notaran ni el pasajero ni los inspectores, esperó hasta que pasó un muchacho con bolsas grandes en los pantalones, cuando éste se distrajo para dejar sus cosas de metal en la caja de plástico, Junior se metió en la bolsa del pantalón, pasó por el detector de metales y se volvió a salir antes de que el muchacho metiera sus cosas de nuevo en la bolsa. Llegó a la sala de espera y estudió a todos los pasajeros para ver cuál estaría en disposición de llevarlo a su destino. Había un hombre de negocios leyendo documentos, una señora maquillándose, unos muchachos con bermudas, sandalias y mochila, que seguramente irían directo a la playa a armar un campamento para practicar el surf y una mujer joven con cara de miren-lo-ocupada-que-estoy trabajando en su laptop. La señora traía una bolsa de mano bastante grande y la tenía abierta mientras se veía en el espejo y se delineaba los ojos. Junior aprovechó el momento para meterse en la bolsa de la señora, revisó el boleto para estar seguro de que iría en el vuelo correcto y se escondió entre todas las cosas que había en la bolsa. Al poco tiempo llamaron a los pasajeros de su vuelo, la señora guardó el estuche de maquillaje, sacó su boleto y cerró la bolsa. Junior quedó un poco aplastado pero era soportable. Sintió cómo la señora tomó la bolsa y comenzó a caminar. La bolsa se mecía de un lado al otro y Junior se empezó a marear, afortunadamente no pasó demasiado tiempo antes de que se dejara de mover. Todo iba bien hasta que sintió que la señora se sentaba junta a la bolsa aplastándolo de una manera terrible, luego la señora se movía de un lado a otro acomodando sus cosas debajo del asiento apachurrando a Junior cada vez más, finalmente, la señora trató de sacar la bolsa jalándola del asa, junior sintió que lo pasaban por el rodillo de la masa incrustándole el estuche de maquillaje, las llaves, el monedero y cuanta cosa había en la bolsa. Después de varios jalones, la señora prefirió levantarse y sacar la bolsa sin mayor esfuerzo, lo que alivió enormemente a junior. Después colocó la bolsa debajo del asiento de enfrente, aunque no sería cómodo, el viaje de hora y media sería soportable en esas condiciones. Después de un rato empezó a sentir un cosquilleo en el estomago que se fue convirtiendo poco a poco en unas terribles ganas de hacer pipí. La situación se complicaba, buscó algún recipiente en el que pudiera dejar su exceso de líquido pero, con esto de las restricciones en el equipaje de mano, no había nada. Ya no aguantaría mucho más tiempo. Empezó a pensar en lo peor, se imaginaba que mojaba toda la bolsa por dentro y que lo descubrían todo mojado. Rogaba por que la señora abriera la bolsa para sacar algo. Cuando ya estaba por explotar, la señora tuvo la misma necesidad, y como las señoras nunca van a baño sin su bolsa, se la llevó. Junior aprovechó el momento en que la señora se estaba viendo en el espejo para salir y esconderse. Estaba tan lleno, que no sabía si estirarse o doblarse mientras la señora salía del baño. En el momento en que salió, Junior corrió el cerrojo y desde el lavabo hizo pipí hasta la taza, sintiendo un gran alivio a medida que se vaciaba su vejiga. Repentinamente, el avión se sacudió poniendo a Junior en serios aprietos, pero gracias a su habilidad acrobática, no derramó una sola gota fuera de la taza. Una vez terminado y con las manos lavadas, volvió a abrir el cerrojo y se escondió debajo del lavabo. Cuando entró la primera persona, Junior salió pegado a la pared y se escondió debajo de los asientos. Ya no podría volver a la bolsa de la señora así que fue planeando otra estrategia. Iba pasando de una fila de asientos a la siguiente, algunas personas se habían quitado los zapatos por lo que el olor no era muy agradable. Finalmente encontró una niña en el asiento de la ventanilla. Con cuidado se subió a su asiento “et se fizo muerto”, como aquel raposo (zorro) del Conde Lucanor. La niña no notó su presencia hasta que se levantó para salir. Cuando lo vio dijo “que hipopótamo tan lindo” y se lo llevó. La niña tomó un Taxi, Junior aprovechó que estaba platicando con sus papás para esconderse en la guantera. La niña no notó su ausencia porque estaba muy emocionada de ir a la playa con sus papás. Junior aprovechó el momento en que sacaban las maletas para salir del taxi e ir a buscar al Ing. Guguillo.



El Ing. Guguillo lo recibió en su oficina, y admitió tener algunas cuentas pendientes con el tío Ludovico pero nada que justificara una acción tan drástica, especialmente porque sabía que el asunto se aclararía en breve, ya fuera que él reconociera que el cobro era improcedente o que el tío Ludovico lo liquidara en cuanto se le presentara la documentación adecuada. También le dijo que El Mandril era un hombre de toda su confianza y que dudaba que se metiera en un asunto de ese tipo. Finalmente le explicó que El Mandril había hecho varios trabajos que requerían de manejo de efectivo, que se lo había proporcionado tanto él con el tío Ludovico a través de Chonte, y que podría encontrar a El Mandril en el velero “Caminero” que zarparía al amanecer de la mañana siguiente.



Junior subió al velero, había un oleaje tranquilo que hacía que el barco se meciera rítmicamente, lo que no le agradaba mucho a Junior. Entró al camarote de El Mandril, lo primero que notó es que había varios recortes de periódico con reportajes sobre la Reliquia perdida. Siguió buscando y encontró unas botas de jardinero con manchas de lodo, supuso que eran de El Mandril y que encontraría la evidencia que lo incriminara, encontró las cuentas de banco y le mandó fotografías a Chompi por medio de su iphone. Quiso seguir buscando pero el oleaje le provocó un mareo que lo hizo quedarse dormido en la cama. No se dio cuenta cuando el barco levó anclas y zarpó rumbo a mar abierto. Se despertó al oír un grito de “Capitán, un polizón”. Asustado se levantó y salió corriendo del camarote. El capitán gritó “Agárrenlo, si se va al agua lo perdemos”. Junior saltó a la botavara y se trepó por la vela. El viento era bastante fuerte y la vela se sacudía estrepitosamente, Junior se agarró de las cuerdas y trató de subir al mástil pero el viento lo zarandeaba y la cuerda se le enredó en el cuello. Con un cuchillo de bucear amarrado a la pantorrilla, El Mandril empezó a subir por el mástil. Con el peso adicional de El Mandril en el mástil, el barco de mecía horriblemente. Con mucho esfuerzo, El Mandril alcanzó la cuerda en la que estaba enredado Junior, la fue recogiendo hasta que pudo agarrar a Junior con una mano, sacó el cuchillo con al otra mano y lo meció directo a la cabeza de Junior quien cerró los ojos seguro de que sus días habían terminado. El Mandril cortó la cuerda de una cuchillada, liberó a Junior y dijo “¡Junior!, ¿Qué haces aquí?, ¡Estás loco, te vas a matar!”. Luego gritó hacia abajo “No se preocupe, Capi, es Junior, ya lo tengo”



“¿El pitcher de los Querubines?”



“Ese mismo”



“Lo hubieras dejado que se fuera al agua, primero me ponchó, luego me sacó con una rolita a la segunda y, cuando por fin le pego un hit, la bisabuela me saca entre segunda y tercera”, dijo el capitán riendo. “¿Qué hace aquí?”



“No sé, está blanco, no puede ni hablar”



“trámelo para acá”



“En seguida, Capi”



El Mandril llevó a Junior para abajo y lo sentó frente al Capitán. “De veras que está blanco” dijo el capitán. “Ya se le pasará” Dijo el Mandril y agregó “Si no ha sido por la bisabuela les ganamos el juego”. “Nunca creí que atraparía ese batazo… por eso me agarró entre segunda y tercera” dijo el capitán y el Mandril concluyó “yo no creí que estando en el suelo lograría lanzar la pelota hasta home. Cuando vi al catcher ponerse frente a mí, no me quedó más que barrerme para ver si soltaba la bola, pero aunque me lo llevé de corbata, el condenado de Patroclo se quedó con la bola, ni hablar”.



“Basta de charla” dijo el capitán, “ya le está volviendo el color. Junior, ¿qué te trae por acá?”.



“El Ing. Guguillo me dijo que aquí podría encontrar al Mandril. Lo estaba esperando, pero con el arrullo del oleaje me quedé dormido”



“Pero que bruto eres, ¡cómo se te ocurre subirte así por las velas con este viento!, por poco te vas al agua. Mira las olas, habría estado difícil sacarte”



“Me espanté con el grito, para cuándo me di cuenta de lo que hacía ya estaba enredado en las cuerdas”



“Suerte que el Mandril pensó rápido y te liberó”



“Sí. Gracias, Mandril”.



“Y, ¿para qué soy bueno?” dijo el Mandril



“Estoy investigando la desaparición de la Reliquia de Compostela”



“Sí, he estado siguiendo el caso por el periódico” dijo El Mandril y luego contó una historia similar a la de Chonte. Su explicación respecto a los movimientos de dinero también coincidía con la de Chonte y el Ing. Guguillo pero no admitió haber participado o tener conocimiento de lo que sucedió con la Reliquia. No habiendo podido obtener más información, Junior decidió dejar la conversación en una nota amistosa hablando otra vez del beisbol. Finalmente El Mandril dijo, “increíble, la bisabuela hizo un triple play casi solita” y volvió a sus deberes de marinero.



Al llegar a tierra firme, el Ing. Guguillo estaba esperando a Junior para enviarlo de vuelta a casa junto con las botas de El Mandril, con las debidas comodidades y baño privado, por Federal Express. En el camino de regreso, Junior fue pensando que las historias que habían contado Chonte y El Mandril eran demasiado parecidas. ¿Sería la verdad o se habrían puesto de acuerdo?



Capitulo V.- Resolución del caso



Chompi mandó las botas de Chonte y el Mandril al laboratorio de criminología para compararlas con las muestras que se habían recabado en la escena del crimen. Utilizando su capacidad de espionaje cibernético, Chompi consiguió los estados de cuenta de don Pelayo y del Ing. Guguillo. Durante una semana estuvo estudiando los movimientos de dinero y el nuevo reporte de su amigo Patroclo. Después pidió al tío Ludovico que convocara una reunión con don Pelayo, doña Gaudencia, el Ing. Guguillo, Chonte, El Mandril, la abuelita, el Dr. Gaumperini y la Inspectora Muki. Ahí les daría la solución del caso al estilo de Hercule Poirot (pronunciado Hecúl Puarró).



Chompi llegó cargando su laptop y proyector portátil. Junior dejó a Spike en el jardín, entró a la reunión y puso sobre la mesa el reporte pericial del Dr. Guamperini. Ya estando todos reunidos, Chompi tranquilamente se sirvió un refresco, dio un trago y encendió el proyector para mostrar en la pantalla un diagrama con fotografías, nombres, cantidades, fechas y flechas. Comenzó su exposición diciendo,





“Como se puede apreciar en este diagrama, en las semanas anteriores a la desaparición de la Reliquia se hicieron ciertos movimientos de dinero…”. En ese momento fue interrumpido por Spike que entraba lleno de lodo a la biblioteca provocando un gran desorden y tirando el reporte que estaba en la mesa. Junior lo atrapó y el tío Ludovico dijo, “¿Qué trae en la boca?”, Junior lo revisó y contestó, “es la Reliquia”. Luego la sacó de la boca de Spike y se la entregó a Chompi, que la limpió, le dio una pasadita con barniz que tenía en su caja de herramientas, la colocó en un cojín de terciopelo, puso música de pompa y circunstancia, caminó lentamente hasta el tío Ludovico e hizo entrega oficial de la Reliquia. El tío Ludovico la recibió con un emotivo discurso y la colocó ceremoniosamente en su base. Entre aplausos, porras y manifestaciones de júbilo, todo mundo fue a felicitar al tío Ludovico por la recuperación de la Reliquia.







Chompi, mientras tanto, cambió discretamente el diagrama que proyectaba por una foto de Spike y luego dijo, “Damas y caballeros, Spike es el responsable, su comportamiento me pareció sospechoso desde el principio, recordarán ustedes que…”, los presentes lo interrumpieron con aplausos y lo felicitaron por su buena labor.



Chonte y El Mandril, aliviados de no haber sido acusados de un ilícito que no cometieron, se dieron la mano. El Ing. Guguillo reconoció públicamente que había cometido un error respecto al supuesto adeudo del tío Ludovico. Doña Gaudencia miró a Chonte con recelo y le dijo a la abuelita en voz baja “pues no habrá participado en ésta, pero a mí no me inspira ninguna confianza”. El tío Ludovico y don Pelayo se dieron un fuerte abrazo y se fueron contando chistes a celebrar la recuperación de la Reliquia.

sábado, 10 de julio de 2010

La Liebre y la Tortuga en el Siglo XXI

- Los saluda Anastasio Lagartija, bienvenidos a esta transmisión especial, en vivo y en directo, de la MMDLXXIV (dosmilésima quingentésima septuagésima cuarta) edición de la tradicional carrera entre la liebre y la tortuga, que este año tendrá lugar en el majestuoso escenario de Agua Azul en Chiapas. Tendremos los comentarios, siempre acertados, de Heliodoro Pavo Real. La pegunta obligada para esta carrera que ha generado gran expectativa, es si finalmente se romperá la llamada “maldición de Esopo”, que no ha permitido que la liebre gane una sola carrera y que lleva el nombre del narrador del memorable primer encuentro, en el que la liebre, teniendo una ventaja considerable, se tomó un descanso antes de terminar la carrera, se quedó dormida y cuando despertó ya no tuvo tiempo de alcanzar a la tortuga. Increíblemente, la tortuga ha salido victoriosa en las 2,573 veces en que se han enfrentado estas dos especies.

Tus comentarios Heliodoro.

- Gracias, Anastasio, y un saludo a todo el público. Efectivamente, la liebre es amplia favorita tal como lo ha sido desde el año 80 de nuestra era en que se registró la primera apuesta. El emperador Vespasiano inició la construcción del Coliseo con la idea que llevar a Roma esta carrera que hasta entonces solo se había realizado en la Península del Peloponeso. Sin embargo, la construcción del grandioso estadio tomó 10 años y fue su sucesor, Tito, quién inauguró el Coliseo con esta carrera. Para convencer al Comité Atlético Animal de que se hiciera en Roma, el emperador Tito invitó a todos los miembros del Comité a Roma durante una semana con todos los gastos pagados, los agasajó en forma por demás lisonjera, garantizó una entrada mínima de 40,000 espectadores, ofreció para el Comité el 30% de la taquilla y el 20% de la venta de alimentos, bebidas y mercancía, además se comprometió a mejorar las carreteras, calles, alojamientos y servicios en la ciudad. El imperio pagó un precio considerable por llevar la carrera a Roma, al erario le tomó 5 años recuperarse de un desembolso tan elevado. Como suele suceder en la política, Tito murió en el año 81 y el que pagó los platos rotos fue su hermano Domiciano. En aquella ocasión, los apostadores consideraron que en un nuevo estadio la liebre tendría oportunidad de liberarse de la mala suerte y la tenían como favorita por 5 a 1. A media carrera un león salió inesperadamente de una compuerta en la arena, lanzó a la tortuga a las gradas y estuvo a punto de comerse a la liebre, ésta salió despavorida, se saltó la barda y nunca se volvió a saber de ella. A la tortuga le tomó medio día regresar a la arena para terminar la carrera y tuvo que ser hospitalizada. A pesar de que una comisión presentó al senado las conclusiones de la investigación que se hizo sobre el incidente, hasta la fecha se sigue debatiendo si fue por descuido, sabotaje o parte de un plan para hacer el espectáculo más emocionante.

Aunque actualmente los apostadores en Las Vegas favorecen ampliamente a la liebre, la historia pesa. Los registros cuentan las innumerables veces en que los apostadores se han equivocado al dar por hecho que la liebre saldrá triunfadora. Tenemos, por ejemplo, la MCCCLI (milésima tricentésima quincuagésima primera) carrera en que, siendo favorita 8 a 1, la liebre tropezó con una piedra a unos metros de la meta y estando gravemente lesionada hizo un esfuerzo heroico por alcanzar la meta antes que la tortuga, pero la tortuga resultó vencedora en uno de los finales más dramáticos que se hayan visto. Recordemos también aquel encuentro de 1953 en las calles de Manhattan, la liebre dio una vuelta equivocada, se perdió en el subterráneo, estuvo a punto de ser atropellada por un tren y cuando por fin encontró la salida, la tortuga casi había llegado a la meta. En un frenético cierre, la liebre se quedó a unas centésimas de segundo de la victoria.

- Gracias, Heliodoro.

Así pues, amigos, en una de las más largas trayectorias deportivas de la historia, la tortuga ha competido 82 veces en este evento, y a sus 123 años, sigue en plena forma y se espera que continúe por varios años más. Por el otro lado tenemos a una liebre de 3 años de edad que participa por primera vez. Este será un clásico encuentro entre la experiencia y la juventud. Realmente no podíamos tener rivales más dispares. Cada uno con habilidades particulares y, desde luego, con una preparación específica. Veamos los reportajes que nos han preparado nuestros compañeros desde los campos de práctica de cada contendiente. Primero, Rústico Alacrán, con al tortuga.

Adelante Rústico.

- Buenos días, Anastasio, y buenos días a todo tu público.

En el campo de la tortuga se vive un ambiente de optimismo y confianza. En toda la historia solamente dos tortugas han participado más veces que ella. La marca actual es de 97 participaciones consecutivas y se implantó el 18 de junio de 1815, en Waterloo, situada en lo que hoy es Bélgica. La carrera había sido planeada con varios años de antelación y no pudo cambiarse a pesar de que se estaba librando la que sería la histórica batalla que lleva el nombre del lugar, y en la que las tropas francesas bajo el mando de Napoleón fueron derrotadas por la coalición que comandaba el Duque de Wellington. Durante la carrera, la liebre quedó atrapada en una escaramuza, corría de un lado al otro esquivando balas y cuidándose de que la pisaran los combatientes y sus caballos, esto la mantuvo ocupada tanto tiempo que simplemente no pudo llegar a la meta antes del anochecer. A la tortuga tampoco le fue muy buen, ganó la carrera pero quedó tan maltrecha que ya no pudo participar en la carrera del año siguiente.

Desde hace varios años se viene diciendo que ya pasó el mejor momento de la tortuga y que pronto habrá quien la derrote en las pruebas selectivas de su especie, pero a la fecha no ha habido quien le gane. Aunque algunas tortugas más jóvenes han quedado cerca, sigue siendo la mejor de su especie y probablemente lo sea por varios años más.

Con toda esa experiencia bajo su caparazón, la tortuga se prepara a conciencia. Su vida cotidiana es sedentaria y ofrece poca oportunidad de ejercitarse, por ello requiere de un programa estricto de preparación. El entrenamiento de las mañanas consiste en caminatas largas con tramos cortos de velocidad, si a eso se le puede llamar velocidad, y subir pendientes empinadas. Por las tardes trabaja en el gimnasio con ejercicios para fortalecer las patas. Como ha sido su costumbre, la tortuga no da entrevistas antes de la carrera. Está demasiado concentrada en su preparación, está plenamente consciente del esfuerzo que va a realizar para cargar esa concha a lo largo de la carrera, que este año se antoja particularmente difícil porque la pista es accidentada, terminando en una subida bastante empinada.

- Rústico, Mucho se ha dicho que la tortuga ya no tiene ese deseo de triunfo y esa voluntad inquebrantable que la han llevado a la victoria en las carreras anteriores, ¿Tú qué opinas?

- No creo que sea el caso. Solo hay que ver la forma en que se prepara para darse cuenta de lo importante que es el triunfo para ella. Realiza su preparación con mucha intensidad, además, lleva una vida y una dieta muy ordenadas.

- Entonces tampoco ves exceso de confianza

- De ninguna manera. Aunque la actitud en su campamento es de confianza, no es la confianza arrogante de quien se siente superior. Lo que se percibe es un optimismo que viene de la experiencia y de un buen entrenamiento. La tortuga está consciente de que siempre hay un elemento de suerte y que se requiere mucha preparación para aprovechar las oportunidades.

- Mencionaste que aún le quedan varios años, ¿tú crees que alcance la marca de todos los tiempos?

- Yo creo que la seguiremos viendo por varios años más, pero le faltan demasiados para alcanzar la marca de 97 participaciones. Es más, veo difícil que llegue a las 91 carreras que necesita para quedar en segundo lugar.

- Muchas gracias, Rústico, por este interesante reportaje, estaremos al pendiente de cualquier novedad en el campamento.

Vamos al campamento de la liebre con nuestro compañero, Frodoberto Camaleón

- Anastasio, un saludo para ti y para tu audiencia.

Como siempre, tenemos un ambiente de nerviosismo, mucha energía explosiva y gran expectación. Liebres yendo y viniendo, saltando por todos lados, cuchicheando, se detienen, olfatean, se levantan, mueven las orejas. Esto parece un mercado chino. No podía ser de otra manera entre las liebres, pero más ahora que serán representadas por una novata. Como siempre ha sido, la liebre no tiene un programa de entrenamiento definido. Su supervivencia diaria es la mejor preparación que puede tener para esta carrera. Por la mañana hace un poco de calentamiento y se va al desayuno. Empieza en la finca del señor Odilón Pérez. Procura estar temprano para comer un par de zanahorias antes de que llegue el Sr. Pérez y saque la escopeta. El señor es un poco lento y no tiene buena puntería así que la liebre no necesita esforzarse demasiado. El entrenamiento empieza, entonces, con carreras y maniobras evasivas a media velocidad. Esto puede durar varios minutos, y a veces la liebre puede robarse una o dos zanahorias más. La siguiente estación de desayuno y entrenamiento es la hortaliza de don Prisciliano, en la que tiene que ser cautelosa porque hay perros. Entra con sigilo, aprovechando alguna distracción de los perros, si es posible, cuando están comiendo. Con un poco de suerte se come una lechuga antes de que los perros la descubran. Esta es la parte fuerte del entrenamiento de la mañana porque no hay lugar para esconderse y los perros son realmente veloces. Hace carrera a máxima velocidad entre los surcos, con salida por pequeños agujeros bajo la cerca. Dependiendo del hambre con la que haya quedado, puede volver a otra finca para terminar de desayunar y hacer otra carrerita, o puede regresar a su madriguera a tomar la siesta.

Por la tarde, la rutina es diferente. Sale al bosque o a la pradera, normalmente acompañada de algunas compañeras. Se van con un trotecillo ligero en busca de pastos o raíces que roer. Van siempre con cautela porque no faltan animales que quieran llevarse a una de ellas como platillo principal para la cena familiar. A veces resulta tranquilo, sale, come, platica con las amigas y regresa sin incidente alguno. Otras veces el entrenamiento es intenso, no acaba de salir de la madriguera cuando se da cuenta de que un águila está vigilando desde el cielo, entonces permanece escondida y come lo que encentra entre los arbustos. Una vez satisfecho el apetito y bien preparada para la carrera, puede salir a campo abierto simulando no haber visto al águila y espera a que ésta inicie su ataque, entonces corre entre los árboles, da vueltas rápidas, esquiva obstáculos y se mete entre los arbustos donde el águila no la pueda seguir. Puede haber otros depredadores que no la dejen comer en paz, como zorras, coyotes, lobos y demás cánidos mal alimentados, que esperan que la liebre sirva para complementar su dieta. Son muy astutos, la asechan con el viento en la cara para que no los pueda oler, se esconden entre la maleza y los arbustos para que no los vea y se mueven muy despacio para evitar que los pueda distinguir en la hierba. La liebre siempre tiene que estar atenta para pegar la carrera en cuanto haya la menor señal de peligro.

Así es como la liebre vive su pasión, sin un plan formal de entrenamiento, aprovechando las oportunidades que la vida le brinda para alcanzar el pleno acondicionamiento físico y las habilidades que requiere para esta cerrera.

Hemos preparado para ustedes una entrevista con la liebre. Aquí se acerca con la elegancia que distingue a todas las de su especie. Cuenta la leyenda que Federico García Lorca se inspiró en una liebre para describir a su amigo, Antonio Torres Heredia, con estas palabras: zapatos color corinto, medallones de marfil y este cutis amasado de aceituna y jazmín. La ventaja para ella es que su indumentaria va a cargo de los patrocinadores: gorra de Banaliebre, anteojos Super UV, camisa Wolf Laurence, reloj Cartage, zapatos Ardillas de diseño exclusivo.

Buenos días y muchas gracias por darnos esta entrevista.

- Al contrario, gracias a ti por la oportunidad de presentarme ante tu público.

- ¿Qué significado tiene para ti participar por primera vez en esta carrera?

- Es un privilegio y un honor, creo que es el sueño de toda liebre y me siento muy afortunada de
participar. Al mismo tiempo, representar a la especie en este tradicional evento es, sin duda, un gran compromiso y tengo confianza en que estaré a la altura de la circunstancia.

- La pregunta obligada es, ¿qué tanto pesa la historia?, en más de 2500 encuentros, la liebre jamás ha ganado esta cerrera.

- eso no me preocupa, para mí es una carrera más. Si todo va bien, la carrera habrá terminado en unos segundos. Pero sería tonto ignorar la historia. Hasta ahora, las cosas no han salido como las planearon mis antecesoras, así que también me he preparado para lo inesperado.

- Te enfrentas a una tortuga muy experimentada, ¿qué esperas de ella en la carrera?

- No es secreto que su fortaleza es la tenacidad. Es lenta pero las circunstancias la han favorecido en todos los encuentros anteriores. Las carreras siempre se han alargado permitiendo que la tortuga llegue primero a la meta. El plan es terminar la carera lo más rápido posible. Como dicen, hay que esperar lo mejor y prepararse para lo peor. Venga lo que venga, estaré en la pelea de principio a fin.

- ¿Qué respaldo has tenido a lo largo de tu carrera y en especial en tu preparación para este evento?

- En primer lugar agradezco a mis padres que siempre me han apoyado, en particular después de que el año pasado no logré quedar seleccionada. Fue una gran decepción, estuve a ponto de dejar de competir, pero gracias a su apoyo me sobrepuse y pronto reanude mis entrenamientos. También están los dueños de las fincas, que me permiten alimentarme adecuadamente, sus perros que me mantienen en forma y los depredadores que me dan la preparación específica para la carrera. Desde luego, el respaldo que me ha brindado el público ha sido extraordinario. Finalmente, mi más sincero agradecimiento a los patrocinadores, habría sido imposible llegar hasta aquí sin ellos.

- Hablando de patrocinadores, ¿cuántos tienes?

- La verdad, ya perdí la cuenta, de memoria puedo decir: Bancos, lentes para sol, relojes, ropa de vestir, zapatos y ropa deportiva, automóviles, lociones, desodorantes, bebidas hidratantes, computadoras, compañías telefónicas, etc.

- Una larga lista, no te podrás quejar.

- De ninguna manera. Y por cierto, hazte un sándwich. Con pan Dingo, desde luego.

- El tiempo se nos termina, muchas gracias y suerte en la carrera

- Al contrario, gracias a ti, y al púbico, una invitación a ver la carrera y recuerden, “mi banco es Banaliebre”

- Anastasio, Heliodoro, hasta aquí el reportaje y la entrevista.

- Gracias, Frodoberto. Muy interesante.

Así las cosas, amigos, los competidores se acercan a la línea de salida. La liebre camina en círculos aflojando piernas y brazos. La tortuga se mueve poco, va lentamente a su banco de salida. El juez llama a las competidoras a sus posiciones, ambos colocan las manos en a línea. Estiran una pata, la sacuden y colocan el pie en el bloque, hacen lo mismo con la otra pata, ponen una rodilla en tierra, respiran profundamente, levantan la vista y esperan. El juez da la voz, levantan las rodillas dejando el apoyo en manos y pies, contienen la respiración, suena la señal y salen.

La liebre sale a toda prisa mientras que la tortuga va avanzando paso a pasito. Tal como se había pronosticado, la liebre toma la delantera sin problema. Se acerca a la línea de los cincuenta metros, inesperadamente da un giro a la derecha saliendo de la pista. Un coyote salta desde la orilla y la persigue. La liebre pasa entre dos árboles, da vuelta a la izquierda con el coyote pegado atrás. Ahora pasa debajo de una raíz, el coyote, que prácticamente está encima de la liebre, tropieza con la raíz, pega en el suelo con el hocico, rueda sobre su lomo y vuelve a quedar parado. Está un poco aturdido, algo adolorido y muy decepcionado porque la liebre se ha metido debajo de un arbusto de donde será muy difícil hacerla salir.

Tus comentarios Heliodoro.

- Muy interesante, veamos la acción en cámara lenta. La liebre ha tenido una salida impecable, las patas traseras hacen el primer impulso con mucha fuerza, el cuerpo se acelera, estira las patas delanteras al máximo, logrando un primer salto de 1.37 metros. Nada mal, cualquier cosa por encima de 1.30 metros se considera un buen salto inicial. Aquí vemos la técnica impecable en los siguientes saltos, continúa su aceleración y pasa la marca de 20 metros en 1.73 segundos. Impresionante inicio. Simplemente imposible que la tortuga sostenga este ritmo. Aquí vemos el momento en que la liebre levanta la cabeza. Observen el movimiento en la maleza a la orilla de la pista. Una piedra obstruyó la vista del coyote haciéndolo mover ligeramente la cabeza. Fue este movimiento el que delató su presencia. La liebre levanta la cabeza, olfatea el aire, para la orejas, confirma la presencia el coyote y procede en ruta evasiva. El coyote no tiene más alternativa que seguirla. La liebre escoge acertadamente la ruta obligando al coyote a pasar entre los dos árboles para que no le pueda cortar camino. La liebre planta perfectamente las patas delanteras en la tierra, girando el cuerpo para que la patas traseras queden en la posición correcta, aquí tienen ustedes, la pata derecha ligeramente delante de la izquierda permitiendo que las patas delanteras salgan hacia la izquierda para el siguiente salto. Increíble, un cambio casi instantáneo de dirección con pérdida mínima de velocidad. El coyote, que es más pesado y tiene más largo el cuerpo, tiene que empezar a frenar antes de llegar al árbol, le es imposible dar una vuelta tan cerrada. Planta las patas delanteras con bastante firmeza, levanta la cabeza y voltea a la izquierda, se sienta y frena con la pata trasera izquierda. Se resbala girando, hasta aquí todo va bien, pero vean como toma el árbol con al mano izquierda, esto le ayuda a girar más rápido pero lo hace perder el apoyo y no puede saltar por encima de la raíz, las patas delanteras chocan, los hombros se van hacia abajo, pierde el control de la cabeza y el hocico golpea el piso. ¡Pero qué golpe! Sin embargo el coyote rueda sobre su lomo y se vuelve a poner de pie. Extraordinaria maniobra de ambas partes.

Adelante Anastasio

-Ha sido realmente espectacular la forma en que este ejemplar de la especie lepus eurepaeus, a pesar de estar totalmente inmersa en la carrera, pudo notar la presencia del cánido y con ello ha logrado escapar mediante maniobras evasivas magistralmente ejecutadas, haciendo que el coyote literalmente muerda el polvo.

El árbitro le saca tarjeta roja al coyote, éste la ignora. El árbitro llama al equipo de seguridad para que lo saquen, pero las reglas dicen que la carrera debe continuar.

Mientras la liebre está escondida entre unos arbustos y el coyote está tratando de sacarla, la tortuga sigue avanzando centímetro a centímetro. En este momento la tortuga toma la delantera por primera vez en la carrera. El coyote simula que se retira escondiéndose tras una roca. Está en posición perfecta, podrá atrapar a la liebre por cualquier parte que salga. Si la liebre se queda demasiado tiempo en el arbusto, seguramente perderá la carrera, tiene que hacer algo y pronto. Con tiras de corteza, hojas, ramas y tierra, la liebre hace un muñeco que se asemeja burdamente a ella, lanza el muñeco por una salida, el coyote brinca sobre el muñeco mientras la liebre sale por otro lado. El coyote se da cuenta del engaño trata de brincar por encima del arbusto pero no logra librarlo y se queda atorado entre las ramas, forcejea para destrabarse, lo consigue después de perder valiosos segundos. El coyote, golpeado y raspado sigue su persecución. La liebre regresa a la pista, rebasa a la tortuga, pero tiene que volver a salir para evitar que el coyote la atrape.

En su persecución de la liebre, el coyote patea sin querer a la tortuga y la avienta a una zanja. Para evadirlo, la liebre ha tenido que retroceder y vuelve a quedar detrás de la tortuga. Una vez más, la liebre está atrapada por el coyote. La liebre prepara su muñeco, el coyote observa con atención, la liebre avienta el muñeco, el coyote no muerde el anzuelo y brinca al otro lado, pero la liebre sale del mismo lado que el muñeco. Ha vuelto a engañar al coyote.

La tortuga va saliendo poco a poco de la zanja para dirigirse a la última etapa, una subida bastante empinada. El coyote reanuda la persecución, la liebre se mete entre unos peñascos obligando al coyote a hacer un gran rodeo. La liebre vuelve a la pista, alcanza a la tortuga. Otra vez aparece el coyote, da un brinco sobre la liebre, esta gira en el último instante, el coyote ya está en el aire, no puede frenar y se estrella contra una piedra. Otro golpe para coyote, ni Bruce Willis sale tan golpeado en sus películas.

Tus comentarios, Heliodoro

- Impecable movimiento de la liebre. Parecería que la liebre no ha notado la presencia del coyote, pero en cámara lenta podemos apreciar este ligero movimiento de las orejas, en este momento se da cuenta de la está siguiendo el coyote. Cambia la trayectoria imperceptiblemente para enfilarse directo hacia la piedra. El coyote está totalmente enfocado en la liebre y pierde visión periférica. La liebre aguanta hasta que el coyote está en el aire para que ya no pueda cambiar de dirección, la liebre da vuelta en el momento justo para obligar al coyote a estrellarse en la piedra. En el aire, el coyote se da cuenta de que va a chocar con la piedra, trata de bajar la cabeza para pegar con el lomo, pero es demasiado tarde y se golpea otra vez en el hocico. ¡Qué vengan los paramédicos!, Anastasio

- Efectivamente, el árbitro debería de parar esta pelea, pero el coyote no se da por vencido.

La tortuga ha iniciado el acenso. La liebre ahora sí está en problemas. El tiempo está en su contra y el coyote la sigue asechando. La liebre está tratando de volver a la pista pero el coyote la sigue. Van por el borde de un río, la liebre hace una finta como si fuera a saltar al otro lado, el coyote trata de adelantarse, la liebre gira al lado opuesto y el coyote cae al río.

La liebre regresa a la pista pero la tortuga está cerca de la meta, el coyote sale del río y va tras la liebre. Aparecen los vigilantes con un lazo para atrapar al coyote. Los cuatro se enfilan a la meta, va a ser un final nunca visto, no serán dos sino cuatro competidores. Para la liebre ya no es solo el trofeo, literalmente se está rifando el pellejo. El público enloquece, la tortuga está exhausta por cargar su caparazón en la subida, aún así acelera el paso, por eso es campeona, porque saca el coraje cuando ya no le queda energía. La liebre aumenta la candencia, el coyote la sigue, los vigilantes vienen atrás. La distancia entre los cuatro se acorta. El coyote da un manotazo que no alcanza a la liebre y pierde el paso, la liebre y la tortuga cruzan la meta juntas. Los guardias alcanzan al coyote y le ponen el lazo justo cuando cruza la meta.

Desde este ángulo es imposible saber quién ganó. No se ha anunciado la ganadora, los jueces están revisando la fotografía. Heliodoro, ¡qué carrera hemos presenciado este día!

- Indudablemente una de las carreras más emocionantes que hayamos visto. Quedará en los registros como única. Jamás había habido un final tan cerrado con cuatro participantes. La liebre mostró tanta tenacidad como la tortuga, pudo haberse quedado escondida hasta que atraparan al coyote, pero salió una y otra vez. También hay que reconocer la labor del coyote, nunca se dio por vencido a pesar de los golpes que se llevó. ¡Impresionante!

Veamos ese final en cámara lenta. Este es el momento en que el coyote da el manotazo, la liebre lo esquiva con un ágil movimiento de la cadera, pero pierde una fracción de segundo, da un salto más en el momento en que la tortuga estira el cuello para cruzar meta. Esta toma no nos permite ver quién es la ganadora. Esta otra toma, cuadro por cuadro… no, tampoco aquí se aprecia. Definitivamente, tendremos que esperar el veredicto de los jueces.

Aprovechamos para platicar con la tortuga.

¿Cómo te sientes después de esta carrera?

- Muy cansada

- Como siempre, saliste atrás, pero esta cerrera fue diferente a todas las anteriores. Nunca antes te había rebasado una liebre a la que ya habías pasado. En esta ocasión no fue una sino dos veces ¿Te preocupaste?

- No me preocupé porque sabía que el coyote no la dejaría en paz tan fácilmente.

- ¿Quién crees que ganó?

- Imposible saberlo, ya lo dirán los árbitros. Si me disculpas, voy con mi gente a esperar el resultado.

- Ahí la tienen, muy pocas palabras. A ver qué nos dice la liebre.

¿Cómo te sientes después de esta carrera?

- Fue la carrera más intensa en que haya competido en mi vida. Lo último que esperaba era tener que lidiar con un coyote. Pero gane quien gane, estoy satisfecha. No pude haber corrido una mejor carrera. Hice una buena salida, todo iba de acuerdo al plan hasta que apareció ese coyote, de ahí en adelante tuve que cuidarme del coyote mientras trataba de regresar a la carrera. Cuando finalmente se dio la oportunidad, me lancé con todo rumbo a la meta. Ustedes lo vieron, ahora solo hay que esperar a ver lo que muestra la fotografía.

-Efectivamente, una carrera muy intensa, difícilmente volveremos a ver algo similar. Las circunstancias no te favorecieron pero tu ejecución fue impecable.

-Gracias, habría sido imposible sin mis lentes Super UV, que eliminan todos los reflejos, los zapatos Ardillas para todo terreno, las bebidas rehidratantes Enertrack…

-Bueno, bueno, ya sabemos que tienes muchos patrocinadores. Ya están por anunciar al ganador. Sea el resultado que sea, te felicito por una extraordinaria carrera.

De regreso contigo, Anastasio

- Así es amigos, los árbitros están por anunciar a la ganadora

- Damas y Caballeros, después de revisar la fotografía de llegada, los jueces de meta han determinado que la ganadora de esta carrera ha sido LA TORTUGA.

- Increíble, prevalece la maldición de Esopo y, una vez más, el trofeo es para la tortuga. Las tortugas en la tribuna se vuelcan sobre la pista, invaden la zona de premiación, levantan a la ganadora y la llevan en hombros. A pesar de que las tortugas han ganado 2,574 veces consecutivas, celebran como si fuera la primera vez.

La liebre sale discretamente por la puerta de atrás. Pero no se va con las manos vacías, se estima que ha obtenido contratos por 20 millones dólares en publicidad.

Y así fue como Deporte Animal llevó hasta sus hogares esta emocionante carrera.

- Heliodoro Pavo Real…

- y su anfitrión, Anastasio Lagartija, se despiden de ustedes desde este bellísimo paisaje de Agua Azul en Chiapas.

Por su atención, gracias, y los esperamos en el programa de Los Antagonistas, en que tendremos especialistas para discutir el caso del coyote: las liebres piden que se le juzgue, los coyotes declaran que el video no tiene validez jurídica por constituir una invasión ilegal de su privacidad, las tortugas no se han pronunciado al respecto, los ganaderos exigen una ejecución sumaria, el árbitro asegura que se apegó al reglamento, los vigilantes se quejan de falta de equipo para realizar adecuadamente su trabajo, los organizadores insisten en que cumplieron con todos los requisitos para que el evento se llevara a cabo con normalidad, la Asociación Canófila mandó un observador para garantizar que se respeten los derechos del coyote, los ambientalistas organizaron una manifestación para que sea liberado inmediatamente, varios autores se pelean los derechos para escribir un libro, ha sido invitado a los shows de Oprah, Cristina, el Dr. Phil, David Letterman y Larry King, y tiene una oferta para hacer el papel coestelar en la próxima película del Corre Caminos. Será un debate muy interesante.

Hasta la próxima y que tengan muy buena tarde.