lunes, 15 de julio de 2013

Metamorfosis

Era un esbelto remo sujetado
Por la mano de simio, que tenía
La apariencia de un tocino chamuscado
Y el traspirar de un remero en agonía.
Y sucedió que un día
Aquella mano sudada
De piel de pergamino,
De espasmo de tocino,
De húmeda ampolla reventada,
Se resbaló al cuadrar la empuñadura.
El remo perdió así la compostura
Y se empaló; más con diestro giro,
Lo liberó la mano del atorón villano,
Y el remo, rasgándole pellejos a la mano,
Le chupó la sangre cual vulgar vampiro

Eduardo Niño de Rivera

(Basado en la obra de Luis G. Urbina)