Carlos IV y su amigo Nepomuceno llevaban varias horas
haciendo agujeros en la tierra para clavar los postes de una barda en su rancho
en Holdrege, Nebraska. Cansados del trabajo, el sol y la humedad, se sentaron a
la sombra de un roble de frutos grandes
(bur oak, quercus macrocarpa) a tomar un refrigerio. Después de un rato a
Nepomuceno se le ocurrió decir, “en lugar de andar haciendo agujeros,
deberíamos comprarlos en la tlapalería (así se llama en México a las ferreterías).
Podríamos pedirlos de 3 x 5 x 8 pulgadas para colocarlos en su lugar”. A lo que
Carlos respondió “No sería mala idea, pero sería un problema transportarlos”, y así siguieron discutiendo:
-
No, no sería problema porque los traerías en una caja
llena de agujeros que no pesan nada.
-
Pero no podrías conducir un auto lleno de
agujeros.
-
Como solo tendrían 8 pulgadas de
profundidad, los podrías poner en la
parte superior de una caja de 10 pulgadas de alto y ya no afectarían al auto.
-
Necesitarías un camión muy grande para
trasportar tantos agujeros.
-
Dos objetos no pueden ocupar el mismo espacio al
mismo tiempo, pero los agujeros no son objetos sino espacio vacío, así que
podrías colocarlos todos en el mismo espacio. Los meterías en una caja más
grande que los agujeros para que la caja no cayera dentro de ellos, y ya. Solo
necesitarías una caja de 6 x 6 x 10 pulgadas para todos los agujeros que
quisieras traer.
-
Si todos están en un solo lugar, ¿cómo los
separas cuando los tienes que usar?
-
Vas sacando uno por uno, los cuentas para estar
seguro de que sacaste todos y si al final te falta uno, los buscas dentro de
los demás agujeros
Carlos terminó la discusión diciendo, “Por desgracia, en la
tlapalería no tienen agujeros de este tamaño, así que vamos a tener que seguirlos
haciendo”, con este comentario regresaron al trabajo y para distraerse del tedio
de cavar agujeros todo el día, de vez en cuando uno decía, “en lugar de vender
taladros, en la tlapalería deberían vender los agujeros para los tornillos con
los que se cuelgan las cortinas y los
cuadros en las casas” ; “También podrían
tener los agujeros para instalar el drenaje y el cableado eléctrico”; “en lugar
de torturarte de fea manera, los dentistas deberían tener agujeros para
arreglar las caries de los dientes”; o, “lo que se habrían ahorrado en la
construcción de los túneles del Canal de la Mancha y del Mont Blanc… aunque sí
habría sido un problema transportarlos… pero podrías transportar muchos
agujeros chicos en un contenedor y luego los vas colocando en el lugar adecuado
para formar el túnel”, y así se fueron hasta concluir el trabajo.
Un par de días después, Carlos le comentó a Nepomuceno, “he
estado pensando en poner una fábrica de agujeros”. “¿Qué?”, exclamó Nepomuceno.
“Sí”, continuó Carlos, “serían agujeros negros”. “Ahora
sí enloqueciste”, dijo Nepomuceno, “los agujeros negros son estrellas enormes
que están en el centro de las galaxias”. A lo que Carlos respondió, “esos son
los más conocidos y los que se han podido detectar, pero, según Wikipedia, hay
teorías que consideran la posibilidad de que haya agujeros negros miniatura. El
más pequeño podría ser de unos 22 microgramos. Esto significa que una gota de
agua pesa lo mismo que dos mil de estos agujeros negros. De acuerdo a ciertos cálculos,
estos agujeros podrían fabricarse artificialmente, es más, hay quienes se
oponen a los experimentos del Gran Colisionador de Hadrones de Suiza porque
piensan que se podrían formar agujeros negros que se comerían a toda la
tierra…”
Mientras Carlos hablaba, Nepomuceno pesaba, “éste ya perdió
la cabeza”, pero Carlos seguía:
“… Pero otros piensan que si se llegara a formar un agujero
negro tan pequeño, se evaporaría casi instantáneamente la radiación de Hawking.
Entonces, para conservarlo lo tendríamos que alimentar más rápido de lo que se
evapora. Y aquí está lo bueno porque podríamos tener un agujero negro miniatura
que se comiera todo el desperdicio que le echáramos y nunca crecería.
Imagínate, nos podríamos deshacer de todo el desperdicio radioactivo de la
tierra con un agujero negro de 22 microgramos. Cualquier cosa que cae en un
agujero negro pierde sus características, así que el desperdicio que entrara en
el agujero negro dejaría de ser radioactivo o tóxico. Mira, desde afuera solo
hay tres cosas que podemos saber de un agujero negro, su peso, bueno, en
realidad es la masa pero para fines de esta conversación podemos decir que es
el peso, su carga eléctrica y su momento cinético o angular. Ya vimos que casi
no pesa nada, el momento angular es una medida asociada a la velocidad de giro,
y si un agujero negro tuviera carga eléctrica lo podríamos controlar con
electricidad. Podríamos tener un flujo de agujeros negros comiendo desperdicio
como una banda para cortar metal. Solo necesitamos buscar la forma de fabricar
y controlar los agujeros”.
“¡Detallitos!”, dijo Nepomuceno, “nunca nos van a prestar el
Colisionador de Hadrones, y si se escapa uno, se va a comer todo lo que
encuentre a su paso”. A lo que Carlos contestó, “de la fabricación es
precisamente de lo que me voy a encargar. Pero respecto al segundo detalle, tenemos
la idea equivocada de que los agujeros negros
andan viajando por el espacio chupando todo lo que está a su alrededor.
No es así, para un observador distante, el efecto de un agujero negro es el
mismo que el de cualquier otro cuerpo en el espacio. Por ejemplo, si Júpiter
fuera un agujero negro, no se comería a los demás planetas ni a los asteroides,
la única diferencia para nosotros sería que no se vería, sabríamos que está ahí
porque sus lunas estarían girando alrededor de un punto pero solo caerían en él
los cuerpos celestes que de todos modos estuvieran en trayectoria de colisión,
como sucedió con el cometa Shoemaker-Levy 9, que chocó con Júpiter en 1994. Y
nuestros agujeros serían tan chiquitos que si se perdiera alguno, la Radiación
de Hawking haría que se evaporara antes de que alguien notara su presencia.
Acuérdate de que para conservarlos vamos a tener que alimentarlos continuamente”.
“¡Y si mi tía tuviera ruedas sería bicicleta!”, Dijo
Nepomuceno, “Júpiter es Júpiter y no un agujero negro y qué tal si no existe la
radiación de Hawking, que nadie ha podido observar y hasta ahora solo es una
solución matemática basada en la teoría cuántica, o si la radiación de Hawking es tan dañina
como la radioactividad. Cuando sepas cómo hacerlos, podremos preocuparnos de lo
que vamos a hacer con ellos. Yo ahora tengo que ir a hacer la tarea de la
escuela”.
Carlos estuvo muy pensativo durante varias semanas y hablaba
poco con sus amigos. Finalmente, un día le dijo a Nepomuceno “El Gran Colosionador
de Hadrones es circular pero actualmente en CERN, la Organización Europea para
la Investigación Nuclear, están trabajando con un Colisionador Lineal Compacto
para electrones y mis cálculos dicen que podemos hacer uno para protones. Aquí
está el diseño, ésta es la sección de la máquina que separa el hidrógeno del
agua, el hidrógeno luego pasa a esta otra sección donde separamos los
electrones de los protones. Con los electrones creamos el campo eléctrico negativo
que nos permite acelerar los protones y con electroimanes los controlamos para
que viajen en línea recta uno contra el otro. Con un vaso de agua tenemos
suficiente hidrógeno para sacar todos los protones que necesitamos”, a lo que
Nepomuceno contestó “ya me hiciste bolas, pero como sea, una vez que lo hayas
creado, ¿cómo vas a saber donde está si no lo vamos a poder ver?” y Carlos
dijo, “sabremos que está ahí porque se va a estar comiendo el material con que
lo vamos a alimentar”. Para evitar que Carlos hiciera otro comentario que
pudiera crearle mayor confusión, Nepomuceno se despidió diciendo “me voy antes
de que me vaya a caer un agujero en los bolsillos y se me pierdan las llaves de
mi casa. Del dinero ni me preocupo porque nunca traigo ni un centavo”.
Un tío de Carlos conocido como El Mandril, que vivía en
Minneapolis, fue a visitar a Carlos para la comida de Thanksgiving. No podía faltar el tradicional juego de
tochito, como llaman en México al futbol americano tocado, en el que participó
la perra Mito.
Después del juego se sentaron a comer un suculento pavo con
salsa de arándano y relleno de frutas. Estuvo excelentemente preparado por la
mamá de Carlos. Todos comieron tanto que tuvieron que caminar unos cuatro
kilómetros para bajar la comida.
Al día siguiente, conocido en Estados Unidos como “viernes
negro”, toda la familia se sentó a ver el partido de futbol americano entre las
universidades de Nebraska y de Iowa, que este año, 2014, sería en Iowa City. A
diferencia de otros juegos del fin de semana de Thaksgiving, que representan
rivalidades tradicionales, este partido se
instituyó en el 2011, año en que la Universidad de Nebraska ingresó a la
conferencia del Big 10 o “los 10 grandes”, que en realidad son 14 (no me
pregunten por qué se sigue llamando Big 10 si son 14 universidades, pero así
es). Antes de que iniciara el partido, Carlos le mostró a El Mandril los
cálculos y dibujos de su diseño. El Mandril estudió con cuidado el material de Carlos
y finalmente dijo, “has hecho muchas suposiciones, bien fundamentadas, pero
suposiciones al fin. Si todas son correctas es posible que tu máquina funcione.
Pero debo decirte que la probabilidad de que todos los supuestos que has hecho
se cumplan es muy baja, así que tienes que estar preparado para la posibilidad
de que estés totalmente equivocado y que con esta tecnología no sea posible
fabricar un agujero negro. Como experimento científico podría justificarse…
Ahora que como proposición de negocio… la probabilidad de éxito es muy baja
pero las ganancias potenciales serían enormes, así que con un buen plan de
negocio quizá podrías encontrar capital de riesgo dispuesto a respaldarte.”
En eso entró Nepomuceno, que había sido invitado a ver el
partido, diciendo “a ver si este año le ganamos a esos Hawkeyes (ojos de halcón)
de Iowa. Nebraska ganó en el 2011 y el 12, pero estos ojos de hormiga nos ganaron
el año pasado”.
“Sí”, dijo Carlos “este año Nebraska empezó muy buen, hasta
el primero de noviembre solo habían perdido contra Michigan State. Lo malo es
que no se vieron tan bien en los últimos dos juegos, contra Wisconsin y Minnesota. La verdad es
que Iowa no va mal, vamos a ver cómo se pone el juego. Promete ser bueno”. “Por
cierto”, Dijo Nepomuceno, “Minnesota nos ganó la semana pasada, yo creo que
deberías decirle a tu tío que vaya a ver el juego a otro lado”. “bueno”,
contestó Carlos, “como se acaba de mudar a Minnesota, es como si no fuera de
ahí, así que le vamos a permitir que se quede”
Ya entrado el partido y habiendo pensado un poco, Carlos
dijo “prefiero manejarlo como pasatiempo. Voy fabricando mi máquina con el
dinero y el tiempo que tenga disponible, una vez que haya funcionado, decido si
me meto de lleno a desarrollarlo como negocio. Así no tengo que meterme en líos
para conseguir dinero del gobierno o de inversionistas”. “No puede ser” interrumpió Nepomuceno, “Iowa
en la 7 de Nebraska en la primera serie”. Un instante después, Carlos decía “Sí,
sí, interceptado. Nos salvamos, vamos Huskers”. Nebraska tuvo que despejar en
su yarda 36, Matt VandeBerg, de Iowa la toma en la 14, hace un buen regreso
pero la suelta en la 34 donde la recupera Chris Jones para Nebraska. Nebraska
no pudo avanzar y falla el intento de gol de campo. El primer cuarto termina sin anotación, Iowa con el balón en
medio campo.
“Volviendo al tema de la maquina”, dijo El Mandril, “si lo
haces como pasatiempo, te va a tomar más tiempo pero estarás tranquilo y si
tienes éxito, podrías decidir si te metes al negocio o lo vendes. Pero recuerda
que lo más probable es que te cueste más del doble de lo que has calculado, así
que prepárate”. “Cállense” dijo
Nepomuceno, “Iowa tiene primero y diez en la 14 de Nebraska y ustedes preocupados
con esa máquina virtual”. “No es
virtual, está en la etapa de diseño básico” dijo Carlos, “¡FUMBLE!” gritó
Carlos “BOLA DE NEBRASKA”. Un par de jugadas después Nepomuceno pega un brinco
y dice “Interceptado, no, no. no… párenlo… no.
touch down de Iowa” .
“Otro primero y gol de Iowa” dijo Carlos, “¡deténganlos!”. En esta serie Iowa se fue con gol de campo
desde la cuatro. Más adelante Iowa intercepta pero pierde la bola un par de jugadas
después y Nebraska logra anotar cuando quedan 20 segundos para terminar la
primera mitad. En el tercer cuarto Iowa anta 14 puntos seguidos y Nebraska
logra anotar 7 puntos con 1:50 por jugar en el periodo. Para preocupación de
todos, el último cuarto inicia con Iowa arriba por 24 a 14. Un par de series
ofensivas después Nepomuceno salta de su asiento, “se va, se va, sigue, sigue,
touch down, Nebraska”. “Ahora sí están jugando” Dijo Carlos, “¡eso es!”. Iowa
tiene la siguiente serie ofensiva, logra un primero y diez desde su propia 40,
Nebraska los detiene tres veces, Iowa patea, la recibe De’Mornay Pierson-El en
su yarda 20. Todo mundo se levanta gritando “sigue, sigue, sigue… Touch down,
Nebraska” Con el punto extra Nebraska se va arriba 28 a 24. Faltando 1:54, Iowa
anota otros 7 puntos yéndose arriba 31 a 28. Con memos de dos minutos por
jugar. Tommy Armstrong Jr. Lleva a Nebraska desde su yarda 28 a la 3 de Iowa en
cuarto down y una, con 20 segundos en el reloj, Nebraska anota gol de campo y manda el juego a
tiempo extra.
En el tiempo extra Iowa comienza su serie en la 25 de
Nebraska. Rápidamente llegan a primero y gol en la nueve. “Los pararon antes,
los tienen que parar otra vez” Dijo Nepomuceno.
Segundo y las mismas nueve, “párenlos otra vez” Dijo Carlos. Iowa intenta una carrera que solo les da dos
yardas. Tercero y gol en la 7, Pase incompleto de Jake Rudock. En la siguiente
jugada Iowa patea gol de campo.
El turno es de Nebraska que comenzará en la 25 de Iowa.
“Tienen que anotar cuando menos un gol de campo para seguir en el juego”, dijo
Nepomuceno. “No “, contestó Carlos, “tienen que ir por todo”. La primera jugada
es una carrera de Armstrong por el centro que les da dos yardas. La siguiente
es una carrera de Ameer Abdullah que les da otras dos yardas. “Mal negocio”,
dijo Carlos, “tercera y seis en la 23”, pero un pase de Armstrong a Kenny Bell
los pone en primero y gol en la 9. “¡Muy bien, muy bien!,” dijo Nepomuceno,
“tres oportunidades para ganar”. Nebraska
se pone en la línea, la jugada va a la izquierda pero Armstrong conserva al
balón saliendo a la derecha haciendo un arco que lo pone viendo a la zona de
anotación, se detiene antes de cruzar la línea de golpeo y lanza un pase a
Kenny Bell, que está justo adentro de las diagonales. Todos brincan gritando
“TOUCH DOWN, NEBRASKA”. “¡Híjole, Nepomuceno!, estás celebrando como el Piojo
Herrera”, dijo Carlos. “No te hagas el muy
sereno”, replicó Nepomuceno, “solo te faltó gritar ‘GOOOOOL’ como el Perro
Bermúdez”
Al día siguiente
continuaron viendo partidos de futbol colegial y discutieron sobre algunos
detalles de la máquina, y el domingo se despidieron para que El Mandril
regresara a Minneapolis con Mito.
Efectivamente, armar la máquina tomó mucho más tiempo y
dinero del que Carlos había previsto, pero finalmente la tenía lista para crear
un agujero negro. Invitó a El Mandril a que estuviera presente en la primera
prueba. Comenzaron revisando todos los sistemas, encendieron la bomba de vacío,
iniciaron la separación de protones,
encendieron la secuencia de inicio y esperaron observado los monitores.
“Ya casi”, dijo Carlos “diez… nueve… ocho… siete… seis… cinco… cuatro… tres…
dos… uno… ahora”. “¿Lo tenemos?” preguntó El Mandril. “No”, dijo Carlos, “no
hay nada, pero déjame revisar los resultados” y empezó a escudriñar en las
gráficas y fotografías… “Sí”, dijo, “aquí hay evidencia de radiación de
Hawking”. “Déjame ver”, dijo El Mandril y se sentó frente a la computadora para
revisar los datos, “creo que tienes razón, no tuvimos tiempo para alimentarlo y
desapareció por la radiación de Hawking. Pero éste es un descubrimiento
histórico, te podrían dar el Premio Nobel”.
En eso llegó Nepomuceno “¿Qué hacen muchachos?”. “Acabamos
de crear un agujero negro” le dijeron. “¡De veras!, ¿dónde está?” Preguntó
Nepomuceno y soltó una carcajada cuando
le explicaron que había desaparecido por la radiación de Hawking, “me
recuerdan al optimista al que los Reyes Magos solo le dejaron un puñado de
estiércol y cuando le peguntaron qué le habían traído los Reyes, dijo que un
caballo precioso que seguramente andaba por ahí porque el estiércol era prueba
de que el caballo existía”. Luego se paró frente a la máquina, se tomó unas
selfies, hizo un par de comentarios
burlones sobre lo valiosas que algún día serían esas fotografías y se retiró.
Esto no mermó el entusiasmo de Carlos y de El Mandril que sólo
podían pensar en lo que seguiría. Primero tendrían que corroborar los datos,
luego repetir el experimento para comprobar el resultado y finamente lo podrían
publicar en una revista científica o quizá lo podrían patentar o mantener como
un secreto industrial para vender agujeros negros. Estaban revisando los datos para
estar seguros de que los sensores habían detectado radiación de Hawking en
forma de positrones expulsados de la zona de colisión, cundo oyeron un grito
desde la casa - “Carlos, te llaman de la Casa Blanca” - “¿La de La Gaviota?” –
“No, la de Washington”
Carlos Tomó el teléfono y escuchó “Hola, Carlos, Habla
Barack Obama”. Y la conversación siguió
-
Buenas tardes, señor presidente
-
Supe que te ha ido muy bien con el criadero de
ratones de la tía Panchita
-
Sí, muy bien, me ha permitido dedicarme a la
experimentación científica
-
De eso te quería hablar, me están llamando de
todas partes, acabo de Colgar con Vladímir, que por cierto, te manda saludar.
Está preocupado porque cree que estamos desarrollando un arma secreta a base de
agujeros negros
-
¿De sonde sacó esa idea?
-
Pues su servicio de inteligencia, la GRU, le
mostró unas fotografías que Nepomuceno publicó en facebook con tu máquina para
hacer agujeros negros.
-
Pero eso fue hace un par de minutos
-
Así son los espías, ya me llamaron la mitad de
los jefes de estado de Europa y tengo en espera a Benjamín Netanyahu y a Li
Keqiang. También la NASA, el Pentágono y la CIA me están preguntando de qué se
trata.
-
Pues, nada, que estoy experimentando con un
acelerador lineal que construí en mi jardín
-
Sí, pero los expertos dicen que los datos que se
pueden ver en la fotografía parecen mostrar la existencia de positrones, que
podrían ser evidencia de que sí hay un agujero negro.
-
Bueno, no lo sabemos todavía. Apenas estamos revisando
la información.
-
Mira, Carlos, esto es delicado, te voy a mandar
protección porque no queremos que la información vaya a dar a manos
equivocadas.
-
Pero el agujero, si es que lo hubo, ya no existe
-
No importa, la sola posibilidad de que lo hayas
logrado puede atraer a terroristas, Imagínate que le echen un agujero negro a
Nueva York, a Chicago o a los Angeles.
-
Pero es tan chico que probablemente podría
atravesar la tierra sin que tocara una sola partícula subatómica.
-
Ya discutiremos eso. Lo he clasificado como secreto de Estado, por
ahora te mando a la guardia nacional, en cuanto sea posible serán sustituidos por
tropas élite. Nos vemos, tengo que tranquilizar a estos dos… me dicen que ya
son cuatro… que tengo esperando en el teléfono.
Carlos colgó el teléfono y se disponía a contarle a El
Mandril sobre la llamada, cuando el teléfono volvió a sonar.
-
Hola, Carlos, mi hermano.
-
“¿Mi hermano?”, pensó Carlos, “¿qué ya se le
olvidó lo de Moscú?” y contestó
-
Hola, señor Presidente
-
No, no, no, puedes llamarme Vladímir, cuéntame
cómo va el criadero de ratones.
-
“Este tipo no cambia” pensó Carlos y dijo - Va
muy bien, pero estoy seguro de que quiere hablar de los agujeros negros
-
Ah, Carlos, tú siempre tan directo. No le das
tiempo a la diplomacia. Pero si así lo prefieres, hablaremos directo, es
importante que compartan la información con otros países para que haya un equilibrio global de fuerzas. Además,
tú sabes que acá en Rusia esa información se paga muy bien.
-
¿Y si no la compartimos?
-
Bueno, Carlos, las cosas podrían ponerse
difíciles para todo el mundo y en especial para ti.
-
“Pues no que era mi hermano” pensó Carlos y
contestó - Ya veo, ¡como en Moscú!
-
No, Carlos, no, tú sabes que lo de Moscú fue un
error, eso nunca debió haber sucedido, yo mismo intervine para que te liberaran,
pero tampoco tengo control absoluto sobre la GRU y a veces las cosas se salen
de control.
-
“¿Un error?”, pensó Carlos, “claro que intervino
para que me liberaran, pero tengo razones para sospechar que también intervino
para que me secuestraran. Quizá algún día escriba un cuento sobre ese incidente”
y dijo - Pero todavía no estamos seguros
de que el experimento haya tenido éxito. Además, el presidente Obama ya la
clasificó como secreto de Estado y no tarda en llegar aquí la Guardia Nacional
para proteger el secreto.
-
No te preocupes por eso, yo me encargo de
negociar con Barack. Solo quería que supieras que consideramos que esa
información pertenece a la humanidad y que haremos lo necesario para que tener
acceso a ella. Y como para estas alturas tu teléfono ya está intervenido por
todas las agencias de inteligencia del mundo, pues ya también lo saben todos
los que nos están escuchando.
-
Gracias por la información, señor presidente, pero
eso está fuera de mi alcance
-
Bueno, ha sido un placer saludarte, hasta luego,
Carlos.
-
Hasta luego, señor presidente
Colgaron e inmediatamente sonó e teléfono de nuevo:
-
Hola, Carlos, Habla Ángela Merkel
-
Buenas tardes, señora primer ministro, ¿Usted
también?
-
Claro que yo también. El potencial destructivo
de esa tecnología es preocupante. Especialmente cuando me acaban de pasar el reporte
de tu conversación con Vladímir.
-
Veo que es cierto eso de que mi teléfono está
intervenido por todo mundo.
-
Esa es la razón por la que no puedo decir mucho
por el teléfono. Solo quiero que sepas que ya he hablado con Barack para enviar
unos científicos a colaborar en el proyecto y que no te dejes intimidar por ese
bravucón de Vladímir, nosotros te podemos proteger. Ah, y prepárate porque no
tardan en empezar las protestas de los ecologistas, ya salió un grupo de aquí y
quién sabe cuántos más vayan en camino.
-
Pero si todavía ni verificamos la información
-
No importa, hay que tener cuidado. Te dejo
porque tengo que atender a los del Instituto Max Planck que ya están
preguntando a quién pueden mandar a colaborar en el proyecto.
-
Hasta luego, Sra. Primer ministro
Otra llamada
-
Hola, Carlos, habla Mariano Rajoy
-
Buenas tardes, señor presidente
-
Carlos, quisiera ver la posibilidad de que
montes una fábrica de agujeros negros en España. Aquí tienes mucha mano de obra
disponible y el gobierno de daría facilidades fiscales.
-
Pero, señor presidente, primero tenemos que
comprobar si hubo un agujero negro; segundo, de lo que hemos hecho a la
posibilidad de fabricarlos hay un trecho largo por recorrer; y finalmente, está
el problema de la seguridad.
-
Claro, claro, pero los europeos no van a querer
que Estados Unidos tenga la exclusividad. Si jugamos bien las cartas, con un
poco de suerte le sacamos dinero a Ángela Merkel y a David Cameron para un
proyectito multinacional. ¡Qué energías renovables ni qué nada!, con tus
agujeros negros nos olvidamos del “fracking” y de los desperdicios nucleares.
Bueno, chaval, te dejo porque tengo que juntar a mi equipo de negociadores para
ver a quién le podemos sacar ese dinero.
La comunicación se cortó y Carlos oyó una voz en el teléfono
diciendo “disculpe la interrupción pero de ahora en adelante necesita
aprobación de Seguridad Nacional para establecer comunicación con cualquier
persona”. Mientras pensaba qué responder, escuchó un tumulto fuera de su casa.
Se trataba de dos manifestaciones que la Guardia Nacional trataba de controlar
para evitar una confrontación que amenazaba con dejar heridos. Un predicador
decía que el agujero negro era un instrumento divino para la purificación de la
raza humana y pedía donativos para construir una nave espacial que llevaría a
unos cuantos elegidos a colonizar otro planeta antes de que se destruyera el
mundo. Carlos se preguntó si la nave sería suficientemente grande para llevar
una pareja de cada especie.
El otro grupo exigía que se destruyera el acelerador de
partículas para evitar que los agujeros negros se comieran el mundo.
Viendo todo este tumulto Carlos estuvo a punto de expresar
su asombro cuando lo interrumpió una voz que salía de quién sabe dónde,
“Disculpe, todavía no tiene autorización para comunicarse con nadie, ni
siquiera con nosotros”. Antes de que pudiera objetar, la voz dijo “si insiste
en establecer comunicación sin autorización, tendremos que confinarlo en
aislamiento total. Pero no se preocupe porque la Junta Nacional de Seguridad
Máxima está revisando su caso en este mismo instante. Generalmente autorizan
los primeros contactos en menos de 24 horas. El Mandril y Nepomuceno también han
sido aislados. Pueden ver los resultados del experimento pero no los pueden
comentar ni entre ustedes. Nosotros les mandaremos su comida. Ya hemos
investigado lo que les gusta así que estamos seguros de que o tendrán de qué
quejarse”. “Y a Nepomuceno, ¿por qué?” pensó Carlos. La voz siguió, “Quizá se
pregunte por qué aislamos a Nepomuceno. Aunque probablemente no entienda nada,
tenemos que estar seguros de que no sabe cosas que podría divulgar sin darse
cuenta.”
Cuando se disponía a analizar los resultados, apareció una
tercera manifestación que exigía un trato humanitario para los agujeros negros.
La situación era caótica, la guardia nacional no podía controlar a los
manifestantes que se lanzaban insultos y toda clase de objetos.
Con todo este ajetreo se sentó a descansar un rato, cerró
los ojos y pronto comenzó a soñar que estaba manejando una nave espacial y que
un agujero negro lo jalaba. Su cuerpo se
comenzaba a alargar, veía como sus pies
se iban alejando hasta que parecían perderse en el infinito y el disco negro
que lo atraía se iba haciendo cada vez más grande, pero se asombraba porque al
mismo tiempo que sentía una aceleración cada vez mayor, podía verse a sí mismo
desde fuera moviéndose cada vez más lento, como si el tiempo se estuviera
deteniendo. Se preguntaba si habría llegado al agujero y lo que podría suceder
una vez que estuviera dentro, ¿sería éste un agujero de gusano que lo llevaría
a otra pare del universo o a un universo distinto?, ¿se encontraría con su
propia antimateria y sería devuelto al universo en forma de radiación de Hawking?,
¿quedaría totalmente desintegrado en el interior del agujero sin dejar rastro
alguno?... En medio de ese sueño lo despertó el teléfono. Dudó en contestar
pero finalmente lo hizo.
-
¿Carlos?, es Barack Obama
-
Diga, señor presidente,
-
Ya tienes autorización para hablar con algunas
personas, incluyéndome a mí. Le hemos quitado todo el espionaje a tus
teléfonos. Bueno, no todo, por seguridad nacional nosotros seguiremos
escuchando tus conversaciones
-
Gracias, señor presidente,
-
Me has creado un lío mayúsculo. Vladímir Putin me
amenaza con represalias si no le paso la información necesaria para hacer los
agujeros, Ángela Merkel quiere mandar un par de científicos a trabajar contigo,
Mariano Rajoy quiere dinero y autorización para montar una fabrica en España,
Raúl Castro quiere un agujero entre La Habana y Miami para mandar cubanos para
acá y dólares para allá, los griegos piden regalías porque con su sistema financiero crearon un agujero negro antes que tú y ni pa qué te cuento de Nicolás Maduro o Benjamín
Netanyahu, además hay cinco manifestaciones afuera de tu casa que la Guardia
Nacional no puede controlar y nadie me puede decir a ciencia cierta si existe
el agujero negro o lo qué podría suceder con él.
-
Imagínese cómo estoy yo, señor presidente, que
no he podido hablar ni con El Mandril. tengo todas estas manifestaciones y las
amenazas de Vladímir Putin.
-
Voy a aislar tu casa para que nadie te moleste.
Pónganse a trabajar y mañana me dicen lo que realmente tienen para que pueda
tomar algunas decisiones al respecto.
-
Sí, pero no deje que Nepomuceno se acerque por
aquí
-
Si es necesario lo metemos al bote, lo podemos
acusar de terrorismo, de espionaje o lo que sea. Ese sí me va a tener que dar
explicaciones.
-
No es para tanto, señor presidente, solo publicó
unas fotos. Con que no entre al laboratorio, es suficiente.
-
Bueno, yo lo mantengo a raya y tú me das
respuestas mañana a esta hora. Adiós, tengo que deshacerme de un grupo que está
proponiendo un túnel transoceánico.
-
Adiós, señor presidente
En eso entró El Mandril diciendo “por fin me dejan hablar
contigo. Ya revisé los datos. Tengo una noticia buena y una mala, ¿cuál quieres
primero?”. “La mala” dijo Carlos.
-
La mala noticia es que no hubo agujero
negro y la buena es que sin el agujero
negro nos va a dejar de molestar.
-
¿Con eso termina la aventura?
-
Parte de la buena noticia es que podemos mostrar
los datos que convencerán a cualquiera de que no hay un agujero negro. Pero yo
creo que estamos mucho más cerca de lo que podría parecer.
El Mandril le explico
a Carlos que no se trataba de radiación de Hawking sino de partículas Xi_b’ y
Xi_b*. El Mandril opinaba que deberían publicar los resultados para que todo
mundo viera que no habían desarrollado un agujero negro y, manejando la
información con cuidado, podrían convencer a todo mundo de que esa máquina no
tenía posibilidad de crear agujeros negros. Sin embargo consideraba que sí podrían
crear agujeros negros con solo corregir un error en la alineación de los campos
magnéticos.
Lejos estaban de la realidad. En cuanto publicaron los
resultados, efectivamente, los políticos los dejaron en paz y los manifestantes
encontraron otros lugares para protestar, pero los institutos de investigación
de todo el mundo los comenzaron a bombardear con solicitudes de información y
toda clase de propuestas. La primera llamada llegó del mismísimo CERN:
-
¿Carlos?
-
Diga
-
Habla Rolf Heuer, Director del CENR en Suiza
-
¿Ya se enteró?
-
Claro, por acá no se está hablando de otra cosa.
Nosotros tuvimos que trabajar varios años en este colisionador gigante para
producir las pastículas Xi_b’ y Xi_b* y tú lo hiciste desde tu jardín. Pero,
¡dónde has estado!, ¡cómo es posible que no hayamos sabido nada de ti hasta
ahora!
-
Es que no estoy en ningún instituto, estoy
trabajando sólo y no había compartido la información con nadie porque realmente
no sabemos lo que puede resultar
-
Hemos revisado la información, Estamos de
acuerdo en que no se trata de radiación de Hawking sino de Xi_b’ y Xi_b*, partículas
que ya hemos creado aquí. Por sí mismo, eso es un paso muy importante porque
corrobora nuestros hallazgos. Pero además, hemos realizado algunos cálculos que
nos llevan a pensar que si se cumplieran ciertos supuestos, sería posible crear
agujeros negros con tu máquina. Date cuenta de la importancia del experimento,
si resulta, habrás creado un agujero negro y probablemente te darían el premio
Nobel, pero si falla, también tendría importancia científica porque demostraría
que los supuestos no se cumplen y nos daría una mejor idea de dónde debemos buscar.
-
Estamos pensando resolver los detalles técnicos
para volver a hacer el experimento, pero no queremos que se sepa para que nos
dejen trabajar en paz.
-
Así nunca
vas a tener presupuesto para desarrollar el proyecto.
-
Ah, pero tampoco voy a tener a los
patrocinadores y a los políticos poniendo fechas y pidiendo resultados, ni a la
prensa queriendo entrevistarme y buscando información anticipada.
-
En lo
personal, estoy verdaderamente emocionado de lo que has logrado y quisiera
que trabajaras con nosotros aunque sea
desde tu jardín. Nosotros podemos
apoyarte con presupuesto, tecnología y experiencia.
-
Bueno, es muy prematuro pensar en eso, yo
preferiría seguir trabajando sólo.
-
Quizá aún no te das cuenta de la competencia tan
tremenda que hay en el mundo de la ciencia por obtener resultados antes que los
demás. Te puedo asegurar que tendrás un buen número de propuestas para
colaborar con diferentes institutos. Por el momento solo te pido que no aceptes
ninguna sin hablar antes con nosotros.
-
Es este momento no quiero comprometerme a nada,
pero tendré en cuenta su solicitud, agradezco su llamada, hasta luego Dr.
-
Agradezco tu atención y espero que sigamos
hablando en el futuro. Hasta luego, Carlos.
Bastante razón tuvo el Dr. Heuer, MIT se lo quería llevar a
Boston con todo y su acelerador, la Universidad de Nebraska quería poner un
campus en Holdrege y hacerlo jefe del Departamento Partículas Subatómicas, y la
Universidad de Moscú quería que dirigiera un proyecto ultra secreto custodiado
por la GRU, por mencionar algunos.
Mientras Carlos lidiaba con las instituciones, Nepomuceno se
había convertido en celebridad de la noche a la mañana, daba entrevistas y
aparecía en shows como Oprah Wimfrey, The Late Show, Good Morning America o The
Doctors y lo hicieron juez en America’s Got Talent. Afortunadamente para
Carlos, la fama de Nepomuceno desapareció tan rápido como llegó. Y digo,
“afortunadamente”, porque Nepomuceno quedó libre muy pronto y Carlos pudo
contratarlo para que atendiera todas las solicitudes de información y propuestas
que llegaban, dándole a Carlos el tiempo que necesitaba dedicarle al proyecto.
En algo había acertado El Mandril, los campos magnéticos no
estaban bien alineados y definitivamente, había posibilidad de incrementar la
energía de colisión con solo corregir este error. Carlos rechazó las
invitaciones de las instituciones científicas. Solamente acordó que publicaría
la información que recabara y al mismo tiempo, conservaría la patente de su
máquina y el derecho de comercializar agujeros si lograba desarrollar la tecnología.
Una vez que resolvió estos detalles, se dedicó inmediatamente a realinear los
campos magnéticos, que aunque no era una tarea complicada, si era laboriosa
porque requería colocar los instrumentos de medición con mucho cuidado y hacer
los ajustes con toda precisión. Cuando finalmente logró alinear perfectamente
los dos rayos de protones, volvió a
invitar a El Mandril para que le ayudara a realizar el experimento.
Encendieron la maquina y observaron los instrumentos. Comenzaron el conteo regresivo para la
colisión: diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos… en ese
momento entró Nepomuceno con Mito, que, por andar corriendo y saltando por
todos lados, golpeó la máquina provocando un giro brusco justo en al sección
donde debería dar la colisión. Una vez que se repusieron del susto, revisaron
los instrumentos para verificar si se había dado la colisión y si pudo haberse
creado el agujero negro. Definitivamente, la colisión había ocurrido en
condiciones perfectas y Mito había golpeado la maquina después de la colisión.
Todo parecía indicar que sí se había creado el agujero negro. Pero, ¿dónde
estaba?, ¿se estaría comiendo la tierra debajo de ellos?
Nepomuceno rió igual que lo hizo la primera vez, “de nuevo
están diciendo que hay un agujero negro que nadie puede ver, y ¿qué hay con la
radiación de Hawking?, si es que hubo un agujero negro, para ahorita ya debe haber desaparecido de todos modos.” A lo que
Carlos respondió, “En realidad no
sabemos si existe la radiación de Hawking, eso es parte de lo que estamos tratando
de demostrar.” Alarmado, Nepomuceno
exclamó, “¡Entonces sería cierto que tarde o temprano se comería toda la tierra!”
“En este momento todo sería especulación”, dijo Carlos con
tranquilidad, “primero vamos a verificar
si tuvimos la colisión y qué salió de ella.”
Carlos y El Mandril revisaron los instrumentos y registros.
La colisión se había dado en condiciones óptimas, El Mandril fue siguiendo la
gráfica con un dedo y dijo, “en este
momento se dio la colisión… aquí se formó el agujero negro que empezó a
absorber la materia con que lo alimentamos, esta es evidencia de radiación de
Hawking… y éste es el momento en que Mito golpeó la máquina. Pero, ¿a dónde se fue el agujero negro?”
“Mira”, dijo Carlos indicando un punto de la gráfica, “en
realidad no absorbió suficiente material para contrarrestar la radiación, de
acuerdo a la teoría de Hawking, debió haber desaparecido antes del golpe, pero
no fue así.”
“Déjame revisar los cálculos” dijo El Mandril mientras
tecleaba en su calculadora, “tienes razón, se debió haber evaporado. Pero ¿qué
pudo haber pasado?”
Ambos se quedaron
pensando un buen rato hasta que Carlos dijo, “de acuerdo a una interpretación
de la ecuaciones que respaldan la idea de la radiación, ésta se debe a parejas
de partículas de materia y antimateria que se forman en el horizonte del
agujero, el agujero atrae a una y la otra sale despedida en forma de radiación.
Qué tal si la partícula que cae en el agujero contrarresta el efecto de la
evaporación causada por la partícula que sale despedida, de manera que con todo
y radiación, el agujero se mantiene estable.”
Nepomuceno intervino diciendo “como ya dijiste, es pura
especulación. La cuestión es que si el agujero no se desintegró, ¿dónde está? Y
¿qué va a pasar si anda como perro sin dueño
por las calles?”
Al unísono, Carlos y El Mandril respondieron “no va a andar
como perro sin dueño por las calles”, y El Mandril agregó “no tiene voluntad
propia, se rige por las leyes de la física. Si determinamos la dirección y
velocidad a la que salió, podremos saber por dónde va a pasar. Por ejemplo, si
hubiera salido en trayectoria horizontal a una velocidad de 8 kilómetros por
segundo entraría en órbita circular alrededor de la superficie de tierra, dando
una vuelta en 1 hora y 24 minutos. En ese tiempo la rotación de la tierra nos
habría movido 21° al este. Eso significa que cuando haya dado una vuelta, no va
a pasar por aquí, sino 1,800 kilómetro al oeste de Holgrege. Si la velocidad
fuera mayor, la trayectoria sería elíptica por fuera de la tierra pero seguiría
pasando por esta latitud (40° 26’ 26” N) cada vez que diera una vuelta
alrededor de la tierra, pero si la velocidad fuera menor, caería dentro de la
tierra”
Alarmado. Nepomuceno exclamó “¡8 kilómetros por segundo es
muchísimo!, son… déjame ver… si en un segundo recorre 8 kilómetros, en una hora
recorrerá 8 kilómetros multiplicado por los 3,600 segundos que hay en una hora…
son 28,800 kilómetros por hora. Es
imposible que el empujón de Mito haya alcanzado esa velocidad. ¿Estás diciendo
que va a caer en la tierra y se la va a comer?”
“Sí va a caer en la tierra, pero no se la va a comer”
intervino Carlos, “es tan pequeño que casi no va a tocar y absorber partículas
materiales mientras viaja por el interior de la tierra. En el peor de los casos
haría un túnel como agujero de lombriz a su paso, que sería tan pequeñito que
nadie notaría nada. Pero claro, si se quedara dentro de la tierra por millones
de años, finalmente sí podría comérsela completamente. Va a seguir una
trayectoria elíptica modificada porque va en el interior de la tierra y porque
teniendo carga eléctrica, le afectaría el campo magnético de la tierra. Podemos
calcular la trayectoria tomando en cuenta estos efectos para ver por dónde va a
pasar. Así podríamos capturarlo para evitar un daño mayor.”
“¿Qué vamos a reportarle a la comunidad científica?”
pregunto Nepomuceno. “Nada” dijo El Mandril, “nadie sabe que lo volvimos a
intentar y no necesitamos los problemas que tuvimos la vez pasada, ya veremos
qué decimos cuándo hayamos resuelto el problema. Y, por favor, Nepomuceno, no
vayas a publicar nada de Facebook, ni en ningún otro lado.”
“¿Y si no lo podemos resolver?” preguntó Carlos. “Bueno, si
eso sucede tendremos que pedir ayuda pero lo haremos con prudencia para evitar
un pánico generalizado que podría causar mucho daño. En este momento, el
agujero debe estar viajando en el interior de la tierra y no hay nada que se
pueda hacer para detenerlo, de nada serviría hacer esta información pública. Lo
que necesitamos ahora, es averiguar por dónde va a salir para capturarlo y
neutralizarlo“.
En cuanto estuvo sólo, Nepomuceno se dedicó a enviar
mensajes por WhatsApp, Facebook y Tweeter con fotografías de la máquina rota
por el golpe que le había dado Mito y una explicación de cómo había sido el
accidente. Pero la historia era un tema pasado de moda al que nadie puso
atención. Cuando Carlos se enteró de los mensajes que Nepomuceno había enviado,
lo reprendió severamente por los problemas que pudo haber causado.
Carlos y El Mandril tenían un problema serio, aunque, siendo
tan pequeño, el agujero negro podría permanecer en órbita dentro de la tierra
por mucho tiempo antes de que el daño fuera perceptible, a la larga sí podría
convertirse en un peligro para el planeta, así que era indispensable capturarlo.
Mediante videos, observaciones y mediciones pudieron determinar la velocidad y
trayectoria con la que había salido de la máquina. Con esta información
calcularon la órbita que seguiría y el momento en que volvería a pasar por el
laboratorio. Como no podían estar seguros de que el agujero negro conservaría
su carga eléctrica al ir absorbiendo partículas subatómicas, el primer paso para
su captura sería bombardearlo con protones para asegurarse de que tuviera una carga
eléctrica positiva, luego usarían el acelerador para lanzarlo al espacio
exterior. Tendría que ser a velocidad de escape para que saliera del sistema
solar. Si todo salía conforme a su plan, después de millones de años, el
agujero negro miniatura caería en el agujero negro gigante conocido como
Sagitario A que está en el centro de la Vía Láctea, y ahí podría descansar en
paz por el resto de la eternidad.
Unas horas antes del momento en que habían predicho que el
agujero negro volvería a pasar por el laboratorio, Carlos y El Mandril
comenzaron los preparativos para capturarlo con el acelerador modificado para
cumplir con esta tarea. Al mismo tiempo, Nepomuceno salía de su casa para
llevar a Mito de visita al laboratorio, a donde llegaron justo en el momento en
que comenzaba el conteo regresivo. Nepomuceno giró la perilla y abrió la
puerta. En cuanto dio el primer paso sintió un jalón muy fuerte y quedó
atrapado en una red junto con Mito.
Carlos y El Mandril estaban tan concentrados en la captura
del agujero negro que no se dieron cuenta de que se había activado su trampa
anti-intrusos. Salieron del laboratorio hasta después de haber verificado que
todo había salido bien y que el agujero negro iba en feliz viaje rumbo al
centro de la galaxia. Gran sorpresa se llevaron al encontrar a Nepomuceno y a
Mito atrapados en la red. Muy molesto, Nepomuceno amenazó con acusarlos de
privación ilegal de la libertad, pero se le pasó el coraje en cuanto lo
liberaron, le contaron sobre el éxito de la misión y lo invitaron a tomar un
helado.
Al final del día, en el silencio y la serenidad de la noche,
Carlos meditaba sobre lo que debía reportar a la comunidad científica y sobre
el futuro de su acelerador. No estaba seguro de que valiera la pena intentarlo
de nuevo. En ese momento los problemas que se creaban cada vez que realizaba un
experimento, le parecían mayores que las satisfacciones que obtenía de ellos.
Consideraba también su responsabilidad con la comunidad científica y, en última
instancia, con la humanidad. El sonido del teléfono rompió la serenidad y lo
sacó de su meditación, era el Dr. Heuer:
-
Hola, Carlos, espero no haberte despertado.
-
No, Doctor, estaba pensado en los agujeros
negros.
-
Me lo imagino, hemos estado estudiando lo que
publicó Nepomuceno.
-
Pensé que
nadie le había creído.
-
¡Qué bueno que nadie le creyó!, imagínate el
pánico que pudo haber generado. Pero nosotros no somos nadie y aunque no
entramos en pánico, sí nos interesa y también nos preocupa lo que puede haber
sucedido. Necesitamos saber si crearon el agujero negro, si hubo radiación, si
el agujero desapareció y, de no ser así, cuál es la situación actual.
Carlos le contó lo que había sucedido y el doctor lo
tranquilizó diciéndole que podría dormir tranquilo esa noche porque el agujero
ya no representaba una amenaza para la tierra y porque no había nada más que se
pudiera hacer en ese momento; también le dijo que su experimento representaba
un avance muy importante para la ciencia; y, finalmente le propuso que se
tomara unos días de vacaciones y lo invitó a visitar el CERN en el futuro
para hacer una presentación sobre los agujeros negros.
Después de la conversación con el Dr. Heuer, Carlos sintió
una gran satisfacción al darse cuenta de que, después de todo, el experimento
representaba un importante avance para la ciencia. Decidió hacerle caso al Dr.
Heuer y olvidarse por un momento del futuro de la máquina. Se preparaba para
dormir cuando volvió a sonar el teléfono.
-
Carlos, mi hermano, habla Vladímir
-
“Dale con que soy su hermano” pensó Carlos, y
respondió,- Diga, Sr. presidente.
-
Me reportan que Nepomuceno publicó notas muy
interesantes respecto a los agujeros negros.
-
¡Ese Nepomuceno y sus reportajes!, No crea todo
lo que se publica en internet, Sr. presidente
-
Desde luego que no se puede creer todo lo que se
publica en internet, pero nuestros científicos piensan que podría ser cierto.
¡Y eso es preocupante para la seguridad nacional y para la del planeta!
-
Supongo que podría ser cierto, sería una buena
historia de ciencia ficción, pero la
verdad es que el agujero negro está viajando por el espacio exterior rumbo al
centro de la galaxia.
-
Esa historia sería todavía mejor, pero no estamos
bromeando, Carlos, esto es un asunto serio. Quiero saber si tu máquina puede
crear agujeros negros
-
De acuerdo, Sr. presidente, hablemos en serio, usted
vio las fotografías de la máquina. Sería imposible crear agujeros negros con
una máquina en ese estado. Durante las próximas semanas vamos a estudiar si
vale la pena repararla para volverlo a intentar.
-
Entonces, ¿podemos estar tranquilos de que no
hay un agujero negro dentro de la tierra ni en algún lugar en que pudiera ser
una amenaza para nosotros?
-
Puede usted estar tranquilo, Sr. presidente, los
únicos agujeros negros de los que tengo conocimiento, están en el espacio
exterior.
-
Muy bien, Carlos, por el momento aceptaré tu
explicación, pero espero que cumplas tu compromiso de publicar los resultados
de tus experimentos para que todo el mundo los pueda estudiar.
-
No se preocupe, Sr. Presidente, todo mundo tendrá
acceso a los reportes en cuanto estén listos.
Al colgar el teléfono, Calos pensó, “si no creyó que hay un
agujero negro viajando en el espacio, es su problema, lo bueno es que no podrá
decir que no se lo informé. Pero ya he tomado medidas por si se le ocurre algo
drástico.” Sabiendo que todo estaba en orden y que no habría nada más que hacer
esa noche, Carlos se retiró tranquilamente a dormir.
A la mañana siguiente, Carlos y El Mandril encontraron el
laboratorio desordenado. Revisaron todo y comprobaron que faltaban algunos
documentos con cálculos y diseños de la máquina. El Mandril comentó, “evidentemente,
alguien se robó información” y Carlos respondió, “previendo que algo así podría
suceder, tengo los documentos originales en otro lado. Los que se llevaron no
les van a servir de mucho. Sospecho que Vladímir se va a llevar una sorpresa cundo
trate de crear agujeros negros con una máquina basada en esa información.”
Seis meses después, habiendo desarrollado la tecnología para
la fabricación y control de agujeros negros, Carlos inauguraba una compañía
dedicada a la fabricación de túneles y a la eliminación de desperdicios tóxicos
y radioactivos. Durante el coctel que hubo al terminar la ceremonia, Carlos
recibió la felicitación del presidente Obama quién le dijo, “¿qué le hiciste a
Vladímir?, está furiosos contigo, quiere que te arrestemos y te mandemos a Moscú
para interrogarte”. A lo que Carlos respondió “yo no le hice nada, señor
presidente, él solito se metió en un autogol”. “Eso me dice la CIA”, dijo el
presidente Obama y agregó, “ahí viene, yo mejor me retiro para no ser parte de
esta conversación, ¡suerte!”. Y comenzó otro diálogo:
-
Carlos, mi hermano, déjame darte un abrazo, te
felicito.
-
Muchas gracias, señor presidente.
-
Fíjate que mis científicos también han diseñado
una máquina para fabricar agujeros negros.
-
Me parece muy bien, señor presidente. Supongo
que ustedes estarán desarrollando su propia tecnología y que no han estado
robando información de algún otro lado.
-
Desde luego que no, Carlos… mi hermano, ¿cómo
crees?... es tecnología desarrollada en casa. Pero algo no salió muy bien.
-
No me diga, señor presidente, pues ¿qué pasó?
-
Que a la hora de echarla a andar, en lugar de
fabricar agujeros negros, la máquina se hizo chicharrón.
-
¿Cómo pudo haber pasado algo así?
-
Lo mismo he pensado, Carlos, ¡lo mismo he
pensado! y creo que nos han saboteado.
-
¿A ustedes?, señor presidente, si son los amos
del espionaje.
-
Aunque no lo creas, parece que esta vez alguien
se nos adelantó.
-
Bueno, señor presidente, creo que sus
científicos tendrán que trabajar tiempo extra. Pero mire, aquí está Mariano
Rajoy que también quiere montar una fábrica de agujeros negros. Los dejo para
que platiquen sobre la posibilidad de formar una empresa conjunta. Voy a ver al
Dr. Heuer del CERN que quiere preparar un simposio sobre este tema para el año
que entra.
-
Hasta luego, Carlos, ya tendremos oportunidad de
hablar más extensamente en privado sobre todo esto.
Carlos se retiró pensando, “para entonces todo mundo tendrá
la tecnología y ya se le habrá pasado el coraje… al menos, eso espero”.
Fin.