martes, 26 de octubre de 2010

LA INSPECTORA MUKI - BUSCANDO A SPIKE

Era una soleada mañana de otoño, una fresca brisa acariciaba el brillante follaje de los árboles, avivando el paisaje con intensos destellos rojos, naranjas, amarillos y dorados, las primeras hojas secas flotaban en el aire como delicadas mariposas, posándose suavemente sobre el verde pasto elegantemente ornamentado con cristalinas perlas de rocío. Mientras esto sucedía en algún lugar del Canadá que nada tiene que ver con este cuento, el investigador privado Chompi fue al laboratorio de criminología a consultar con su amigo, el Dr. Patroclo Guamperini, respecto al perro Tango, que de acuerdo a doña Mariquita de Haro y Tamariz, era el último descendiente de Habanera, la perra que la Emperatriz Carlota trajera de su Catillo de Miramar en 1864, La familia de Haro y Tamaríz había tenido la custodia de Habanera y toda su descendencia desde que la emperatriz regresó a Europa en 1866. Como Tango había sido parte de una camada de siete perros, doña Mariquita lo había regalado, quedándose con varios de los hermanos. Por desgracia, todos los hermanos de Tango habían muerto sin dejar descendencia, y ahora Tango era la única posibilidad de continuar este noble linaje. Chompi había sido contratado para localizarlo y le preocupaba poder garantizar que fuera el verdadero Tango. El Dr. Guamperini le dijo que la prueba ideal sería mediante una comparación del ADN. Aunque el papá de Tango había muerto, su ADN sería fácil de obtener ya que la familia de Haro y Tamariz tenía disecados, en una cripta, a Habanera y a toda su descendencia hasta el papá de Tango. Seguramente ese sería el destino final de la piel de Tango si lo llegaban a encontrar.



Como Chompi y el Dr. Guamperini eran muy amigos, platicaron de muchas cosas, entre ellas sobre el equipo de beisbol, los Querubines de San Angel, en que el Dr. jugaba de cátcher. El Dr. le dijo a Chompi que ya necesitaba nuevos zapatos y que no encontraba buenos spikes en ningún lado. Un asistente del laboratorio escuchó la conversación a medias, creyó que hablaban de Spike, el perro rastreador de Chompi, e inmediatamente llamó a la inspectora Muki (apellido) Yoshiko (nombre) para informarle, equivocadamente, que El Dr. Guamperini y Chompi no encontraban a Spike por ningún lado. La inspectora le pidió al asistente que le dijera al Dr. Guamperini que ella personalmente se encargaría de investigar el caso. Como se imaginarán, cuando el asistente se lo dijo, el Dr., creyendo que se trataba de los zapatos de beisbol con spikes, quedó muy sorprendido de que el asunto le interesara a la inspectora.



La inspectora trató de llamar a Chompi, pero éste había salido de la ciudad a buscar al perro Tango. Al enterarse de que Chompi estaba buscando un perro, la inspectora pensó que se trataba de Spike y decidió iniciar sus averiguaciones con los vecinos, con los policías de la zona y en la misma casa de Chompi. Nadie había visto a Spike desde hacía varias semanas, algo no andaba bien, en ocasiones anteriores Spike se había escapado pero siempre lo habían encontrado en poco tiempo, esta vez no parecía haber rastro de él. La inspectora pidió permiso para revisar la casa de Spike, tomó muestras de sangre y huellas digitales que encontró en la pared. De sus conversaciones con diferentes personas dedujo que el primer sospechoso sería un vecino llamado Tzongo al que le gustaba pasear perros como excusa para hacer amistad con las muchachas del vecindario y que varias veces le había pedido a Chompi que le prestara a Spike, pero Chompi nunca había accedido por considerar que Spike no debería prestarse a ese tipo de trivialidades.



Antes de retirarse, la inspectora fue a tomar un café en un lugarcito cercano. Mientras ponía en orden la información que acababa de recabar y preparaba su estrategia de investigación, el mesero le mostró una revista en la que la comediante Winco había dicho que Spike sería excelente para el papel del perro rastreador del inspector Clouseau (pronunciado Culsó) en su próximo espectáculo. Ahora la inspectora tenía dos sospechosos que investigar.



En camino a su oficina, la inspectora pasó al taller del oso Padington, que quería mostrarle su último invento, un gusanito medidor electrónico que escaneaba las huellas digitales que quedaran en cualquier superficie. Solo había que dejar al gusanito cerca de la huella para que olfateara el camino hasta encontrarla y comenzaba a medir los surcos para crear una imagen digital, y en cuanto terminaba de escanear una huella, el gusanito buscaría la siguiente para repetir la operación. “Magnífico”, dijo la inspectora “podemos tomar huellas sin que el sospechoso se dé cuenta de que lo estamos investigando”, y se llevó al gusanito para hacer pruebas de campo.



En su oficina, la inspectora envió las huellas y muestras de sangre que había recabado en la casa de Spike al asistente del laboratorio y colocó en la pared fotografías de Spike, Tzongo y Winco, y las unió con líneas y anotaciones formando un diagrama




Mientras preparaba el diagrama pensaba que Spike había ayudado a resolver muchos casos y que era vital encontrarlo cuanto antes. Empezaba a preparar su plan de trabajo cuando sonó el teléfono. Fue una extraña conversación en que la inspectora Muki hablaba del perro Spike mientras que el Dr. Guamperini hablaba de sus zapatos de beisbol con spikes:



- Inspectora Muki, buenos días

- Hola, Yoshiko san, habla Patroclo

- Patroclo san, ¡qué gusto!

- Hablaba para agradecerte que te estés encargando de los spikes.

- No hay nada que agradecer, es un caso muy importante.

- Bueno, si no los encuentro podría bajar mi rendimiento, pero no es como para que te encargues personalmente

- Entre más lo estudio, más me convenzo de su importancia. No te preocupes, lo vamos a encontrar.

- Te lo agradezco de veras, pero no le inviertas demasiado tiempo, hay otras prioridades. Te dejo porque me acaba de llegar un paquete que enviaste

- Sí, sí, el caso es muy importante, espero los resultados lo antes posible. Adiós

- Como no, adiós.



Tratando de entender por qué la inspectora tenía tanto interés en sus zapatos, el Dr. le comentó a su asistente, “Los japoneses realmente toman en serio el beisbol”. “Ya lo creo”, respondió el asistente, “el deporte es parte de su manera disciplinada de vivir”. Teniendo trabajo que hacer, El Dr. se olvidó del asunto, tomó el paquete que solo estaba identificado con un número de folio y con el nombre de la inspectora Muki, pero no decía de qué caso se trataba. El Dr. le dio las huellas a su asistente, se quedó con las muestras de sangre y se pusieron a trabajar.



La inspectora decidió probar el gusanito sacando imágenes de las huellas digitales de Tzongo para compararlas con las que había tomado en la casa de Spike. Tzongo frecuentaba un café en la Colonia Condesa. El lugar sería perfecto para escanear sus huellas. La inspectora Muki fue al lugar con el Oso Padington, se sentaron estratégicamente para poder colocar al gusanito en cualquier mesa del lugar. Lo harían colocando al gusanito arriba de la mesa a la que se fuera a sentar Tzongo para que el gusanito bajara usando un hilo de seda que él mismo fabricaba. Para esto, la inspectora llevaba una caña de pescar y fingía que se la estaba mostrando a Padington para colocarla justo arriba de la mesa. Tzongo llegó elegantemente vestido como siempre, revisando las mesas para ver que muchachas había y escogió una mesa que le permitiera ver a las que entraban. La inspectora colocó la caña en su lugar y dejó que bajara el gusanito. Pero justo en el momento en que el gusanito había cortado el hilo de seda, entró una muchacha muy guapa, se sentó en una mesa y Tzongo decidió cambiarse a un lugar desde donde pudiera iniciar una conversación con ella. Padington se levantó para recoger al gusanito, pero otra persona se sentó en la mesa y prefirió dejarlo para no atraer la atención de Tzongo. La otra persona se sentó en la mesa, fue dejando sus huellas y el gusanito comenzó a escanearlas. El gusanito iba y venía por los surcos de las huellas formando imágenes y enviándolas por correo electrónico al Dr. Guamperini. La inspectora trató de recuperar al gusanito con la caña de pescar, que, por ciento, no manejaba muy bien, así que acabó levantando un salero, servilletas y hasta la salsa cátchup, pero nada de gusanito. Aunque llamó la atención de varias personas, Tzongo estaba tan ocupado con su conquista que ni se enteró. A la persona que estaba en la mesa, lo de la caña le pareció una broma tonta a la que no le dio importancia, tranquilamente se terminó su café y se fue. El gusanito seguía escaneando. Padington se volvió a levantar, pero un niño vio al gusanito y se sentó a observarlo, dejando sus dedos marcados por toda la mesa. El gusanito terminó de escanear las primeras huellas y se siguió con las del niño, que estaban tan embarradas de helado que provocaron que el gusanito se atascara. Para cuando el niño se fue, Tzongo también se había ido junto con la muchacha. Muy decepcionados, la inspectora y Padington recogieron el gusanito y regresaron al taller.



Mientras se presentaba una segunda oportunidad para sacar las huellas de Tzongo, la inspectora quería investigar a Winco. Padington le preguntó si sería útil un robot que transmitía conversaciones en forma inalámbrica y le mostró una arañita que se guiaba por el sonido, se trepaba por paredes y ventanas, se colgaba de un hilo y se subía en la ropa de la gente para escuchar lo que decían.



La inspectora fue a ver un ensayo de Winco y discretamente le dejó la arañita en la ropa. Cuando el ensayó se interrumpió, Winco se fue a hablar con el director mientras la inspectora escuchaba la conversación que transmitía la arañita. No tardaron en comenzar a discutir si era necesario usar un perro para el número del inspector Clouseau. Evidentemente, el director no estaba muy de acuerdo pero Winco insistía en que hubiera un perro. Justo cuando iba a hablar sobre las cualidades del perro, Winco se dio cuenta de que traía una araña en el sweater, instintivamente la barrió con la parte de atrás de las uñas, con un movimiento ágil de la muñeca y usando los dedos como catapulta mandó a la arañita volando para ir a caer en la ropa de dos muchachos que estaban platicando al otro lado del salón. Para sorpresa de la inspectora, los muchachos querían robarse vestuario para ir a una fiesta de disfraces. La inspectora los siguió, los atrapó en el acto y recuperó la arañita. Para su mala fortuna, Winco había regresado al ensayo y no pudo volver a escuchar sus conversaciones.



Al día siguiente la inspectora recibió otra llamada del Dr. Guamperini



- Yoshiko san, ¿de quién son la huellas que me mandaste por correo electrónico?

- Las tomé de la mesa de un café, ¿coinciden con las del caso que te mandé?

- No, pero Interpol lo busca desde hace varios años.

- Pásame los datos para comunicarme con ellos. Y, por cierto, tengo una muy buena pista sobre Spike

- No te hubieras molestado, muchas gracias. ¿Dónde podría encontrarlos?



Y durante el resto de la conversación, ella siguió hablando del perro mientras que el Dr. hablaba de sus zapatos.



- No es seguro pero es muy probable que lo tenga Winco, la comediante

- No sabía que le interesara

- Sí, mucho

- Le voy a llamar, ¿tendrás su teléfono?

- No, no le llames, tengo que investigar un poco más

- Me extraña que no haya puesto un anuncio

- Es que no tiene autorización. Mejor me encargo yo

- De todos modos, ya va a regresar Chompi y me dijo que ya los tiene localizados

- Yo seguiré investigando por si no lo encuentra

- Muchas gracias, nos se te olvide comunicarte a Interpol. Adios, Yushiko san

- Adiós, Patroclo san, seguimos en contacto.



Las huellas habían sido encontradas en robos de joyería en varias ciudades del mundo y a la fecha Interpol no había podido identificar al ladrón. Usando las cámaras de seguridad del café pudieron obtener una fotografía. La inspectora montó vigilancia en las joyerías principales de la zona y pronto descubrieron al ladrón cuando estaba estudiando una de ellas para dar su siguiente golpe, la inspectora lo arrestó y pronto fue sometido a proceso de extradición.



Después de todo, los dispositivos del oso Padington resultaron efectivos, habían permitido atrapar a los muchachos que querían robar el vestuario de Winco y a un importante ladrón de joyería.



Al día siguiente la inspectora esperó a que Winco saliera de su casa para liberar otro invento de Padington, un mosquito que tomaba muestras de sangre para obtener ADN. El mosquito inmediatamente comenzó a zumbarle a Winco en el oído, ella lo espantaba a manotazos, pero el mosquito insistía. Finalmente, Winco se detuvo en una esquina en la que también estaba Tzongo esperando que cambiara la luz del semáforo. El mosquito aprovechó que Winco no se movía para picarla, pero picó a Tzongo en lugar de a Winco. La inspectora recuperó el mosquito, que no podría volver a usar hasta que lo hubiera esterilizado para evitar la transmisión de enfermedades, así que se tendría que conformar con la muestra de Tzongo, dejando para otra ocasión la de Winco.



Mientras pensaba en la forma de conseguir el ADN de Winco, la inspectora recibió una llamada:



- Hola, Yushiko san, tengo un recado tuyo

- Hola, Chompi san, ¿Cómo va la investigación?, Patroclo san me dijo que ya lo habías encontrado [refiriéndose a Spike]

- Sí, tengo localizado al perro [refiriéndose a Tango], solo falta la confirmación del ADN

- Lo principal es que lo recuperes sano

- Yo espero que sí, es un animal joven y los han tratado bien, pero todavía no saben que lo estoy buscando así que no hemos negociado las condiciones para su devolución

- Ten mucho cuidado, si se dan cuenta de su importancia te podrían pedir mucho dinero. De todos modos, voy a seguir investigando hasta que el caso esté totalmente resuelto.

- Te lo agradezco, Yoshiko san, pero realmente no es necesario, espero tener todo solucionado en un par de días.

- Este es un caso importante para nosotros, no puedo cerrar mi investigación hasta que esté resuelto, por favor mantenme informada, Chompi san, hasta luego

- Hasta luego y gracias, Yoshiko san



Esta vez fue Chompi el que quedó azorado de que a la inspectora le preocupara por el caso del perro Tango. Después de todo solo le importaba a la familia de Haro y Tamariz. Pero con todo y su asombro, Chompi siguió con su investigación.



La inspectora Muki y el oso Padington fueron a ver el espectáculo de Winco. Soltaron al mosquito en el escenario mientras Winco estaba diciendo: “…Cuando preguntas en la calle por la manera de llegar a un lugar…” el mosquito empieza a zumbarle en el oído y “zas”, le da un manotazo… “te contestan: Mire, aquí se va por el carril del centro, no se vaya por la derecha ni por la izquierda porque sale a otro lado…” otra vez el mosquito y “zas”, otro manotazo… “para cuando te acaban de decir no entendiste nada porque un mosquito te estuvo dando lata durante toda la explicación. Pero miren al sinvergüenza, me está picando en el brazo y “zas”, ahora sí lo aplasté…”. La inspectora y el oso casi se mueren al ver al mosquito caer al suelo. Al terminar el acto, fueron a recogerlo, no estaba tan mal, tendrían que repararle las patas y las alas, pero tenía la panza llena de sangre. Así que, después de todo, habían conseguido la muestra y el mosquito podría repararse con relativa facilidad.



Cuando el Dr. Guamperini terminó el análisis de las muestras de sangre le avisó a Chompi y a la inspectora para darles los resultados. Ambos llegaron al mismo tiempo. Los recibió el Dr. “Hola, Yoshiko san, hola Chompi.”



Chompi: “Hola, Patroclo. Aquí tienes los zapatos que me pediste”

Patroclo: “Muchas gracias y gracias a ti también, Yoshiko san, por haberte preocupado”

Yoshiko: “¿Yo?”

Patroclo: “Me dijiste que parecía que Winco podría tenerlos”

Yoshiko: “¿Unos zapatos?”

Patroclo: “Sí, los de beisbol.” Mientras Yoshiko trataba de entender de los que estaban hablando, Patroclo agregó. “Chompi, aquí tienes el resultado del ADN confirmando la identidad del perro”

Yoshiko: “¿Necesitabas el ADN para identificarlo?

Chompi: “Era muy importante estar seguro para que no me fueran a dar un impostor”

Yoshiko: “Si lo conoces muy bien”

Chompi: “¿A Tango?”

Yoshiko: “¿Cuál tango?”

Patroclo: “El descendiente de Habanera”

Yoshiko: “Bueno, mucha gente piensa que el tango viene de la habanera”

Patroclo: “El ADN lo demuestra”

Yoshiko; “¿De veras?"

Patroclo: “Sin duda. Pero más importante, Yoshiko san, las últimas muestras que me mandaste no corresponden con la anterior, pero son de dos hermanos, sobrinos de Doña Mariquita de Haro y Tamariz, se perdieron en el terremoto del 85 y los han estado buscando desde entonces”

Yoshiko: “Magnífico, con esto podremos reunirlos, después de todo, ese mosquito resultó una maravilla. Pero, Chompi san, ¿te están pidiendo rescate por Spike?”

Chompi: “¡Qué va!, están ansiosos por regresarlo, les podría cobrar por aceptarlo de vuelta”

Yoshiko: “Pues, ¿Dónde está?”

Chompi: “En la escuela de actuación. Winco le pagó unas clases para incluirlo en su próximo acto”

Ypshiko: “Entonces, si Spike no estaba perdido ¿a qué perro buscabas?”

Chompi: “A Tango”

Yoshiko “¿Así se llama?... Tendrás que explicarme todo desde el principio”



Doña Mariquita estaba feliz de haber encontrado a sus sobrinos y a Tango. Inmediatamente organizó una reunión con toda la familia para darles la gran noticia y para presentarles a los sobrinos. Winco se encargaría del espectáculo y a Tzongo lo hicieron custodio oficial de Tango. Ahora tendría un perro propio que pasear, con una interesante historia para hacer conversación con las muchachas.



Winco comenzó su acto diciendo: “Soy amante de los animales, bueno, bueno, sin exagerar, porque hace unos días tuve que aplastar un mosquito que no me dejaba en paz en pleno escenario. Pero hoy les he traído, nada menos que a Spike, un perro con gran talento. Recíbanlo con un fuerte aplauso, va a hacer el papel de perro rastreador del Inspector Clouseau.” Spike salió corriendo por el foro, le saltó encima a Winco, luego se bajó y fue directamente a ladrarle a Tango, los dos empezaron a corretearse tirando invitados y sillas. Entonces Winco dijo: “No les dije que tenía talento, ha encontrado a Tango, que llevaba mucho tiempo perdido.”




Los invitados rieron y se pusieron de pie para felicitar a Winco, a la inspectora Muki, a Chompi y sobre todo, a Doña Mariquita de Haro y Tamariz, que había logrado reunir a la familia y había encontrado a Tango para conservar la línea de Habanera, la perra de la Emperatriz Carlota.