lunes, 15 de julio de 2013

Metamorfosis

Era un esbelto remo sujetado
Por la mano de simio, que tenía
La apariencia de un tocino chamuscado
Y el traspirar de un remero en agonía.
Y sucedió que un día
Aquella mano sudada
De piel de pergamino,
De espasmo de tocino,
De húmeda ampolla reventada,
Se resbaló al cuadrar la empuñadura.
El remo perdió así la compostura
Y se empaló; más con diestro giro,
Lo liberó la mano del atorón villano,
Y el remo, rasgándole pellejos a la mano,
Le chupó la sangre cual vulgar vampiro

Eduardo Niño de Rivera

(Basado en la obra de Luis G. Urbina) 

jueves, 21 de marzo de 2013

CARLOS IV


LAS VACAS LOCAS

Para quien haya vivido en la Ciudad De México entre 1850 y 1980, el nombre de Carlos IV trae a la memoria la magnífica estatua ecuestre hecha por Manuel Tolsá, conocida como el Caballito, que estuvo todos esos años en la esquina del Paseo de la Reforma y la Avenida Bucareli. Pero este cuento no trata de ese monarca español, que según Wikipedia tenía suficientes nombres para prestarle a todos los personajes de este cuento, pues se llamaba Carlos Antonio Pascual Javier Juan Nepomuceno José Januario Serafín Diego. Tampoco se trata de del último rey de la dinastía de los Capetos en Francia, ni del rey de Alemania que fuera coronado Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 1355, ni de ningún otro rey europeo.  Esta es la historia de un vaquero que vivía en Holdrege, Nebraska, en los Estados Unidos. Preguntarán, entonces, por qué le llamamos Carlos IV si no era rey, pues porque su bisabuelo, su abuelo y su padre, todos se llamaban Carlos y él era el cuarto en esta línea. Al igual que el rey español, Carlos tenía muchos nombres, pero entre sus cuates era conocido como Carlos Alexander. Podríamos escribir muchas historias sobre los tres Calos anteriores y quizá algún día lo hagamos, pero aquí solo contaremos el cuento de Las Vacas Locas.

Nuestra historia comienza el día en que Carlos Alexander invitó a su vecino y mejor amigo, a quién, tomando prestado uno de los nombres de Carlos IV de España, llamaremos Nepomuceno, a quedarse en su casa unos días para prepararse para un rodeo que habría en Holdrege en un mes. Participarían en la suerte de derribar becerros y amarrarles las patas. Carlos montaría a Rooster y Nepomuceno a Cowboy.  Antes de desayunar, ambos pasaron a la caballeriza para darle de comer a los caballos, y como todas las mañanas, La Negra Tomasa, una perra de raza labrador que por el color de su pelaje hacía honor a su nombre, subía y bajaba la cabeza, se levantaba en dos patas, se comía la avena y en lugar de ladrar hacía ruido como de relincho.

-          ¿Qué le pasa a esta perra?- Preguntó Nepomuceno
-          Nada- contestó Carlos Alexander- es que se cree caballo
-          ¿Le ponen bridas, silla y la montan?
-          No es para tanto,  a veces se comporta como caballo, pero no la montamos.

Un rato después La Negra Tomasa estaba cazando culebras en el pasto.

-          Y, ¿Ahora?-  Preguntó Nepomuceno
-          Pues a veces también se cree gato- contestó Carlos
-          Esta perra está bien loca
-          Quizá, pero nosotros la vemos como un animal “multifuncional”
-          Supongo que sale más barato que tener varios animales.
-          Sí, sólo tiene el problema de que cuando necesitas un perro tienes al caballo, cuando necesitas al caballo tienes al gato y a final de cuentas, nunca tienes el animal que necesitas en ese momento.
-          ¿Ya la llevaron con un psicólogo canino?
-          No exactamente, pero la Dra. Daphne sugirió que la dejáramos en paz porque así es feliz y no le hace daño nadie.

Como solía hacerlo, cuando salieron en el carro rumbo a la escuela, Rooster se asomó para despedirlos haciendo ruido y sacando las orejas por las rendijas. Nepomuceno preguntó los nombres de los demás caballos, y le comentaron que la yegua se llamaba Shakira y que la potranca aún no tenía nombre, a lo que Nepomuceno sugirió que le pusieran: Un Caballo Sin Nombre, como una canción que le gustaba a su abuelo. “Qué nombre tan absurdo”, dijo Carlos. “Pues así se llama la canción”, contestó Nepomuceno. “¡Las cosas que escuchan los abuelos!”, dijo Carlos, “pero mejor le buscamos un nombre de verdad”.  

Así pasaron varios días con una rutina similar hasta que una tarde en que tomaban el fresco en la terraza de su casa, discutiendo cómo fue que al gran sabio Aristóteles se le ocurrió proponer que los cuerpos caen a velocidad constante, si todos sabemos que no es lo mismo caer de un metro que desde el primer piso, el segundo o el tercero. Estaban tan metidos en esta discusión que no se dieron cuenta de que un carro se acercaba y se estacionaba frente a su puerta, buen susto se llevaron cuando, de la nada, alguien preguntó:
-          ¿Carlos IV?
-          A sus órdenes- respondió Carlos después de recuperarse del susto.
-          Una notificación para usted, firme de recibido

Carlos leyó el documento que le habían entregado y dijo “¡Su tía Panchita!, ¿Quién es mi tía Panchita?”. Su mamá, que estaba ahí cerca, contestó “¡La tía Panchita!, hace mucho tiempo que no oía hablar de ella. Es protectora del medio ambiente,  vive en alguna parte de Jalisco. ¿Por qué Preguntas?”.

-           Porque aquí dice:
“El gobierno del Estado de Jalisco le notifica que su tía Panchita le ha dejado en herencia El Criadero de Ratón Espinoso Jalisciense (liomys spectabilis) en La Lagunilla, municipio de Tapalapa, en este Estado…”

-    Yo para que quiero este criadero, ¿Cómo podré deshacerme de esta herencia?- dijo y siguió leyendo:

“… El ratón espinoso jalisciense está en la lista de la NOM-059-SEMARNAT-2010 como especie en riesgo sujeta a protección especial. Conforme a la legislación vigente, a partir de la recepción de esta notificación, usted toma la responsabilidad del bienestar de la población de ratones que se encuentra en el criadero. Estamos seguros de que usted continuará la labor que en favor de la pronta recuperación de esta especie en su hábitat natural y en beneficio del medio ambiente venía realizando su tía. Nos permitimos recordarle que la ley prevé una pena de 15 a 30 años de prisión para quién permita, en forma deliberada o negligente, la pérdida de ejemplares de esta especie. Para cualquier aclaración, favor de comunicarse a la Delegación del Municipio de Tapalapa de la Secretaría del Medio Ambiente del Estado de Jalisco, teléfono +52 343 ……”

-          ¿Que, qué? – Dijo Carlos mientras tomaba el teléfono para marcar el número
-          Buenas tardes, Habla Carlos Alexander…
-          Sí, el mismo…
-          No me felicite, yo quisiera saber cómo deshacerme del criadero…
-          Yo no acepté que me lo dejara en herencia, yo ni siquiera conocí a la tía Panchita…
-          Si yo pensé que Los Ratones Espinosos sería en nombre de los charros de Tapalapa…
-          No, no, no. No quise decir que fueran ratoneros, solo que esa sería su mascota… 
-          ¡Qué ecologista ni qué nada!, yo vivo en Nebraska y no tengo como atender ese criadero…
-          ¿Qué pasaría si no le hago caso a la notificación que me llegó?...
-          Entiendo, ¿y qué tengo que hacer para deshacerme del criadero?...
-          Entiendo,  agradezco la información, adiós.

La situación era complicada. La Policía de Nebraska ya estaba enterada de que Carlos tenía un citatorio en Jalisco y si no lo atendía, lo tendrían que arrestar para entregarlo a las autoridades de la Secretaría del Medio Ambiente. Para deshacerse del criadero tendría que promover un juicio en que demostrara que no tenía capacidad de atenderlo adecuadamente y tendría que convencer a un juez de que había mejores opciones, ya fueran otras personas, instituciones o alguna agencia gubernamental para tomarlo a su cargo. Pero desde ahora era responsable del buen manejo del criadero y si algo salía mal, iría a dar a la cárcel. Carlos se preguntaba de dónde habría sacado la tía Panchita semejante idea, cuando sonó su teléfono:

-          Hola, Carlos Alexander, habla Chompi
-          Hola, primo, ¡qué milagro!
-          Quería ser el primero en felicitarte por la herencia que te dejó la tía Panchita
-          ¡Fuiste tú!, debí imaginarlo, tú le dijiste a la tía Panchita que me dejara el criadero
-          ¡Cómo crees!, si me hubiera encantado que me lo dejara a mí
-          ¡Mentiroso! Seguro que te lo propuso y le echaste un cuento sobre mi
-          Bueno… yo nomás le dije que vivías en un rancho y que te gustaba el aire libre
-          ¡Condenado!, ya nos arreglaremos. Más vale que vayas para allá inmediatamente, antes de que me metas en un lío más grande.
-          No te preocupes, ya estoy aquí, todo está bajo control. Pero vas a tener que venir a arreglar este asunto. Míralo del lado positivo, sirve para que vengas a visitar a la familia. Ah, y tráete tu caballo porque vamos a organizar una charreada en honor del nuevo benefactor del  ratón espinoso jalisciense.
-          Olvídate de la charreada en mi honor, lo que quiero es deshacerme del dichoso criadero
-          Pues no será en tu honor, pero tráete el caballo, porque la charreada se hace

Carlos empezó a hacer los preparativos para el viaje, lo haría en carro y se llevaría a Rooster. Cuando fue por Rooster para subirlo al remolque le dijo “Vamos Campeón, que hay una charreada en Jalisco”. Nepomuceno preguntó por qué le decía Campeón si se llamaba Rooster. Carlos le dijo que cuando participaba en charreadas le decía Campeón y le hablaba en español para que entendiera mejor las instrucciones. Luego Carlos partió rumbo a Jalisco y Nepomuceno regresó a su casa.

Al día siguiente Nepomuceno le platicó a Serafín (otro nombre que tomamos prestado del Rey Carlos IV de España), un compañero de la escuela, que Carlos Alexander tenía una perra loca que se creía caballo y gato. También le contó de la yegua Shakira, de la potranca sin nombre y del caballo bilingüe que participaba en rodeos y charreadas. Finalmente le dijo que Carlos se había ido a administrar un criadero de ratones en Jalisco para evitar que lo arrestara la policía. Serafín le dijo a otro compañero que la policía de Nebraska buscaba un rancho en que había animales sin nombre con personalidades múltiples, que iba a venir Shakira a dar un concierto y que el Ratón Vaquero había venido con un equipo de caballos bilingües a jugar futbol americano contra la Universidad de Nebraska.

Mientras la historia, que cambiaba cada vez que se volvía a contar, se iba propagando por todo el estado, Carlos llegó a La Lagunilla y fue a buscar a Chompi para averiguar qué estaba pasando con en el criadero. El proyecto había empezado muy bien, la tía Panchita criaba ratones para soltarlos en su hábitat natural al mismo tiempo que se iba recuperando el bosque, pero algún burócrata que no tenía la menor idea de lo que hacía, argumentando que la protección de los ratones significaba tenerlos en el criadero, se le ocurrió prohibir que los soltaran en el bosque “donde los predadores los podrían exterminar”. Pero sin los ratones no había posibilidad de mantener un equilibrio ecológico que permitiera la recuperación del bosque. Al mismo tiempo, sin predadores naturales en el criadero, los ratones se reprodujeron “como ratones”, y como ni la ley permitía introducirlos a su hábitat natural, ni había nuevos bosque donde soltarlos, el criadero se llenó de ratones. La situación era crítica, estaban construyendo un piso nuevo para meter más ratones porque ya no había espacio en el criadero, pero sería necesario resolver este problema porque ya no se podrían construir más pisos.

-          Podríamos poner un restaurante especializado en carne de ratón espinoso jalisciense y una fábrica de artículos de su piel- dijo Carlos Alexander
-          Iríamos a la quiebra porque nadie vendría al restaurante ni compraría artículos de piel de ratón y acabaríamos en el bote por violar la ley- replicó Chompi
-          ¡Quién sabe!- dijo Carlos- Si convencemos a la gente de que es comida gourmet y contratamos a un diseñador de renombre, en un descuido nos hacemos millonarios
-          ¡No sueñes!- dijo Chompi- Mejor resolvemos el problema que tenemos ahorita y luego vemos cómo nos hacemos millonarios.

Fueron juntos a la delegación municipal de SEMARNAT a iniciar las gestiones para resolver el problema.

“¡Nooo joven, va a estar difiiicil!”, Dijo el encargado de darles información, “Estamos desesperados con Cerebro, así le decimos al nuevo jefe porque parece que quiere conquistar al mundo con los ratones. Emite reglas por acá y por allá y en lugar de implementar un plan de trabajo para recuperar el equilibrio ecológico, cada día sale en el periódico anunciando un nuevo programa, se gasta millones de pesos y no hace más que causar más deterioro. Si sigue así vamos a tener un verdadero desastre, el criadero es solo una muestra de los problemas que está causando. Si tenemos suerte los del Partido Verde lo hacen diputado, le aseguro que en la Cámara haría mucho menos daño que acá.

“Pero en lo que al criadero se refiere: solamente el representante legal puede solicitar autorización para ampliarlo, y como no se ha realizado el juicio testamentario no hay representante legal. Lo que tiene que hacer es: primero, acreditar su personalidad como legítimo heredero del criadero para poder iniciar cualquier trámite. Aquí tiene la lista de documentos que hay que presentar en original y tres copias en la ventanilla 5; luego, la autoridad puede tomar hasta 15 días hábiles para responderle si le autoriza que actúe como representante legal del criadero mientras se resuelve el juicio testamentario. Sin esa autorización, no puede tramitar el permiso de construcción. También necesita la autorización para presentar una controversia contra la Delegación Local del Medio Amiente para que se revoque la prohibición de soltar a los ratones en su hábitat natural. Este trámite se presenta ante la junta local del medio ambiente y tarda unos 60 días en resolverse, esperemos que favorablemente; y,  finalmente podrá renunciar a su herencia en el juicio testamentario, para ello tendrá que demostrar su incapacidad para cumplir el mandato que le impuso la tía Panchita y encontrar a un responsable sustituto. “

“Ahora sí me la pusieron buena”, dijo Carlos, “¿y si no acredito la personalidad?”

“¡Nooo joven!”, respondió el encargado, “no podría hacer ningún trámite, pero ante SEMARNAT usted seguiría siendo responsable y de todos modos tendría cuidar a esos ratones.”

Carlos salió bastante frustrado de la oficina.

-          Bonito lió en que me metiste, Chompi.
-          Parece que sí.  Cómo ves si en lugar del restaurante, invitamos a cenar a unos coyotes
-          Mejor se los regalamos de navidad a Cerebro. Con razón le dio un infarto a la tía Panchita.

En Nebraska el rumor seguía creciendo, en las escuelas, cafeterías, restaurantes o cualquier lugar en que se reuniera gente se escuchaban comentarios como: “… Hay un rancho en Hastings en el que le dan tratamiento psiquiátrico a animales esquizofrénicos que no saben su nombre…”, “Pues el primo de un amigo de la hermana de una profesora que le dio clases al Ratón Vaquero en Jalisco dice que era un niño muy burro y muy miedoso…”, “¿ya saldrían a la venta los boletos para el concierto de Shakira?...”, “Las apuestas en Las Vegas favorecen a Nebraska sobre Jalisco en las carreras de caballos que va a haber en el rodeo del mes que entra…” o “yo tengo un guajolote que también es lechón y no sabemos a cuál nos vamos a comer para Thanks Giving…”. La historia fue cambiando hasta que La Rumorosa, un periódico poco serio,  publicó la siguiente nota:

EPIDEMIA DE VACAS LOCAS EN NEBRASKA

El pánico se ha apoderado de los habitantes de Nebraska por el posible brote de encefalopatía espongiforme bovina, conocida como la enfermedad de las vacas locas. El Departamento de Salud del Estado no ha confirmado ni negado la existencia de vacas infectadas. Sin embargo los rumores son cada vez más alarmantes y hay motivo para sospechar que el gobierno del estado oculta la gravedad del problema. El pánico entre la población hizo que se suspendiera el concierto que Shakira tenía programado y la policía busca al Ratón Vaquero como sospechoso de haber traído la enfermedad desde Jalisco con vacas indocumentadas…

Aunque no se podía confiar en un periódico de los llamados amarillistas, ni las autoridades, ni los productores de carne y leche, ni los consumidores podían ignorar un reporte así. Fuera cierto o no, un manejo inadecuado de la situación podría tener consecuencias devastadoras para la salud y la economía del Estado.  Primero tendrían que confirmar si realmente había un brote de la enfermedad. Mientras lo averiguaban tendrían que tranquilizar a la gente y preparar dos planes de acción, uno para el caso de que el reporte fuera cierto y otro para el caso de que no lo fuera.

Si realmente hubiera aunque fuera un solo caso de encefalopatía espongiforme bovina, sería necesario emitir una alerta sanitaria, retirar la carne de las tiendas, poner en alerta a la población para que no comieran carne, encontrar la fuente de la infección para neutralizarla, y determinar si sería necesario sacrificar más vacas. La situación sería verdaderamente complicada porque es muy difícil determinar si un animal está infectado y se hace necesario sacrificar a cualquier animal del que se sospeche que tiene la enfermedad. En el Reino Unido se infectaron más de 180 mil vacas, tuvieron que sacrificar a más de 4 millones de cabezas para erradicar la enfermedad y no pudieron exportar ganado o carne durante 10 años. Una situación similar sería un golpe devastador para la economía del Estado de Nebraska, que tiene más de 6 millones de cabezas de ganado en pie.

Si se tratara de una falsa alarma, sería necesario hacer una campaña para evitar que consumidores, rastros, comercializadores y autoridades rechazaran la carne, provocando grandes pérdidas para la gente que depende de esa industria.

En cuanto le dieron la noticia, el gobernador convocó a una junta de todo el gabinete y pidió la presencia de la Dra. Daphne, directora del Departamento de Psicología Forense del Estado, conocida en los juzgados  como Regina Confesórum porque siempre lograba que los delincuentes confesaran sus fechorías. El gobernador también pidió que localizaran a Carlos IV, su gran amigo y conocedor de la situación de los ranchos ganaderos. Al enterarse de que Carlos estaba de viaje, lo llamó a su celular. Carlos tomó el celular para contestar y cuando vio que la llamada venía del Gobernador pensó que seguramente alguien le habría heredado un depósito de desechos radioactivos, o algo parecido, en Nebraska. Fuera lo que fuera, Carlos sabía que el gobernador solo llamaría si se trataba de algo serio.

-          Hola, Carlos Alexander, ¡cómo estás!
-          Muy bien señor gobernador, ¿y usted?
-          No tanto. ¿Ya viste lo que dice La Rumorosa?
-          No, yo crucé por Laredo, no he estado cerca de La Rumorosa, en Baja California
-          No, hombre, el periódico que se llama La Rumorosa
-          No, no he leído periódicos durante el viaje y, de todos modos, yo no leo esa porquería
-          Desgraciadamente hay demasiada gente que lo lee y, peor, muchos le creen.
-          Bueno, ¿y ahora, qué dice?
-          Pues dice que hay una epidemia de vacas locas en el estado y que el gobierno lo está encubriendo.
-          ¡De dónde habrán sacado semejante idea!
-          Te llamo para ver si entre los ranchos que visitas has visto algo sospechoso.
-          Yo no he sabido de ninguna vaca enferma. Para locas tengo con La Negra Tomasa.
-          Sí, sí, ja, ja, La Negra Tomasa, se cree gato y caballo, ja, ja. Pero este es asunto serio, convoqué a una junta con mi gabinete y, antes de empezar, quise ver si tú sabías algo. También voy a necesitar que te conectes por Skype dentro de media hora para que participes en la junta.

Carlos contestó la llamada en Skype y en su computadora apareció la imagen de una sala de juntas del gobernador de Nebraska.

-          ¿Listo Carlos?- dijo el gobernador en la pantalla de la computadora
-          Listo, señor gobernador- contestó Carlos
-          ¡Chompi! ¿qué haces ahí?- preguntó el gobernador
-          Le estoy ayudando a Carlos con el juicio de sucesión de la tía Panchita
-          ¡La tía Panchita!- dijo el gobernador- Hace mucho que no oía hablar de ella. ¿Cómo va el criadero de ratones?
-          Ese es el problema- dijo Chompi - que se lo dejó a Carlos y es un embrollo legal y ecológico
-          Pues tendrán dos problemas porque acá las cosas también están complicadas y voy a necesitar su ayuda.

El gobernador mostró artículo sobre las vacas locas que publicó La Rumorosa. Después de comprobar que nadie tenía noticia de que hubiera vacas infectadas en el estado, el gobernador formó un grupo de trabajo para investigar la situación y minimizar los daños. Él mismo supervisaría los trabajos que se enfocarían en tres áreas:

Manejo de prensa, radio, televisión y redes sociales, que manejaría él personalmente;
Investigación veterinaria en campo, que manejaría Carlos; e,
Investigación de la fuente del rumor, que estaría a cargo de la Dra. Daphne.

-          Carlos, ya que estás allá con Chompi, averigüen si hay una fuente de infección en Jalisco y si alguien sabe algo de ese Ratón Vaquero.
-          Lo último que yo supe- dijo Chompi- es que estaba en la ratonera con sus dos pistolas y vestido de cowboy.
-          Ojalá sea el caso- dijo el gobernador- porque, de lo contrario tenemos un problema muy serio. Les voy a mandar un avión con todo y piloto para que puedan viajar a Nebraska cuando sea necesario. También le voy a pedir al Dr. Guamperini que les ayude a resolver lo de la tía Panchita lo antes posible. Bueno, se echan una birria a mi salud y apuesto diez dólares a que, con Rooster, Carlos gana en la cala de caballo de la charreada- y dio por concluida la junta.

Ahora sí que Carlos y Chompi tenían las manos llenas, además del criadero de ratones y la charreada en Jalisco, tendrían que ver lo de las vacas locas en Nebraska. Carlos y Chompi acordaron que sería bueno llamar al Chonte, hombre de sus confianzas, para que organizara la charreada, al cabo que, con la ayuda de la Asociación de Charros de La Lagunilla, eso no sería complicado. Chompi se encargaría del criadero, y Carlos averiguaría sobre el Ratón Vaquero.

En Nebraska, la Dra.  Daphne investigaba sobre el origen del rumor. Los periódicos no revelan sus fuentes de información, así que no pudo sacar nada de su entrevista con los reporteros de La Rumorosa. Comenzó entonces a armar un rompecabezas de los chismes que sacaba de la calle preguntando a las personas lo que sabían y cómo se habían enterado. Pero este método tenía un problema, que de repente quedaba atrapada en un círculo porque Fulano le había dicho a Zutano, Zutano a Mengano, Mengano a Perengano, Perengano a Rogaciano, Rogaciano a Vespasiano y ¿qué creen?, que Vespasiano se lo había vuelto a decir a Fulano. El chisme había dado toda la vuelta, pero para cuando regresaba a Fulano ya lo habían cambiado tanto, que Fulano ni cuenta se daba que el chime era el mismo que él había iniciado y lo volvía a contar en una nueva versión. La doctora quedó así con un mapa del estado de Nebraska mostrando una infinidad de círculos en los que el chisme había dado vueltas con más mutaciones que un virus de gripe aviar.


El gobernador de Nebraska llamó al Dr. Patroclo Guamperini, jefe del laboratorio de criminología de la Ciudad de México.

-          ¡Hola, Patroclo, cómo has estado!
-          Muy bien, señor gobernador y usted
-          No tan bien, necesito que le ayudes a Carlos a resolver un problema con la herencia de la tía Panchita
-          ¡La tía Panchita!, hace mucho tiempo que no oía hablar de ella, ¿Cómo va el criadero de ratones?
-          Ese es el problema, que se lo dejó a Carlos y es un verdadero enredo. Pero también quiero que averigües si en Jalisco hay encefalitis espongiforme bovina. Te puedes ir con el Chonte a La Lagunilla.
-          ¿Y qué quiere que compre en el mercado de La Lagunilla aquí la Ciudad de México?
-          No, lo que quiero es que vayas en el avión del Chonte a La Lagunilla, Jalisco
-          ¡En el avión del Chonte!, prefiero el autobús a subirme con ese loco
-          Mira, vete como quieras, pero necesito que estés allá para resolver estos problemas y también quiero que discutas con la Dra. Daphne sobre la forma de encontrar el origen del rumor sobre las vacas locas.

La siguiente llamada del gobernador fue al Departamento de Defensa para que enviaran un piloto a recoger a Carlos Alexander para traerlo a Nebraska en cuanto fuera posible. La fuerza aérea le asignó la tarea al Mandril, un experimentado piloto que ya había trabajado con el Dr. Guamperini en el caso de la desaparición de William. El gobernador le pidió que en camino a La Lagunilla, pasara por Lincoln para recoger a la Dra. Daphne y al perro Ranger que no teniendo cosa mejor que hacer, se ofreció para cuidar becerros durante la charreada. 

Así fue como todo este equipo se reunió en La Lagunilla, Jalisco. Cuando Carlos los vio a todos juntos se dio cuenta de que podría aprovechar la presencia de tantos buenos peloteros para organizar un juego. El fin de semana siguiente, la charreada y todos los problemas de Jalisco y de Nebraska quedaron suspendidos durante unas horas. Carlos Alexander sería pitcher por las Vacas Locas, como locales, en su equipo estaría el Dr. Guamperini en home y la bisabuela de Carlos y Chompi en short stop. Por los Caballos bilingües, la Dra. Daphne estaría en el montículo, el Chonte en el Jardín central y el Mandril en home. Fue un gran duelo de pitcheo, en las primeras tres entradas ambos pitchers retiraron en orden a los bateadores correspondientes. En la cuarta entrada, con dos outs, el Mandril conectó un hit sólido al jardín derecho y le siguió el Chonte con un roletazo que pasó entre short y segunda, pero Carlos retiró al siguiente bateador, dejando dos hombres en base. Las Vacas Locas respondieron en la quinta con una hit pegado a la línea de tercera base, pero tampoco hubo más daño. El juego llegó a la séptima entrada sin anotación en la pizarra y solo habiendo llegado tres corredores a las bases. Como habían hecho pocos lanzamientos, ambos pitchers abridores seguían en el juego. En la parte baja de la séptima, la bisabuela saca la bola del parque por el jardín izquierdo. Chonte y el Mandril no lo podían creer, nunca olvidarían el legendario triple play que les hizo en la Ciudad de México. En la parte alta de la novena, con dos outs y marcador en contra, uno a cero, el Mandril se para en la caja de bateo y conecta un batazo que pega en la pared entre el jardín central y el derecho, permitiéndole llegar a segunda. Igual que en aquella ocasión de la ciudad de México, la carrera del empate está en segunda base y la posibilidad de ponerse adelante está en el bate del Chonte, que hace trabajar a Carlos haciendo que la cuenta llegue al máximo, tres bolas y dos strikes. En los siguientes dos lanzamientos, Chonte saca la bola fuera de juego, en el siguiente Carlos lanza una bola rápida que el Chonte conecta por arriba de la cabeza de la bisabuela, ella pega un brinco espectacular pero esta vez la bola le pega en la punta del guante y cae en el césped. El jardinero izquierdo levanta la bola y tira a home, pero es demasiado tarde y el Mandril empata el juego.  Es el turno de la Dra. Daphne, pitcher contra pitcher, parte alta de la novena, dos outs y el juego está empatado con corredor en segunda. La doctora pega una rola que sale del cuadro entre primera y segunda, permitiendo que el Chonte anote una carrera más. Carlos saca al siguiente bateador y vienen a la ofensiva las Vacas Locas para el cierre de la novena entrada. El primer turno es para el Dr. Guamperini que conecta un sencillo que lo coloca en primera, sigue la bisabuela que pega un elevado de sacrificio para poner a Guamperini en segunda base con un out. El turno es de Carlos, se invierten los papeles, otra vez pitcher contra pitcher, un out, la carrera del empate en segunda base y el triunfo en el bate de Carlos. Carlos conecta un batazo que se va a lo profundo del jardín central, el Chonte corre hacia atrás, brinca en la barda y cacha la bola por encima de la pared. Guamperini hace pisa y corre en segunda, pasa tercera y se sigue rumbo al plato. El Chonte lanza la pelota al cuadro, la doctora la toma y tira a home, El Mandril la recibe y gira para tocar al Dr. Guamperini que se está barriendo en home. El umpire marca con movimiento del brazo hacia adelante y el puño cerrado diciendo “OUT”.  El juego termina con marcador dos-uno favor de los Caballos Bilingües. Los jugadores se ponen en línea, se dan la mano, se van a los vestidores y de ahí a la convivencia con carne asada, de vacas sanas, desde luego.

Durante la convivencia, la Dra. Daphne le comentó al Dr. Guamperini que pensaba que si un rumor se va propagando de un lugar a otro, tendría que haber aparecido en el lugar de origen antes que en otros lados, por lo tanto, llevaría más tiempo circulando en el mismo lugar y debería ser posible detectar más movimientos del rumor en su zona de origen que en las demás. El doctor estuvo de acuerdo. La doctora sacó el mapa que mostraba los movimientos del rumor en el estado de Nebraska y pudieron confirmar su teoría. Casi toda la población vive en la parte sur del estado. Era evidente que en los poblados del norte, el rumor casi no había tenido actividad, en cambio había sido muy activo en el sur y todavía más en el centro.  “Mire, doctor,” dijo la Dra. Daphne, “si mi teoría es correcta, el origen está en Holdrege”. “Así es,” contestó el Dr. Guamperini, “ya sabemos dónde buscar. El problema ahora es encontrar la fuente y corroborar si hay vacas infectadas.” Considerando que Carlos no podía salir del Estado de Jalisco sin autorización de la SEMARNAT, la doctora decidió quedarse en Jalisco para averiguar si en Jalisco había rumores similares a los de Nebraska.

Carlos comenzó su investigación el lunes siguiente, pero  no le estaba yendo  muy bien con lo del Ratón Vaquero. La gente se reía y le decían que el Ratón Vaquera era güerito y tenía grandes los pies. Pero poco a poco fue averiguando que había un Ratón Vaquero en la sierra. Carlos fue rastreándolo hasta un rancho. Ahí le preguntó a la primera persona con que se topó:

-          ¿Conoce usted al Ratón Vaquero?
-          ¡Claro que sí!, por ahí anda. Lo va a reconocer porque cuida las vacas y por los dientes

Y, efectivamente, en cuanto llegó al establo y le vio los dientes, supo que estaba frente al mismísimo Ratón Vaquero.

-          Supongo que usted es el Ratón Vaquero
-          ¿En qué puedo servirle?
-          ¿Sabe usted algo de la encefalitis espongiforme bovina?
-          Oiga, no. Aquí puras vacas, nada de ganado bovino… y estarán gorditas, pero espongiformes, espongiformes que digamos, algo así como Bob Esponja, pues no.
-          ¿Habrá por aquí alguna vaca infectada con la enfermedad de las vacas locas?
-          Pues no, aquí las vacas no hacen más que comer y dar leche, pero loca… pues, ninguna
-          ¿Y usted ha visitado el estado de Nebraska recientemente?
-          De vez en cuando me pongo en estado inconveniente, no muy seguido, solo en las fiestas y eso, pero en estado de Nebraska, pues a tanto no he llegado.
-          No, no, no, que si ha estado en los Estados Unidos
-          ¡Ah!, yo para el otro lado no he cruzado, si ni del rancho he salido en toda mi vida. Tengo primos a los que les ha ido bien, harta lana que le han mandado a su familia. Pero cuidado con la Migra, yo por eso no me aviento a cruzar el desierto ni le entro con los polleros, no, ¡Dios me libre!
-          Bueno gracias por la información, ahí lo dejo con sus vaca
-          ¿Qué agradece? Por cierto, cuentan que hay una apuesta de diez dólares a que usted y su Campeón ganan en la charreada, pues yo pongo mis diez dólares a que no le ven ni el polvo a los charros de Jalisco.

Carlos regresó a La Lagunilla y le reportó al gobernador de Nebraska que el único Ratón Vaquero que había encontrado en todo Jalisco jamás había salido de un rancho en la sierra ni tenía idea de los que era la enfermedad de las vacas locas, pero eso sí, había colocado su apuesta de diez dólares contra Carlos y Rooster para la charreada.

Sustentado en las leyes federales de Equilibrio Ecológico, de Vida Silvestre y de Desarrollo Forestal, el Dr. Gamperini interpuso un amparo contra los ordenamientos estatales promovidos por Cerebro. El amparo le fue concedido inmediatamente, con lo que podrían liberar a los ratones en las zonas que estaban en recuperación. En seguida reunió cuidadosamente toda la documentación que le pedían, y aunque tuvo que ir varias veces con eso de que “a este documento le falta un sello”, “le falta una copia de éste” o “la copia tiene que venir con firma autógrafa”, etc, etc, etc… Pero finalmente entregó toda la documentación para iniciar el proceso.

Con el trámite iniciado, entre Carlos y el Dr. Guamperini  visitaron todos los rastros y ranchos de Jalisco haciendo pruebas sanitarias. Después de una minuciosa investigación no encontraron seña alguna de la enfermedad en todo el estado. La Dra. Daphne realizó, en Jalisco, un estudio similar al de Nebraska, pero tampoco encontró el menor indicio de un rumor relacionado con la enfermedad.

Estando en estas ocupaciones, llegó el día de la charreada, hábilmente desorganizada por el Chonte. El perro Ranger, que debería estar cuidando a los becerros, andaba suelto por todos lados y se metió al lienzo justo cuando estaban echando piales y acabó siendo lazado como becerro. Afortunadamente, Aunque todo era un desorden, la charreada fue un éxito porque la gente se divirtió mucho sin tanta formalidad.

Contando con el amparo para soltar ratones en su hábitat y habiendo presentado la documentación para iniciar el juicio testamentario que liberara a Carlos del criadero, un juez le concedió permiso para salir del estado siempre que se comprometiera a estar presente en el juicio y a acatar el fallo del tribunal. Carlos, el Dr. Gaumperini y la Dra. Daphne regresaron a Nebraska en el avión del Madril, el Chonte se llevó a Rooter y a Ranger de regreso en el remolque y Chompi se quedó a administrar el criadero de ratones. En cuanto llegaron a Nebraska se presentaron con el gobernador para reportarle que en Jalisco no había ni animales infectados ni rumores de vacas locas; también le informaron que todo parecía indicar que el rumor de las vacas locas en Nebraska se había originado en Holdrege; y, finalmente, Carlos le entregó los  diez dólares que le enviaba el Ratón Vaquero como pago de la apuesta de la charreada.

El gobernador felicitó a Carlos por su triunfo en la cala de caballo, pero el problema en Nebraska aun no se resolvía. El gobernador había manejado la prensa y televisión con mucha habilidad para evitar un pánico generalizado, los rastros y ranchos estaban en alerta, la inspección sanitaria era muy rigurosa y no había ningún reporte de personas contagiadas con esta enfermedad. Sin embargo, aun no habían podido excluir la posibilidad de que hubiera vacas infectadas ni habían averiguado cómo se había originado el rumor.

El Dr. Guamperini  fue a los rastros del estado para determinar si había la posibilidad de que la enfermedad se hubiera transmitido en alguno de ellos. En cada rastro entrevistaba a los empleados y a los dueños,  observaba las prácticas de matanza, revisaba los procedimientos de empaque, tomaba muestras y las estudiaba en el laboratorio. Recorrió todo el estado y le reportó al gobernador que no había encontrado nada.

Carlos se llevó a la Negra Tomasa en un recorrido por los ranchos del Estado. En uno de ellos tuvo la siguiente conversación:

-          ¿Es usted Carlos Alexander?
-         
-          ¿El jinete de Rooster?
-         
-          Pues yo soy primo del Ratón Vaquero de Jalisco, y lo felicito por ganarle la apuesta a ese hablador.
-          No fue fácil, hay buenos charros en Jalisco, pero Rooster es muy buen caballo.
-          ¿Y qué va a hacer con el criadero de ratones?
-          En eso andamos, a ver qué nos deja hacer la autoridad
-          ¿Por qué no pone un restaurante, una tenería y una fábrica de artículos de piel?
-          Eso decía yo pero parece que no hay mercado, y con eso de que están en peligro de extinción, sólo he logrado que me dejen soltarlos en su ambiente natural.
-          Yo le propuse a la tía Panchita que soltara a los que fuera necesario para su recuperación y que pusiera un negocio que hiciera autosuficiente al criadero. Pero como ella adoraba a sus ratones no quiso saber más del asunto. Pero, imagínese, pudo haber sido buen negocio y en lugar de estarnos malpasando por acá, podríamos estar chambeando en el criadero, el restaurante, la tenería y la fábrica de pieles allá en Jalisco.
-          Bueno ya veremos qué hacemos con el criadero y si le damos chamba a todos ustedes, por el momento me preocupan las vacas locas. ¿Ha estado por acá su primo?
-          ¿El Ratón Vaquero?, casi me muero de la risa cuando me contaron la historia de que andaba en Nebraska, ese jamás ha salido de su rancho allá en Jalisco. Si hay un Ratón Vaquero por acá tendría que ser otro.
-          ¿Y qué me dice de las vacas locas?
-          ¡Qué vacas locas ni qué nada!, más loca está su perra, mírela parece caballo. Por aquí no va a encontrar nada. Puede revisar los registros, aquí ni una vaca se ha muerto que no sea en el rastro y puede revisar el ganado en pie, no hay una sola con síntomas.

Al finalizar su recorrido por todo el estado, Carlos pudo reportarle al gobernador que no había encorado evidencia alguna de que hubiera vacas infectadas en Nebraska.

La Dra. Daphne le seguía la pista al rumor. La maraña de rumores que iban y venían por todo el pueblo era verdaderamente espantosa con eso de que el cuento iba cambiando de Fulano a Zutano y a Mengano, no se sabía quién había dicho qué. La doctora decidió comenzar por el final: el periódico La Rumorosa. Estudiando cuidadosamente el reportaje del periódico y comparándola con las notas de las entrevistas que ella había hecho, pudo reducir a un puñado el número de posibles informantes. Luego fue preguntando la fecha en que cada persona se había enterado de las diferentes versiones del rumor, poco a poco se fue acercando al origen, hasta que llegó con Serafín:

-          Serafín, ¿Qué sabes de las vacas locas?
-          De las vacas locas no sé nada
-          ¿y del Ratón Vaquero?
-          Ah, sí, a mí me lo dijo Nepomuceno. Me platicó de los caballos bilingües que entrenaba el Ratón Vaquero, del concierto de Shakira y del rancho de animales con personalidades múltiples que no saben su nombre. Por cierto, es una lástima que se haya cancelado el concierto.
-          Gracias por la información, voy a hablar con Nepomuceno

En seguida, la doctora fue a buscar a Nepomuceno:

-          Hola, Nepomuceno, me dice Serafín que tú le contaste sobre el Ratón Vaquero, Shakira y los animales con personalidades múltiples
-          ¿Cuál Ratón Vaquero?, yo hablaba Rooter, que es bilingüe; de la yegua Shakira, de la potranca que no tiene nombre; de la Negra Tomasa, que está bien loca; y del criadero de ratones en Jalisco

“No puede ser”, pensó la doctora, “así es como se originó el rumor”.  Inmediatamente llamó al gobernador:

-          Señor gobernador, ya encontré el origen del rumor...
-          No, no hay vacas locas ni se trata de un atentado terrorista…
-          La única loca es la Negra Tomasa…
-          Todo empezó cuando Nepomuceno le contó a Serafín de la loquera de la Negra Tomasa; de que Rooster es bilingüe y participa en rodeos y charreadas; del criadero de ratones en Jalisco; de la yegua Shakira; y de la potranca sin nombre. De ahí Serafín contó más allá que en un rancho había animales locos, que el Ratón Vaquero entrenaba caballos y todo lo demás. La historia fue cambiando hasta que a La Rumorosa le llegó lo de las vacas locas…
-          Muy bien, señor gobernador, yo me encargo de la conferencia de prensa…
-          Adiós.

Al día siguiente, el gobernador hizo una declaración ante la prensa en la que daba por terminada la investigación por no haber evidencia alguna de que hubiera vacas infectadas con encefalitis espongiforme bovina en el estado, explicó también el origen del rumor y desacreditó a La Rumorosa como un periódico de poca seriedad. La conferencia resultó deslucida pues para estas alturas nadie se acordaba de las vacas locas porque estaban entretenidos con la expectativa del rodeo que sería la siguiente semana. Además, La Rumorosa había sacado una nota acusando al gobernador de que había usado recursos del estado para apostar en la charreada de Jalisco. Así que el gobernador tuvo que dedicar más tiempo a explicar que solo había apostado diez dólares de su propia bolsa y que no eran recursos del estado.

Habiendo resuelto el caso de las vacas locas y con el gobernador preocupado por la nueva nota de La Rumorosa, la doctora se dedicó a preparar una ponencia sobre La Propagación de Rumores y su Impacto en el Bienestar Social que presentaría próximamente en el congreso mundial de psicología forense, en Shanghái, China. Estando en la sala de espera para tomar el avión que la llegaría a Shanghái se encontró con Carlos y el  Dr. Guamperini que iban de regreso a México.

-          Carlos, – dijo el doctor - tiene razón el primo del Ratón Vaquero, la solución es industrializar el criadero. Tenemos que encontrarle uso a la carne y a la piel de los ratones.
-          Puede ser, – dijo Carlos - me informa Chompi que están naciendo más ratones de los que pueden soltar en el hábitat que se recupera.
-          Bueno, - dijo la doctora – podrían poner una tienda de mascotas, venderlos a los laboratorios farmacéuticos o usarlos como fuente de proteína para alimento de ganado.


En eso llamaron a abordar el vuelo de la doctora y todos se desearon un buen viaje sin haber terminado la conversación. Ya en el vuelo, Carlos comentó, “¿estaría hablando en serio? Imagínate, Patroclo, la bronca que nos echaría la Sociedad Protectora de Animales si le vendemos los ratones a un laboratorio”. A lo que el doctor respondió, “No se dan cuenta de que podemos perder la especie si no encontramos la forma de que sean útiles para la gente. Pero olvidemos eso por un rato, ¿no te he contado de la vez que el Chonte me llevó en su avión a Nueva Orleans?...”, y contando la historia de la Desaparición de William se fue todo el camino de regreso a La Lagunilla, Jalisco.

En la Lagunilla se encontraron con la buena noticia de que a Cerebro lo habían hecho diputado  y había dejado de emitir nuevos decretos y con al mala noticia de que seguía vigente el decreto que prohibía la liberación de los ratones. Afortunadamente, el amparo les permitía seguir soltando ratones mientras se resolvía la controversia en los tribunales. Aun así, seguían naciendo más ratones de los que podían soltar y cada vez había más ratones. No les quedó más alternativa que pedir autorización para construir un piso adicional para meter a la población de ratones que seguía aumentando. Para colmo de sus males, con tantos problemas legales, Carlos no encontró a nadie que se quisiera hacer cargo del criadero y el juez determinó que tendría que quedarse con la responsabilidad. Durante el juicio, sin embargo, el Dr. Guamperini convenció al juez de que la prohibición de soltar ratones en su hábitat natural era contraria a la Ley de Protección al Ambiente, y también obtuvo autorización para la explotación industrial y comercial de los ratones, siempre que se mantuviera una población suficiente para que la especie se recuperara en su hábitat natural.

 Carlos comenzó inmediatamente a vender estiércol de ratón como abono, pero esto apenas daba dinero para cubrir algunos gastos. Luego quiso poner un restaurante especializado en carne de ratón pero además de que no había clientes, aparecieron manifestantes que venían de todo el mundo pidiendo que se prohibiera la venta de carne de ratón en el restaurante. Mientras tanto, seguía aumentando la población de ratones en el criadero y ya se iba a llenar el piso adicional que habían construido.

Carlos estaba seguro de que el criadero lo llevaría a la bancarrota y no tenía forma de deshacerse de él. Una noche en que  no podía dormir pensando en cómo solucionar el problema, recibió una llamada:

-          Carlos, habla la Dra. Daphne, en el mercado de Shanghái pagan a 4.00 dólares el kilo de carne de ratón en canal, hay un fabricante de bolsas, cinturones y sombreros que paga 1.00 dólar por cada piel y un laboratorio farmacéutico paga 25 centavos por kilo de tripas de ratón. Te compran todo lo que puedas producir, aquí hay mucha demanda por todo eso y nadie se atreve a hacer manifestaciones.

Al día siguiente, Carlos y Chompi comenzaron a estudiar las posibilidades de vender ratones en el mercado chino. Para Carlos lo importante era tener ingresos suficientes para poder mantener el criadero y evitar que siguiera creciendo la población de ratones. Para su sorpresa, el asunto se veía prometedor, de acuerdo a sus cálculos no solo les iba a dejar suficiente para mantener el criadero sino que iba a dejar utilidades, al grado que pensaban que en un par de años podrían tener un criadero cuatro veces más grande que el actual. Inmediatamente fueron a la Delegación local de la SEMARNAT. El encargado de darles información les dijo:

“Noooo, joven, va a estar difiiiicil, el diputado Cerebro está promoviendo un ley que impide la exportación de especies autóctonas, además tendría que cumplir con las normas de SEMARNAT, SAGARPA, la Secretaría de Salud y ni pa que le cuento de la burocracia china…”

En cuanto salieron, Carlos dijo, “y pensábamos que Cerebro haría menos daño en la Cámara de Diputados… ¡Ni a Kafka se le habría ocurrido! Chompi, vamos a reunir a todo el equipo, nos echamos otro juego de beis y, con burocracia o sin ella,  vamos a hacer de este criadero un buen negocio“.

Un año después, Carlos había regresado a Nebraska y Chompi manejaba el criadero que dejaba bastante dinero con la exportación de carne y pieles a China. Chompi le mandó a Carlos un enlace a Youtube por correo electrónico. Carlos no podía creer lo que veía,  era  Cerebro, candidato por el Partido Verde al Senado de la República, afirmando:

-          "Puedo decir con satisfacción, que gracias a los programas que personalmente implementé en el estado de Jalisco y a las iniciativas que presenté ante la Comisión del Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, se han recuperado exitosamente tanto el ratón espinoso jalisciense como miles de hectáreas de bosque, y México es hoy el primer productor mundial de ratones para el consumo humano y para el aprovechamiento industrial de su piel".