domingo, 5 de julio de 2015

EL AGUJERO NEGRO


Carlos IV y su amigo Nepomuceno llevaban varias horas haciendo agujeros en la tierra para clavar los postes de una barda en su rancho en Holdrege, Nebraska. Cansados del trabajo, el sol y la humedad, se sentaron a  la sombra de un roble de frutos grandes (bur oak, quercus macrocarpa) a tomar un refrigerio. Después de un rato a Nepomuceno se le ocurrió decir, “en lugar de andar haciendo agujeros, deberíamos comprarlos en la tlapalería (así se llama en México a las ferreterías). Podríamos pedirlos de 3 x 5 x 8 pulgadas para colocarlos en su lugar”. A lo que Carlos respondió “No sería mala idea, pero sería un problema transportarlos”,  y así siguieron discutiendo:

-          No, no  sería problema porque los traerías en una caja llena de agujeros que no pesan nada.
-          Pero no podrías conducir un auto lleno de agujeros.
-          Como solo tendrían 8 pulgadas de profundidad,  los podrías poner en la parte superior de una caja de 10 pulgadas de alto y ya no afectarían al auto.
-          Necesitarías un camión muy grande para trasportar tantos agujeros.
-          Dos objetos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo, pero los agujeros no son objetos sino espacio vacío, así que podrías colocarlos todos en el mismo espacio. Los meterías en una caja más grande que los agujeros para que la caja no cayera dentro de ellos, y ya. Solo necesitarías una caja de 6 x 6 x 10 pulgadas para todos los agujeros que quisieras traer.
-          Si todos están en un solo lugar, ¿cómo los separas cuando los tienes que usar?
-          Vas sacando uno por uno, los cuentas para estar seguro de que sacaste todos y si al final te falta uno, los buscas dentro de los demás agujeros

Carlos terminó la discusión diciendo, “Por desgracia, en la tlapalería no tienen agujeros de este tamaño, así que vamos a tener que seguirlos haciendo”, con este comentario regresaron al trabajo y para distraerse del tedio de cavar agujeros todo el día, de vez en cuando uno decía, “en lugar de vender taladros, en la tlapalería deberían vender los agujeros para los tornillos con los que se  cuelgan las cortinas y los cuadros en las casas” ;  “También podrían tener los agujeros para instalar el drenaje y el cableado eléctrico”; “en lugar de torturarte de fea manera, los dentistas deberían tener agujeros para arreglar las caries de los dientes”; o, “lo que se habrían ahorrado en la construcción de los túneles del Canal de la Mancha y del Mont Blanc… aunque sí habría sido un problema transportarlos… pero podrías transportar muchos agujeros chicos en un contenedor y luego los vas colocando en el lugar adecuado para formar el túnel”, y así se fueron hasta concluir el trabajo.

Un par de días después, Carlos le comentó a Nepomuceno, “he estado pensando en poner una fábrica de agujeros”. “¿Qué?”, exclamó Nepomuceno. “Sí”, continuó Carlos, “serían agujeros negros”.   “Ahora sí enloqueciste”, dijo Nepomuceno, “los agujeros negros son estrellas enormes que están en el centro de las galaxias”. A lo que Carlos respondió, “esos son los más conocidos y los que se han podido detectar, pero, según Wikipedia, hay teorías que consideran la posibilidad de que haya agujeros negros miniatura. El más pequeño podría ser de unos 22 microgramos. Esto significa que una gota de agua pesa lo mismo que dos mil de estos agujeros negros. De acuerdo a ciertos cálculos, estos agujeros podrían fabricarse artificialmente, es más, hay quienes se oponen a los experimentos del Gran Colisionador de Hadrones de Suiza porque piensan que se podrían formar agujeros negros que se comerían a toda la tierra…”

Mientras Carlos hablaba, Nepomuceno pesaba, “éste ya perdió la cabeza”, pero Carlos seguía:

“… Pero otros piensan que si se llegara a formar un agujero negro tan pequeño, se evaporaría casi instantáneamente la radiación de Hawking. Entonces, para conservarlo lo tendríamos que alimentar más rápido de lo que se evapora. Y aquí está lo bueno porque podríamos tener un agujero negro miniatura que se comiera todo el desperdicio que le echáramos y nunca crecería. Imagínate, nos podríamos deshacer de todo el desperdicio radioactivo de la tierra con un agujero negro de 22 microgramos. Cualquier cosa que cae en un agujero negro pierde sus características, así que el desperdicio que entrara en el agujero negro dejaría de ser radioactivo o tóxico. Mira, desde afuera solo hay tres cosas que podemos saber de un agujero negro, su peso, bueno, en realidad es la masa pero para fines de esta conversación podemos decir que es el peso, su carga eléctrica y su momento cinético o angular. Ya vimos que casi no pesa nada, el momento angular es una medida asociada a la velocidad de giro, y si un agujero negro tuviera carga eléctrica lo podríamos controlar con electricidad. Podríamos tener un flujo de agujeros negros comiendo desperdicio como una banda para cortar metal. Solo necesitamos buscar la forma de fabricar y controlar los agujeros”.

“¡Detallitos!”, dijo Nepomuceno, “nunca nos van a prestar el Colisionador de Hadrones, y si se escapa uno, se va a comer todo lo que encuentre a su paso”. A lo que Carlos contestó, “de la fabricación es precisamente de lo que me voy a encargar. Pero respecto al segundo detalle, tenemos la idea equivocada de que los agujeros negros  andan viajando por el espacio chupando todo lo que está a su alrededor. No es así, para un observador distante, el efecto de un agujero negro es el mismo que el de cualquier otro cuerpo en el espacio. Por ejemplo, si Júpiter fuera un agujero negro, no se comería a los demás planetas ni a los asteroides, la única diferencia para nosotros sería que no se vería, sabríamos que está ahí porque sus lunas estarían girando alrededor de un punto pero solo caerían en él los cuerpos celestes que de todos modos estuvieran en trayectoria de colisión, como sucedió con el cometa Shoemaker-Levy 9, que chocó con Júpiter en 1994. Y nuestros agujeros serían tan chiquitos que si se perdiera alguno, la Radiación de Hawking haría que se evaporara antes de que alguien notara su presencia. Acuérdate de que para conservarlos vamos a tener que alimentarlos continuamente”.

“¡Y si mi tía tuviera ruedas sería bicicleta!”, Dijo Nepomuceno, “Júpiter es Júpiter y no un agujero negro y qué tal si no existe la radiación de Hawking, que nadie ha podido observar y hasta ahora solo es una solución matemática basada en la teoría cuántica,  o si la radiación de Hawking es tan dañina como la radioactividad. Cuando sepas cómo hacerlos, podremos preocuparnos de lo que vamos a hacer con ellos. Yo ahora tengo que ir a hacer la tarea de la escuela”.

Carlos estuvo muy pensativo durante varias semanas y hablaba poco con sus amigos. Finalmente, un día le dijo a Nepomuceno “El Gran Colosionador de Hadrones es circular pero actualmente en CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, están trabajando con un Colisionador Lineal Compacto para electrones y mis cálculos dicen que podemos hacer uno para protones. Aquí está el diseño, ésta es la sección de la máquina que separa el hidrógeno del agua, el hidrógeno luego pasa a esta otra sección donde separamos los electrones de los protones. Con los electrones creamos el campo eléctrico negativo que nos permite acelerar los protones y con electroimanes los controlamos para que viajen en línea recta uno contra el otro. Con un vaso de agua tenemos suficiente hidrógeno para sacar todos los protones que necesitamos”, a lo que Nepomuceno contestó “ya me hiciste bolas, pero como sea, una vez que lo hayas creado, ¿cómo vas a saber donde está si no lo vamos a poder ver?” y Carlos dijo, “sabremos que está ahí porque se va a estar comiendo el material con que lo vamos a alimentar”. Para evitar que Carlos hiciera otro comentario que pudiera crearle mayor confusión, Nepomuceno se despidió diciendo “me voy antes de que me vaya a caer un agujero en los bolsillos y se me pierdan las llaves de mi casa. Del dinero ni me preocupo porque nunca traigo ni un centavo”.

Un tío de Carlos conocido como El Mandril, que vivía en Minneapolis, fue a visitar a Carlos para la comida  de Thanksgiving.  No podía faltar el tradicional juego de tochito, como llaman en México al futbol americano tocado, en el que participó la perra Mito.


                                                                                                                                            
Después del juego se sentaron a comer un suculento pavo con salsa de arándano y relleno de frutas. Estuvo excelentemente preparado por la mamá de Carlos. Todos comieron tanto que tuvieron que caminar unos cuatro kilómetros para bajar la comida.

Al día siguiente, conocido en Estados Unidos como “viernes negro”, toda la familia se sentó a ver el partido de futbol americano entre las universidades de Nebraska y de Iowa, que este año, 2014, sería en Iowa City. A diferencia de otros juegos del fin de semana de Thaksgiving, que representan rivalidades tradicionales, este partido se  instituyó en el 2011, año en que la Universidad de Nebraska ingresó a la conferencia del Big 10 o “los 10 grandes”, que en realidad son 14 (no me pregunten por qué se sigue llamando Big 10 si son 14 universidades, pero así es). Antes de que iniciara el partido, Carlos le mostró a El Mandril los cálculos y dibujos de su diseño. El Mandril estudió con cuidado el material de Carlos y finalmente dijo, “has hecho muchas suposiciones, bien fundamentadas, pero suposiciones al fin. Si todas son correctas es posible que tu máquina funcione. Pero debo decirte que la probabilidad de que todos los supuestos que has hecho se cumplan es muy baja, así que tienes que estar preparado para la posibilidad de que estés totalmente equivocado y que con esta tecnología no sea posible fabricar un agujero negro. Como experimento científico podría justificarse… Ahora que como proposición de negocio… la probabilidad de éxito es muy baja pero las ganancias potenciales serían enormes, así que con un buen plan de negocio quizá podrías encontrar capital de riesgo dispuesto a respaldarte.”

En eso entró Nepomuceno, que había sido invitado a ver el partido, diciendo “a ver si este año le ganamos a esos Hawkeyes (ojos de halcón) de Iowa. Nebraska ganó en el 2011 y el 12, pero estos ojos de hormiga nos ganaron el año pasado”.

“Sí”, dijo Carlos “este año Nebraska empezó muy buen, hasta el primero de noviembre solo habían perdido contra Michigan State. Lo malo es que no se vieron tan bien en los últimos dos juegos,  contra Wisconsin y Minnesota. La verdad es que Iowa no va mal, vamos a ver cómo se pone el juego. Promete ser bueno”. “Por cierto”, Dijo Nepomuceno, “Minnesota nos ganó la semana pasada, yo creo que deberías decirle a tu tío que vaya a ver el juego a otro lado”. “bueno”, contestó Carlos, “como se acaba de mudar a Minnesota, es como si no fuera de ahí, así que le vamos a permitir que se quede”

Ya entrado el partido y habiendo pensado un poco, Carlos dijo “prefiero manejarlo como pasatiempo. Voy fabricando mi máquina con el dinero y el tiempo que tenga disponible, una vez que haya funcionado, decido si me meto de lleno a desarrollarlo como negocio. Así no tengo que meterme en líos para conseguir dinero del gobierno o de inversionistas”.  “No puede ser” interrumpió Nepomuceno, “Iowa en la 7 de Nebraska en la primera serie”. Un instante después, Carlos decía “Sí, sí, interceptado. Nos salvamos, vamos Huskers”. Nebraska tuvo que despejar en su yarda 36, Matt VandeBerg, de Iowa la toma en la 14, hace un buen regreso pero la suelta en la 34 donde la recupera Chris Jones para Nebraska. Nebraska no pudo avanzar y falla el intento de gol de campo. El primer cuarto  termina sin anotación, Iowa con el balón en medio campo.

“Volviendo al tema de la maquina”, dijo El Mandril, “si lo haces como pasatiempo, te va a tomar más tiempo pero estarás tranquilo y si tienes éxito, podrías decidir si te metes al negocio o lo vendes. Pero recuerda que lo más probable es que te cueste más del doble de lo que has calculado, así que prepárate”.  “Cállense” dijo Nepomuceno, “Iowa tiene primero y diez en la 14 de Nebraska y ustedes preocupados con esa máquina virtual”.  “No es virtual, está en la etapa de diseño básico” dijo Carlos, “¡FUMBLE!” gritó Carlos “BOLA DE NEBRASKA”. Un par de jugadas después Nepomuceno pega un brinco y dice “Interceptado, no, no. no… párenlo… no.  touch down de Iowa” .

“Otro primero y gol de Iowa” dijo Carlos, “¡deténganlos!”.  En esta serie Iowa se fue con gol de campo desde la cuatro. Más adelante Iowa intercepta pero pierde la bola un par de jugadas después y Nebraska logra anotar cuando quedan 20 segundos para terminar la primera mitad. En el tercer cuarto Iowa anta 14 puntos seguidos y Nebraska logra anotar 7 puntos con 1:50 por jugar en el periodo. Para preocupación de todos, el último cuarto inicia con Iowa arriba por 24 a 14. Un par de series ofensivas después Nepomuceno salta de su asiento, “se va, se va, sigue, sigue, touch down, Nebraska”. “Ahora sí están jugando” Dijo Carlos, “¡eso es!”. Iowa tiene la siguiente serie ofensiva, logra un primero y diez desde su propia 40, Nebraska los detiene tres veces, Iowa patea, la recibe De’Mornay Pierson-El en su yarda 20. Todo mundo se levanta gritando “sigue, sigue, sigue… Touch down, Nebraska” Con el punto extra Nebraska se va arriba 28 a 24. Faltando 1:54, Iowa anota otros 7 puntos yéndose arriba 31 a 28. Con memos de dos minutos por jugar. Tommy Armstrong Jr. Lleva a Nebraska desde su yarda 28 a la 3 de Iowa en cuarto down y una, con 20 segundos en el reloj,  Nebraska anota gol de campo y manda el juego a tiempo extra.

En el tiempo extra Iowa comienza su serie en la 25 de Nebraska. Rápidamente llegan a primero y gol en la nueve. “Los pararon antes, los tienen que parar otra vez” Dijo Nepomuceno.  Segundo y las mismas nueve, “párenlos otra vez” Dijo Carlos.  Iowa intenta una carrera que solo les da dos yardas. Tercero y gol en la 7, Pase incompleto de Jake Rudock. En la siguiente jugada Iowa patea gol de campo.

El turno es de Nebraska que comenzará en la 25 de Iowa. “Tienen que anotar cuando menos un gol de campo para seguir en el juego”, dijo Nepomuceno. “No “, contestó Carlos, “tienen que ir por todo”. La primera jugada es una carrera de Armstrong por el centro que les da dos yardas. La siguiente es una carrera de Ameer Abdullah que les da otras dos yardas. “Mal negocio”, dijo Carlos, “tercera y seis en la 23”, pero un pase de Armstrong a Kenny Bell los pone en primero y gol en la 9. “¡Muy bien, muy bien!,” dijo Nepomuceno, “tres oportunidades para ganar”.  Nebraska se pone en la línea, la jugada va a la izquierda pero Armstrong conserva al balón saliendo a la derecha haciendo un arco que lo pone viendo a la zona de anotación, se detiene antes de cruzar la línea de golpeo y lanza un pase a Kenny Bell, que está justo adentro de las diagonales. Todos brincan gritando “TOUCH DOWN, NEBRASKA”. “¡Híjole, Nepomuceno!, estás celebrando como el Piojo Herrera”,  dijo Carlos. “No te hagas el muy sereno”, replicó Nepomuceno, “solo te faltó gritar ‘GOOOOOL’ como el Perro Bermúdez”

 Al día siguiente continuaron viendo partidos de futbol colegial y discutieron sobre algunos detalles de la máquina, y el domingo se despidieron para que El Mandril regresara a Minneapolis con Mito.

Efectivamente, armar la máquina tomó mucho más tiempo y dinero del que Carlos había previsto, pero finalmente la tenía lista para crear un agujero negro. Invitó a El Mandril a que estuviera presente en la primera prueba. Comenzaron revisando todos los sistemas, encendieron la bomba de vacío, iniciaron la separación de protones,  encendieron la secuencia de inicio y esperaron observado los monitores. “Ya casi”, dijo Carlos “diez… nueve… ocho… siete… seis… cinco… cuatro… tres… dos… uno… ahora”. “¿Lo tenemos?” preguntó El Mandril. “No”, dijo Carlos, “no hay nada, pero déjame revisar los resultados” y empezó a escudriñar en las gráficas y fotografías… “Sí”, dijo, “aquí hay evidencia de radiación de Hawking”. “Déjame ver”, dijo El Mandril y se sentó frente a la computadora para revisar los datos, “creo que tienes razón, no tuvimos tiempo para alimentarlo y desapareció por la radiación de Hawking. Pero éste es un descubrimiento histórico, te podrían dar el Premio Nobel”.

En eso llegó Nepomuceno “¿Qué hacen muchachos?”. “Acabamos de crear un agujero negro” le dijeron. “¡De veras!, ¿dónde está?” Preguntó Nepomuceno y soltó una carcajada cuando  le explicaron que había desaparecido por la radiación de Hawking, “me recuerdan al optimista al que los Reyes Magos solo le dejaron un puñado de estiércol y cuando le peguntaron qué le habían traído los Reyes, dijo que un caballo precioso que seguramente andaba por ahí porque el estiércol era prueba de que el caballo existía”. Luego se paró frente a la máquina, se tomó unas selfies, hizo un  par de comentarios burlones sobre lo valiosas que algún día serían esas fotografías y se retiró.

Esto no mermó el entusiasmo de Carlos y de El Mandril que sólo podían pensar en lo que seguiría. Primero tendrían que corroborar los datos, luego repetir el experimento para comprobar el resultado y finamente lo podrían publicar en una revista científica o quizá lo podrían patentar o mantener como un secreto industrial para vender agujeros negros. Estaban revisando los datos para estar seguros de que los sensores habían detectado radiación de Hawking en forma de positrones expulsados de la zona de colisión, cundo oyeron un grito desde la casa - “Carlos, te llaman de la Casa Blanca” - “¿La de La Gaviota?” – “No, la de Washington”

Carlos Tomó el teléfono y escuchó “Hola, Carlos, Habla Barack Obama”. Y la conversación siguió

-          Buenas tardes, señor presidente
-          Supe que te ha ido muy bien con el criadero de ratones de la tía Panchita
-          Sí, muy bien, me ha permitido dedicarme a la experimentación científica
-          De eso te quería hablar, me están llamando de todas partes, acabo de Colgar con Vladímir, que por cierto, te manda saludar. Está preocupado porque cree que estamos desarrollando un arma secreta a base de agujeros negros
-          ¿De sonde sacó esa idea?
-          Pues su servicio de inteligencia, la GRU, le mostró unas fotografías que Nepomuceno publicó en facebook con tu máquina para hacer agujeros negros.
-          Pero eso fue hace un par de minutos
-          Así son los espías, ya me llamaron la mitad de los jefes de estado de Europa y tengo en espera a Benjamín Netanyahu y a Li Keqiang. También la NASA, el Pentágono y la CIA me están preguntando de qué se trata.
-          Pues, nada, que estoy experimentando con un acelerador lineal que construí en mi jardín
-          Sí, pero los expertos dicen que los datos que se pueden ver en la fotografía parecen mostrar la existencia de positrones, que podrían ser evidencia de que sí hay un agujero negro.
-          Bueno, no lo sabemos todavía. Apenas estamos revisando la información.
-          Mira, Carlos, esto es delicado, te voy a mandar protección porque no queremos que la información vaya a dar a manos equivocadas.
-          Pero el agujero, si es que lo hubo, ya no existe
-          No importa, la sola posibilidad de que lo hayas logrado puede atraer a terroristas, Imagínate que le echen un agujero negro a Nueva York, a Chicago o a los Angeles.
-          Pero es tan chico que probablemente podría atravesar la tierra sin que tocara una sola partícula subatómica.
-          Ya discutiremos eso.  Lo he clasificado como secreto de Estado, por ahora te mando a la guardia nacional, en cuanto sea posible serán sustituidos por tropas élite. Nos vemos, tengo que tranquilizar a estos dos… me dicen que ya son cuatro… que tengo esperando en el teléfono.

Carlos colgó el teléfono y se disponía a contarle a El Mandril sobre la llamada, cuando el teléfono volvió a sonar.

-          Hola, Carlos, mi hermano.
-          “¿Mi hermano?”, pensó Carlos, “¿qué ya se le olvidó lo de Moscú?” y contestó
-          Hola, señor Presidente
-          No, no, no, puedes llamarme Vladímir, cuéntame cómo va el criadero de ratones. 
-          “Este tipo no cambia” pensó Carlos y dijo - Va muy bien, pero estoy seguro de que quiere hablar de los agujeros negros
-          Ah, Carlos, tú siempre tan directo. No le das tiempo a la diplomacia. Pero si así lo prefieres, hablaremos directo, es importante que compartan la información con otros países para  que haya un equilibrio global de fuerzas. Además, tú sabes que acá en Rusia esa información se paga muy bien.
-          ¿Y si no la compartimos?
-          Bueno, Carlos, las cosas podrían ponerse difíciles para todo el mundo y en especial para ti.
-          “Pues no que era mi hermano” pensó Carlos y contestó  - Ya veo, ¡como en Moscú!
-          No, Carlos, no, tú sabes que lo de Moscú fue un error, eso nunca debió haber sucedido, yo mismo intervine para que te liberaran, pero tampoco tengo control absoluto sobre la GRU y a veces las cosas se salen de control.
-          “¿Un error?”, pensó Carlos, “claro que intervino para que me liberaran, pero tengo razones para sospechar que también intervino para que me secuestraran. Quizá algún día escriba un cuento sobre ese incidente” y dijo  - Pero todavía no estamos seguros de que el experimento haya tenido éxito. Además, el presidente Obama ya la clasificó como secreto de Estado y no tarda en llegar aquí la Guardia Nacional para proteger el secreto.
-          No te preocupes por eso, yo me encargo de negociar con Barack. Solo quería que supieras que consideramos que esa información pertenece a la humanidad y que haremos lo necesario para que tener acceso a ella. Y como para estas alturas tu teléfono ya está intervenido por todas las agencias de inteligencia del mundo, pues ya también lo saben todos los que nos están escuchando.
-          Gracias por la información, señor presidente, pero eso está fuera de mi alcance
-          Bueno, ha sido un placer saludarte, hasta luego, Carlos.
-          Hasta luego, señor presidente

Colgaron e inmediatamente sonó e teléfono de nuevo:
-          Hola, Carlos, Habla Ángela Merkel
-          Buenas tardes, señora primer ministro, ¿Usted también?
-          Claro que yo también. El potencial destructivo de esa tecnología es preocupante. Especialmente cuando me acaban de pasar el reporte de tu conversación con Vladímir.
-          Veo que es cierto eso de que mi teléfono está intervenido por todo mundo.
-          Esa es la razón por la que no puedo decir mucho por el teléfono. Solo quiero que sepas que ya he hablado con Barack para enviar unos científicos a colaborar en el proyecto y que no te dejes intimidar por ese bravucón de Vladímir, nosotros te podemos proteger. Ah, y prepárate porque no tardan en empezar las protestas de los ecologistas, ya salió un grupo de aquí y quién sabe cuántos más vayan en camino.
-          Pero si todavía ni verificamos la información
-          No importa, hay que tener cuidado. Te dejo porque tengo que atender a los del Instituto Max Planck que ya están preguntando a quién pueden mandar a colaborar en el proyecto.
-          Hasta luego, Sra. Primer ministro

Otra llamada
-          Hola, Carlos, habla Mariano Rajoy
-          Buenas tardes, señor presidente
-          Carlos, quisiera ver la posibilidad de que montes una fábrica de agujeros negros en España. Aquí tienes mucha mano de obra disponible y el gobierno de daría facilidades fiscales.
-          Pero, señor presidente, primero tenemos que comprobar si hubo un agujero negro; segundo, de lo que hemos hecho a la posibilidad de fabricarlos hay un trecho largo por recorrer; y finalmente, está el problema de la seguridad.
-          Claro, claro, pero los europeos no van a querer que Estados Unidos tenga la exclusividad. Si jugamos bien las cartas, con un poco de suerte le sacamos dinero a Ángela Merkel y a David Cameron para un proyectito multinacional. ¡Qué energías renovables ni qué nada!, con tus agujeros negros nos olvidamos del “fracking” y de los desperdicios nucleares. Bueno, chaval, te dejo porque tengo que juntar a mi equipo de negociadores para ver a quién le podemos sacar ese dinero.

La comunicación se cortó y Carlos oyó una voz en el teléfono diciendo “disculpe la interrupción pero de ahora en adelante necesita aprobación de Seguridad Nacional para establecer comunicación con cualquier persona”. Mientras pensaba qué responder, escuchó un tumulto fuera de su casa. Se trataba de dos manifestaciones que la Guardia Nacional trataba de controlar para evitar una confrontación que amenazaba con dejar heridos. Un predicador decía que el agujero negro era un instrumento divino para la purificación de la raza humana y pedía donativos para construir una nave espacial que llevaría a unos cuantos elegidos a colonizar otro planeta antes de que se destruyera el mundo. Carlos se preguntó si la nave sería suficientemente grande para llevar una pareja de cada especie.

El otro grupo exigía que se destruyera el acelerador de partículas para evitar que los agujeros negros se comieran el mundo.

Viendo todo este tumulto Carlos estuvo a punto de expresar su asombro cuando lo interrumpió una voz que salía de quién sabe dónde, “Disculpe, todavía no tiene autorización para comunicarse con nadie, ni siquiera con nosotros”. Antes de que pudiera objetar, la voz dijo “si insiste en establecer comunicación sin autorización, tendremos que confinarlo en aislamiento total. Pero no se preocupe porque la Junta Nacional de Seguridad Máxima está revisando su caso en este mismo instante. Generalmente autorizan los primeros contactos en menos de 24 horas. El Mandril y Nepomuceno también han sido aislados. Pueden ver los resultados del experimento pero no los pueden comentar ni entre ustedes. Nosotros les mandaremos su comida. Ya hemos investigado lo que les gusta así que estamos seguros de que o tendrán de qué quejarse”. “Y a Nepomuceno, ¿por qué?” pensó Carlos. La voz siguió, “Quizá se pregunte por qué aislamos a Nepomuceno. Aunque probablemente no entienda nada, tenemos que estar seguros de que no sabe cosas que podría divulgar sin darse cuenta.”

Cuando se disponía a analizar los resultados, apareció una tercera manifestación que exigía un trato humanitario para los agujeros negros. La situación era caótica, la guardia nacional no podía controlar a los manifestantes que se lanzaban insultos y toda clase de objetos.

Con todo este ajetreo se sentó a descansar un rato, cerró los ojos y pronto comenzó a soñar que estaba manejando una nave espacial y que un agujero negro lo jalaba.  Su cuerpo se comenzaba a  alargar, veía como sus pies se iban alejando hasta que parecían perderse en el infinito y el disco negro que lo atraía se iba haciendo cada vez más grande, pero se asombraba porque al mismo tiempo que sentía una aceleración cada vez mayor, podía verse a sí mismo desde fuera moviéndose cada vez más lento, como si el tiempo se estuviera deteniendo. Se preguntaba si habría llegado al agujero y lo que podría suceder una vez que estuviera dentro, ¿sería éste un agujero de gusano que lo llevaría a otra pare del universo o a un universo distinto?, ¿se encontraría con su propia antimateria y sería devuelto al universo en forma de radiación de Hawking?, ¿quedaría totalmente desintegrado en el interior del agujero sin dejar rastro alguno?... En medio de ese sueño lo despertó el teléfono. Dudó en contestar pero finalmente lo hizo.

-          ¿Carlos?, es Barack Obama
-          Diga, señor presidente,
-          Ya tienes autorización para hablar con algunas personas, incluyéndome a mí. Le hemos quitado todo el espionaje a tus teléfonos. Bueno, no todo, por seguridad nacional nosotros seguiremos escuchando tus conversaciones
-          Gracias, señor presidente,
-          Me has creado un lío mayúsculo. Vladímir Putin me amenaza con represalias si no le paso la información necesaria para hacer los agujeros, Ángela Merkel quiere mandar un par de científicos a trabajar contigo, Mariano Rajoy quiere dinero y autorización para montar una fabrica en España, Raúl Castro quiere un agujero entre La Habana y Miami para mandar cubanos para acá y dólares para allá, los griegos piden regalías porque con su sistema financiero crearon un agujero negro antes que tú y ni pa qué te cuento de Nicolás Maduro o Benjamín Netanyahu, además hay cinco manifestaciones afuera de tu casa que la Guardia Nacional no puede controlar y nadie me puede decir a ciencia cierta si existe el agujero negro o lo qué podría suceder con él.
-          Imagínese cómo estoy yo, señor presidente, que no he podido hablar ni con El Mandril.  tengo todas estas manifestaciones y las amenazas de Vladímir Putin.
-          Voy a aislar tu casa para que nadie te moleste. Pónganse a trabajar y mañana me dicen lo que realmente tienen para que pueda tomar algunas decisiones al respecto.
-          Sí, pero no deje que Nepomuceno se acerque por aquí
-          Si es necesario lo metemos al bote, lo podemos acusar de terrorismo, de espionaje o lo que sea. Ese sí me va a tener que dar explicaciones.
-          No es para tanto, señor presidente, solo publicó unas fotos. Con que no entre al laboratorio, es suficiente.
-          Bueno, yo lo mantengo a raya y tú me das respuestas mañana a esta hora. Adiós, tengo que deshacerme de un grupo que está proponiendo un túnel transoceánico.
-          Adiós, señor presidente

En eso entró El Mandril diciendo “por fin me dejan hablar contigo. Ya revisé los datos. Tengo una noticia buena y una mala, ¿cuál quieres primero?”. “La mala” dijo Carlos.

-          La mala noticia es que no hubo agujero negro y la buena es que sin el agujero negro nos va a dejar de molestar.
-          ¿Con eso termina la aventura?
-          Parte de la buena noticia es que podemos mostrar los datos que convencerán a cualquiera de que no hay un agujero negro. Pero yo creo que estamos mucho más cerca de lo que podría parecer.

El  Mandril le explico a Carlos que no se trataba de radiación de Hawking sino de partículas Xi_b’ y Xi_b*. El Mandril opinaba que deberían publicar los resultados para que todo mundo viera que no habían desarrollado un agujero negro y, manejando la información con cuidado, podrían convencer a todo mundo de que esa máquina no tenía posibilidad de crear agujeros negros. Sin embargo consideraba que sí podrían crear agujeros negros con solo corregir un error en la alineación de los campos magnéticos.

Lejos estaban de la realidad. En cuanto publicaron los resultados, efectivamente, los políticos los dejaron en paz y los manifestantes encontraron otros lugares para protestar, pero los institutos de investigación de todo el mundo los comenzaron a bombardear con solicitudes de información y toda clase de propuestas. La primera llamada llegó del mismísimo CERN:


-          ¿Carlos?
-          Diga
-          Habla Rolf Heuer, Director del CENR en Suiza
-          ¿Ya se enteró?
-          Claro, por acá no se está hablando de otra cosa. Nosotros tuvimos que trabajar varios años en este colisionador gigante para producir las pastículas Xi_b’ y Xi_b* y tú lo hiciste desde tu jardín. Pero, ¡dónde has estado!, ¡cómo es posible que no hayamos sabido nada de ti hasta ahora!
-          Es que no estoy en ningún instituto, estoy trabajando sólo y no había compartido la información con nadie porque realmente no sabemos lo que puede resultar
-          Hemos revisado la información, Estamos de acuerdo en que no se trata de radiación de Hawking sino de Xi_b’ y Xi_b*, partículas que ya hemos creado aquí. Por sí mismo, eso es un paso muy importante porque corrobora nuestros hallazgos. Pero además, hemos realizado algunos cálculos que nos llevan a pensar que si se cumplieran ciertos supuestos, sería posible crear agujeros negros con tu máquina. Date cuenta de la importancia del experimento, si resulta, habrás creado un agujero negro y probablemente te darían el premio Nobel, pero si falla, también tendría importancia científica porque demostraría que los supuestos no se cumplen y nos daría una mejor idea de dónde debemos buscar.
-          Estamos pensando resolver los detalles técnicos para volver a hacer el experimento, pero no queremos que se sepa para que nos dejen trabajar en paz.
-          Así  nunca vas a tener presupuesto para desarrollar el proyecto.
-          Ah, pero tampoco voy a tener a los patrocinadores y a los políticos poniendo fechas y pidiendo resultados, ni a la prensa queriendo entrevistarme y buscando información anticipada.
-           En lo personal, estoy verdaderamente emocionado de lo que has logrado y quisiera que  trabajaras con nosotros aunque sea desde tu jardín.  Nosotros podemos apoyarte con presupuesto, tecnología y experiencia.
-          Bueno, es muy prematuro pensar en eso, yo preferiría seguir trabajando sólo.
-          Quizá aún no te das cuenta de la competencia tan tremenda que hay en el mundo de la ciencia por obtener resultados antes que los demás. Te puedo asegurar que tendrás un buen número de propuestas para colaborar con diferentes institutos. Por el momento solo te pido que no aceptes ninguna sin hablar antes con nosotros.
-          Es este momento no quiero comprometerme a nada, pero tendré en cuenta su solicitud, agradezco su llamada, hasta luego Dr.
-          Agradezco tu atención y espero que sigamos hablando en el futuro. Hasta luego, Carlos.

Bastante razón tuvo el Dr. Heuer, MIT se lo quería llevar a Boston con todo y su acelerador, la Universidad de Nebraska quería poner un campus en Holdrege y hacerlo jefe del Departamento Partículas Subatómicas, y la Universidad de Moscú quería que dirigiera un proyecto ultra secreto custodiado por la GRU, por mencionar algunos.

Mientras Carlos lidiaba con las instituciones, Nepomuceno se había convertido en celebridad de la noche a la mañana, daba entrevistas y aparecía en shows como Oprah Wimfrey, The Late Show, Good Morning America o The Doctors y lo hicieron juez en America’s Got Talent. Afortunadamente para Carlos, la fama de Nepomuceno desapareció tan rápido como llegó. Y digo, “afortunadamente”, porque Nepomuceno quedó libre muy pronto y Carlos pudo contratarlo para que atendiera todas las solicitudes de información y propuestas que llegaban, dándole a Carlos el tiempo que necesitaba dedicarle al proyecto.

En algo había acertado El Mandril, los campos magnéticos no estaban bien alineados y definitivamente, había posibilidad de incrementar la energía de colisión con solo corregir este error. Carlos rechazó las invitaciones de las instituciones científicas. Solamente acordó que publicaría la información que recabara y al mismo tiempo, conservaría la patente de su máquina y el derecho de comercializar agujeros si lograba desarrollar la tecnología. Una vez que resolvió estos detalles, se dedicó inmediatamente a realinear los campos magnéticos, que aunque no era una tarea complicada, si era laboriosa porque requería colocar los instrumentos de medición con mucho cuidado y hacer los ajustes con toda precisión. Cuando finalmente logró alinear perfectamente los dos rayos de protones, volvió a invitar a El Mandril para que le ayudara a realizar el experimento.

Encendieron la maquina y observaron los instrumentos.  Comenzaron el conteo regresivo para la colisión: diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos… en ese momento entró Nepomuceno con Mito, que, por andar corriendo y saltando por todos lados, golpeó la máquina provocando un giro brusco justo en al sección donde debería dar la colisión. Una vez que se repusieron del susto, revisaron los instrumentos para verificar si se había dado la colisión y si pudo haberse creado el agujero negro. Definitivamente, la colisión había ocurrido en condiciones perfectas y Mito había golpeado la maquina después de la colisión. Todo parecía indicar que sí se había creado el agujero negro. Pero, ¿dónde estaba?, ¿se estaría comiendo la tierra debajo de ellos?

Nepomuceno rió igual que lo hizo la primera vez, “de nuevo están diciendo que hay un agujero negro que nadie puede ver, y ¿qué hay con la radiación de Hawking?, si es que hubo un agujero negro, para ahorita ya debe  haber desaparecido de todos modos.” A lo que Carlos respondió,  “En realidad no sabemos si existe la radiación de Hawking, eso es parte de lo que estamos tratando de demostrar.”  Alarmado, Nepomuceno exclamó, “¡Entonces sería cierto que tarde o temprano se comería toda la tierra!”

“En este momento todo sería especulación”, dijo Carlos con tranquilidad, “primero  vamos a verificar si tuvimos la colisión y qué salió de ella.”

Carlos y El Mandril revisaron los instrumentos y registros. La colisión se había dado en condiciones óptimas, El Mandril fue siguiendo la gráfica con un dedo y dijo,  “en este momento se dio la colisión… aquí se formó el agujero negro que empezó a absorber la materia con que lo alimentamos, esta es evidencia de radiación de Hawking… y éste es el momento en que Mito golpeó la máquina. Pero,  ¿a dónde se fue el agujero negro?”

“Mira”, dijo Carlos indicando un punto de la gráfica, “en realidad no absorbió suficiente material para contrarrestar la radiación, de acuerdo a la teoría de Hawking, debió haber desaparecido antes del golpe, pero no fue así.”

“Déjame revisar los cálculos” dijo El Mandril mientras tecleaba en su calculadora, “tienes razón, se debió haber evaporado. Pero ¿qué pudo haber pasado?”

 Ambos se quedaron pensando un buen rato hasta que Carlos dijo, “de acuerdo a una interpretación de la ecuaciones que respaldan la idea de la radiación, ésta se debe a parejas de partículas de materia y antimateria que se forman en el horizonte del agujero, el agujero atrae a una y la otra sale despedida en forma de radiación. Qué tal si la partícula que cae en el agujero contrarresta el efecto de la evaporación causada por la partícula que sale despedida, de manera que con todo y radiación, el agujero se mantiene estable.”

Nepomuceno intervino diciendo “como ya dijiste, es pura especulación. La cuestión es que si el agujero no se desintegró, ¿dónde está? Y ¿qué va a pasar si anda como perro sin dueño  por las calles?”

Al unísono, Carlos y El Mandril respondieron “no va a andar como perro sin dueño por las calles”, y El Mandril agregó “no tiene voluntad propia, se rige por las leyes de la física. Si determinamos la dirección y velocidad a la que salió, podremos saber por dónde va a pasar. Por ejemplo, si hubiera salido en trayectoria horizontal a una velocidad de 8 kilómetros por segundo entraría en órbita circular alrededor de la superficie de tierra, dando una vuelta en 1 hora y 24 minutos. En ese tiempo la rotación de la tierra nos habría movido 21° al este. Eso significa que cuando haya dado una vuelta, no va a pasar por aquí, sino 1,800 kilómetro al oeste de Holgrege. Si la velocidad fuera mayor, la trayectoria sería elíptica por fuera de la tierra pero seguiría pasando por esta latitud (40° 26’ 26” N) cada vez que diera una vuelta alrededor de la tierra, pero si la velocidad fuera menor, caería dentro de la tierra”

Alarmado. Nepomuceno exclamó “¡8 kilómetros por segundo es muchísimo!, son… déjame ver… si en un segundo recorre 8 kilómetros, en una hora recorrerá 8 kilómetros multiplicado por los 3,600 segundos que hay en una hora… son 28,800 kilómetros por hora. Es imposible que el empujón de Mito haya alcanzado esa velocidad. ¿Estás diciendo que va a caer en la tierra y se la va a comer?”

“Sí va a caer en la tierra, pero no se la va a comer” intervino Carlos, “es tan pequeño que casi no va a tocar y absorber partículas materiales mientras viaja por el interior de la tierra. En el peor de los casos haría un túnel como agujero de lombriz a su paso, que sería tan pequeñito que nadie notaría nada. Pero claro, si se quedara dentro de la tierra por millones de años, finalmente sí podría comérsela completamente. Va a seguir una trayectoria elíptica modificada porque va en el interior de la tierra y porque teniendo carga eléctrica, le afectaría el campo magnético de la tierra. Podemos calcular la trayectoria tomando en cuenta estos efectos para ver por dónde va a pasar. Así podríamos capturarlo para evitar un daño mayor.”

“¿Qué vamos a reportarle a la comunidad científica?” pregunto Nepomuceno. “Nada” dijo El Mandril, “nadie sabe que lo volvimos a intentar y no necesitamos los problemas que tuvimos la vez pasada, ya veremos qué decimos cuándo hayamos resuelto el problema. Y, por favor, Nepomuceno, no vayas a publicar nada de Facebook, ni en ningún otro lado.”

“¿Y si no lo podemos resolver?” preguntó Carlos. “Bueno, si eso sucede tendremos que pedir ayuda pero lo haremos con prudencia para evitar un pánico generalizado que podría causar mucho daño. En este momento, el agujero debe estar viajando en el interior de la tierra y no hay nada que se pueda hacer para detenerlo, de nada serviría hacer esta información pública. Lo que necesitamos ahora, es averiguar por dónde va a salir para capturarlo y neutralizarlo“.

En cuanto estuvo sólo, Nepomuceno se dedicó a enviar mensajes por WhatsApp, Facebook y Tweeter con fotografías de la máquina rota por el golpe que le había dado Mito y una explicación de cómo había sido el accidente. Pero la historia era un tema pasado de moda al que nadie puso atención. Cuando Carlos se enteró de los mensajes que Nepomuceno había enviado, lo reprendió severamente por los problemas que pudo haber causado.

Carlos y El Mandril tenían un problema serio, aunque, siendo tan pequeño, el agujero negro podría permanecer en órbita dentro de la tierra por mucho tiempo antes de que el daño fuera perceptible, a la larga sí podría convertirse en un peligro para el planeta, así que era indispensable capturarlo. Mediante videos, observaciones y mediciones pudieron determinar la velocidad y trayectoria con la que había salido de la máquina. Con esta información calcularon la órbita que seguiría y el momento en que volvería a pasar por el laboratorio. Como no podían estar seguros de que el agujero negro conservaría su carga eléctrica al ir absorbiendo partículas subatómicas, el primer paso para su captura sería bombardearlo con protones para asegurarse de que tuviera una carga eléctrica positiva, luego usarían el acelerador para lanzarlo al espacio exterior. Tendría que ser a velocidad de escape para que saliera del sistema solar. Si todo salía conforme a su plan, después de millones de años, el agujero negro miniatura caería en el agujero negro gigante conocido como Sagitario A que está en el centro de la Vía Láctea, y ahí podría descansar en paz por el resto de la eternidad.

Unas horas antes del momento en que habían predicho que el agujero negro volvería a pasar por el laboratorio, Carlos y El Mandril comenzaron los preparativos para capturarlo con el acelerador modificado para cumplir con esta tarea. Al mismo tiempo, Nepomuceno salía de su casa para llevar a Mito de visita al laboratorio, a donde llegaron justo en el momento en que comenzaba el conteo regresivo. Nepomuceno giró la perilla y abrió la puerta. En cuanto dio el primer paso sintió un jalón muy fuerte y quedó atrapado en una red junto con Mito.

Carlos y El Mandril estaban tan concentrados en la captura del agujero negro que no se dieron cuenta de que se había activado su trampa anti-intrusos. Salieron del laboratorio hasta después de haber verificado que todo había salido bien y que el agujero negro iba en feliz viaje rumbo al centro de la galaxia. Gran sorpresa se llevaron al encontrar a Nepomuceno y a Mito atrapados en la red. Muy molesto, Nepomuceno amenazó con acusarlos de privación ilegal de la libertad, pero se le pasó el coraje en cuanto lo liberaron, le contaron sobre el éxito de la misión y lo invitaron a tomar un helado.

Al final del día, en el silencio y la serenidad de la noche, Carlos meditaba sobre lo que debía reportar a la comunidad científica y sobre el futuro de su acelerador. No estaba seguro de que valiera la pena intentarlo de nuevo. En ese momento los problemas que se creaban cada vez que realizaba un experimento, le parecían mayores que las satisfacciones que obtenía de ellos. Consideraba también su responsabilidad con la comunidad científica y, en última instancia, con la humanidad. El sonido del teléfono rompió la serenidad y lo sacó de su meditación, era el Dr. Heuer:

-          Hola, Carlos, espero no haberte despertado.
-          No, Doctor, estaba pensado en los agujeros negros.
-          Me lo imagino, hemos estado estudiando lo que publicó Nepomuceno.
-           Pensé que nadie le había creído.
-          ¡Qué bueno que nadie le creyó!, imagínate el pánico que pudo haber generado. Pero nosotros no somos nadie y aunque no entramos en pánico, sí nos interesa y también nos preocupa lo que puede haber sucedido. Necesitamos saber si crearon el agujero negro, si hubo radiación, si el agujero desapareció y, de no ser así, cuál es la situación actual.

Carlos le contó lo que había sucedido y el doctor lo tranquilizó diciéndole que podría dormir tranquilo esa noche porque el agujero ya no representaba una amenaza para la tierra y porque no había nada más que se pudiera hacer en ese momento; también le dijo que su experimento representaba un avance muy importante para la ciencia; y, finalmente le propuso que se tomara unos días de vacaciones y lo invitó a visitar el CERN en el futuro para hacer una presentación sobre los agujeros negros.

Después de la conversación con el Dr. Heuer, Carlos sintió una gran satisfacción al darse cuenta de que, después de todo, el experimento representaba un importante avance para la ciencia. Decidió hacerle caso al Dr. Heuer y olvidarse por un momento del futuro de la máquina. Se preparaba para dormir cuando volvió a sonar el teléfono.

-          Carlos, mi hermano, habla Vladímir
-          “Dale con que soy su hermano” pensó Carlos, y respondió,- Diga, Sr. presidente.
-          Me reportan que Nepomuceno publicó notas muy interesantes respecto a los agujeros negros.
-          ¡Ese Nepomuceno y sus reportajes!, No crea todo lo que se publica en internet, Sr. presidente
-          Desde luego que no se puede creer todo lo que se publica en internet, pero nuestros científicos piensan que podría ser cierto. ¡Y eso es preocupante para la seguridad nacional y para la del planeta!
-          Supongo que podría ser cierto, sería una buena historia de ciencia ficción,  pero la verdad es que el agujero negro está viajando por el espacio exterior rumbo al centro de la galaxia.
-          Esa historia sería todavía mejor, pero no estamos bromeando, Carlos, esto es un asunto serio. Quiero saber si tu máquina puede crear agujeros negros
-          De acuerdo, Sr. presidente, hablemos en serio, usted vio las fotografías de la máquina. Sería imposible crear agujeros negros con una máquina en ese estado. Durante las próximas semanas vamos a estudiar si vale la pena repararla para volverlo a intentar.
-          Entonces, ¿podemos estar tranquilos de que no hay un agujero negro dentro de la tierra ni en algún lugar en que pudiera ser una amenaza para nosotros?
-          Puede usted estar tranquilo, Sr. presidente, los únicos agujeros negros de los que tengo conocimiento, están en el espacio exterior.
-          Muy bien, Carlos, por el momento aceptaré tu explicación, pero espero que cumplas tu compromiso de publicar los resultados de tus experimentos para que todo el mundo los pueda estudiar.
-          No se preocupe, Sr. Presidente, todo mundo tendrá acceso a los reportes en cuanto estén listos.

Al colgar el teléfono, Calos pensó, “si no creyó que hay un agujero negro viajando en el espacio, es su problema, lo bueno es que no podrá decir que no se lo informé. Pero ya he tomado medidas por si se le ocurre algo drástico.” Sabiendo que todo estaba en orden y que no habría nada más que hacer esa noche, Carlos se retiró tranquilamente a dormir.

A la mañana siguiente, Carlos y El Mandril encontraron el laboratorio desordenado. Revisaron todo y comprobaron que faltaban algunos documentos con cálculos y diseños de la máquina. El Mandril comentó, “evidentemente, alguien se robó información” y Carlos respondió, “previendo que algo así podría suceder, tengo los documentos originales en otro lado. Los que se llevaron no les van a servir de mucho. Sospecho que Vladímir se va a llevar una sorpresa cundo trate de crear agujeros negros con una máquina basada en esa información.”

Seis meses después, habiendo desarrollado la tecnología para la fabricación y control de agujeros negros, Carlos inauguraba una compañía dedicada a la fabricación de túneles y a la eliminación de desperdicios tóxicos y radioactivos. Durante el coctel que hubo al terminar la ceremonia, Carlos recibió la felicitación del presidente Obama quién le dijo, “¿qué le hiciste a Vladímir?, está furiosos contigo, quiere que te arrestemos y te mandemos a Moscú para interrogarte”. A lo que Carlos respondió “yo no le hice nada, señor presidente, él solito se metió en un autogol”. “Eso me dice la CIA”, dijo el presidente Obama y agregó, “ahí viene, yo mejor me retiro para no ser parte de esta conversación, ¡suerte!”. Y comenzó otro diálogo:

-          Carlos, mi hermano, déjame darte un abrazo, te felicito.
-          Muchas gracias, señor presidente.
-          Fíjate que mis científicos también han diseñado una máquina para fabricar agujeros negros.
-          Me parece muy bien, señor presidente. Supongo que ustedes estarán desarrollando su propia tecnología y que no han estado robando información de algún otro lado.
-          Desde luego que no, Carlos… mi hermano, ¿cómo crees?... es tecnología desarrollada en casa. Pero algo no salió muy bien.
-          No me diga, señor presidente, pues ¿qué pasó?
-          Que a la hora de echarla a andar, en lugar de fabricar agujeros negros, la máquina se hizo chicharrón.
-          ¿Cómo pudo haber pasado algo así?
-          Lo mismo he pensado, Carlos, ¡lo mismo he pensado! y creo que nos han saboteado.
-          ¿A ustedes?, señor presidente, si son los amos del espionaje.
-          Aunque no lo creas, parece que esta vez alguien se nos adelantó.
-          Bueno, señor presidente, creo que sus científicos tendrán que trabajar tiempo extra. Pero mire, aquí está Mariano Rajoy que también quiere montar una fábrica de agujeros negros. Los dejo para que platiquen sobre la posibilidad de formar una empresa conjunta. Voy a ver al Dr. Heuer del CERN que quiere preparar un simposio sobre este tema para el año que entra.
-          Hasta luego, Carlos, ya tendremos oportunidad de hablar más extensamente en privado sobre todo esto.

Carlos se retiró pensando, “para entonces todo mundo tendrá la tecnología y ya se le habrá pasado el coraje… al menos, eso espero”.

Fin.