CUENTO SOBRE INGENIERÍA GENÉTICA
Ñu y Wildebeest (se pronuncia wíldebist)… No,
no se trata de un ñu, ese animal africano que en inglés se llama wildebeest,
éstos eran unos niños… Sí, sí, así les pusieron
sus papás… Pues no sé, a algunos papás se les ocurren nombres raros y luego los
hijos tienen que aguantar a sus compañeros de la escuela. Pero estos niños eran
muy fuertes de carácter y no le hacían caso a quienes trataban de molestarlos,
así que los molones muy pronto se aburrían y se iban a buscar a alguien más a
quién molestar. Para mantener igualdad de género diremos que Ñu y Wildebeest
eran niña y niño, y por cuestiones de privacidad de la información
confidencial, no diremos cuál era cuál. El caso es que estos niños vivían en
casa de los peluches… Sí, la casa era de los peluches… Algún día te lo contaré.
Durante las mañanas, mientras Ñu y Wildebeest estaban en la
escuela, los peluches se dedicaban a actualizar Wikipedia, un trabajo no muy lucrativo
porque no pagan por hacerlo, pero a estos peluches los mantenía entretenidos
para que no anduvieran haciendo maldades toda la mañana. En las tardes, poco
antes de que los niños regresaran de la escuela, algunos peluches se metían a
un canasto dentro del closet y ahí permanecían hasta el día siguiente. No
siempre era agradable pasar toda al tarde y la noche en el canasto porque en
cualquier momento alguien venía a buscar algún objeto, que desde luego, nada
tenía que hacer en el canasto de los peluches, y entonces los sacaban y los
dejaban tirados entre zapatos y juguetes con bordes filosos, y así no podría
dormir ni un oso en pleno invierno. Pero mientras Ñu y Wildebeest hacían su
tarea, algunos peluches tomaban una siesta, acostados sobre o debajo de la
cama, sentados en un sillón, tirados en el suelo, metidos en un cajón o donde
quiera que les agarrara el sueño, y despertaban más tarde para jugar un rato
con los niños antes de irse a dormir con ellos.
Una de esas mañanas de trabajo, Arrugas, un
perro café no muy oscuro, que en lugar de tener piel parecía que traía un
abrigo que le quedaba grande, revisaba en Wikipedia el tema de los polímeros,
que son compuestos químicos formados por cadenas de partes pequeñas llamados
monómeros, como si fuera una tira de bloquecitos de Lego® unidos unos a otros.
El tema era tan interesante que se aguantó las ganas de ir al baño hasta que de
plano ya no pudo más.
Pero la curiosidad lo detuvo frente a la
computadora de un ganso gris con gorra y goggles de piloto de la primera guerra
mundial. Arrugas saludó a Ánsar, el ganso, y le preguntó en qué estaba
trabajando. Ánsar le respondió que estaba actualizando el tema de los
Organismos Genéticamente Modificados. “¿Esos dibujos que están en la pantalla
son de ADN?”, preguntó Arrugas, y así continuó la conversación:
·
Sí,
es una representación del ácido desoxirribonucleico, ADN o DNA, como le llaman
en inglés
·
En
la televisión siempre dicen que todo
mundo lo tiene en la saliva y que sirve para encontrar criminales y para saber
quiénes son los padres biológicos de una persona.
·
Es
más complicado que eso, lo tenemos en todas las células del cuerpo…
·
¿Tenemos?,
si nosotros somos peluches y no seres vivos.
·
¡Qué
poca imaginación!, en este cuento los peluches hablamos, jugamos y trabajamos,
así que también tenemos células. Pero volviendo al tema, como ves en los
dibujos, las moléculas de ADN están formadas por bloques más chicos que se
acomodan en forma de escalera de caracol.
·
Veo
que es un polímero, como los plásticos, porque es una cadena de monómeros.
·
Efectivamente,
en el caso del ADN a cada escalón se le llama nucleótido y a su vez, cada
nucleótido está hecho de dos partes, una larga y otra corta, que pueden estar
unidas por dos o tres enlaces, como muestra este dibujo:
·
Por
su estructura química a las dos partes que forman los nucleótidos se les llama
bases nitrogenadas, los enlaces que las unen son puentes de hidrógeno y los
listones laterales forman la estructura. Pero, ¿por qué estás bailoteando
tanto?
·
Bueno,
mira, esto está muy interesante pero yo me detuve en camino al baño y más vale
que me siga porque no llego.
·
Sí,
sí, ya veo, apúrate, yo de todos modos tengo mucho trabajo que hacer.
Ahí quedó esta conversación, y como comentario
al margen: Arrugas se fue retorciendo todo el camino y apenitas llegó al baño.
Una vez que quedó liberado de la presión en la vejiga, procedió a lavarse las
manos, asunto que se complicaba por las arrugas de su piel. Luego se vio en el
espejo y pensó en la elegancia de todos esos perros de piel lisa que no tenían
tanto problema para limpiarla. Las arrugas también le causaban problemas a la
hora se secarse las manos. Finalmente terminó con el elaborado ritual de
lavado y secado de sus manos, y regresó a trabajar en su lugar.
Al terminar la jornada, antes de dormir su
siesta, Ánsar y Arrugas retomaron la conversación:
·
¿Dónde
nos quedamos?
·
Me
decías que el ADN está formado por nucleótidos unidos entre sí por los listones
de la estructura, y que cada nucleótido está compuesto por dos bases
nitrogenadas unidas por puentes de hidrógeno. Pero me ibas a explicar por qué
los puentes de hidrógeno pueden ser dobles o triples.
·
Ah,
sí, volviendo al dibujo, en todo el ADN sólo hay cuatro bases nitrogenadas diferentes,
que se designan con las letras A, C, G y T. las bases A y G son las largas, y
las bases T y C son las cortas. Una A siempre va unida por dos puentes de
hidrógeno a una T y una C siempre va unida por tres puentes a una G. Y resulta
que el ADN es igual en todas las células de un organismo y se encarga de que
cada célula haga lo que tiene que hacer.
·
Pero
si es igual en todas las células, ¿cómo es que son diferentes las células de
los músculos, los huesos y demás?
·
Es
que el ADN tiene toda la información de lo que el cuerpo tiene que hacer. Para
cada especie, los nucleótidos se forman en la misma secuencia con muy pocas
diferencias entre un individuo y otro. Podemos registrar la secuencia del ADN
de cualquier organismo, como muestra este dibujo:
·
¿Y se conoce el genoma de muchas especies?
·
Ya
se tiene registrada la secuencia del genoma de muchas especies, entre ellas la del
ser humano, que tiene poco más de 3 mil millones de nucleótidos. La información
de lo que tiene que hacer cada célula está almacenada en los genes, que son
tramos cortos de ADN y aunque todas las células tienen el mismo ADN, en cada
célula sólo están activos los genes que le permiten hacer lo que le toca. Dicen
que el ADN es como un libro de recetas de cocina escrito con sólo cuatro
letras, todas las células usan el mismo libro, pero cada célula hace únicamente
las recetas que le corresponden, y por eso, son distintas las células de los
diferentes tejidos.
·
¿Y
cómo sabe cada célula cuáles recetas le tocan?
·
Pregunta
interesante. Hasta donde he podido averiguar, todavía no entendemos con
claridad, ni los peluches ni los humanos, cómo funcionan esos mecanismos.
Cuando empieza la reproducción de un organismo, las nuevas células son iguales
a la original, pero a medida que avanza el proceso, las células se van haciendo
diferentes para formar tejidos y órganos. A las células que no tienen una
identidad propia y que todavía pueden reproducirse de diferentes maneras se les
llama células madre.
Aquí se detuvieron porque ya era hora de la
siesta. La conversación de la noche con Wildebeest fue más seria. Arrugas le
dijo por enésima vez, que necesitaba que le plancharan la piel. Todas esas
arrugas le causaban muchos problemas de higiene y el exceso de piel le impedía
trabajar con eficiencia en la computadora, además, francamente, su apariencia
tampoco le agradaba mucho que digamos. Por más que Wildebeest le decía que así
lo había conocido y que así le gustaba, Arrugas insistía en que lo llevaran a
la fábrica de peluches para que le dieran una restiradita. Wildebeest le
contestó que, de ninguna manera, que eso de la cirugía cosmética era pura
vanidad.
Nunca debió haber dicho eso. Arrugas
enfureció y le echó una perorata de aquellas, “¡Ah sí, ‘Vanidad de vanidades,
todo es vanidad’!1 Pero no se trata de vanidad, es una cuestión de
higiene, me cuesta mucho trabajo limpiar todas estas arrugas y se me pueden
infectar. Yo qué culpa tengo de que me hayan hecho así, esa sí es vanidad
humana, a algún necio le pareció muy simpático tener un perro todo malhecho y
se puso a desarrollar una raza que la selección natural jamás habría producido,
y, claro, es uno el que tiene que vivir con las consecuencias. Si los humanos
pueden hacer esto a base de selección artificial, no quiero ni pensar en las
cosas que se les pueden ocurrir con la ingeniería genética, al rato van a hacer
un perro volador…” Wildebeest decidió interrumpirlo, “No, Arrugas, no. Lo que
pasa es que yo te quiero como eres, así te conocí y no necesitas cambiar. Tu
piel es delicada, pero no te preocupes, yo te cuido, con eso hemos vivido siempre y con eso
podemos seguir viviendo mucho tiempo más. Mira, me voy a acurrucar aquí entre
tus arrugas porque ya tengo mucho sueño.” Y así, abrazando a Arrugas,
Wildebeest durmió placenteramente toda la noche, pero Arrugas estaba tan
frustrado que se tardó un buen rato en poder dormir y tuvo toda clase de
pesadillas relacionadas con las arrugas de su piel.
Al día siguiente, Arrugas y Ánsar tomaron un
ratito para platicar. Arrugas seguía muy molesto y le contó todo lo que había
pasado la noche anterior. La conversación se enfocó en explorar diferentes
posibilidades para resolver el problema. Fueron muchas las ideas pero fueron
pocas las que vale la pena comentar: primera, en lugar de hablar con Wildebeest
quizá deberían de tratarlo con Ñu, pero con eso de que cada niño tiene sus
propios peluches, habría sido prácticamente imposible conseguir que Wildebeest
lo permitiera; segunda, escaparse en un Uber para ir a que le restiraran la
piel en la fábrica de peluches, pero no tenía tarjeta de crédito para pagar por
el Uber ni por la operación; y, tercera, organizar marchas, plantones y bloqueos
desconociendo a Wildebeest como interlocutor y exigiendo una mesa de
negociación con Ñu. A Arrugas le pareció que esta última alternativa sería la
mejor solución. “Es la única manera en que nos van a hacer caso” dijo,
“bloqueamos el tránsito en la calle para que nadie pueda llegar al trabajo ni a
la escuela. Y si nos tratan de desalojar por la fuerza, mejor, sacamos videos y
los publicamos por las redes sociales y la televisión…” Mientras Arrugas
preparaba su plan, Ánsar estaba muy pensativo y finalmente dijo, “Hay una nueva
técnica de manipulación genética que podría funcionar...“ Arrugas lo interrumpió, “¿Manipulación
genética para las arrugas?” – “Sí, porque tus arrugas son parte del tu código
genético, si fueran causadas por resequedad de la piel, se arreglaría con
cremas, pero tus genes están programados para producir piel arrugada. Resulta
que recientemente se desarrolló una técnica que podría corregir tus genes y
dejarte una piel lisa. Pero necesitamos estudiarlo en detalle para ver si puede
funcionar. Mañana lo seguimos discutiendo.”
Arrugas no quedó muy convencido, así que
decidió ir a platicar con los peluches. Los primeros comentarios que escuchó
eran más o menos de este tenor, “…pues, sí, a veces acaba uno tratando de
dormir ahí tirado entre juguetes con bordes filosos, pero no está tan mal…”,
“…así hemos vivido siempre, ¿de qué otra manera podría ser?” o “…yo prefiero el
canasto a dormir con esos escuincles latosos”. “Estos peluches tienen sangre de
atole,” pensó Arrugas, “pero no importa, aunque éste no sea buen momento para
organizar una manifestación en la calle, voy a ir preparando el camino y muy
pronto estarán listos para lanzarse a la calle para exigir sus derechos… ¡y los
míos!”
Al día siguiente, Ánsar le explicó a Arrugas
la mecánica de la manipulación genética, “Todo se debe a que los virus no se
pueden reproducir por sí mismos, necesitan inyectar su ADN a una célula de
algún otro organismo para usar los mecanismos de la célula para duplicar y
luego multiplicar ese ADN. Cuando el virus se ha multiplicado tanto que sus
réplicas ya no caben en la célula, la destruyen para salir a invadir otras
células y así es cómo se propagan las enfermedades virales. Pero algunas
bacterias, que son organismos de una sola célula o unicelulares, se defienden
produciendo compuestos químicos llamados enzimas, que pueden cortar y destruir
el ADN del virus antes de que empiece a multiplicarse. Por ejemplo, la bacteria
e-coli produce una enzima que corta las moléculas de ADN en donde encuentra una secuencia GAATTC6,
que es un palíndromo porque es igual si lo lees de atrás para adelante en el
listón opuesto. En este diagrama puedes ver que si empiezas en el 5’, la
secuencia es igual para los dos listones, de izquierda a derecha en el listón
de arriba y de derecha a izquierda en el listón de abajo:
“¿Y
por qué no se destruye el propio ADN de la bacteria?” preguntó Arrugas. “Porque
el ADN de la bacteria tiene adherido un compuesto químico que impide que su
propia enzima haga el corte,” continuó Ánsar y siguió, “La importancia del
palíndromo es que la secuencia del corte es igual en ambos listones. Resulta
que podemos cortar el ADN de una célula y separar las partes. Luego, usando la
misma enzima para cortar el ADN de otra célula podemos extraer un tramo que
tenga un gen que queremos transferir. Como todos los cortes son iguales,
podemos introducir el tramo de ADN que extrajimos de la otra célula y,
finalmente, podemos volver a unir el ADN, que ahora incluye un gen que antes no
tenía.
Si hacemos esto en células embrionarias,
producimos un organismo transgénico, pero también se pueden desarrollar las
quimeras, que son organismos que mantienen el ADN original en la mayoría de sus
células y ADN modificado en algunos tejidos. Esta manera de modificar el ADN
tiene una limitación muy importante porque va a cortar el ADN en cualquier
lugar que tenga la secuencia GAATTC, y no es fácil controlar el punto exacto en
que hace el corte para introducir el nuevo gen” Arrugas interrumpió la
explicación diciendo, “¿Qué tienen que ver los transgénicos con mis arrugas? Yo
creo que la mejor solución es una protesta generalizada de peluches, primero
nos rehusamos a dormir con los niños hasta que nos hagan caso.” Ánsar trató de
tranquilizarlo haciéndole ver que las manifestaciones pueden salirse de control
y convertirse en rebeliones. Y aquí tuvieron que dejar la conversación para
volver al trabajo.
Pero Arrugas no se tranquilizó porque no
entendía lo que tendrían que ver los transgénicos con su piel, así que siguió
preparando el camino para tomar la calle. En sus conversaciones con los
peluches hacía comentarios sutiles pero muy deliberados, como, “Debe ser
realmente molesto que te vengan a despertar cada vez que se les ocurre buscar
objetos perdidos y que te dejen tirado por ahí para mal dormir entre juguetes
filosos.”, “Deberían tener más
consideración con nosotros, no es correcto que nos tengan a todos amontonados
en un canasto.”, o “La realidad es que estos niños no están atendiendo nuestras
necesidades, habrá que hacer algo al respecto.”
El chisme no tardó mucho en llegar a oídos de Ánsar, provocándole gran
preocupación. Tendría que manejar la situación con cuidado para evitar una
catástrofe. La siguiente vez que se reunieron, la conversación empezó así:
·
Hola,
Arrugas, me he enterado de que andas promoviendo el malestar entre los peluches
del canasto.
·
Hola,
Ánsar. Claro que no, yo sólo he comentado sobre las condiciones en que se
encuentran.
·
No,
Arrugas, esto es cosa seria. Las cosas se pueden complicar bastante.
·
Bueno,
es que estoy convencido de que las marchas y bloqueos son la única forma en que
voy a lograr que me planchen la piel.
·
¿Y
estás dispuesto a poner en riesgo a todos los peluches para resolver un problema
que a final de cuentas solamente te concierne a ti?
·
Pero
también es necesario mejorar la condición de todos los peluches.
·
¿Y
es éste el mejor camino para lograrlo?
·
Es
el único porque de otra manera no nos hacen caso. Además, ahí tienes las protestas
de Martin Luther King y Mahatma Gandhi
que lograron avances que de otra manera no habrían sucedido.
·
Sí,
y también Nelson Mandela y Solzhenitsin estuvieron dispuestos a ir a la cárcel.
Pero todos ellos tenían una visión de un futuro mejor para todos y promovían la
manifestación pacífica. Tú tienes tus propios intereses y no has sido muy
prudente que digamos. Toma en cuenta que es muy delgada la línea que separa una
manifestación de una rebelión, que una vez que empieza la violencia, puede
tardar mucho tiempo en detenerse, que muchas rebeliones acaban destruyendo a
los líderes que la iniciaron y que de las revoluciones pueden salir sistemas
todavía más opresivos que los originales. Seamos realistas, un bloqueo de
peluches no tendría gran fuerza porque a nadie le va a importar si nos recogen
y nos meten al canasto.
·
Pues
yo no veo otra alternativa.
·
Muy
bien, ¿estarías dispuesto a probar otras alternativas que pudieran conseguir
los mismos resultados de manera más sencilla y segura?
·
Sí,
claro
·
Entonces,
vamos a formalizar un compromiso entre tú y yo. Dame una semana para proponerte
una mejor alternativa y mientras tanto tú dejas de incitar a la rebelión.
·
Acepto
el compromiso pero más vale que me presentes algo convincente.
·
De
acuerdo, déjame explicarte de qué se trata y luego vemos los detalles.
Y así continuó la explicación de Ánsar,
“Recordarás que comentamos que para formar un transgénico se corta el ADN en un
lugar que tenga una secuencia específica. Pues en el año 2012, un grupo
encabezado por las doctoras Jennifer Doudna (se pronucia Daudna) y Emmanuelle
Charpentier 2, 3, 5 (se pronuncia Emanuel Sharpantié), En base a la
proteína CRISPR-Cas9 (se pronuncia crisper- cas9) que producen ciertas
bacterias, desarrolló una forma mucho más sencilla de escoger el lugar exacto
en donde se corta el ADN para eliminar, modificar o introducir genes. El
potencial de esta tecnología es fascinante: podría corregir defectos en el
genoma para curar enfermedades degenerativas, podría eliminar infecciones
virales que hoy son incurables, podría facilitar el diseño y producción de
organismos genéticamente modificados y tantas otras cosas que ni siquiera
podríamos imaginar… y para ti, Arrugas, esto significaría que en lugar de
cirugía cosmética te podrían corregir el gen de las arrugas en la piel.
Esto le daba una perspectiva diferente a las
cosas, “Me lo hubieras dicho antes,” dijo Arrugas, “en lugar de eso, me echas
un rollo de tres días sobre los transgénicos.”
“Supongo que la explicación pudo haber sido
más sencilla,” contestó Ánsar, “pero necesitaba estudiarlo en detalle antes de
proponerlo para curar tu mal de arrugas. Afortunadamente, hasta ahora no te han
hecho mucho caso los peluches y a nadie se le ha ocurrido hacer marchas y
bloqueos. “
Esa
misma tarde, Arrugas se puso en
contacto con la Dra. Doudna, le explicó su caso y le pidió que lo ayudara a
corregir el problema. La respuesta no fue la que Arrugas hubiera deseado. En
primer lugar, aunque ya se tenía registrada la secuencia del genoma de muchas
especias, no se tenía la del Peluche Arrugado, así que no había forma de saber
qué genes se tendrían que modificar.” ¡Todo fuera como eso!,” pensó Arrugas,
sólo habría que sacar la secuencia de su genoma, que hoy en día no tiene mayor
complicación. Pero había otros dos problemas: primero, que todavía no se tenía
un procedimiento médico para modificar el ADN de todas las células de un tejido
ya formado; y segundo, que la Dra. Doundna había manifestado públicamente su
preocupación por las consecuencias personales, sociales y ecológicas del uso
prematuro de esta tecnología en seres humanos, y que por ello respaldaba una
moratoria en experimentos que involucraran células humanas embrionarias6.
La conversación concluyó de la siguiente manera:
·
Pero
se podría desarrollar un procedimiento médico para peluches.
·
Quizá,
pero también hay que considerar la cuestión ética.
·
¿Ética
para peluches?, si nos tratan peor que a ratones de laboratorio, nos tiran en
el suelo, nos pisan, nos mojan con pipí, nos meten a la lavadora, nos cuelgan
en el tendedero, nos avientan desde el segundo piso y todavía nos explotan con
el trabajo que hacemos gratis en Wikipedia.
·
Eso
lo tendrás que discutir con Wildebeest. Para mí son seres inteligentes y tienen
sentimientos.
·
Lo
seremos para usted, pero aquí nadie me hace caso.
·
Dejémoslo
así: por el momento no tenemos la secuencia del genoma; nosotros hacemos
investigación básica y le dejamos el desarrollo de los procedimientos médicos a
otros laboratorios; y yo no me siento cómoda con las implicaciones éticas de usar
la modificación genética para intervenciones cosméticas.
Después de las acostumbradas cortesías del
final de una conversación telefónica. Arrugas colgó y le comentó a Ánsar, “Esta
vieja sangrona no me quiere ayudar. Primero desarrolla un sistema para hacer
manipulación genética y luego se preocupa por las implicaciones éticas; nos
considera seres pensantes y con sentimientos pero nadie se ha molestado en
determinar la secuencia del genoma de los peluches; y para acabarla de amolar,
me dice que ellos no se encargan de la investigación básica pero ha hecho
públicas fotografías de ratones a los que en otro laboratorio les modificaron
el color de la piel6. Definitivamente, nos vamos a la calle, vamos a
llevar la protesta hasta la Universidad de California en Berkeley, donde
trabaja la Dra. Doudna. ¡Esa es la única solución! ”. “Espera un momento”, dijo
Ánsar, “quedamos en que me dabas una semana, déjame estudiarlo y lo vemos la
semana que entra.”
En ese momento llegó un grupo de peluches que
venía a pedirles que se unieran a una protesta para exigir mejores condiciones
de vida. Ánsar trató de hacerles ver que antes de salir a protestar sería
prudente habar con Ñu y Wildebeest. Entonces Guateque Watanabe, un león pálido
y desgarbado que desde hace años había perdido aquel paso firme y cadencioso de
un líder de manada, tomó tímidamente la palabra, “No es justo”, - “¡No!” coreó la muchedumbre, y Guateque
continuó con más firmeza, “¡Ya estuvo suave!, no aceptaremos este trato ni un minuto más.
¡Vamos a quemar las camas de los niños!” – “¡Sí!”, gritaron todos los peluches, y así siguió el
Guateque, “¡Y el que no esté con nosotros, estará en contra nuestra!” y
dirigiéndose a Ánsar y Arrugas, “Si ustedes quieren seguir jugando con los
niños y durmiendo en su cama, allá ustedes. Nosotros quemaremos las camas y a
ustedes con las camas.” – “¡Sí!”, gritó
la chusma. Ánsar tragó saliva y respiró profundamente, pidió la palabra
mientras levantaba las alas para pedir silencio, y en cuanto sintió que había
suficiente calma entre tanto peluche enardecido, dijo, “compañeros peluches…
amigos… es cierto que nosotros jugamos con los niños y que dormimos en sus
camas, pero no crean que nuestra vida es mucho mejor que la de ustedes, nos
usan como escudo, como macana o como proyectil en sus juegos, nos usan como
almohadas y amanecemos todos babeados, nos pisan y nos patean, se sientan sobre
nosotros y somos objeto de muchos otros malos tratos. Además, estamos muy
conscientes de que algún día acabaremos en el canasto con todos ustedes, así
que pueden estar seguros de que también nos interesa mejorar nuestra propia
condición junto con las de ustedes. Pero, ¿será acaso, quemando las camas de
los niños la mejor manera de lograrlo?... Recurrir a la rebelión tiene que ser
el último recurso, antes de llegar ahí tenemos que agotar otras posibilidades
porque una vez que inicia la violencia, nadie sabe a dónde va a parar. ¿Se trata
de venganza o de mejorar nuestra condición?” Viendo que se estaban
tranquilizando los ánimos, Ánsar continuó, “Permítanme hablar con Ñu y
Wildebeest, yo los conozco y sé que tienen buen corazón, démosles la
oportunidad de corregir sus errores. Estoy convencido de que dialogando podremos
lograr mejores resultados que con protestas y violencia.” y concluyó con
énfasis, “¡Dejo a su consideración el camino a tomar, la violencia con las
inevitables pérdidas y el subsecuente caos o el diálogo fructífero!” Se
escucharon algunos aplausos y luego Guateque tomó la palabra en medio de un
tenso silencio, “Está bien, les damos una semana para solucionarlo, ni un día
más.”
Saliendo de ahí, lo único que Arrugas pudo
decir fue, “Estuvo cerca, la verdad es que no había pensado en las
consecuencias de alebrestar a los peluches”. –“Sí que lo estuvo”, comentó
Ánsar, “ahora tendremos que resolver esta bronca.” Esa misma tarde, en una
reunión de emergencia entre Ñu, Wildebeest, Ánsar y Arrugas, Ñu comentó, “pero
así viven todos los peluches del mundo. ¡No esperarán un trato humanitario!” –
“Desde luego que no,” dijo Arrugas, “no somos humanos, somos peluches y
merecemos un trato conforme a nuestra propia condición.” Entonces intervino Ánsar, “El hecho de que
así han vivido hasta ahora, no significa que así deban seguir viviendo por
siempre. La vida en el canasto es muy dura y por ello tenemos que hacer que
sientan que todavía se les estima y que se valora su trabajo. Además,
acuérdense de que la casa es de los peluches y que nos pueden hacer difícil la
vida sin necesidad de quemar las camas… Tengo una idea, les podemos dar empleo
lucrativo para mejorar su condición y valorar su trabajo. Hemos estado
estudiando el tema de los organismos genéticamente modificados y creo que
podemos poner un laboratorio aquí mismo. Tenemos la casa, el tiempo y los
conocimientos que nos dan todos estos años trabajando en Wikipedia. Aunque a la
Dra. Doudna no le haga gracia, la verdad es que hay mucho dinero en las
posibilidades cosméticas de esta tecnología y el primero que la desarrolle
tendrá una gran ventaja sobre su competencia. Además, los vanidosos van a pagar
por el desarrollo de una tecnología que también va a servir para resolver
problemas más serios.” – “Tienes razón,” dijo Arrugas, “lo que necesitamos son
inversionistas con capital de riesgo que estén dispuestos a entrarle a este
proyecto.”
Todos estuvieron de acuerdo y así fue como
nació ARRUGAS, SA de CV, Una Empresa de
Peluches.
Años después, al finalizar la asamblea anual
de accionistas en que participaron Ñu, Wildebeest, Ánsar, Arrugas y todos los
peluches, estando ya a solas en su oficina hacían reminiscencia de aquella
Rebelión de los Peluches:
·
¿Te
acuerdas, Ánsar, de cómo se puso?
·
¡Claro!…
casi nos linchan… nunca lo olvidaré.
·
Y
todo porque quería plancharme las arrugas… y pensar que ya no me importa
tenerlas… Supongo que era inseguridad… Hoy me acepto como soy y entiendo que
las arrugas nada tienen que ver con mi felicidad.
·
Pero
tenemos otros motivos para celebrar: el negocio va muy bien, los peluches ya no
trabajan de a gratis y duermen todos en sus camas.
·
Además,
Ñu, Wildebeest y todas las personas nos tratan con consideración y respeto… ¡Y
todo gracias a que quería plancharme las arrugas!
FIN
REFERENCIAS:
1.- Eclesistés 1:2
2.-
Bienvenidos a la Nueva Era de la Ingniería Genética. Dr. Enrique Reynaud Garza.
Biotencología en
Movimiento. Revista de Divulgación del Instituto de Biotecnología de la UNAM.
Abril, mayo y junio del 2016
3.-
A Programmable
Dual-RNA–Guided DNA Endonuclease in Adaptive Bacterial Immunity. Revista Science 17
de agosto del 2012. Martin Jinek, Krzysztof Chylinski, Ines Fonfara, Michael
Hauer, Jennifer A. Doudna, Emmanuelle Charpentier.
6.- https://www.youtube.com/watch?v=CdAgzk5tQhs
7.- Dibujos realizados mediante Blender, programa abierto para hacer dibujos 3D y animaciones
8.- Descargar versión PDF
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