sábado, 11 de marzo de 2017

ARRUGAS, SA DE CV. Una Empresa de Peluches

CUENTO SOBRE INGENIERÍA GENÉTICA
Ñu y Wildebeest (se pronuncia wíldebist)… No, no se trata de un ñu, ese animal africano que en inglés se llama wildebeest, éstos eran unos niños… Sí, sí,  así les pusieron sus papás… Pues no sé, a algunos papás se les ocurren nombres raros y luego los hijos tienen que aguantar a sus compañeros de la escuela. Pero estos niños eran muy fuertes de carácter y no le hacían caso a quienes trataban de molestarlos, así que los molones muy pronto se aburrían y se iban a buscar a alguien más a quién molestar. Para mantener igualdad de género diremos que Ñu y Wildebeest eran niña y niño, y por cuestiones de privacidad de la información confidencial, no diremos cuál era cuál. El caso es que estos niños vivían en casa de los peluches… Sí, la casa era de los peluches… Algún día te lo contaré.

Durante las mañanas,  mientras Ñu y Wildebeest estaban en la escuela, los peluches se dedicaban a actualizar Wikipedia, un trabajo no muy lucrativo porque no pagan por hacerlo, pero a estos peluches los mantenía entretenidos para que no anduvieran haciendo maldades toda la mañana. En las tardes, poco antes de que los niños regresaran de la escuela, algunos peluches se metían a un canasto dentro del closet y ahí permanecían hasta el día siguiente. No siempre era agradable pasar toda al tarde y la noche en el canasto porque en cualquier momento alguien venía a buscar algún objeto, que desde luego, nada tenía que hacer en el canasto de los peluches, y entonces los sacaban y los dejaban tirados entre zapatos y juguetes con bordes filosos, y así no podría dormir ni un oso en pleno invierno. Pero mientras Ñu y Wildebeest hacían su tarea, algunos peluches tomaban una siesta, acostados sobre o debajo de la cama, sentados en un sillón, tirados en el suelo, metidos en un cajón o donde quiera que les agarrara el sueño, y despertaban más tarde para jugar un rato con los niños antes de irse a dormir con ellos.

Una de esas mañanas de trabajo, Arrugas, un perro café no muy oscuro, que en lugar de tener piel parecía que traía un abrigo que le quedaba grande, revisaba en Wikipedia el tema de los polímeros, que son compuestos químicos formados por cadenas de partes pequeñas llamados monómeros, como si fuera una tira de bloquecitos de Lego® unidos unos a otros. El tema era tan interesante que se aguantó las ganas de ir al baño hasta que de plano ya no pudo más.


Pero la curiosidad lo detuvo frente a la computadora de un ganso gris con gorra y goggles de piloto de la primera guerra mundial. Arrugas saludó a Ánsar, el ganso, y le preguntó en qué estaba trabajando. Ánsar le respondió que estaba actualizando el tema de los Organismos Genéticamente Modificados. “¿Esos dibujos que están en la pantalla son de ADN?”, preguntó Arrugas, y así continuó la conversación:


·         Sí, es una representación del ácido desoxirribonucleico, ADN o DNA, como le llaman en inglés
·         En la televisión siempre dicen  que todo mundo lo tiene en la saliva y que sirve para encontrar criminales y para saber quiénes son los padres biológicos de una persona.
·         Es más complicado que eso, lo tenemos en todas las células del cuerpo…
·         ¿Tenemos?, si nosotros somos peluches y no seres vivos.


·         ¡Qué poca imaginación!, en este cuento los peluches hablamos, jugamos y trabajamos, así que también tenemos células. Pero volviendo al tema, como ves en los dibujos, las moléculas de ADN están formadas por bloques más chicos que se acomodan en forma de escalera de caracol.
·         Veo que es un polímero, como los plásticos, porque es una cadena de monómeros.
·         Efectivamente, en el caso del ADN a cada escalón se le llama nucleótido y a su vez, cada nucleótido está hecho de dos partes, una larga y otra corta, que pueden estar unidas por dos o tres enlaces, como muestra este dibujo:





·         Por su estructura química a las dos partes que forman los nucleótidos se les llama bases nitrogenadas, los enlaces que las unen son puentes de hidrógeno y los listones laterales forman la estructura. Pero, ¿por qué estás bailoteando tanto?
·         Bueno, mira, esto está muy interesante pero yo me detuve en camino al baño y más vale que me siga porque no llego.
·         Sí, sí, ya veo, apúrate, yo de todos modos tengo mucho trabajo que hacer.


Ahí quedó esta conversación, y como comentario al margen: Arrugas se fue retorciendo todo el camino y apenitas llegó al baño. Una vez que quedó liberado de la presión en la vejiga, procedió a lavarse las manos, asunto que se complicaba por las arrugas de su piel. Luego se vio en el espejo y pensó en la elegancia de todos esos perros de piel lisa que no tenían tanto problema para limpiarla. Las arrugas también le causaban problemas a la hora se secarse las manos. Finalmente terminó con el elaborado ritual de lavado y secado de sus manos, y regresó a trabajar en su lugar.

Al terminar la jornada, antes de dormir su siesta, Ánsar y Arrugas retomaron la conversación:
·         ¿Dónde nos quedamos?
·         Me decías que el ADN está formado por nucleótidos unidos entre sí por los listones de la estructura, y que cada nucleótido está compuesto por dos bases nitrogenadas unidas por puentes de hidrógeno. Pero me ibas a explicar por qué los puentes de hidrógeno pueden ser dobles o triples. 
·         Ah, sí, volviendo al dibujo, en todo el ADN sólo hay cuatro bases nitrogenadas diferentes, que se designan con las letras A, C, G y T. las bases A y G son las largas, y las bases T y C son las cortas. Una A siempre va unida por dos puentes de hidrógeno a una T y una C siempre va unida por tres puentes a una G. Y resulta que el ADN es igual en todas las células de un organismo y se encarga de que cada célula haga lo que tiene que hacer.
·         Pero si es igual en todas las células, ¿cómo es que son diferentes las células de los músculos, los huesos y demás?
·         Es que el ADN tiene toda la información de lo que el cuerpo tiene que hacer. Para cada especie, los nucleótidos se forman en la misma secuencia con muy pocas diferencias entre un individuo y otro. Podemos registrar la secuencia del ADN de cualquier organismo, como muestra este dibujo:

·          ¿Y se conoce el genoma de muchas especies?
·         Ya se tiene registrada la secuencia del genoma de muchas especies, entre ellas la del ser humano, que tiene poco más de 3 mil millones de nucleótidos. La información de lo que tiene que hacer cada célula está almacenada en los genes, que son tramos cortos de ADN y aunque todas las células tienen el mismo ADN, en cada célula sólo están activos los genes que le permiten hacer lo que le toca. Dicen que el ADN es como un libro de recetas de cocina escrito con sólo cuatro letras, todas las células usan el mismo libro, pero cada célula hace únicamente las recetas que le corresponden, y por eso, son distintas las células de los diferentes tejidos.
·         ¿Y cómo sabe cada célula cuáles recetas le tocan?
·         Pregunta interesante. Hasta donde he podido averiguar, todavía no entendemos con claridad, ni los peluches ni los humanos, cómo funcionan esos mecanismos. Cuando empieza la reproducción de un organismo, las nuevas células son iguales a la original, pero a medida que avanza el proceso, las células se van haciendo diferentes para formar tejidos y órganos. A las células que no tienen una identidad propia y que todavía pueden reproducirse de diferentes maneras se les llama células madre.

Aquí se detuvieron porque ya era hora de la siesta. La conversación de la noche con Wildebeest fue más seria. Arrugas le dijo por enésima vez, que necesitaba que le plancharan la piel. Todas esas arrugas le causaban muchos problemas de higiene y el exceso de piel le impedía trabajar con eficiencia en la computadora, además, francamente, su apariencia tampoco le agradaba mucho que digamos. Por más que Wildebeest le decía que así lo había conocido y que así le gustaba, Arrugas insistía en que lo llevaran a la fábrica de peluches para que le dieran una restiradita. Wildebeest le contestó que, de ninguna manera, que eso de la cirugía cosmética era pura vanidad.

Nunca debió haber dicho eso. Arrugas enfureció y le echó una perorata de aquellas, “¡Ah sí, ‘Vanidad de vanidades, todo es vanidad’!1 Pero no se trata de vanidad, es una cuestión de higiene, me cuesta mucho trabajo limpiar todas estas arrugas y se me pueden infectar. Yo qué culpa tengo de que me hayan hecho así, esa sí es vanidad humana, a algún necio le pareció muy simpático tener un perro todo malhecho y se puso a desarrollar una raza que la selección natural jamás habría producido, y, claro, es uno el que tiene que vivir con las consecuencias. Si los humanos pueden hacer esto a base de selección artificial, no quiero ni pensar en las cosas que se les pueden ocurrir con la ingeniería genética, al rato van a hacer un perro volador…” Wildebeest decidió interrumpirlo, “No, Arrugas, no. Lo que pasa es que yo te quiero como eres, así te conocí y no necesitas cambiar. Tu piel es delicada, pero no te preocupes, yo te cuido, con eso hemos vivido siempre y con eso podemos seguir viviendo mucho tiempo más. Mira, me voy a acurrucar aquí entre tus arrugas porque ya tengo mucho sueño.” Y así, abrazando a Arrugas, Wildebeest durmió placenteramente toda la noche, pero Arrugas estaba tan frustrado que se tardó un buen rato en poder dormir y tuvo toda clase de pesadillas relacionadas con las arrugas de su piel.

Al día siguiente, Arrugas y Ánsar tomaron un ratito para platicar. Arrugas seguía muy molesto y le contó todo lo que había pasado la noche anterior. La conversación se enfocó en explorar diferentes posibilidades para resolver el problema. Fueron muchas las ideas pero fueron pocas las que vale la pena comentar: primera, en lugar de hablar con Wildebeest quizá deberían de tratarlo con Ñu, pero con eso de que cada niño tiene sus propios peluches, habría sido prácticamente imposible conseguir que Wildebeest lo permitiera; segunda, escaparse en un Uber para ir a que le restiraran la piel en la fábrica de peluches, pero no tenía tarjeta de crédito para pagar por el Uber ni por la operación; y, tercera, organizar marchas, plantones y bloqueos desconociendo a Wildebeest como interlocutor y exigiendo una mesa de negociación con Ñu. A Arrugas le pareció que esta última alternativa sería la mejor solución. “Es la única manera en que nos van a hacer caso” dijo, “bloqueamos el tránsito en la calle para que nadie pueda llegar al trabajo ni a la escuela. Y si nos tratan de desalojar por la fuerza, mejor, sacamos videos y los publicamos por las redes sociales y la televisión…” Mientras Arrugas preparaba su plan, Ánsar estaba muy pensativo y finalmente dijo, “Hay una nueva técnica de manipulación genética que podría funcionar...“  Arrugas lo interrumpió, “¿Manipulación genética para las arrugas?” – “Sí, porque tus arrugas son parte del tu código genético, si fueran causadas por resequedad de la piel, se arreglaría con cremas, pero tus genes están programados para producir piel arrugada. Resulta que recientemente se desarrolló una técnica que podría corregir tus genes y dejarte una piel lisa. Pero necesitamos estudiarlo en detalle para ver si puede funcionar. Mañana lo seguimos discutiendo.”

Arrugas no quedó muy convencido, así que decidió ir a platicar con los peluches. Los primeros comentarios que escuchó eran más o menos de este tenor, “…pues, sí, a veces acaba uno tratando de dormir ahí tirado entre juguetes con bordes filosos, pero no está tan mal…”, “…así hemos vivido siempre, ¿de qué otra manera podría ser?” o “…yo prefiero el canasto a dormir con esos escuincles latosos”. “Estos peluches tienen sangre de atole,” pensó Arrugas, “pero no importa, aunque éste no sea buen momento para organizar una manifestación en la calle, voy a ir preparando el camino y muy pronto estarán listos para lanzarse a la calle para exigir sus derechos… ¡y los míos!”

Al día siguiente, Ánsar le explicó a Arrugas la mecánica de la manipulación genética, “Todo se debe a que los virus no se pueden reproducir por sí mismos, necesitan inyectar su ADN a una célula de algún otro organismo para usar los mecanismos de la célula para duplicar y luego multiplicar ese ADN. Cuando el virus se ha multiplicado tanto que sus réplicas ya no caben en la célula, la destruyen para salir a invadir otras células y así es cómo se propagan las enfermedades virales. Pero algunas bacterias, que son organismos de una sola célula o unicelulares, se defienden produciendo compuestos químicos llamados enzimas, que pueden cortar y destruir el ADN del virus antes de que empiece a multiplicarse. Por ejemplo, la bacteria e-coli produce una enzima que corta las moléculas de  ADN en donde encuentra una secuencia GAATTC6, que es un palíndromo porque es igual si lo lees de atrás para adelante en el listón opuesto. En este diagrama puedes ver que si empiezas en el 5’, la secuencia es igual para los dos listones, de izquierda a derecha en el listón de arriba y de derecha a izquierda en el listón de abajo:


 “¿Y por qué no se destruye el propio ADN de la bacteria?” preguntó Arrugas. “Porque el ADN de la bacteria tiene adherido un compuesto químico que impide que su propia enzima haga el corte,” continuó Ánsar y siguió, “La importancia del palíndromo es que la secuencia del corte es igual en ambos listones. Resulta que podemos cortar el ADN de una célula y separar las partes. Luego, usando la misma enzima para cortar el ADN de otra célula podemos extraer un tramo que tenga un gen que queremos transferir. Como todos los cortes son iguales, podemos introducir el tramo de ADN que extrajimos de la otra célula y, finalmente, podemos volver a unir el ADN, que ahora incluye un gen que antes no tenía. 



Si hacemos esto en células embrionarias, producimos un organismo transgénico, pero también se pueden desarrollar las quimeras, que son organismos que mantienen el ADN original en la mayoría de sus células y ADN modificado en algunos tejidos. Esta manera de modificar el ADN tiene una limitación muy importante porque va a cortar el ADN en cualquier lugar que tenga la secuencia GAATTC, y no es fácil controlar el punto exacto en que hace el corte para introducir el nuevo gen” Arrugas interrumpió la explicación diciendo, “¿Qué tienen que ver los transgénicos con mis arrugas? Yo creo que la mejor solución es una protesta generalizada de peluches, primero nos rehusamos a dormir con los niños hasta que nos hagan caso.” Ánsar trató de tranquilizarlo haciéndole ver que las manifestaciones pueden salirse de control y convertirse en rebeliones. Y aquí tuvieron que dejar la conversación para volver al trabajo.

Pero Arrugas no se tranquilizó porque no entendía lo que tendrían que ver los transgénicos con su piel, así que siguió preparando el camino para tomar la calle. En sus conversaciones con los peluches hacía comentarios sutiles pero muy deliberados, como, “Debe ser realmente molesto que te vengan a despertar cada vez que se les ocurre buscar objetos perdidos y que te dejen tirado por ahí para mal dormir entre juguetes filosos.”,   “Deberían tener más consideración con nosotros, no es correcto que nos tengan a todos amontonados en un canasto.”, o “La realidad es que estos niños no están atendiendo nuestras necesidades, habrá que hacer algo al respecto.”  El chisme no tardó mucho en llegar a oídos de Ánsar, provocándole gran preocupación. Tendría que manejar la situación con cuidado para evitar una catástrofe. La siguiente vez que se reunieron, la conversación empezó así:
·         Hola, Arrugas, me he enterado de que andas promoviendo el malestar entre los peluches del canasto.
·         Hola, Ánsar. Claro que no, yo sólo he comentado sobre las condiciones en que se encuentran.
·         No, Arrugas, esto es cosa seria. Las cosas se pueden complicar bastante.
·         Bueno, es que estoy convencido de que las marchas y bloqueos son la única forma en que voy a lograr que me planchen la piel.
·         ¿Y estás dispuesto a poner en riesgo a todos los peluches para resolver un problema que a final de cuentas solamente te concierne a ti?
·         Pero también es necesario mejorar la condición de todos los peluches.
·         ¿Y es éste el  mejor camino para lograrlo?
·         Es el único porque de otra manera no nos hacen caso. Además, ahí tienes las protestas de Martin Luther King y Mahatma Gandhi  que lograron avances que de otra manera no habrían sucedido.
·         Sí, y también Nelson Mandela y Solzhenitsin estuvieron dispuestos a ir a la cárcel. Pero todos ellos tenían una visión de un futuro mejor para todos y promovían la manifestación pacífica. Tú tienes tus propios intereses y no has sido muy prudente que digamos. Toma en cuenta que es muy delgada la línea que separa una manifestación de una rebelión, que una vez que empieza la violencia, puede tardar mucho tiempo en detenerse, que muchas rebeliones acaban destruyendo a los líderes que la iniciaron y que de las revoluciones pueden salir sistemas todavía más opresivos que los originales. Seamos realistas, un bloqueo de peluches no tendría gran fuerza porque a nadie le va a importar si nos recogen y nos meten al canasto.
·         Pues yo no veo otra alternativa.
·         Muy bien, ¿estarías dispuesto a probar otras alternativas que pudieran conseguir los mismos resultados de manera más sencilla y segura?
·         Sí, claro
·         Entonces, vamos a formalizar un compromiso entre tú y yo. Dame una semana para proponerte una mejor alternativa y mientras tanto tú dejas de incitar a la rebelión.
·         Acepto el compromiso pero más vale que me presentes algo convincente.
·         De acuerdo, déjame explicarte de qué se trata y luego vemos los detalles.

Y así continuó la explicación de Ánsar, “Recordarás que comentamos que para formar un transgénico se corta el ADN en un lugar que tenga una secuencia específica. Pues en el año 2012, un grupo encabezado por las doctoras Jennifer Doudna (se pronucia Daudna) y Emmanuelle Charpentier 2, 3, 5 (se pronuncia Emanuel Sharpantié), En base a la proteína CRISPR-Cas9 (se pronuncia crisper- cas9) que producen ciertas bacterias, desarrolló una forma mucho más sencilla de escoger el lugar exacto en donde se corta el ADN para eliminar, modificar o introducir genes. El potencial de esta tecnología es fascinante: podría corregir defectos en el genoma para curar enfermedades degenerativas, podría eliminar infecciones virales que hoy son incurables, podría facilitar el diseño y producción de organismos genéticamente modificados y tantas otras cosas que ni siquiera podríamos imaginar… y para ti, Arrugas, esto significaría que en lugar de cirugía cosmética te podrían corregir el gen de las arrugas en la piel. 

Esto le daba una perspectiva diferente a las cosas, “Me lo hubieras dicho antes,” dijo Arrugas, “en lugar de eso, me echas un rollo de tres días sobre los transgénicos.”

 “Supongo que la explicación pudo haber sido más sencilla,” contestó Ánsar, “pero necesitaba estudiarlo en detalle antes de proponerlo para curar tu mal de arrugas. Afortunadamente, hasta ahora no te han hecho mucho caso los peluches y a nadie se le ha ocurrido hacer marchas y bloqueos. “

Esa  misma tarde,  Arrugas se puso en contacto con la Dra. Doudna, le explicó su caso y le pidió que lo ayudara a corregir el problema. La respuesta no fue la que Arrugas hubiera deseado. En primer lugar, aunque ya se tenía registrada la secuencia del genoma de muchas especias, no se tenía la del Peluche Arrugado, así que no había forma de saber qué genes se tendrían que modificar.” ¡Todo fuera como eso!,” pensó Arrugas, sólo habría que sacar la secuencia de su genoma, que hoy en día no tiene mayor complicación. Pero había otros dos problemas: primero, que todavía no se tenía un procedimiento médico para modificar el ADN de todas las células de un tejido ya formado; y segundo, que la Dra. Doundna había manifestado públicamente su preocupación por las consecuencias personales, sociales y ecológicas del uso prematuro de esta tecnología en seres humanos, y que por ello respaldaba una moratoria en experimentos que involucraran células humanas embrionarias6. La conversación concluyó de la siguiente manera:
·         Pero se podría desarrollar un procedimiento médico para peluches.
·         Quizá, pero también hay que considerar la cuestión ética.
·         ¿Ética para peluches?, si nos tratan peor que a ratones de laboratorio, nos tiran en el suelo, nos pisan, nos mojan con pipí, nos meten a la lavadora, nos cuelgan en el tendedero, nos avientan desde el segundo piso y todavía nos explotan con el trabajo que hacemos gratis en Wikipedia.
·         Eso lo tendrás que discutir con Wildebeest. Para mí son seres inteligentes y tienen sentimientos.
·         Lo seremos para usted, pero aquí nadie me hace caso.
·         Dejémoslo así: por el momento no tenemos la secuencia del genoma; nosotros hacemos investigación básica y le dejamos el desarrollo de los procedimientos médicos a otros laboratorios; y yo no me siento cómoda con las implicaciones éticas de usar la modificación genética para intervenciones cosméticas.

Después de las acostumbradas cortesías del final de una conversación telefónica. Arrugas colgó y le comentó a Ánsar, “Esta vieja sangrona no me quiere ayudar. Primero desarrolla un sistema para hacer manipulación genética y luego se preocupa por las implicaciones éticas; nos considera seres pensantes y con sentimientos pero nadie se ha molestado en determinar la secuencia del genoma de los peluches; y para acabarla de amolar, me dice que ellos no se encargan de la investigación básica pero ha hecho públicas fotografías de ratones a los que en otro laboratorio les modificaron el color de la piel6. Definitivamente, nos vamos a la calle, vamos a llevar la protesta hasta la Universidad de California en Berkeley, donde trabaja la Dra. Doudna. ¡Esa es la única solución! ”. “Espera un momento”, dijo Ánsar, “quedamos en que me dabas una semana, déjame estudiarlo y lo vemos la semana que entra.”

En ese momento llegó un grupo de peluches que venía a pedirles que se unieran a una protesta para exigir mejores condiciones de vida. Ánsar trató de hacerles ver que antes de salir a protestar sería prudente habar con Ñu y Wildebeest. Entonces Guateque Watanabe, un león pálido y desgarbado que desde hace años había perdido aquel paso firme y cadencioso de un líder de manada, tomó tímidamente la palabra, “No es justo”, -  “¡No!” coreó la muchedumbre, y Guateque continuó con más firmeza, “¡Ya estuvo suave!, no  aceptaremos este trato ni un minuto más. ¡Vamos a quemar las camas de los niños!” – “¡Sí!”,  gritaron todos los peluches, y así siguió el Guateque, “¡Y el que no esté con nosotros, estará en contra nuestra!” y dirigiéndose a Ánsar y Arrugas, “Si ustedes quieren seguir jugando con los niños y durmiendo en su cama, allá ustedes. Nosotros quemaremos las camas y a ustedes con las camas.” – “¡Sí!”,  gritó la chusma. Ánsar tragó saliva y respiró profundamente, pidió la palabra mientras levantaba las alas para pedir silencio, y en cuanto sintió que había suficiente calma entre tanto peluche enardecido, dijo, “compañeros peluches… amigos… es cierto que nosotros jugamos con los niños y que dormimos en sus camas, pero no crean que nuestra vida es mucho mejor que la de ustedes, nos usan como escudo, como macana o como proyectil en sus juegos, nos usan como almohadas y amanecemos todos babeados, nos pisan y nos patean, se sientan sobre nosotros y somos objeto de muchos otros malos tratos. Además, estamos muy conscientes de que algún día acabaremos en el canasto con todos ustedes, así que pueden estar seguros de que también nos interesa mejorar nuestra propia condición junto con las de ustedes. Pero, ¿será acaso, quemando las camas de los niños la mejor manera de lograrlo?... Recurrir a la rebelión tiene que ser el último recurso, antes de llegar ahí tenemos que agotar otras posibilidades porque una vez que inicia la violencia, nadie sabe a dónde va a parar. ¿Se trata de venganza o de mejorar nuestra condición?” Viendo que se estaban tranquilizando los ánimos, Ánsar continuó, “Permítanme hablar con Ñu y Wildebeest, yo los conozco y sé que tienen buen corazón, démosles la oportunidad de corregir sus errores. Estoy convencido de que dialogando podremos lograr mejores resultados que con protestas y violencia.” y concluyó con énfasis, “¡Dejo a su consideración el camino a tomar, la violencia con las inevitables pérdidas y el subsecuente caos o el diálogo fructífero!”  Se escucharon algunos aplausos y luego Guateque tomó la palabra en medio de un tenso silencio, “Está bien, les damos una semana para solucionarlo, ni un día más.”

Saliendo de ahí, lo único que Arrugas pudo decir fue, “Estuvo cerca, la verdad es que no había pensado en las consecuencias de alebrestar a los peluches”. –“Sí que lo estuvo”, comentó Ánsar, “ahora tendremos que resolver esta bronca.” Esa misma tarde, en una reunión de emergencia entre Ñu, Wildebeest, Ánsar y Arrugas, Ñu comentó, “pero así viven todos los peluches del mundo. ¡No esperarán un trato humanitario!” – “Desde luego que no,” dijo Arrugas, “no somos humanos, somos peluches y merecemos un trato conforme a nuestra propia condición.”  Entonces intervino Ánsar, “El hecho de que así han vivido hasta ahora, no significa que así deban seguir viviendo por siempre. La vida en el canasto es muy dura y por ello tenemos que hacer que sientan que todavía se les estima y que se valora su trabajo. Además, acuérdense de que la casa es de los peluches y que nos pueden hacer difícil la vida sin necesidad de quemar las camas… Tengo una idea, les podemos dar empleo lucrativo para mejorar su condición y valorar su trabajo. Hemos estado estudiando el tema de los organismos genéticamente modificados y creo que podemos poner un laboratorio aquí mismo. Tenemos la casa, el tiempo y los conocimientos que nos dan todos estos años trabajando en Wikipedia. Aunque a la Dra. Doudna no le haga gracia, la verdad es que hay mucho dinero en las posibilidades cosméticas de esta tecnología y el primero que la desarrolle tendrá una gran ventaja sobre su competencia. Además, los vanidosos van a pagar por el desarrollo de una tecnología que también va a servir para resolver problemas más serios.” – “Tienes razón,” dijo Arrugas, “lo que necesitamos son inversionistas con capital de riesgo que estén dispuestos a entrarle a este proyecto.”

Todos estuvieron de acuerdo y así fue como nació ARRUGAS, SA de CV,  Una Empresa de Peluches.

Años después, al finalizar la asamblea anual de accionistas en que participaron Ñu, Wildebeest, Ánsar, Arrugas y todos los peluches, estando ya a solas en su oficina hacían reminiscencia de aquella Rebelión de los Peluches:
·         ¿Te acuerdas, Ánsar, de cómo se puso?
·         ¡Claro!… casi nos linchan… nunca lo olvidaré.
·         Y todo porque quería plancharme las arrugas… y pensar que ya no me importa tenerlas… Supongo que era inseguridad… Hoy me acepto como soy y entiendo que las arrugas nada tienen que ver con mi felicidad.
·         Pero tenemos otros motivos para celebrar: el negocio va muy bien, los peluches ya no trabajan de a gratis y duermen todos en sus camas.
·         Además, Ñu, Wildebeest y todas las personas nos tratan con consideración y respeto… ¡Y todo gracias a que quería plancharme las arrugas!
FIN


REFERENCIAS:
1.- Eclesistés 1:2
2.- Bienvenidos a la Nueva Era de la Ingniería Genética. Dr. Enrique Reynaud Garza. Biotencología en Movimiento. Revista de Divulgación del Instituto de Biotecnología de la UNAM. Abril, mayo y junio del 2016
3.- A Programmable Dual-RNA–Guided DNA Endonuclease in Adaptive Bacterial Immunity. Revista Science 17 de agosto del 2012. Martin Jinek, Krzysztof Chylinski, Ines Fonfara, Michael Hauer, Jennifer A. Doudna, Emmanuelle Charpentier.
4.- Wikipedia.- Human Genome
6.- https://www.youtube.com/watch?v=CdAgzk5tQhs
7.- Dibujos realizados mediante Blender, programa abierto para hacer dibujos 3D y animaciones
8.- Descargar versión PDF

® Lego marca registrada de The Lego Group

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